Archivos para enero, 2006

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

El tema de la pobreza en Colombia está nuevamente en debate. Además de los estudios conocidos recientemente de diversas fuentes, el Gobierno Nacional lo ha elevado a término de política de largo plazo con la publicación del Documento Conpes “Metas y Estrategias de Colombia para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio-2015”, publicado en marzo de este año. El enfoque adoptado es el promover el Desarrollo Humano, el cual incluye tres dimensiones que cualquier persona podría considerar como deseables: Un ingreso suficiente para tener acceso y disfrutar tanto de la propiedad como de los bienes básicos, una vida larga y saludable y un nivel educativo que le permita a la persona aumentar la capacidad de dirigir su propio destino. En este sentido el Gobierno Nacional, con el apoyo del PNUD Naciones Unidas, DANE y la CEPAL, identificó unas metas para cumplir al año 2015. Llama la atención que el documento define a la superación de las inequidades como el mayor reto del Estado Colombiano, principalmente se refiere a la inequidad entre lo urbano y lo rural, entre los departamentos y regiones, y cuya principal causa, sabemos que es la poca presencia estatal en todo sentido. No obstante, las estrategias generales que se contemplan son de alcance global y nacional y no llegan al detalle de lo local, lo que multiplica el esquema de política pública generalizada y homogenizante, culpable de la actual inequidad. El gran reto del Estado es regionalizar la política pública, con enfoques adecuados a las características particulares e integrales del territorio y llegar a plantear programas de efecto estructural y no mediático. Las metas planteadas pueden promover la interpretación gubernamental de ofrecer planes diarios de alimentación, comedores escolares, uniformes, morrales y útiles escolares, pan y panela, como la solución más común y capitalizable políticamente; abandonando el verdadero fin, que es brindar oportunidades de autorrealización de las potencialidades colectivas e individuales. Los programas sociales que buscan la atención y asistencia inmediata de la población pobre y vulnerable son muy necesarios, pero deben tener una temporalidad programada, diferenciación regional y un enfoque integral, con la realización simultánea de proyectos que generen propuestas de sostenibilidad y autogestión en misma comunidad.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La región presenta un gran dilema. La consigna mundialmente conocida es incorporar nuevas áreas para la producción de alimentos, aumentar la productividad, ser competitivos y disminuir la pobreza, todo esto sin atentar contra el medio ambiente. Una buena porción de las tierras cultivables de América Latina se encuentra en nuestra región, pero las perspectivas actuales constituyen un gran reto para estas 6 millones de hectáreas llaneras. Ello implica la toma de decisiones importantes que pueden llevarnos a un futuro promisorio o una catástrofe insospechada. Resolver los problemas descritos implica integrar los programas de desarrollo y fomento agroalimentario con las iniciativas locales y regionales para la superación de la pobreza rural y urbana y encontrar los medios tecnológicos necesarios para aumentar la productividad y no afectar los ecosistemas de manera irremediable. Las tendencias actuales y las propuestas externas nos arrastran a contemplar el uso de la biotecnología, proyectos de colonización dirigida en la altillanura, optimización de los sistemas productivos actuales y reforestación comercial a gran escala. Sin embargo, nuestra limitada capacidad endógena frente a estas propuestas no es prenda de garantía para lograr resultados que signifiquen beneficios económicos y sociales para la población de la región. Definitivamente tenemos que producir conocimiento regional. La inteligencia regional debe responder a las preguntas que revelan la posibilidad de un desarrollo endógeno. Por ejemplo, la investigación regional o nacional en biotecnología es precaria. Algunos cultivadores están utilizando soya modificada genéticamente, semilla de la multinacional Monsanto y más temprano que tarde, como ha ocurrido en Brasil, esta empresa empezará ha demandar participación económica de parte de los productores. De otra parte, nuestra universidad de los Llanos requiere de apoyo y recursos adicionales para la investigación en todas las áreas de interés. Los beneficios de la biotecnología solo son pertinentes si se revierten en un impacto social importante. Esfuerzos importantes como la Agenda Regional de Ciencia y Tecnología solo llegan a ser representativos si cuentan con la financiación asegurada y es aquí en donde el discurso nacional y local debe manifestarse en hechos constantes y sonantes.

El apoyo actual del Gobierno a la universidad pública de la región es lamentable. Permitir que estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 puedan acceder a este nivel de educación y por consiguiente mejorar sus ingresos y jalonar la economía regional, produce un impacto que no ha sido merecidamente evaluado. Sorprendentemente, estudios de organismos multilaterales como el Banco Mundial y la UNESCO, confluyen en valorar a la educación superior como motor de equidad social y crecimiento económico. Áreas como la investigación básica y experimental son priorizadas. Sin embargo, la política de equidad que plantea el gobierno nacional puede ir por la vía equivocada. La idea del Gobierno es mejorar el acceso a través del crédito educativo y el montaje de los Centros Comunitarios de Educación Superior “CCES”, sin tener en cuenta las particularidades y la demanda relativa de las diferentes regiones del país. Los departamentos de nuestra región no cuentan con buena oferta pública en educación superior, solamente el Meta, y a nivel igualmente precario Arauca y Casanare, cuentan con una oferta muy pobre. Los créditos asignados por el ICETEX, además de insuficientes, son de trámite engorroso y tienden a subsidiar la educación privada. Igualmente, los CCES requieren de la financiación de los entes territoriales y de las nuevas tecnologías como soporte para la enseñanza, situación que al compararla con las menguadas finanzas de la mayoría de departamentos y la débil infraestructura de las comunicaciones, parece ser una estrategia poco viable para los departamentos de la región, a excepción de Meta, Casanare y Arauca, que podrían asignar recursos para este propósito. La propuesta adecuada a las condiciones de la Orinoquia debe contemplar definitivamente el apoyo a la universidad pública vía incremento de los presupuestos, con el fin de ampliar la cobertura y calidad con un plan de expansión regional bien evaluado y efectuando el debido seguimiento

Manuel Javier Fierro Patiño.

La idea del Ministro de Trasporte de solicitar un crédito de 3.000 millones de dólares para iniciar las grandes obras de infraestructura que requiere del país, es una noticia que le atañe directamente a nuestra ciudad. Se menciona claramente la necesidad de terminar el corredor vial del piedemonte llanero, ampliar el aeropuerto El Dorado y construir aeropuertos complementarios en los Llanos Orientales y el Magdalena. El sueño del aeropuerto alterno ha sido tocado en varias ocasiones, sin embargo, la propuesta no ha dejado de ser más que una idea matizada con la descripción repetitiva que enfatiza en las ventajas geográficas, topográficas y económicas, que favorece el tránsito y la navegación aérea, descongestiona el centro del país y abre enormes posibilidades de intercambio comercial. Es hora de tomar verdaderamente en serio la propuesta. Tomarla en serio significa profundizar en su viabilidad técnica y construirle un camino político menos tortuoso que el de la “autopista al Llano”. Los estudios del aeropuerto deben evitar casos como el descalabro que significa para el Estado, reconocer los recursos que no llegan a generar los muy “económicos” peajes de la vía a Bogotá. Las obras de infraestructura requeridas por la región son exhaustamente revisadas por el Gobierno de turno, pero finalmente terminan favoreciendo al concesionario y perjudicando a los usuarios. Siendo así, es hora de exigir mayor rigurosidad técnica, más sensibilidad social y menos desparpajo. Nuestro petróleo ha sido garantía de estabilidad económica para el país. Nos merecemos un mejor trato.

Manuel Javier Fierro P.

El apoyo actual del Gobierno a la universidad pública de la región es lamentable. Permitir que estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 puedan acceder a este nivel de educación y por consiguiente mejorar sus ingresos y jalonar la economía regional, produce un impacto que no ha sido merecidamente evaluado. Sorprendentemente, estudios de organismos multilaterales como el Banco Mundial y la UNESCO, confluyen en valorar a la educación superior como motor de equidad social y crecimiento económico. Áreas como la investigación básica y experimental son priorizadas. Sin embargo, la política de equidad que plantea el gobierno nacional puede ir por la vía equivocada. La idea del Gobierno es mejorar el acceso a través del crédito educativo y el montaje de los Centros Comunitarios de Educación Superior “CCES”, sin tener en cuenta las particularidades y la demanda relativa de las diferentes regiones del país. Los departamentos de nuestra región no cuentan con buena oferta pública en educación superior, solamente el Meta, y a nivel igualmente precario Arauca y Casanare, cuentan con una oferta muy pobre. Los créditos asignados por el ICETEX, además de insuficientes, son de trámite engorroso y tienden a subsidiar la educación privada. Igualmente, los CCES requieren de la financiación de los entes territoriales y de las nuevas tecnologías como soporte para la enseñanza, situación que al compararla con las menguadas finanzas de la mayoría de departamentos y la débil infraestructura de las comunicaciones, parece ser una estrategia poco viable para los departamentos de la región, a excepción de Meta, Casanare y Arauca, que podrían asignar recursos para este propósito. La propuesta adecuada a las condiciones de la Orinoquia debe contemplar definitivamente el apoyo a la universidad pública vía incremento de los presupuestos, con el fin de ampliar la cobertura y calidad con un plan de expansión regional bien evaluado y efectuando el debido seguimiento

La idea del Ministro de Trasporte de solicitar un crédito de 3.000 millones de dólares para iniciar las grandes obras de infraestructura que requiere del país, es una noticia que le atañe directamente a nuestra ciudad. Se menciona claramente la necesidad de terminar el corredor vial del piedemonte llanero, ampliar el aeropuerto El Dorado y construir aeropuertos complementarios en los Llanos Orientales y el Magdalena. El sueño del aeropuerto alterno ha sido tocado en varias ocasiones, sin embargo, la propuesta no ha dejado de ser más que una idea matizada con la descripción repetitiva que enfatiza en las ventajas geográficas, topográficas y económicas, que favorece el tránsito y la navegación aérea, descongestiona el centro del país y abre enormes posibilidades de intercambio comercial. Es hora de tomar verdaderamente en serio la propuesta. Tomarla en serio significa profundizar en su viabilidad técnica y construirle un camino político menos tortuoso que el de la “autopista al Llano”. Los estudios del aeropuerto deben evitar casos como el descalabro que significa para el Estado, reconocer los recursos que no llegan a generar los muy “económicos” peajes de la vía a Bogotá. Las obras de infraestructura requeridas por la región son exhaustamente revisadas por el Gobierno de turno, pero finalmente terminan favoreciendo al concesionario y perjudicando a los usuarios. Siendo así, es hora de exigir mayor rigurosidad técnica, más sensibilidad social y menos desparpajo. Nuestro petróleo ha sido garantía de estabilidad económica para el país. Nos merecemos un mejor trato.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister Desarrollo Regional y Local

Escuchamos con atención las noticias diarias y observamos como los proyectos regionales que promueve la dirigencia regional han permanecido fundamentalmente en el discurso de los últimos 15 años. El aeropuerto internacional de Villavicencio, la navegabilidad del río Meta, el centro de desarrollo agroindustrial, el distrito de riego del Ariari, entre otros, además de la doble calzada Bogotá- Villavicencio, que se suma al portafolio, reencauchando la vieja idea de la autopista al Llano; han sido objeto de discusión y espontáneamente se han constituido en las soluciones religiosamente aceptadas para jalonar el desarrollo regional. Igualmente, ha permanecido la idea del aprovechamiento racional de la biodiversidad y el recurso hídrico como muestras inobjetables de nuestra potencialidad. Sin embargo, si hacemos un balance del estado de cada uno de estos proyectos, podemos afirmar que permanecen en un bajo nivel de complejidad en cuanto a la definición de estrategias de concreción y profundización de sus especificaciones técnicas. Es triste saber que sabemos el “que hacer”, pero no contamos con la suficiente capacidad para definir el “como hacer” y en desarrollar estrategias para su ejecución real. Podríamos contar y de hecho encontraríamos que se han realizado muchas reuniones de gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, la academia y representantes de los sectores económicos, en donde las declaraciones finales siempre señalan la importancia de estos proyectos y la necesidad de aunar esfuerzos. Las reuniones se tornan monotemáticas y poco aportan a la concreción final de estos proyectos. Es fundamental reconocer el papel de las instituciones en ofrecer los medios necesarios para avanzar poco a poco, pero en forma segura, hacia la materialización de este portafolio de proyectos. Es claro que además de contar con el respaldo político necesario, es primordial invertir en estudios de preinversión que disminuyan la incertidumbre y ofrezcan argumentos sólidos para gestionar y defender estas iniciativas. Si no se actúa en consecuencia, pasaran otros 15 años y el futuro nos mostrará seguramente el discurso orgulloso y trajinado de nuestras potencialidades, pero la situación estática y anquilosada de nuestros sueños.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Mientras dormimos, el mundo avanza. Y no es sentido figurativo. La pauta actual en la economía mundial, es que las economías mantengan el equilibrio frente a los elevados precios del petróleo, cuenten con materias primas baratas y se orienten a aumentar su influencia hemisférica, respetando cada una sus “espacios”. Las naciones buscan posicionarse de manera ventajosa en la economía global, aumentar sus exportaciones y proteger su producción. En los países desarrollados la seguridad alimentaria no es negociable y ni siquiera se considera debatible en un tratado de libre comercio. La seguridad alimentaria es un determinante estratégico. Los países saben que deben estar preparados para cualquier eventualidad que perturbe el equilibrio mundial, por ejemplo, una guerra, una catástrofe natural y ante todo permanecer en una posición influyente en el escenario mundial. Para esto requiere hacer valer su independencia dentro de un ambiente supuestamente globalizado. Es una abierta contradicción al paradigma de la globalización, que los mismos países desarrollados promueven con firmeza. Los países fuertes prevalecen gracias a que saben salvaguardar sus bienes estratégicos, construyen una capacidad disuasiva manifiesta y están preparados para actuar autónomamente en situaciones de crisis y sin ningún otro objetivo sea más importante que el de proteger a sus ciudadanos y garantizar la seguridad nacional. En esta contra-doctrina proteccionista se basa la realidad de las relaciones asimétricas que se asumen al negociar con una superpotencia como Estados Unidos. Nosotros estamos en una posición de clara desventaja. Tenemos una guerra interna que nos desangra humanamente y presupuestamente; no visualizamos razonablemente nuestro potencial y con estas limitaciones pretendemos hacer valer posiciones frente a un coloso que busca ampliar su mercado industrial y tecnológico, utilizarnos como dique político y económico, ante la avanzada anti-neocolonial de Suramérica, y además vendernos los excedentes de sus reservas estratégicas de alimentos. Pero, no hay que perder la esperanza, hay que negociar como grande frente a la dimensión de la contraparte y hacer valer nuestra posición con creces. La producción de arroz, el maíz, la soya, y otros alimentos, son igualmente fundamentales para nosotros. Tenemos una posición geoestratégica que hay que hacer valer. Ojala despertemos y aprendamos a generar soberanía con conocimiento, diversificar e innovar en lo que sabemos y con lo que tenemos, prepararnos para producir bienes tecnológicos, mayor valor agregado e ir acrecentando nuestra autonomía con audacia, sagacidad y mucha malicia indígena.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Caminaba desprevenidamente cerca del parque “llamado ahora plaza de los libertadores de Villavicencio” cuando desde las bodegüelas del lagarterismo propio de estos lugares citadinos, un respetable ciudadano me interrogó acerca de mis columnas. En primer lugar me felicitó por los temas, pero luego me lanzó un agudo comentario. –Usted comparte columna con los que hacen oposición al gobierno y seguro que sus opiniones no gustan-. Sonreí y di las gracias, pero me quedaron sonando en la cabeza estas palabras. Quizás no había pensado en este asunto con la debida atención. ¿Será que disentir es sinónimo de oposición política? Me detuve un instante y observé lentamente la fuente instalada frente a la Catedral. Bueno, para los que escribimos algunas líneas, debe ser natural que el texto guste a algunas personas y a su vez disguste a otras, pues la opinión personal hace parte del derecho de la libre expresión y por consiguiente cada cual puede tener su punto de vista sobre un tema específico. Seguí caminando por la plaza, con tranquilidad, pensando en voz alta. Es bueno que el debate en torno a la gestión del gobierno municipal, departamental o nacional se dé con la naturalidad que el escenario democrático lo permite y las opiniones de los columnistas no deben tener el sentido de hacer oposición encarnizada sin argumentos, solamente porque el mandatario es de una corriente política o de otra. Parece que reflexionar sobre los temas estratégicos del desarrollo regional puede pisar algunos callos y poner en posición incomoda a algunos funcionarios. Decidí que era necesario hacer la aclaración. De ninguna manera debe tomarse el hecho de discrepar ideas como de escueta oposición política. Me parece una salida simplista que elude el debate constructivo, atenta contra la libertad de prensa y desconoce la posición argumentativa. Es doloroso saber que en el sector público del país empieza a hacerse repetitiva la frase “El que no esta de acuerdo conmigo está contra mí” y esta clase de situaciones amenazan con repetirse a diario. De manera resuelta recordé con nostalgia las enseñanzas de mi querida profesora de primaria, la señora Mercedes Torres de Rivera, a quien dedico estas líneas: -Quien calla otorga-.


Via Bogota-Villavicencio. Soluciones para los Llaneros Posted by Picasa

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

La producción de software en el mundo reporta actualmente ingresos de 500 mil millones de dólares. Se estima que para el 2008 signifique cerca del 12% de la producción mundial, con una suma de 900 mil millones de dólares y con un crecimiento aproximado del 9% anual. En este gran negocio, EEUU, India, Irlanda, Israel y Canadá tienen una posición preponderante. En el caso de la India el Estado fue fundamental, porque vio en la creación de programas la posibilidad de mejorar su economía. En el año 2004 la India exportó 10.200 millones de dólares anuales en software, generando 722 mil empleos. En nuestro país existe un gran potencial, por la capacidad creativa del colombiano común, y en especial el excelente potencial que muestran nuestros jóvenes. Hace unos 5 años el mundo empezó a conocer el proyecto Parquesoft, que surgió en el Valle del Cauca, como una forma de canalizar la energía de los jóvenes de bajos recursos, que para surgir tenían como materia prima solamente su cerebro, una energía desbordante y un conocimiento especializado sobre los sistemas. Esperando una oportunidad, estos jóvenes recibieron el apoyo del sector privado y público, en un modelo de gestión del conocimiento realmente revolucionario, ajustado a las expectativas de los jóvenes y promovido por personas de origen humilde, que idearon la forma de producir ingresos a base de neurona limpia. Hoy en día Parquesoft tiene cerca de 1.200 emprendedores, vende casi 6 millones de dólares al año y su modelo, nutrido de una gran filosofía social sorprende a los expertos. Esta experiencia ha llamado la atención de la Cámara de Comercio de Villavicencio, que está promoviendo la aplicación de esta experiencia en Villavicencio, junto con otras entidades como la Gobernación del Meta y Unillanos. Es el momento de dar impulso a esta iniciativa, que significaría una gran oportunidad para tecnificar nuestra economía y encauzar la inteligencia que han mostrado los jóvenes llaneros. El aporte del sector privado y otros entes territoriales sería fundamental para concretar lo antes posible un proyecto realizable de impacto regional.

La ciencia moderna intenta mostrarnos un mundo explicable y predecible. Sin embargo, existen campos inhóspitos donde no hay respuestas. Nuestra sociedad está sustentada en una plataforma instrumental, en la cual persisten paradigmas formados a través de siglos de historia humana. Tenemos raíces ideológicas de la Grecia antigua y del pensamiento aristotélico. Las primeras civilizaciones hicieron sus aportes a lo que hoy conocemos como el conocimiento aceptado y que ha estado estructurado de la manera como J Heseen y Mario Bunge describen en sus textos “Teoría del conocimiento” y “La ciencia, su Método y Filosofía”, textos obligados para los estudiantes de secundaria. Sin embargo, hay que considerar que el conocimiento científico actual también tiene sus críticos y que la educación debe preocuparse por generar ese sentido crítico y lograr que los estudiantes no traguen entero todo lo que leen, ven o escuchan. La teoría de la complejidad de Edgar Morín puede sumergirnos en los cuestionamientos del conocimiento moderno, que nos mantiene de cierta forma atados a una inteligencia tuerta. El conocimiento que sustenta a la ciencia moderna muestra desprecio por lo cualitativo, mitifica la incertidumbre y fragmenta el saber en disciplinas que se basan en juicios absolutos, casi dogmáticos. Este conocimiento, es que hace que un abogado no pueda entenderse con un biólogo o que un economista insista en ponerle cifras a la felicidad. Es el mismo conocimiento que menosprecia la cultura indígena y que considera salvaje y atrasado su saber. Ese conocimiento salvaje, es el que sorprende a Claude Lévi-Strauss, cuando en su investigación descubrió que la taxonomía indígena superaba a la taxonomía occidental en muchos aspectos. Es el mismo conocimiento que salvó a tribus indígenas del pasado tsunami en Asia, cuando subieron a las colinas cuando su saber les advirtió que algo andaba mal y que vendría un desastre, solo observar las aves, los peces y la naturaleza. Mientras que las comunicaciones, los sensores y alarmas satelitales del hombre moderno fueron inútiles para evitar la muerte de más de 300.000 personas y que cerca de 2´000.000 de personas perdieran su hogar.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Dada su relevancia geoestratégica, dos procesos regionales afectan al Departamento del Meta. De un lado el lento proceso Orinocense, lleno de altibajos, dificultades, tradicionalmente aislado de los intereses nacionales y de otra parte el momentáneo, agresivo y ágil proceso de integración de la región central. Se puede decir que ambos tienen merecida importancia, pero la naturaleza y sus características difieren substancialmente. La Orinoquia ha estado presente en la cotidianidad de los metenses, fruto de más de diez años de experiencia Corpes, que en sus últimos tuvo su sede en Villavicencio. Más allá de juzgar si fue o no una buena experiencia institucional, si vale la pena considerar que fue instancia que fortaleció los nexos culturales y la comunión de potencialidades y dificultades, recopiladas y analizadas en dos planes de desarrollo regional. Una vez terminado, el Corpes Orinoquia, en el año 2.000, los departamentos originarios intentaron conformar una región, pero se encontraron siempre con la oposición y desconocimiento del gobierno nacional de la época. Conformaron entonces, la Asociación de Departamentos de la Orinoquia, que poco a poco fue ganando espacio y reconocimiento, especialmente ahora en el gobierno Uribe, cuando se ha alcanzado una visión de macroregión, con la Amazonia. La experiencia Orinocense se basa en un proceso de construcción social y unidad tanto en las en las dificultades como en las potencialidades del desarrollo, es completamente válido y legítimo. Ahora, con una fuerza descomunal y la promoción agresiva del Senado de la República, Bogotá, Cundinamarca y el Departamento Nacional de Planeación, aparece un gigante político que muestra un camino regional para el Meta, cercano a Bogotá, Tolima, Cundimarca y Boyacá y alejado del proceso Orinocense. Llegará el momento de las definiciones y el Departamento del Meta deberá ponderar muy bien cuales son sus expectativas y sin despreciar los posibles beneficios de una integración funcional con el centro del país, tales como un mejor posicionamiento político y la difusión de las dinámicas económicas del mayor centro industrial y poblacional de Colombia, deberá contemplar también la historia, la cultura, la posible autonomía, la dinámica fronteriza y la necesidad de preservar y aprovechar el territorio y la biodiversidad, de por sí Orinocense. Habrá que analizar muy bien el trasfondo político y los intereses económicos que rodean estos dos procesos.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

La planeación del desarrollo territorial exige cantidad y calidad en la información. Precisamente, unos de los problemas más comunes en la región es la disponibilidad de información pertinente, precisa, veraz y oportuna. Generalmente las fuentes de información son de carácter nacional, preferiblemente gubernamental, los datos se recopilan de manera diversa con metodologías que buscan resultados aislados y el fin es consolidarlos para mostrar un panorama nacional, sin hacer énfasis en las características particulares del territorio. Recientemente en la región, el tema de los sistemas de información están de moda, por ejemplo, la secretaría de planeación y desarrollo del Meta anunció la creación de un Sistema de Información Departamental, el cual buscaría integrar los datos de varias fuentes de información sobre los diferentes sectores de la realidad departamental. La intencionalidad es buena, igualmente los beneficios que podría generar este propósito. Sin embargo, es recomendable tratar de diseñar un sistema de carácter autónomo que no dependa completamente de la información y las metodologías de las actuales fuentes existentes. La sumatoria de las cifras y su consolidación podría ser muy útil, pero ante todo es fundamental crear un valor agregado en la información y construir un modelo propio. Integrar un sistema de información territorial no es lo mismo que articular las existentes. Desde este punto de vista, la construcción del sistema debe apuntar a la entrega de información en tiempo real, con un sistema de indicadores propios, diseñados según la particularidad territorial y apuntando a los propósitos esenciales del desarrollo departamental. Es comprensible que ante la situación actual, cualquier esfuerzo es notable, pero hay que conducir a un objetivo claro, que es tener datos pertinentes y precisos que confronten la información y la forma de obtención que se hace actualmente. Además, es importante que el sistema sea transparente e independiente, pues a menudo la información disponible tiene la particular característica de mostrar lo bueno y esconder lo malo, apuntando más a la propaganda que al ejercicio crítico para superar las limitaciones del desarrollo.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Excelente foro, el que se realizó el pasado 5 de octubre en el auditorio de la Cámara de Comercio de Villavicencio, sobre el tema de la economía regional. El debate sobre el modelo de desarrollo promete ser interesante y permite predecir que el velo desinformativo que distorsiona la realidad empiece a caer. Se nos ha vendido la visión del mundo moderno y que nuestra riqueza natural con el discurso de las potencialidades, nos darán espontáneamente un océano de prosperidad y abundancia. Las exposiciones descarnadas y realistas de parte de los expertos Osvaldo Castelletti, del PNUD y Alvaro Ocampo de la Universidad de los Llanos, que cerraron el foro, mostraron abiertamente nuestras debilidades frente al mercado internacional, pero también la posibilidad de dinamizar renglones como la acuicultura, los frutales, la palma de aceite y el turismo con modelos que incluyan generación de valor agregado con base social. Sus observaciones respecto a la inviabilidad de los sistemas de producción actuales, la informalidad en la estructura del empleo local, el oscuro futuro para la producción de cereales y ante todo la incapacidad regional para buscar alternativas productivas en un contexto de cambio constante, ojalá puedan llegar a provocar luces en medio del sombrío letargo.

Mucha falta hace que nos digan la verdad, pues no hay peor ciego que el que no quiere ver. Estamos en graves problemas y las soluciones no se ven en el corto ni en el mediano plazo. La sociedad regional necesita espacios de este tipo para debatir abiertamente sus problemas, sin prevenciones, ni discursos surrealistas que esconden la verdadera situación social y económica que vivimos en la actualidad. Por esta razón, se resalta el papel garante del PNUD, los esfuerzos de la Cámara de Comercio de Villavicencio y la intención del gobierno departamental. Pero, esto no es asunto de mera discusión; se trata de la construcción social de un nuevo modelo de desarrollo que promueva el aprovechamiento sostenible de los recursos del territorio, que realice un verdadero balance entre nuestras aspiraciones y nuestras posibilidades en un mundo globalizado. Todas las exposiciones de los diferentes sectores hicieron énfasis en mayor o menor medida en la necesidad de contar con un entorno adecuado, información y conocimiento pertinente para adelantar procesos de productividad y competitividad. Vale la pena que todos los estamentos de la sociedad, el sector empresarial y especialmente las entidades del sector estatal realicen una oportuna y sincera reflexión sobre su función, sus alcances y recursos empleados frente a la problemática territorial; porque bien parece que aun hay tiempo para que reinventar el sentido de la gobernabilidad y orientar los esfuerzos hacia lo verdaderamente estratégico.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

La idea de construir vías férreas en la Orinoquia no es nueva. Hace unos 7 años se realizaron unos estudios por parte del Ministerio de Transporte, los cuales incluían la conexión del piedemonte llanero y la articulación con Venezuela. Inclusive algunos empresarios estaban en conversaciones para adquirir maquinaria y buscar inversionistas para financiar el proyecto, finalmente el proyecto se hundió. Los trenes son una interesante alternativa para estudiar en la región, por la topografía plana y la posibilidad de largos trayectos. Es una solución que infortunadamente no se desarrolló en Colombia por diferentes factores, sobretodo por dificultades administrativas, intereses económicos o maniobras de tipo político, tal como aconteció con los recordados ferrocarriles nacionales. En los países desarrollados y en las economías emergentes de Asia, los ferrocarriles han tenido un papel primordial en la productividad y competitividad. Subsisten demasiados intereses que pueden impedir que un proyecto de este tipo se pueda llevar a cabo. De una parte, los intereses de los transportadores, por simple lógica, a esto se agrega, los compromisos adquiridos por el Gobierno Nacional con las firmas concesionarias. En este esquema, el gobierno tiene que garantizar un tránsito mínimo para que el recaudo por peajes genere los ingresos acordados. Si el tránsito disminuye, los ingresos por peajes disminuyen y el Gobierno debe asumir el costo para la concesionaria no tenga pérdidas. Esta es la figura que se utilizó en la vía Bogotá – Villavicencio y que ha significado un descalabro para el Estado, porque entre otras cosas, las proyecciones de ingresos se sobredimensionaron y el Gobierno ha tenido que reconocerles la diferencia. Por esta razón, es difícil que el Gobierno avale la idea de construir una vía férrea Bogotá-Villavicencio, aunque sea una alternativa digna de analizar y que podría ser viable desde el punto de vista económico y ambiental. Las firmas concesionarias cuentan con el respaldo de los grandes grupos económicos, los mismos que han sido importantes aportantes de las últimas campañas presidenciales. Una investigación a fondo de los organismos de control debería analizar las motivaciones técnicas y mostrar el balance real de las continuas modificaciones a los contratos de concesión, supuestamente para mantener el “equilibrio” contractual. Este tipo de maniobras no deberían ocurrir, pero son posibles en una sociedad regional que sufre de indolencia y que lamentablemente pierde la memoria con una impresionante velocidad.