Archivos para octubre, 2006

Respecto al tema de las regalías es necesario tener en cuenta algunas consideraciones:

Definitivamente la astronómica suma (en billones de pesos) que se han invertido en el Meta por razón de regalías no ha logrado el impacto esperado. Existen varios factores:

El marco legal es poco flexible y promueve la inversión de manera automática sin atender diferencias de contexto y diagnósticos acerca de las necesidades locales. Esto permite que la gran mayoría de los recursos se asignen a sectores salud (afiliaciones) educación básica, agua potable y saneamiento básico, bajo esquemas de gestión obsoletos y poco eficientes. La afiliación sola no garantiza el acceso o un buen servicio, la inversión en educación básica busca resutados populistas antes que resultados en eficiencia, la inversión en agua potable y saneamiento básico se ha convertido en el pretexto ideal para abrir un tremendo orificio por se obvian los requisitos de contratación y se presta a convertir recursos públicos a activos privados mediante utilización de figuras poco transparentes que lamentablemente la ley ampara. Todo esto ha permitido que los ELEVADISIMOS RECURSOS pasen desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos.

El control social es inexistente, el papel que cumplen las entidades de control no es el indicado, solamente se advierte que cerca de 17.000 millones han ido a parar en manos de los corruptos (yo creo que màs) pero no se toman decisiones al respecto- El show de la Paca Zuleta con la firma de los pactos por la transparencia FUE una burla a la ciudadanía. Solo basta obsevar como las vallas que se colocan para identificar las obras, se utilizan para hacer protagonismo, pero de ninguna manera muestran los recursos totales comprometidos (lo cual es de Ley). El asunto tambièn es de responsabilidad de la ciudadanía, que se ha mostrado indolente frente a la problemàtica. Igual, la mayoría de los medios locales han hecho eco a la propaganda de las administraciones antes que a su responsabilidad social de informar debidamente.

A mi juicio hay que hacer una reforma general al sistema:

Nueva Ley de regalías, dejando a criterio de las administraciones la inversión de los recursos, los cuales se deben programar con participación de la ciudadanía. Crear Fondos Regionales y Locales. El control social debe ser efectivo. Antes que mostrar el nombre de los interventores (que el lo que propone el gobierno con interventores visibles) es lograr que la ciudadanía tome la iniciativa en el control y el seguimiento. El mandatario debe ser transparente en la inversión de los recursos. Debe existir un marco específico de trasnferencia de la inversión en regalías que incluya la obligación de publicar en medios masivos el total de la contratación realizada.- Igual la obligación de socializar cada proyecto y hacer actas de entrega en donde participe la comunidad.

Incluir la posibilidad de que las regalías puedan ser invertidas en sectores dinámicos de la economía, para generar desarrollo empresarial en una estrategia de emprenderismo social (microfinanzas, proyectos productivos, programas de productividad y competitividad real y concreta (No de improvisación y acomodamiento elitista sectorial y gremial). Igual incluir la posibilidad de invertir en eduación superior, que ha mostrado resultados concretos en la eliminación de brechas sociales.

Lamentablemente, el gobierno tiene otra visión. La intención es centralizar los recursos y elevarlos a la orbita del ejecutivo. Crear fondos de compensación regional para seguir invirtiendo de la forma como se ha hecho siempre. Hacer que los interventores sean visibles y rindan informes (debe rendirlos el mandatario). Disminuir la inversión según necesidades locales y orientarlos a solucionar problemas como el pasivo pensional (disminuir el deficit fiscal) cuadrar las finanzas del Estado y remendar las malas decisiones en materia de politica econòmica y además, facilitar la sostenibilidad del gasto militar (al permitir orientar recursos que antes tenian que ser garantizados desde sector central). La regalías son un derecho de lo territorial, su fin esencial es mitigar el impacto econòmico y social que causa la explotación petrolera y dinamizar el desarrollo integral del territorio (enfasis en desarrollo humano).

Quisiera no ser pesimista, pero no es seguro el futuro si no se hace un uso adecuado de esta oportunidad. Esperabamos una caida de la producción histórica a partir del 2006, sin embargo, la fortuna nos ha dado una nueva oportunidad, como para no desaprovecharla. (según las proyecciones el Meta empezaría a decaer en producción, pero los altos precios del petroleo han hecho rentable la extracción de crudos pesados que antes eran desechados por los altos costos de refinación.- ES UNA LOTERIA QUE NOS GANAMOS, MOMENTANEAMENTE.)

Parece ser que el reto para la actual administración y para los congresistas llaneros es muy grande. Ojala puedan lidiar politicamente esta situación y finalmente se vean buenos resultados.

Autor:

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.

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La ciudad crece no obstante el desgobierno. Hace 20 años apenas se avizoraba el turismo como una alternativa más en la búsqueda del desarrollo local. Hoy el turismo es una alternativa que se abre paso de manera espontánea, librando los obstáculos de la mala planificación de la ciudad, las crisis políticas y la poca preparación de la gente. Los servicios básicos han mejorado, pero bajo esquemas monopólicos y sin mostrar soluciones definitivas. La ciudad ha procesado y amortiguado problemas sociales desde sus inicios. Ha cumplido el papel de trinchera social ante las atrocidades de la violencia y también de zona transformadora de capitales ilegales. El crecimiento inusitado y caótico de su área urbana demuestra una gran movilidad poblacional, fruto de tensiones y soluciones entre lo urbano y lo rural. Solo hay que observar cómo simultáneamente crecen los tugurios y las mansiones.

La dinámica comercial de Villavicencio y su papel como centro de distribución regional mantienen vigencia. La ciudad ha estado sometida subjetivamente a fuerzas internas y externas. La realidad ha erosionado la ciudad sin que exista un sentido de orientación frente a las dinámicas vigentes. Preocupa la distribución del poder político y los alcances malévolos y métodos depravados que ha mostrado. La política de altura no tiene espacio, pero si lo tiene la politiquería y el clientelismo, los cuales actúan como requisito para acceder a los altos cargos públicos. En este esquema es posible que un buen político pueda sucumbir y dar paso a sus ambiciones personales pasando por encima de sus propios principios. Sin embargo, las sacudidas que dan los hechos pueden abrir espacios de cordura en los ciudadanos y despertar opciones políticas renovadas. Es lamentable reconocer que los ciudadanos indolentes necesitan de emociones fuertes para aterrizar y pensar en el futuro.

Los habitantes de la ciudad vislumbran caminos individuales, buscan su propio beneficio por encima de lo colectivo. Las opciones para las buenas intenciones son limitadas, al igual que las opciones para los estudiantes destacados. Las propuestas para el desarrollo de la ciudad son medidas con el lente equivocado, se tramitan según las pretensiones y ambiciones de los patrones de empresas electoreras poco calificadas. No vale que sea una buena propuesta, vale si permite perpetuar o fortalecer los apetitos malvados. No importa si el anillo vial se quiere convertir en una callejuela limitada por las invasiones premeditadas o si los terminales satélites ocasionan más muertos. Tampoco importa si la central de abastos no funciona como debe ser o si el plan maestro de acueducto y alcantarillado es el pretexto que sirve a los deshonestos para desangrar las regalías. Mucho menos importa, si la ciudad no tiene definido el tratamiento de las basuras o si algunos piensan que es buen negocio recibir las basuras de Bogotá.
La ciudadanía azotada por las malas decisiones está muy atenta a escuchar las propuestas de los próximos candidatos, quienes empiezan a mostrarse. La indolencia frente a los graves problemas debe terminar. Vale la pena dar un compás de espera y observar cómo se desarrollará el próximo debate electoral. Es posible que las prácticas politiqueras tengan que ser replanteadas, pues como dice el dicho: “al perro no lo capan dos veces”.

En Colombia, la política para enfrentar la pobreza se ha basado principalmente en promover un crecimiento económico que logre dinamizar diferentes sectores de la economía. Desde la teoría económica se asume que si el Producto Interno Bruto del país crece a un ritmo aceptable, los índices de pobreza empiezan a disminuir. También es claro, que pese a las altas inversiones en educación, salud, vivienda, agua potable y saneamiento básico, no se han logrado los resultados esperados. La pobreza crece cada día más y lo que es peor, se empiezan a hacer cosas poco correctas, como los cambios en metodologías para medir la pobreza, para así bajar las cifras a como dé lugar.

Cuando un país tiene condiciones tan diferentes como el nuestro y cuando el crecimiento económico se toma como una cifra global que en la realidad resulta ser desigual en los diferentes sectores y estratos, los beneficios del mismo no llegan a toda la población generando equidad. Por esta razón, creer que el crecimiento de la economía a un ritmo del 5% anual acabará con la pobreza, es una gran falacia. No puede negarse que la inversión social orientada a satisfacer las necesidades básicas, sobretodo de educación, logra resultados importantes, pero no ha sido suficiente para cerrar la tremenda brecha. La inversión social directa es costosa y por eso los gobiernos han tratado de aplicar supuestos mecanismos de eficiencia materializados en forma de subsidios. Los subsidios han sido aplicados en países prósperos con buenos resultados, pero en un país como Colombia en donde la pobreza cobija a más del 50% de la población total del país, es imposible cubrir toda la población y sostener los subsidios durante periodos largos; además se ha demostrado que propician en la población actitudes pasivas, dependientes y conformistas.

Los enfoques tradicionales subestiman el papel dinamizador que puede cumplir la población pobre y no ofrecen oportunidades concretas. Algunas experiencias enseñan que la clave de las políticas contra la pobreza está en aprovechar las habilidades, las ganas, el empeño y capacidad de emprendimiento de la población pobre. La inversión social debe complementarse con políticas de inclusión y generación de oportunidades. El acceso al crédito barato, la disminución de trabas y trámites para la generación de empresa, impuestos progresivos, la capacitación y formación pertinente, el acompañamiento técnico ajustado a las necesidades de información y conocimiento, entre otras medidas, pueden lograr excelentes resultados. En un país como el nuestro, con altos niveles de concentración de la riqueza y un predominante sector privado muy privilegiado, con poca responsabilidad social, es difícil que se logren cambios sin la intervención del Estado.

Calculemos cuanto podría crecer nuestro país si se generan oportunidades concretas y se vincula de manera efectiva a toda la población pobre del país. La existencia por sí y el crecimiento que ha tenido la economía informal en el país comprueba que existen capacidades que no estamos utilizando en todo su potencial. El colombiano se caracteriza por ser recursivo e imaginativo, pero lamentablemente el sistema se caracteriza por la exclusión y la poca generación de oportunidades.