Archivos para enero, 2007

El ocaso de las políticas neoliberales.

Después de más de una década de aplicación de políticas neoliberales el continente muestra un cambio importante que muestra el surgimiento de nuevos enfoques políticos. Esa pérdida de credibilidad en el modelo neoliberal nace en los desastrosos resultados en el campo del empleo y la equidad. Este conjunto de políticas masificadas y promulgadas en la década pasada por las mejores universidades de EEUU y Europa empieza a decaer conceptualmente dejando tras de sí efectos políticos insospechados. Los países latinoamericanos ensayaron las políticas neoliberales, enmarcadas dentro de los requerimientos del Fondo Monetario Internacional, lo cual permitió el surgimiento y fortalecimiento de emporios económicos, sin que la pobreza se acabara o por lo menos cediera.

Uno de los problemas radica en la incompetencia del Estado para generar equilibrio social-regional y en la aparición de actores supranacionales que adquieren un poder inmenso que modifican las nociones de soberanía en cada uno de los países. La globalización económica permite la expansión de grandes empresas que configuran un nuevo orden mundial acomodado a sus condiciones. El sueño de la aldea global de hermandad y la convivencia armónica empieza a ser modificado para dar paso a los caprichos y ambición del capital privado. No obstante, la aparición de los efectos negativos en lo social, después de la aplicación al pie de la letra de políticas diseñadas para países en teoría muy diferentes a las características institucionales presentes en Latinoamérica, empieza a generarse un cambio que desestabiliza la geopolítica del continente americano. Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Venezuela en diferentes matices muestran un abanico de posibilidades y la búsqueda en aplicación de nuevos modelos desde una perspectiva cercana a la izquierda. Sin embargo, no puede decirse que exista una total certeza sobre los resultados benéficos de las nuevas políticas en estos países, pues cada país tiene sus propias características. Los hechos plantean la necesidad de buscar nuevos enfoques y ante todo romper con las prevenciones teóricas, tratando de innovar respondiendo a las necesidades de cada país.
Las declaraciones recientes del presidente Uribe muestran un viraje importante, que acepta la inconveniencia de minimizar el Estado en algunas funciones fundamentales diferentes a la fuerza y el orden, muestran también la necesidad de generar una mayor equidad y aprovechar las fortalezas inexploradas del país. No obstante, todavía hace falta consolidar un modelo alternativo que se aleje de esa aparente lucha ideológica latinoamericana y preferiblemente se ajuste a nuestras propias características y necesidades en lo social-regional. La historia y los hechos parecen dar mejores lecciones que las escuelas de economía centradas obstinadamente en la prueba de modelos teóricos alejados de la realidad. Hace falta el planteamiento de políticas alternativas que promuevan el desarrollo de las regiones dentro de un conjunto de medidas que busquen mayor equidad, revaloricen el mercado interno y promuevan mayor compromiso social. Colombia es un país de gran potencial que requiere desprenderse de mitos, teorías retrógradas, tabúes, privilegios y avanzar en su propio su propio modelo.

Autor: Manuel Javier Fierro P. MVZ. Unillanos. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-regional. Candidato a Magister en desarrollo UPB.  Funcionario y catedrático de la Universidad de lo Llanos. 

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En esta etapa del año empiezan las vaticinios de lo que va acontecer en el resto del año en materia económica. El crecimiento del país ha estado marcado por el sistema financiero, la inversión pública, la construcción y el comercio principalmente. Sin embargo, el empleo sigue siendo el lunar de la economía, no obstante las políticas que se han implementado. La creación del banco de las oportunidades es una excelente medida para generar empresa, empleo y desarrollo local, pero el impacto podría ser mayor si los banqueros se comprometieran mucho más. Los bancos no deben justificar las altas tasas de interés comparándolas con las de los prestamistas “cuenta gotas”, pues al final terminan haciendo el mismo papel. Es cierto que un sistema financiero próspero es benéfico para la economía del país, pero el aporte de los grandes capitales podría ser pilar de desarrollo social del país. A diciembre de 2005 las utilidades bancarias acumuladas sumaron $3,37 billones (alrededor de 1.475 millones de dólares). El sistema financiero colombiano, que en la etapa de crisis (1998-2000) perdió $3,4 billones de pesos, en los últimos años (2001-2005) ha acumulado utilidades cercanas a $8,7 billones, gracias al alto margen de la intermediación financiera, los mayores costos de los servicios bancarios (tasas y comisiones), los altos ingresos que produce la especulación financiera (deuda pública) y los menores costos administrativos. A septiembre del 2006, los activos del sector financiero ascendieron a 60.744 millones de dólares, representando cerca del 50% del PIB y con el crecimiento del 18.7% respecto al 2005. Al mes de agosto de 2006, la cartera había crecido un 21%, con una mayor dinámica de la cartera comercial (18%) y la cartera de consumo (30%), en donde los créditos para compra de vehículo son muy representativos. El crédito hipotecario creció un 18%. La cartera del microcrédito creció un 23% aunque solo representa un 1.9% de la cartera total.

Como vemos, existe mucho potencial aun para el crecimiento del país, pero todo depende de la posibilidad de jalonar los sectores aun con dificultades y que son grandes generadores de empleo, por ejemplo el sector agropecuario, la microempresa y la agroindustria. En el Meta, es muy importante la gestión que se está haciendo para mejorar la infraestructura vial, el impulso real que al fin tiene el proyecto para la navegabilidad del río Meta y las gestiones para dinamizar las cadenas productivas. Sin embargo, aun nos falta mejorar en capital humano e invertir mucho más en ciencia y tecnología. En el año 2007 será muy importante la inversión pública programada y la inversión de recursos de cooperación internacional a través del Laboratorio de Paz. Igualmente las perspectivas para el desarrollo de proyectos de gran escala en la altillanura son una oportunidad tentadora para la inversión privada. Todas estas posibilidades deben materializarse de manera tal que se logre impactar a los sectores sociales afectados en los últimos años. La informalidad de la economía, la baja calidad del empleo rural y urbano, las soluciones productivas para zonas de economía campesina son grandes retos para lograr un desarrollo armónico y equitativo.

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.