Archivos para marzo, 2006

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La humanidad se ha preguntado por la incesante manifestación de tendencias y contratendencias. Desde los planteamientos del materialismo dialéctico en la teoría marxista, las explicaciones de Gramsci en la economía política; los recientes aportes de Castell a las ciencias sociales, o las posiciones muy acertadas de Soros, J. Stiglitz, Krugman, Rodrik y Sachs sobre la crisis del capitalismo y la necesidad buscar alternativas para reorientar o pensar nuevamente el modelo de desarrollo de las naciones, siempre lo alternativo aparece frente a lo preceptuado. Un gran obstáculo a esta posibilidad, son las posiciones dogmáticas que encasillan y catalogan a los seres humanos. Bien lo dice Krugman “yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo, son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”. Otro ejemplo de superación de este dogmatismo, es el caso de J. Stiglitz, que hasta el año 2000 era neoliberal y ahora es un reconocido neokeynesiano, o el caso de China que rompe el esquema socialista a ultranza y adopta una posición pragmática respecto al capitalismo.

Afloran los fundamentalismos y las luchas por la identidad de los pueblos, en un mundo que promueve la uniformidad y la homogenización cultural. En parte la configuración política de la actual de América Latina, es el resultado de una contratendencia frente a las medidas planteadas por el neoliberalismo desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La globalización muestra ahora la aparición del neoproteccionismo de los países que antes promovían la apertura sin límites. Francia limita libertades, EEUU prohíbe la concesión de sus puertos y Europa promueve los subsidios a sus productores. Un premio Nobel de economía promueve la legalización del consumo de la droga como estrategia para combatir el narcotráfico y el Banco Mundial dice que la pobreza es un limitante al crecimiento económico y no algo que se pueda superar con el mismo. Mientras tanto Colombia mejora en competitividad, mantiene su recuperación macroeconómica después de la crisis de 1998, aumenta sus exportaciones, recupera seguridad, pero simultáneamente aumenta el subempleo, crece la pobreza y la desigualdad. En una reunión de expertos, el DNP decide realizar la Agenda Interna Nacional. 28 departamentos del país priorizan el turismo en sus ejercicios, se realiza un filtro a la Agenda Interna y se prioriza bajo el lente centralista. Los técnicos dicen que no hay plata y que el sector privado debe financiar el 40% del valor de los proyectos. Las regiones desarrolladas sacan mejor partida y los poderes del congreso mueven sus influencias.
La región, advierte las amenazas actuales, adopta una Agenda Interna en un ejercicio desde afuera y desde arriba, toma decisiones coyunturales, enfatiza el corto plazo, olvida los desplazados, revalida el clientelismo, olvida las fronteras, desestima el conocimiento indígena, es indiferente frente a la influencia de los tratados sobre la biodiversidad; y se alista, gracias a nuevas normas, a la privatización del agua y la explotación irracional de los bosques. ¿Dónde está la respuesta endógena a la problemática regional?. ¿Carecemos de imaginación o padecemos de inercia intelectual?.

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El conocimiento tradicional

Publicado: marzo 28, 2006 en Uncategorized

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El problema de la informalidad y todo lo que se deriva de este fenómeno, como empleo de mala calidad, deficiente cobertura del sistema de seguridad social de los trabajadores, ingresos por debajo del mínimo vital, jornadas largas, alta movilidad, entre otros aspectos, debe ser tratado de una manera integral, tanto en el análisis de la situación, como en el diseño de propuestas para intervenir. En una primera aproximación al problema podríamos achacar la causa a un desajuste severo entre la oferta educativa para el trabajo y las necesidades del aparato productivo regional. Esto involucraría el papel de la educación básica secundaría y media vocacional, la formación técnica y tecnológica y por supuesto la educación superior, ya sea del sector público o privado. Por alguna razón las instituciones presentan una oferta que no satisface plenamente las necesidades actuales del sector productivo y mucho menos permite plantear en el mediano y largo plazo un proceso de desarrollo local o regional con base en el aprovechamiento de los recursos existentes y las perspectivas actuales y futuras del mercado local, nacional o global. Puede que las carreras ofrecidas estén descontextualizadas o que realmente estén produciendo personas que no tienen un campo de acción explícito. El asunto también puede relacionarse con el modelo educativo establecido y el imaginario social, que privilegia la educación y formación profesional, orientando la demanda hacia este sector, estigmatizando a las carreras técnicas y catalogándolas de plano como de mala calidad o para el empleo subordinado y poco productivo. De otra parte, no existe total claridad sobre una estrategia de desarrollo que priorice algunas actividades económicas y que sería el referente para diseñar nuevos programas académicos. La Agenda Interna hace relación al querer nacional inmediato sobre nuestro futuro y no al futuro que deseamos construir con nuestros propios recursos. La implantación nacional de las nuevas tendencias de la educación superior en el mundo también puede ser un poco tortuosa, existen reparos de algunos sectores, que cuestionan la flexibilización curricular, acortamiento del ciclo educativo y un enfoque en extremo pragmático que contradice algunos aspectos relacionados con la calidad. Sin embargo, es claro que el papel de las instituciones educativas ha cambiado y ahora se les exige un papel más activo. La calidad es un concepto tomado de la teoría de la empresa y en el presente, se relaciona precisamente con la satisfacción del cliente. Las instituciones educativas eran contempladas como instrumentos prescindibles y no necesariamente útiles en una estrategia de desarrollo territorial. Ahora son fundamentales y se consideran no instrumentos, sino actores sobre los cuales se sustenta el desarrollo. La rapidez de los cambios y los constantes retos para las gobernanzas locales, hacen necesario contar con el conocimiento como factor importante y ante todo contar con un territorio organizado, como una especie región “inteligente”. Es lo que Sergio Boiser y Francisco Albuquerque quieren expresar cuando enfatizan en la posibilidad de responder y adaptarse de manera automática a las tendencias y retos que depara la globalización. Diseñar una estrategia que intervenga la problemática de la informalidad y el desempleo, requiere de la participación de las instituciones educativas, los gobiernos locales, el sector productivo y ante todo del planteamiento de objetivos de largo plazo que permitan orientaciones de carácter estructural y no meramente coyuntural.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Cuando se tomó la intención de llamar “Norte” al ejercicio por el cual se formuló el Plan de Ordenamiento Territorial de Villavicencio, tal vez la intención era permitir que este instrumento de planeación se constituyera precisamente en un documento de referencia obligada para las administraciones locales. Sin embargo, hoy este instrumento no deja de ser un simple manual despedazado y rearmado, descuartizado y disfrazado, sujeto a la descarada manipulación en torno a los intereses de los grupos de poder de turno. Villavicencio no cuenta con una imagen objetivo que plantee como va ser su desarrollo con relación a las tendencias futuras. No existe un planteamiento claro y coherente respecto al espacio público y ciudadanía, y cómo la ciudad podría articularse con el escenario nacional e mundial. Las dinámicas sociales y económicas requieren de un substrato para desarrollarse y en algunos casos ese “espacio” se convierte en un obstáculo cuando no merece la debida atención de los encargados de intervenir y orientar las políticas locales. Por ejemplo, la falta de un plan vial y la ausencia de un política tendiente a orientar el desarrollo del espacio público, permite el atascamiento de la ciudad y el abandono de los parques y caños de la ciudad. De paso se priorizan millonarias inversiones sin la debida planeación, como el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, que nadie sabe cuanto va a costar y cuando va a terminarse. De otra parte, se advierte la ejecución de proyectos simultáneos sin un análisis sobre su complementariedad y desarrollo armónico. Aparecen iniciativas de la gobernación del Meta y de la Alcaldía sin que se defina una priorización y se contemplen medidas integrales. Por ejemplo: ¿Qué armonización existe entre la construcción de ciclo-rutas y alamedas, la construcción de vivienda de interés social, las obras viales en los barrios y los proyectos de construcción de los nuevos centros comerciales?. La orientación del flujo de transporte presenta serias deficiencias. No se advierte que se tomen acciones de contingencia frente a las obras en ejecución, para que estas no sean un factor más de desorden urbano. El crecimiento residencial en el anillo vial, simultáneamente con la localización de una nueva universidad en el eje Villavicencio- Puerto López y el traslado de la Plaza de Mercado, son ejemplos claros de desarmonización y poca capacidad de respuesta. ¿Acaso tiene Villavicencio un Plan de Transporte Público Masivo?, como ya lo tienen varias ciudades intermedias, ¿acaso tiene un planteamiento claro respecto al desarrollo de la industria turística y tratamiento del paisaje urbano?, o ¿existe un documento serio que armonice los proyectos que muestran el papel articulador de la ciudad en el contexto regional?. Estos interrogantes y muchos más deben ser resueltos por el bienestar de los ciudadanos. Medidas como la ubicación de los vendedores ambulantes y el control al desmedido aumento del parque de motocicletas de la ciudad requieren de un enfoque integral que asuma la problemática del sector informal y las deficiencias del transporte público en toda su dimensión.

Villavicencio tiene un cuarto de hora que puede marcar la diferencia en el futuro. De las decisiones que se tomen hoy en día, se podrá construir un camino confiable para la ciudad. Se tiene la esperanza de un futuro mejor y éste debe ser el principal motivo para mostrar una actitud diferente cuando pensemos en elegir a quienes deben gobernarnos.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.