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FORO VICHADA A2014 099

El Instituto de Ciencias Ambientales de la Orinoquia “ICAOC” de la Universidad de los Llanos realizó en los cuatro departamentos llaneros un evento de reflexión colectiva con actores sociales para la construcción de la visión de desarrollo sostenible de la región.  Este ejercicio participativo se realiza en el marco del convenio que suscribió Unillanos con Ecopetrol y en el cual se contempla la formación de 35 profesionales de estos departamentos en el programa de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible.  Los eventos iniciaron en Villavicencio, el 18 de junio, continuó luego en Yopal el 25 de junio, siguiendo en Puerto Carreño el día 28 junio y terminando en Arauca el 3 de julio del presente año.  Dentro de estos talleres se realizó un análisis de los factores de cambio en el territorio en el pasado – presente y futuro logrando un consenso entre los actores en cuanto a los aspectos más relevantes que afectan la realidad en el territorio.

Este trabajo que realiza Unillanos pretende hacer una lectura y comprensión de las dinámicas regionales, dar a conocer las diferentes visiones que existen sobre la región, visibilizar a los actores locales, que en la mayoría de los casos son excluidos de las decisiones que se toman sobre la Orinoquia y contribuir a la génesis de un nuevo discurso regional mucho más proactivo y que nazca del análisis que los actores locales hagan de la realidad, tanto en sus causas como en los efectos. En estos talleres participaron la academia, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios, agremiaciones y líderes de la región.

La dinámica ofreció un panorama algo desalentador respecto al presente. Los actores locales perciben que en el pasado todo era mejor, existían valores, una cultura del respeto y tolerancia que favorecía la vida en paz y armonía, “se vivía y se trabajaba con alegría”.  La historia se parte en dos con la aparición de los fenómenos del narcotráfico, la explotación petrolera y la colonización territorial. De alguna manera la realidad se volvió más compleja y conflictiva, aunque con nuevas oportunidades de crecimiento económico, pero con una tendencia a privilegiar la exclusión social, el acaparamiento, la expoliación de los recursos naturales y la competencia social y empresarial desmedida. Existe una gran preocupación por el deterioro ambiental y la afectación acelerada que ha tenido el recurso hídrico. La sensación es de abandono estatal y una percepción negativa sobre todo lo que aumente el centralismo.

Algo que preocupa en gran medida es la poca participación de la población local en los beneficios que trae la dinámica económica, principalmente en lo relacionado con la explotación petrolera y el boom agroindustrial en la altillanura.   En asuntos delicados como la frontera nacional existe poca presencia y descuido del Estado, la situación de zozobra y tensa calma que se vive en los territorios fronterizos, especialmente en Arauca, que ha sido un territorio especialmente golpeado por el conflicto armado, donde rige la ley del miedo y el terror. Pese a todo esto la región ha crecido demográfica y económicamente, además muestra nuevas perspectivas económicas como el comercio de grandes superficies,  la piscicultura, el turismo, la biotecnología y la agroindustria, un avance importante del capital humano y un proceso de organización social interesante.

El ICAOC de la Universidad de los Llanos continuará con esta serie de ejercicios durante el mes de julio, llegando a las subregiones de cada uno de los departamentos a través de reuniones, encuentros, talleres y conversatorios con actores locales que realizarán los estudiantes de la Maestría en Gestión Ambiental Sostenible. De esta manera se espera identificar algunas  variables estratégicas que permitan priorizar alternativas de desarrollo sostenible para la región.  Cabe anotar que los actores locales han recibido con gran aceptación y aprecio esta iniciativa de la Universidad de los Llanos, pues consideran que existen muchos actores foráneos y entidades privadas que literalmente como lo mencionan los moradores “llegan con discursos culebreros a hipnotizar con mentiras y propuestas descontextualizadas.

Durante el segundo semestre continuará este proyecto en cada uno de los departamentos, generando conciencia en la perspectiva de consolidar liderazgos regionales que tengan incidencia en las políticas públicas que afectan el territorio.

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Hace unos años mencioné en una columna la necesidad de superar el “complejo mesiánico”, el cual consiste en la estúpida condición de algunos nativos de un territorio en considerar que todo lo que viene de afuera es mejor que lo propio, en atención a la sumisa posición de creer que por su origen en la periferia, todas las cosas son de menor valor, inclusive el conocimiento propio llega a ser desvalorizado frente al foráneo, que por sólo ser externo, tiene la apariencia de ser más moderno y distinguido.  La idea de concebir que siempre vendrá alguien iluminado con las soluciones a nuestros problemas.  Esta condición colonial desdibuja las capacidades locales e inclusive deprime la evolución positiva en la construcción de conocimiento regional que en muchos casos puede llegar a reconceptualizar ciertos términos, innovar y aportar nuevos enfoques y puntos de vista.  Vemos que este maligno complejo renace, pero esta vez se fortalece como mito y con mayor energía.  La malignidad de este complejo radica ahora en que los foráneos aprovechan esta condición con sus acartonados títulos para pontificar y conceptualizar sobre lo propio. Se escudan en certificados y estadísticas creyendo que toda aquella persona que sea de tal cofradía, de tal nobleza, recibe una envestidura y automáticamente el conocimiento pertinente les es transferido y además aseguran enfáticamente que es un conocimiento absoluto, muy superior a todo lo creado. Lo anterior tiene su aplicación en el sistema de la educación superior. La región de la Orinoquia ha tenido históricamente una baja cobertura de educación superior, sin embargo, la historia ha venido cambiando. La Universidad de los Llanos, Unimeta, Unitrópico y otras universidades con subsedes en el territorio, como la Universidad Nacional, la U. Cooperativa, la U. Antonio Nariño, la U. Santo Tomás, la ESAP, la UNAD, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad San Martín, entre otras, han venido aportando con sus programas académicos a nivel de pregrado y posgrado en un proceso creciente de cualificación del capital humano.  La acumulación creciente de capital humano es hoy por hoy, uno de los principales ingredientes para el desarrollo y la innovación territorial.   La región cuenta con más de 15 programas académicos a nivel de maestría y el próximo año la Universidad de los Llanos lanzará el primer doctorado regional.  Por lo tanto, aunque las cifras son aún bajas frente a lo que necesita la región, por lo menos existe un importante y creciente acervo de conocimiento que tiene como objeto la lectura territorial de las principales dinámicas locales y regionales.

Dada la creciente importancia de la región, en razón al boom agroindustrial y minero energético, sobretodo en el área de la altillanura. Aparecen expertos foráneos en foros locales pontificando y señalando verdades absolutas por doquier. Llegan universidades externas, con ánimo de participar en la búsqueda de soluciones, pues de plano están plenamente seguras que aquí no hay capacidades locales, y lo peor es que lo ratifican con tal desfachatez en revistas como la Revista Semana en su edición “Tierra a la Vista”. Todo deja entrever que aquí existe una agenda oculta, no se sabe cuáles serán las verdaderas intenciones. Pero lo más triste es que hay empresarios, líderes políticos locales y gobiernos seccionales que actúan como patrocinadores de esta desaprobable conducta. Lo que llama la atención es que cuando la nación empieza a ver en esta región el área más estratégica para el desarrollo del país, llegan expertos de universidades externas a conceptuar sobre la realidad local y crean institutos de investigación y centros de estudios que parecería que están más orientados a canalizar recursos de proyectos de regalías, fondos de ciencia y tecnología, presupuestos para consultorías especializadas que supuestamente son obligatorias para diseñar el desarrollo local y regional.  También levanta sospecha que son universidades que nunca han tenido programas académicos en la región y ni siquiera cuentan con una sede local.  Lo que molesta no es la incorporación de nuevos conocimientos o la posibilidad de fortalecer el sistema de ciencia y tecnología local con la incursión de nuevas universidades. Lo que molesta es la aptitud socarrona y la absurda suficiencia de creer que se está en un territorio virgen y que aquí no existe nada para construir desde lo propio.  Molesta que crean que el solo nombre de una universidad ranqueada en los estándares de calidad, le enviste automáticamente de un conocimiento pertinente sobre la realidad local; de esta manera desconocen y subvaloran las capacidades creadas en el territorio y desprecian la construcción autóctona de conocimiento. Una universidad que actúa así además de molestia genera gran desconfianza. Y no es una desconfianza nacida en posiciones ideológicas que intentan satanizar a una universidad como centralista, o señalarla como el brazo académico de las élites económicas. El asunto va más allá, tiene que ver con la acumulación de capital humano y la necesidad de construir desde lo local procesos de largo plazo.

Para la muestra vale mencionar, según lo anunciado por el DNP, la ejecución del Conpes de la Altillanura va a requerir estudios de ordenamiento territorial, planeación ambiental y construcción de proyectos en la región, como antesala a nuevas inversiones para apalancar el desarrollo de esta importante zona del país.  Este proceso va a ofertar mayores recursos en el campo de la producción agroindustrial, infraestructura productiva y minero energética y por esto está en la mira de centros de consultoría y universidades foráneas que cuentan con conexiones dentro del gobierno.  La idea muy seguramente puede ser un afán de posicionarse localmente y apoyar la construcción de este territorio estratégico desconociendo la historia y el conocimiento creado en la región, creando soluciones amañadas, con intereses particulares y de paso hacer buenos negocios.  La región cuenta con recurso humano muy capacitado y expertos locales para desarrollar tal tarea con total suficiencia y calidad. La calidad basada exclusivamente en los estándares es relativa, pues este simple hecho no garantiza que se conozcan las dinámicas locales y las particularidades de una región tan compleja como la Orinoquia. Ya en la región hemos tenido experiencias de universidades foráneas que muestran mucha codicia por la contratación estatal, establecen nexos locales que les ayudan a anclarse para succionar recursos de regalías y presupuestos públicos. También hemos sufrido en algunos casos por la mala calidad de los trabajos que realizan estas universidades, pues el interés no es dejar un proceso, es aprovechar un cuarto de hora, por lo tanto terciarizan los trabajos y subcontratan gente poco capacitada. De esta manera, es muy difícil que una actuación así deje algo bueno para la región. Pues los resultados no se comparten con la academia local, se llevan al centro del país y allá engrosan la lista ya numerosa de investigaciones que nunca vuelven a la región.  La vinculación de capital humano local es poca o nula, por lo tanto no existe algún nivel de trasferencia o la posibilidad de establecer un aprendizaje de doble vía. Una universidad foránea que actúa así frena la cualificación del recurso humano local, evita la acumulación de capital humano  y actúa como un enclave de conocimiento que succiona recursos y oportunidades, igual como una empresa petrolera succiona el petróleo y deja muy poco para la región.

La invitación es para la clase política, a los gobiernos seccionales y al gobierno nacional a que crean en las capacidades locales y en la calidad que brinda el conocimiento pertinente y la lectura adecuada del contexto que puede hacer la academia local. Existe un grupo calificado de personas en la región que puede construir soluciones y además liderar procesos con una total idoneidad.  Eso permitirá construir sobre bases sólidas una estrategia de desarrollo regional basada en la identidad y el cocimiento propio.

Como ejemplo se puede mostrar un proceso académico que adelanta la Universidad de los Llanos y que es apoyado por Ecopetrol. Un grupo de 35 estudiantes de los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada están cursando estudios de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible en una cohorte especial que tiene la misión de construir la Visión Regional Sostenible de la Orinoquia para el año 2032.  En este proceso ya adelantaron su primer semestre, con unos productos muy interesantes e inéditos en la lectura local del territorio, pues la maestría se desarrolla de manera itinerante, con talleres en Arauca, Yopal, Puerto Carreño y Villavicencio.  Muy seguramente será un proyecto que dejará un capital humano valioso y con buena capacidad de liderazgo.  Instancias como el Comité Universidad – Empresa – Estado del Meta, la Mesa Rectoral Universitaria, la reciente Red de Bibliotecas, el trabajo conjunto en iniciativas como la Primera Rueda Regional de Innovación del Orinoquia, entre otras propuestas, el Centro de Desarrollo tecnológico para la Agroindustria de la región de los Llanos, los aportes de conocimiento a la gestión ambiental y la piscicultura, además de la calidad de los foros que se están desarrollando en Villavicencio y otras capitales, demuestran que la academia local está en un buen momento y tiene la capacidad de ser un actor fundamental del desarrollo de la Orinoquia.

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Luego de participar en la feria agropecuaria y agroindustrial AGROBRASILIA en el Distrito Federal de Brasilia entre el 14 y el 18 de mayo de 2013, la delegación de la Universidad de los Llanos está convencida de la oportunidad de lograr
acuerdos de cooperación con las universidades del área del cerrado brasilero,
una región con condiciones de suelo similares a las encontradas en la
altillanura colombiana.   La razón principal no es copiar el modelo, se trata de tomar elementos tecnológicos, institucionales y organizativos que pueden ser útiles para adaptar en nuestra región.

Conocer la historia del desarrollo del cerrado brasilero es muy importante para Colombia, ya que esta experiencia de desarrollo agrario ha sido tomada como referente principal por el Gobierno y grandes empresarios colombianos. Se trata de un modelo de agricultura comercial a gran escala, con un alto ingrediente tecnológico, alta inversión de capital, grandes extensiones de tierra, con una eficiente maximización de recursos suelo, agua, planta; orientado principalmente a la exportación de materias primas, soya, maíz y sus subproductos.  La validez de contemplar este modelo radica en la probada capacidad de llevar a este país suramericano a ser la una potencia agrícola mundial en pocos años.  No obstante, las magníficas cifras de producción, expertos de este país concluyen que el éxito del modelo ha tenido algunos efectos ambientales y sociales poco deseados, pues en palabras de Eliseo Alves, uno de los arquitectos de este milagro productivo, la sostenibilidad económica es más fácil de lograr, que la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad social. Estos dos últimos aspectos son foco de atención científica de Brasil en este momento, para tratar mantener las altas tasas de producción y garantizar en el tiempo, el posicionamiento global alcanzado.

Vale la pena mencionar que este proceso agrario se nutre de una secuencia de antecedentes, principalmente, decisiones de Estado que comenzaron por la misma creación de Brasilia, una capital totalmente planificada y hecha para ser una maravilla mundial, por su concepción urbanística.  Pero lo más importante fue la decisión de fortalecer el capital humano. El secreto de la evolución brasilera en el campo agrícola desde la década de los 60, fue la formación de alto nivel de más de 3.500 científicos de Embrapa, la empresa brasilera de investigación agropecuaria,  los cuales fueron enviados a las mejores universidades del mundo, para luego regresar y enfocarse en solucionar los problemas locales. En ese momento Brasil estaba sufriendo una grave crisis económica debido a la agobiante deuda externa y el desabastecimiento de alimentos. 

Cabe anotar que el modelo de educación superior de Brasil es diferente al colombiano, actualmente, la educación pública en Brasil tiene un papel primordial y un decidido apoyo financiero del Estado. Unido a este desarrollo educativo, Brasil invirtió una gran cantidad de recursos en infraestructura de transporte, infraestructura productiva, riego, desarrollo urbano, crédito de fomento productivo e estímulos financieros para producción, almacenaje,  comercialización y exportación. Además de lograr construir socialmente un modelo cooperativo de producción y comercialización. 

Estas decisiones permitieron la transferencia tecnológica en el sector agropecuario y aumentó considerablemente la producción científica brasilera, especialmente la orientada al manejo del suelo, sistemas de riego, maquinaria agrícola, obtención de variedades, biotecnología y procesos industriales avanzados, lo cual trascendió a  otros sectores sociales y económicos.

Una de las gratas sorpresas con las que se encontró la visita de la delegación de la Universidad de los Llanos fue la importancia que ha cobrado en Brasil, el tema de la agricultura familiar, la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal, los sistemas de trazabilidad, la agricultura ecológica y la organización cooperativa de pequeños y medianos productores.  Sin duda son los asuntos que llaman la atención de la Universidad de los Llanos, pues en nuestro país, por estar en los estados iniciales del boom agroindustrial no se han tomado muy en serio estas líneas de investigación.

Para la delegación de la Universidad de los Llanos resultó muy interesante conocer estos temas y puede decirse que es una razón más para aprender de la experiencia brasilera.  Contrario a lo que pasa en nuestro país, las universidades brasileras, por decisión gubernamental son incluidas dentro del modelo de desarrollo agrario y cuentan con convenios que garantizan la trasferencia interna de los resultados de Empraba y las demás instituciones de investigación.  Por esta razón, establecer convenios de cooperación es un primer paso para desarrollar una agenda conjunta de investigación e intercambio académico.  Un ingrediente necesario radica en mejorar y aumentar  el intercambio de conocimiento entre Embrapa – Corpoica – Unillanos.  Ya que Corpoica cuenta actualmente con un convenio marco de cooperación que incluye recursos importantes de Colombia y Brasil.

El otro proceso simultáneo es que Unillanos adelante convenios con las universidades de Brasil, especialmente las localizadas en el área del cerrado brasilero. En esta oportunidad se logró un contacto especial con las Universidades de Sete Lagoas UNIFEMM y la Universidad de Brasilia.  Estos contactos fueron acompañados por la delegación de la Gobernación del Meta y por la Embajada de Colombia en Brasil. Los temas seleccionados por ahora son:

Con la Universidad de Sete Lagoas (universidad privada):

  • Modelos de Agricultura Familiar y Agricultura ecológica
  • Asociatividad  y cooperativismo en la organización de la producción y la comercialización agropecuaria
  • Estudios para introducción de nuevos programas académicos de áreas sociales, ingenierías y refuerzo de la investigación en economía rural y desarrollo local
  • Modelos de articulación pequeños- medianos – grandes empresarios en la producción de cultivos de gran escala.
  • Transferencia de tecnología en buenas prácticas de producción para un buen manejo ambiental
  • Cooperación en intercambio de estudiantes de pregrado y de profesores para reforzar programas posgrado en la Universidad de los Llanos.

 

Con la Universidad de Brasilia (Universidad Pública):

Profundizar el uso de tecnologías en el campo de la agricultura familiar y la agricultura orgánica.

  • Mecanismos de extensión y transferencia de tecnología que se pueden implementar con pequeños y medianos productores
  • Funcionamiento mecanismos de trasferencia de resultados de investigación, gestión de centros de desarrollo tecnológico agroindustrial y los parques tecnológicos para la difusión y aplicación de nuevas de tecnologías
  • Cooperación en intercambio de estudiantes y profesores para reforzar programas de pregrado y posgrado.
  • Promover la participación en las convocatorias nacionales y binacionales que permiten la formación de estudiantes colombianos en pregrado, Maestrías y Doctorados.

 

La idea es que se priorice una agenda con metas en el corto, mediano y largo plazo y que esta tenga un acompañamiento y apoyo del gobierno nacional y especialmente de la Gobernación del Meta, que está muy interesada en este proceso. Es importante avanzar en convenios con otras universidades brasileras y establecer un fuerte nexo científico que garantice resultados concretos.  Es importante abordar contactos con las Universidades federales de: LAVRAS, VIÇOSA, MINAS GERAIS, GOIANIA y TOCANTINS que se concentran en el cerrado brasilero y que comparten en parte la misión de Unillanos en sus áreas de influencia.

Antes de avanzar y tomar la iniciativa es necesario resaltar que este proceso requiere de apoyo estatal y que no hay que olvidar que el pilar fundamental del desarrollo agrario brasilero fue el fortalecimiento a gran escala del capital humano nativo.   En este aspecto es importante aunar esfuerzos y que iniciativas gubernamentales como el Fondo de Educación Superior del Meta sean fortalecidos financieramente y garantizar que por lo menos 150 profesionales llaneros sean formados de manera inmediata a nivel de maestría y doctorados en las áreas estratégicas para nuestra región como son: producción agrícola especializada, agroindustria, agricultura orgánica y agricultura familiar, ganadería sostenible, manejo de suelos, sistemas de riego, gestión ambiental sostenible, biotecnología, nanotecnología, automatización agrícola, ingeniería química, ingeniería genética, procesos industriales, economía agraria, desarrollo regional, desarrollo rural y antropología. Es importante la articulación entre la investigación básica e investigación aplicada, la creación de empresas de base tecnológica y la gestión de sistemas de innovación.  La región tiene que aprovechar que el tema de ciencia y tecnología cuenta con posibilidades en la canalización de recursos de regalías y que además se cuenta con un Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación.   Los departamentos del Meta y Vichada pueden conjugar esfuerzos y desarrollar una estrategia conjunta.

La Universidad de los Llanos en un esfuerzo regional puede concretar acciones en el mediano plazo, pues los procesos de formación y de desarrollo tecnológico no maduran de la noche a la mañana. En este caso, es clave la voluntad gubernamental y la decisión de apostar a una visión de futuro colectiva que se construya bajo la premisa de la articulación de la academia, la empresa y el Estado.

Piedra angular de la visión neocolonialista de la Orinoquia. Ojo descubrieron la Orinoquia. Nuevo Colón.

tierra a la vista

En la actualidad, la Orinoquia despierta manifestaciones halagadoras de toda índole en medios nacionales e internacionales, algunas opiniones de personalidades nacionales, grupos económicos, periodistas y empresarios que hablan sobre su enorme potencial y oportunidades que brinda para el desarrollo del país.

En otros tiempos, la dirigencia local  velaba para que la región apareciera  si quiera en noticia o un comentario espontáneo de algún ministro o político nacional. Éramos una región olvidada que no llenaba una noticia, mucho menos un encabezado.  Pasamos de ser la dama modesta de la fiesta con la que nadie quiere bailar, a ser la princesa codiciada y la joya más admirada por los más encopetados visitantes; y eso se lo debemos en gran medida a la cantidad y diversidad de recursos naturales con que cuenta esta región del país.

De un momento a otro despierta tanta codicia que no se sabe en que va a parar descomunal interés de desarrollo, pero algo si es cierto:  Todo el mundo opina y se siente con suficiente autoridad para hablar sobre la importancia de sus recursos para el desarrollo del país, pero pocos se preguntan: ¿Qué se requiere para el desarrollo de sus gentes?, ¿Qué piensan y que manifiestan sus pobladores? y ¿Qué problemas se derivan de la ejecución de todos los proyectos que principalmente se ubican en mentes foráneas y miradas ajenas a la región?

La Revista Semana acaba de publicar un especial sobre la Orinoquia y la Amazonia, recogiendo opiniones y textos de empresarios, funcionarios públicos, investigadores extranjeros, directores de ONGs ambientales, periodistas, artistas y algunos académicos muy escogidos, configurando  de esta manera, un poco facilista por cierto, una visión muy parcializada, categórica y de poca profundidad sobre lo que se piensa sobre el desarrollo de esta zona del país.  Algunos textos plantean macroproyectos de grupos económicos de mucho bagaje nacional, otros escritos son anecdóticos, otros textos evocan ríos de leche y miel que brotarán de las sabanas, selvas, ríos y humedales de la región, pero pocos mencionan la complejidad que implica intervenir esta región del país sin tener claridad y certeza sobre los impactos en la vida económica, social, ambiental, política e institucional que se ciernen sobre los socio-ecosistemas.

Exceptuando la participación de algunos gobernadores y de la senadora Maritza Martínez, más del 90 por ciento de los colaboradores son personas que no cuentan con un conocimiento cercano y vivible de lo que es la realidad regional.  Algunos aunque son autoridad en su campo, describen con total desconocimiento, demostrando una solvencia falsa, sobrevalorando la experiencia de permanecer uno o dos días en la región, o de haber sobrevolado y observado el paisaje local, con total desfachatez pontifican, lanzando opiniones endebles sobre los problemas y soluciones de la región.

Es bueno que se visibilice la región, y que el país se haga una opinión sobre la dinámica acelerada que se observa en el oriente colombiano. También es claro que es necesario que la sociedad colombiana se entere y conozca de una vez por todas, cuál es la región que actualmente está soportando la economía nacional y en gran parte la viabilidad política de la Nación.  Pero, como ejercicio periodístico es esencial buscar el equilibrio informativo y sobre todo buscar el lado humano, el juicio idóneo de la academia regional, los gestores culturales e historiadores de la región, la expresión autóctona, la visión de la sociedad civil y la gente que vive la cotidianidad y que conoce como nadie la realidad.

La edición desconoce la existencia de una sociedad regional. No se visibiliza a la Universidad de los Llanos como principal ente regional de educación superior, no se consulta la experticia de sus investigadores en temas de recursos ambientales, los recursos hidrobiológicos, la gestión ambiental y el desarrollo agropecuario.  Unillanos oferta actualmente una Maestría en Gestión Ambiental Sostenible que cuenta con tres primeras cohortes,  es la Universidad colombiana con mayor conocimiento en acuicultura  de aguas continentales y lanza en el segundo semestre de 2013 un primer doctorado en Ciencias Agrarias.  En un corto período de vida institucional ha consolidado una masa crítica que se cuantifica con el mayor número de grupos de investigación reconocidos por Colciencias, la mayor cantidad de magister y doctores que cualquier otra entidad pueda tener trabajando en la región, inclusive supera  a Corpoica y otras entidades nacionales que tienen sedes en la región.  Por otro lado, existe en región una creciente presencia de Universidades, Unitrópico en Casanare y la Universidad Nacional en Arauca, además de otras subsedes de universidades nacionales como la Universidad Santo Tomas, Uniminuto, ESAP y Universidad de la Salle principalmente en las ciudades del piedemonte llanero.

La región ha crecido en capital social. Actualmente existen en todos los departamentos, nuevas organizaciones sociales, asociaciones gremiales, movimientos cívicos y actores de la sociedad civil que tienen posiciones claras sobre la problemática actual, el uso sostenible de los recursos y las posibles soluciones. Cada una de estas expresiones y las de la academia han sido desconocidas por la publicación.

La revista Semana excluye de tajo la visión indígena. En los departamentos Amazónicos existen 156 resguardos, cuya superficie total es de 25.614.261 has, y representan el 24% del total de resguardos titulados en Colombia.  En la Orinoquía existen 52 resguardos, cuya superficie total es de 447.208 has.  La publicación no tiene en cuenta esta condición poblacional que data de épocas precolombinas y que más del 30 por ciento del territorio de la región está constituido bajo la figura de resguardo. La revista Semana desconoce que la violencia armada, la dinámica minero-energética y el boom agroindustrial están produciendo graves impactos para la población indígena.  Por esta razón, la Corte Constitucional emitió el auto No. 004 de 2009, donde se evidencia la extinción física y cultural de los pueblos indígenas de Colombia, entre estos el pueblo Sikuani que habita las llanuras de la Orinoquia, obligando a las instituciones nacionales y locales a tomar medidas para su preservación.  Los indígenas han venido analizando con detenimiento esta situación, tanto así que en este momento se está convocando una reunión de la macroorinoquia con la participación de las autoridades indígenas.  También sus líderes han intervenido sin ser escuchados en la construcción del documento Conpes para la Altillanura que adelanta el Departamento Nacional de Planeación.

La publicación de Semana enmarca una visión foránea y ajena a la región, representada en el afán desarrollista sin reparo en los impactos y la problemática que pueda afectar la capacidad y sostenibilidad de los ecosistemas de la Orinoquia y la Amazonia. Lamentablemente los colaboradores que aparecen en esta publicación se dedican a enunciar sus proyectos de interés,  sin analizar con detalle la crisis actual desde el punto de vista ambiental, social y económico que ha traído la explotación irracional de los recursos naturales.  Este pronunciamiento no intenta satanizar la inversión privada, ni la presencia de las grandes empresas, solamente hace un reclamo justo sobre la abierta exclusión de la opinión local sobre los acontecimientos que ocurren en la región y la necesidad de tener una noción clara sobre los impactos que pueden poner en riesgo la supervivencia de la población de esta zona.

La región de la Orinoquia merece tener una visión construida desde lo local, con la participación de los actores regionales.  Solo de esta manera será posible garantizar que los esfuerzos nacionales, empresariales y propios sean realmente un factor de desarrollo humano sostenible para el territorio. En nombre de la sociedad regional solicitamos mayor responsabilidad, menos exclusión y mayor participación social.  Conocemos del profesionalismo y capacidad de la revista en desarrollar con mucha calidad y altura periodística otros temas de la realidad nacional, pero en este caso no entendemos cómo se lleva a cabo un proyecto de este tipo sin consultar las verdaderas fuentes directas de la realidad regional.

Vea aqui la publicación y haga su propio juicio

http://www.semana.com/EspecialOrinoquia/flash.html#/1/

Ejercicio de planificación donde participaron durante dos años más de 650 personas representativas del departamento del Meta.  Con técnicas de prospectiva estratégica, asesorada por Francisco Mojica del centro de pensamiento prospectivo, el acompañamiento del DNP y la conformación de un equipo netamente criollo, se plantearon hipótesis de futuro y se asumio una imagen de futuro.

Este documento es una guia fundamental para los gobiernos departamentales del presente y futuro. Ha sido desconocido por asesores y calumniado como ejercicio de planificación. Sin lugar a dudas es el proceso más serio y más técnico de los que se han realizado en el Meta.

Vea el documento.

Documento Vision Meta 2032 ultimo 131211

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Especialista en Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Magister en Desarrollo Regional y Local

Documento Editado y Diagramado por el DNP

Altillanura Colombiana

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

 

El taller convocado por el Departamento Nacional de Planeación, orientado por la Universidad de los Andes, el día 1 de junio de 2012, en Puerto Gaitán, tenía como objetivo la construcción de propuestas colectivas para implementar la política de desarrollo de la altillanura.  La expectativa de la mayoría de los asistentes era poder aportar desde su grupo de interés, propuestas y elementos de análisis para el documento CONPES de la Altillanura, promesa del gobierno Santos para esta región colombiana.

No obstante, lo informado en la convocatoria, la dinámica del taller tomo un giro diferente y debido a la metodología utilizada se transformó en un evento de validación de un “documento” sin terminar y que aun genera muchas dudas.  Esto molestó a los asistentes, pues la metodología utilizada era excluyente, simplista, reduccionista, poco objetiva y poco concluyente.  Este hecho se presenta casi siempre que se escogen facilitadores que poco conocen de las características sociales y económicas de la región.  Es el beneficio de la duda que se brinda, pues sería nefasto pensar que fuera realmente algo realmente deliberado y que lo que se pretendía era pasar de agache y hacer un gran tremendo saludo a la bandera.

Excluyente, porque no permitía la generación de propuestas por grupo poblacional o gremio productivo específico. Todos conocemos que el debate central sobre el desarrollo de la altillanura tiene diferentes posiciones, la mayoría de estas encontradas, sobre lo que debería hacerse en materia de desarrollo en la altillanura. Los indígenas, los empresarios, los campesinos, no encontraron garantías para poder expresar claramente sus puntos de vista.

Simplista, porque en lenguaje algo folklórico pretendía quitarle importancia al tema, evadiendo los aspectos claves del proceso.  Reduccionista, porque basándose en unas líneas generales pretendía sintetizar una problemática y dar lineamientos generales en una realidad muy compleja, que requiere de un análisis integral, pero sin perder de vista las diferentes aristas conceptuales e inclusive políticas en la construcción de un documento de política nacional en la región más estratégica del país, responsable de la estabilidad económica del país.

Poco objetiva y poco concluyente, porque evadía en todo momento la posibilidad de construir y hacer sugerencias a la propuesta presentada, dando apariencia de que las ideas expuestas inicialmente son inamovibles y centradas en aspectos muy generales, vistas con un sesgo centralista.  No se presentó un documento, solamente se hizo una presentación general que trató lo concerniente a la legalidad de la tierra, ordenamiento territorial, planes estratégicos orientados por un nuevo ente “La Corporación para el Desarrollo de la Orinoquia Colombiana” donde tendrán asiento en el consejo directivo tres ministerios, un gobernador y un alcalde; excluyendo a la región, quedando por fuera a la academia, los gremios y los indígenas.

Según la presentación del DNP se mostró la necesidad de hacer nuevos diagnósticos, recopilar más información, ejecutar proyectos piloto, en fin, nada concluyente y definitivo.  Ni siquiera garantiza la terminación de la vía Puerto Gaitán – Puerto Carreño o la ejecución total del proyecto para la navegabilidad del río Meta, mucho menos la construcción de vías férreas o aeropuertos de categoría para la región.

No se vislumbra una estrategia para la apropiación de la ciencia, tecnología e innovación, minimizando la importancia del conocimiento y el desarrollo tecnológico. Tal parece que para el Departamento Nacional de Planeación en materia de tecnología no hay necesidades y que el camino para el futuro ya está resuelto, cuando lo que ocurre es todo lo contrario, la región tiene un déficit de conocimiento científico y de soluciones tecnológicas para aprovechar sosteniblemente todo el potencial que brinda la oferta natural.  Se prioriza el conocimiento técnico, las capacidades y competencias de baja complejidad, sin definir procesos de generación de valor agregado, centrando toda la estrategia en un centro de formación del SENA, sin querer decir que no sea algo necesario profundizar también en estas actividades laborales. Se excluye el papel que puede cumplir la academia y sobre todo de la Universidad de los Llanos, como principal ente público de educación superior de la región.

La propuesta presentada por Leibovich no profundiza en temas sociales, reduce lo indígena a un tema de tierras, lo campesino a los aspectos labores, lo ambiental a simple ordenamiento, lo político e institucional a la mera acción e interés del gobierno central.   En este aspecto fiscal tiene una cautela desmesurada, tal vez, por no comprometerse en recursos y por esta razón, es un planteamiento exageradamente conservador, nada en comparación con los documentos trabajados, por ejemplo, para la Costa Caribe.

En el tema indígena no desarrollan temas como la seguridad alimentaria, la etnoeducación, el gobierno propio o la etnosalud. No se puede desconocer que las comunidades indígenas son las grandes perdedoras en toda esta dinámica creciente en el campo agrícola y petrolero, por esta razón,  el documento CONPES debe incluir acciones concretas para su protección y desarrollo integral.

Otro tema ausente es el tema de poblamiento y una política de asentamientos.  No hay regulaciones u orientaciones de política para organizar los procesos migratorios y de estabilización sostenible de más de 50.000 personas que esperan ingresar a la zona buscando nuevas oportunidades.   Es un aspecto clave que debe garantizar el uso apropiado de la energía, el agua y la disposición de residuos y aguas servidas, así como evitar replicar errores del pasado que lleven a la extinción de los frágiles ecosistemas de la altillanura.  Debería plantear un Plan de Asentamientos y un Laboratorio de Habitat que permita desarrollar propuestas innovadoras en materia de viviendas auto-sostenibles y planes de urbanización a manera de sistemas aldeas-red.

La población de la región no puede ser subestimada en su capacidad de propuesta y desligar de un tajo el derecho legítimo de participar de las decisiones que afectan su propio futuro. Esperamos, como lo solicitaron algunos asistentes, que el DNP reflexione y que retome un proceso con la profundidad y complejidad que se merece.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

Las dinámicas territoriales del Meta avanzan a la consolidación de 2 componentes territoriales económicamente definidos. Por una parte los desarrollos agroindustriales de gran escala en la zona de la altillanura, unidos a un creciente auge de exploración y explotación petrolera, avanzan a la preponderancia de una economía con características de enclave.

Las economías de enclave suelen ser más o menos prósperas que la economía que lo rodea, y su impacto en la misma puede ser beneficioso o perjudicial. En nuestro caso, es claro el efecto de desplazamiento, especialmente en el mercado laboral. Esto perjudica al resto de la economía, porque los enclaves adquieren mano de obra calificada y materia prima, encareciéndose estos elementos para el resto de la economía.

Los resultados pueden ser positivos en la medida que estas grandes empresas generen espacios para la integración de pequeñas y medianas empresas de la región, permitiendo procesos de transferencia de conocimiento, para romper la brecha tecnológica. La articulación social no ha sido exitosa, debido a la afectación grave de la población indígena, las nuevas demandas empresariales de recurso humano calificado y a la poca oferta regional.  Igualmente, no existe un marco regulatorio efectivo o acuerdo político que garantice mayor equidad y fortalecimiento del capital humano regional.

La zona occidental del Meta, jalonada por la dinámica de la región del Ariari, tiene unas connotaciones diferentes.  Existe una buena diversificación productiva, articulando sectores agropecuario y turístico, no obstante, la incorporación de nuevo conocimiento para la productividad y la transformación productiva ha sido lenta. Actualmente convergen la cooperación internacional, la consolidación territorial y de recuperación territorial por parte del Estado, acciones de desarrollo local y algunos esfuerzos por reconstruir el tejido social.

El potencial es inmenso dada la fuerza productiva y el impacto social que generaría la incorporación productiva de toda la zona. Se requiere un proceso de ordenamiento ambiental – productivo de largo plazo y políticas que permitan una apropiación de la ciencia y tecnología con participación activa de productores, mejoramiento vial y fortalecimiento del espíritu asociativo y emprendedor.

La propuesta de constituir un distrito agroalimentario es pertinente para las condiciones actuales. No obstante, debe darse una política de ordenamiento territorial desde lo departamental que brinde las condiciones institucionales para la sinergia de los diferentes proyectos que se desarrollan en la región.  Lo principal es una estrategia de inclusión que permita el empoderamiento de los actores, la generación de confianza y la superación de las trampas al desarrollo, donde lamentablemente el mismo Estado ha sido responsable. Esas trampas están ancladas en el pasado violento, en las falsas promesas gubernamentales y el aislamiento político de la subregión.

Villavicencio funge como eje articulador de esta dicotomía, centro nervioso comercial y área de moldeamiento y transformación de procesos territoriales.

En la educación, la apropiación de la ciencia, la tecnología y la innovación se sustenta la posibilidad de un desarrollo equitativo, democrático y sostenible de las regiones; y en esta combinación, la educación superior se convierte en el elemento principal para el desarrollo endógeno, pues es el camino que permite la cualificación de la fuerza creativa, empresarial y laboral que detona la transformación productiva y social del territorio.

Cada región debe construir su propia perspectiva de desarrollo, basada en las condiciones especiales del territorio; en la forma como se organizan los diferentes actores regionales y en las ventajas naturales y potencialidades, en las fortalezas institucionales y culturales, en la calidad de su recurso humano y la sinergia social existente.  No es conveniente cerrar las opciones y contemplar solo las recetas que sustentan el modelo de desarrollo, ahora sumamente desprestigiado por la crisis social, ambiental y económica.  Esta visión parcializada que se manifiesta en la política pública y es replicada ciegamente por asesores y copiada sin reparos por los entes gubernamentales y privados, lleva a aplicar supuestos que para la región no funcionan.  Todos estos supuestos unidireccionales y de visión macro solo han logrado centrar la estrategia en el crecimiento económico, desviando la atención hacia la inversión privada localizada, la inversión con fines rentísticos, los beneficios para el capital foráneo, la venta de activos públicos y la internacionalización de las materias primas.

En el campo de las estrategias regionales para el desarrollo, pueden plantearse diferentes escenarios. Bastaría analizar tres de ellos con la salvedad conceptual que permite la combinación de varias tendencias.  Primeramente se concibe un escenario basado en la fortaleza de la inversión, la incorporación tecnológica y el desarrollo de macroproyectos que tengan un impacto económico; en segundo lugar, otro escenario que se basa en la preparación articulada del capital humano, la gestión del conocimiento, la innovación local, la organización de la producción y un marco institucional coherente.  Un tercer escenario permitiría la unión de las dos anteriores opciones, tomando como paso inicial el énfasis en la inversión.

La región avanza lentamente en la materialización de la primera opción, con ventajas que merecen halagos respecto al crecimiento de la producción departamental, la inyección tecnológica foránea en aspectos específicos y orientados a la producción a gran escala. La producción a gran escala de biomasa para la producción de biocombustibles es parte de este modelo. Nadie puede refutar la importancia de estos procesos en el campo económico e impacto en la generación de nuevas oportunidades de inversión, sin embargo queda un sinsabor al analizar el destino de los rendimientos y la orientación del capital hacia sectores cada vez más cerrados para la población local. Igualmente, basta observar cómo se consolidan progresivamente economías de enclave similares a la del petróleo. No obstante, el Departamento del Meta se consolida económicamente en diversos sectores. Una importante dinámica del turismo, una significativa inversión productiva diversificada en la altillanura colombiana, una fuerza urbanística interesante y algo que seguramente tendrá alto impacto: la digitalización de los procesos educativos, en el campo de la salud y el mercadeo agropecuario.

Se entiende por una economía de enclave aquella que se localizan en una determinada región, explotando intensamente un solo recurso mientras dura la demanda del mercado, utilizando generalmente mano de obra poco cualificada y barata. Al finalizar la demanda deja poco o nulo provecho para la región en donde se desarrolla, pues no existe reinversión ni diversificación de la economía, ni genera un mercado regional o local de producción y consumo. Las ganancias contribuyen al crecimiento de las fortunas personales de los productores, mientras el Estado tiene escasa o ninguna intervención más allá de la captación de ingresos fiscales[1].  Es el tipo de economía que no merece la región teniendo en cuenta sus amplias potencialidades.

El tercer escenario combina los dos anteriores en el supuesto que de esta manera se superan las limitaciones de inversión y la transferencia científica-tecnológica. Pero más allá de las posibilidades de incrementar la producción departamental debe analizarse la oportunidad de generar procesos que lleven a una mayor equidad social y a distribuir territorialmente los beneficios del crecimiento económico.

La Universidad le apunta al segundo escenario. Esta postura requiere de ciertas condiciones y allí es donde se encuentran las dificultades que afectan su factibilidad. Este escenario requiere del trabajo conjunto de las instituciones, una alianza del sistema educativo con los empresarios y unos gobiernos locales que promueven el emprenderismo, posibilitan mecanismos financieros y favorecen la apropiación social y sistemática de la ciencia y la tecnología. Requiere de unas universidades concentradas en dar respuestas a las necesidades empresariales y tecnológicas del sector productivo existente, pero también una academia que se anticipa al futuro y construye la ruta científico-tecnológica para el aprovechamiento de todas las ventajas comparativas del territorio. También necesita unos gremios y empresarios dispuestos a renovar sus mentes, sus esquemas de gestión y comprometidos con una actitud proactiva en la búsqueda de nuevas opciones, nuevos mercados, nuevos productos que satisfagan nuevas demandas.

Con esta opción, los egresados del sistema educativo tienen oportunidades para desarrollar sus talentos, nacen nuevas empresas, se requieren nuevos puestos de trabajo, empleos más cualificados y con mejores condiciones laborales. Con este planteamiento se busca una mayor equidad y la inclusión de una nueva fuerza productiva con un alto componente local.  Lógicamente,  subsisten limitaciones que tienen que ver con las amplias necesidades de inversión y los altos requerimientos en la generación de nuevas tecnologías o aplicaciones basadas en la transferencia horizontal entre centros de investigación, agencias de investigación, desarrollo e innovación de varias universidades. En este escenario no hay espacio para los celos institucionales y se necesita de un marco de cooperación permanente entre todas las universidades, centros de investigación, investigadores, estudiantes, egresados, profesorado y gestores científicos-tecnológicos que hacen presencia en la región.  La agenda de la investigación tendrá que retomarse y construirse colectivamente basándose en las necesidades presentes y en las perspectivas futuras.  Igualmente, es pertinente incluir la cooperación científica internacional y la atracción de talentos foráneos que permitan una velocidad mayor de transferencia científica y tecnológica con autonomía local y regional.

Estar de cara a la sociedad significa enfrentar estos nuevos retos. Las condiciones especiales que rondan a la economía de la Orinoquia en el presente, requiere de un compromiso conjunto entre la universidad, las instituciones, gobiernos, gremios y empresarios. En este sentido la Unillanos busca nuevos horizontes de futuro que permita en la región el crecimiento económico, pero que no olvide el desarrollo equitativo, la inclusión social y el desarrollo humano integral.

 

Es una responsabilidad la creación de nuevos programas académicos, dentro de la reflexión de la pertinencia respecto a las necesidades del aparato productivo y las perspectivas del desarrollo humano.  Con esto se logra mayor inclusión social y favorecer la acumulación de capital humano para la transformación regional. También se persigue la consolidación de las funciones misionales de investigación y proyección social.  Para este propósito la Unillanos debe buscar nuevas fuentes de financiación, diferentes a la matrícula, capitalizar la cooperación institucional e invertir los recursos de estampilla con los  criterios que motivaron su creación.

De manera estratégica la universidad debe hacer una lectura propositiva sobre los procesos sociales, culturales y políticos que acontecen en la región y construir colaborativamente un nuevo marco de acción que oriente las políticas públicas, la vida democrática, la identidad regional, el papel del Estado y la aplicación de las funciones nacionales. La sociedad espera un referente que complemente las orientaciones de políticas o planes nacionales o sectoriales que tienen amplio impacto en el territorio orinoquence, referente que hasta ahora no ha existido. Para esto Unillanos, de acuerdo con sus proyecciones tiene previsto ampliar la oferta educativa en las ciencias sociales, las artes y las humanidades.

Para estar a la par de las dinámicas mundiales y permitir la inserción de los egresados en los ambientes globales deberá realizarse un esfuerzo en la utilización de nuevas tecnologías de la sociedad de la información.  Igualmente, actualizar los contenidos y estrategias pedagógicas para la inclusión de las áreas de conocimiento que moldearán las opciones de futuro en el siglo XXI.  Es urgente preparar y emprender la incorporación de saberes y competencias en que nos permita una evolución exitosa de la Universidad en el desarrollo y convergencia de la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías de la sociedad de la información, las ciencias cognoscitivas y el dominio de una segunda lengua.  No es ficción o una visión apocalíptica.  Es futuro atropella sin contemplaciones y lo único seguro es el cambio continuo y progresivo que traerán los avances tecnológicos y las revoluciones mentales del presente siglo.

 

Cuando las regiones se comprometen a realizar este gran salto cualitativo se enfrentan al desafío de humanizar la ciencia y la tecnología y hacerla parte de la vida diaria, disminuyendo la dependencia y vulnerabilidad científica y tecnológica frente a terceras regiones.  También se comprometen a mejorar sus sistemas democráticos a luchar por la igualdad en las oportunidades y a propiciar procesos de cambio y empoderamiento social.

 


[1] Basado en el concepto de Silvia Simois de Bayon respecto a las economías de enclave en la cuenca Amazónica y la región del Chaco: los ciclos del caucho y el tanino, de gran significancia histórica para la explicación.

Universidad de los Llanos

Universidad de los Llanos

La pretensión de un club de acomodados ciudadanos sobre unos terrenos entregados por el Municipio de Villavicencio a la Universidad de los Llanos, es una muestra más de las lamentables situaciones que en la región se presentan y que marca la ambición y el afán de enriquecerse a partir del patrimonio público. La Universidad de los Llanos es una institución educativa pública, es decir, sus activos y recursos tienen una función social marcada por su misma naturaleza. Su función tiene una invaluable importancia al permitir que estudiantes de bajos recursos, una vez convertidos en profesionales, aporten al desarrollo de la región, y al mismo tiempo puedan dar un salto en su nivel social y el de sus familias. Es un hecho económico y social sin precedentes, pues gracias a la educación se genera ruptura al ciclo vicioso de la pobreza en muchos hogares de la región.

El desarrollo del capital humano constituye un desafío central frente a la necesidad de reducir la pobreza y abatir la desigualdad. Según el BID, el papel de la educación en la generación de bienestar es determinante: en Latinoamérica, quien ha aprobado algún grado de secundaria tiene 24 por ciento más de probabilidad de evitar la pobreza, en comparación con alguien que sólo cuenta con primaria terminada. Para el caso de quien cuenta con algún grado de bachillerato, la probabilidad de no ser pobre es 2.7 veces mayor. Pero, si la persona aprobó algún grado de educación superior, la probabilidad de evitar la pobreza es 6.2 veces mayor que aquella que sólo cuenta con primaria.

No basta con tener vergonzosos hechos como las obras inconclusas de la SECAB, los dineros perdidos en las fiducias, mandatarios presos, otros huyendo, todo un record de corrupción y despilfarro, sino ahora también una muestra de elitismo frente a la equidad. La Unillanos ha tenido graves problemas para aumentar su cobertura, uno de ellos es la ausencia de terrenos para su expansión y apertura de más programas, precisamente, en estos terrenos se tiene proyectado ampliar la oferta académica de la facultad de ciencias de la salud.

Señores del club de Villavicencio un llamado a la sensatez, en este caso prima el interés general, más aun donde se advierte un fin suntuoso y elitista frente a la oportunidad de equidad social que brinda la universidad pública. La figura de los clubes sociales, ya en decadencia, obedece al culto a la apariencia, a la fastuosidad y opulencia, lo que significaría en forma directa legalizar la exclusión y arbitrariedad frente a la problemática social que nos agobia. Sería un antecedente lamentable que un hecho de estas características ocurra en nuestra ya aporreada región y más triste si los estudiantes, profesores y la sociedad en general no hacen nada para defender sus derechos.

Manuel Javier Fierro Patiño.Magister en Desarrollo Local y Regional

El triunfo de Barack Obama como presidente electo de EEUU marca una nueva época en el mundo. La desgastada imagen de Bush, los continuos errores de política internacional de su gobierno, los crecientes escándalos de corrupción y manipulación para esconder los síntomas de la crisis mundial, crearon un ambiente impopular de aversión para EEUU como nunca antes visto en la historia. Cuando una potencia mundial de esta magnitud llega a tales niveles, el equilibrio mundial que ha mantenido las tensiones en un punto tolerable tiende a quebrarse. El primer error del gobierno Bush fue creer ciegamente en el papel de EEUU en un mundo unipolar, donde como supuesto determinante es la idea de la preponderancia solitaria en el campo militar, político, económico y ético. Esa idea alimentada por el debilitamiento de sus opositores cambió los límites morales de la geopolítica.

Condoleezza Rice resultó ser la fiel expositora de la prepotencia y falta de tacto en las relaciones internacionales. En muchos casos EEUU pasó de ser mediador a ser causante de crisis, su papel de vigilante de la paz se resquebrajó dada su desproporcionada respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Si bien, existía pleno derecho a responder, su accionar rompió los límites de la convención de Ginebra, con ejemplos como Abu Ghraib y Guantánamo. Esto sumado a los desatinos tácticos y daños colaterales en Afganistán rompieron el ideal de autoridad moral, la cual nace de la coherencia entre el decir y el hacer, entre el hacer y ser.

Esa idea sobredimensionada de poder llevó a cambios en la doctrina de seguridad nacional que infringieron daños al concepto de justicia. Estos ataques preventivos hicieron que los blancos de la guerra se hicieran menos densos y difíciles de localizar. De esta manera, primó la respuesta improvisada sobre la protección de los civiles para eliminar a toda costa al enemigo, práctica que empezó a crecer desde el conflicto en Yugoslavia.

Con Obama nace la esperanza y como el mismo lo ha dicho, será el comienzo de un nuevo orden en las relaciones internacionales de EEUU. Como primera medida será muy importante recobrar la confianza y credibilidad de la gran potencia. La recesión estadunidense creará un escenario muy difícil para el nuevo gobierno. No obstante, no debe poner en riesgo los cambios en las doctrinas de seguridad, que harán mayor énfasis en la negociación de conflictos y la intolerancia frente a los ilimitados márgenes que adquirieron las acciones de guerra. Por esta razón, no es raro el ímpetu con que Obama condena el asesinato de sindicalistas en Colombia. Esta condición de reconstrucción moral, aunque muchas veces es más simbólica que real en los gobiernos de EEUU, marcará la pauta en las relaciones con sus socios más cercanos.

Manuel Javier Fierro P. Magister en Desarrollo. Unversidad de los Llanos

Sábado 14 de marzo de 2008 http://www.eltiempo.com/nacion/llano/2008-03-15/ARTICULO-PRINTER_FRIENDLY-PRINTER_FRIENDLY-4012385.html 

 Pese a los cambios en las administraciones y entidades involucradas, el departamento tiene muy adelantado el Plan Regional que deberá presentar antes del 30 de junio ante el Gobierno Nacional.  Así quedó claro después de la realización esta semana en Pereira (Risaralda) de un encuentro empresarial para socializar en esa región el estudio Doing Business y entregar pautas para avanzar en los Planes Regionales de Competitividad, y en el cual el Gobierno Nacional precisó que los departamentos tendrán plazo hasta el 30 de junio para entregarlos. Dentro del avance del proceso en el Meta, ya se tiene listo el documento que contiene diez propuestas productivas y de mejoramiento de la competitividad, elaborado por Confecámaras a través del consultor regional, Javier Fierro Patiño, con el apoyo de la Cámara de Comercio de Villavicencio (CCV).  Este documento se constituye en una propuesta sobre los lineamientos de la política de competitividad regional y plantea una estrategia conjunta para articular a los actores regionales y orientar el apoyo gubernamental hacia iniciativas de alto impacto.

Los diez proyectos productivos están enmarcados en cuatro ejes: económico, capital humano, entorno (infraestructura y medio ambiente) y lo social.   En lo económico se incluyen proyectos de emprendimiento y desarrollo de empresas, y la materialización de los cluster turístico y agroindustrial. Para el capital humano un sistema regional de innovación y otro educativo con pertinencia y calidad. Del entorno, se busca proyectar redes de ciudades en el Meta y de infraestructura física para una conectividad real con el país, un proyecto de gobierno transparente y con responsabilidad social, y otro de competitividad ambiental. En lo social se plantea crear distritos agroalimentarios subregionales.  La propuesta será ahora analizada por la Comisión Regional de Competitividad para concertar y formular políticas, comprometiendo a todos los actores en la ejecución de los planes de acción para materializar los proyectos, que también fueron entregados a los gobiernos entrantes del Meta y Villavicencio, para que fueran considerados en los planes de desarrollo.
Para la CCV, en la ejecución del Plan de Competitividad será clave la voluntad y decisión de los gobiernos y las instituciones para desarrollar acciones en tal sentido.

 Datos de la Comisión

La Comisión Regional de Competitividad fue creada el 22 de junio de 2007, hace parte del Sistema Nacional de Competitividad y será objeto de seguimiento y análisis a través de instrumentos como el Observatorio de Competitividad que se está gestando.  Dicha Comisión no tiene relación con el proceso de la región Amazorinoquia, como por error se publicó en la edición 1298 de Llano 7 días.

 

La Comisión Regional de Competitividad tiene actualmente 23 integrantes, tanto del sector público como del privado y es presidida por el Gobernador del Meta y no tiene relación con el proceso de la región Amazorinoquia.  PUBLICADO POR LLANO 7 DIAS. AUTOR. EL TIEMPO.

Presentación de la propuesta de Plan Regional de Competitividad como resultado de la consultoría realizada con Confecámaras. Apoyo de la secretaría técnica de la Comisión Regional de Competitividad del Meta, Secretaría de Planeación y Desarrollo del Meta y la Cámara de Comercio de Villavicencio.

 Este documento pretende ser el principal instrumento de la sociedad del departamento del Meta para llevar a cabo un profundo proceso de transformación productiva. Por años hemos escuchado el discurso de nuestras potencialidades y las enormes ventajas que nos brindan nuestra biodiversidad, posición geográfica, nuestra riqueza petrolera, nuestra cultura y capital humano, pero, el discurso se torna vago si no se avanza hacia la realización concreta de nuestras metas.La propuesta nace y se nutre de una rigurosa revisión de los procesos de planificación desarrollados en el departamento en los últimos años, recogiendo los aportes que cada uno de ellos y también los resultados, recomendaciones y datos ofrecidos por estudios relevantes como Doing Business del Banco Mundial, el escalafón de competitividad de la CEPAL, aportes del BID en enfoques para el emprenderismo y el desarrollo empresarial, el estudio de Hausmann, los estudios de Araujo & Ibarra, la apuesta nacional exportadora, el observatorio de agrocadenas, entre otros.  Igualmente, se recopiló información consistente en encuestas a líderes sobre la percepción de competitividad, documentos producidos por las secretarías técnicas de las cadenas productivas, el estudio del tema de informalidad y la caracterización de nuestro tejido empresarial. Se trata de una propuesta soportada en un progresivo proceso de construcción conceptual para materializar la competitividad y en el acuerdo tácito que ha construido la sociedad del Meta en torno a unos proyectos estratégicos. Se adopta el concepto de competitividad sistémica, reconociendo su utilidad en contextos complejos como el nuestro; igualmente, se consultan e incorporan argumentos desarrollados por diferentes experiencias de países y regiones que han avanzado en desarrollo endógeno, activando con éxito sus capacidades locales.  

El principal reto consiste en reconocer que el futuro depende de nosotros y que necesariamente toda estrategia de competitividad debe basarse en nuestra contundente decisión de transitar de las palabras a los hechos y en la autoconfianza para realizar los cambios requeridos. 

Ver propuesta:

Solicitar documento y sugerencias al correo electrónico manueljavier@gmail.com

Ciudad Futura
Existe un debate actual sobre la destinación de 17.000 Has del predio Carimagua en los Llanos Orientales de Colombia. La discusión se sitúa en el momento preciso cuando la sociedad mundial vislumbra de cerca el crecimiento poblacional, la disponibilidad de alimentos, crisis energética, el desborde ecológico de las ciudades y todo lo que significa el cambio climático. Carimagua está ubicada en una de las planicies más estratégicas del planeta. Posee invaluables recursos en sus tierras. Muy pocos países cuentan con un área tan extensa, con enormes posibilidades para desarrollar proyectos productivos, urbanismo social o programas alternativos.  Es claro que Carimagua no puede ser una réplica de nuestro pasado conflictivo y una nueva expresión de violencia económica.  Estas tierras pueden ser la enseñanza de Colombia para el mundo, perfeccionando el urbanismo y desarrollo sostenible del siglo XXI. 
Una nueva corriente causa escozor al ambientalismo trasnochado que persiste en algunos académicos. En 2005, McDonough y Braungart publican un revolucionario libro titulado “De la cuna a la cuna” (Cradle to cradle), rediseñando la forma en que hacemos las cosas.  La humanidad no se convence aún del fracaso de su forma de vida e insiste en acciones de mitigación, pero lo que hay que hacer es cambiar el enfoque de intervención de las actividades humanas.  El secreto está en pensar como piensa la naturaleza y llegar a un espacio humano que sea ciudad-campo- naturaleza al mismo tiempo.  
La propuesta es desarrollar una urbe basal en donde se combinan respuestas futuras de todas ciencias, principios entrópicos, arquitectura inteligente, eco-urbanismo, nanotecnologí a, biotecnología, ciclos económicos, industriales y hasta nuevos enfoques de la psicología humana.  Desde luego, nada que ver con Marandúa.
Se trata de establecer un modelo sostenible de asentamiento que desarrolle los principios de eco-eficiencia de manera tal que los productos de desecho y remanentes de la fabricación y de los procesos agrícolas sean utilizados y reutilizados en dos sistemas infinitos de ciclo cerrado de nutrientes, uno industrial y  otro biológico.  Los materiales de construcción no son los convencionales, tampoco la organización vial, ni los sistemas de servicios públicos. Si esto tiene eco, tendríamos la posibilidad de ser foco mundial de miradas científicas y un país que ofrece alternativas de vida viable en el planeta.  En este macroproyecto colombiano podrán participar por igual, empresarios, desplazados, académicos, científicos puros y obreros rasos.    El equipo para pensar el futuro de Carimagua no puede estar en manos de un ordinario grupo de economistas, requiere de seso interdisciplinario y transdisciplinario. La conciencia colectiva del país no puede ser caja de resonancia de una avalancha de intereses ocultos que evitan pensar en lo verdaderamente trascendente.
Manuel Javier Fierro Patiño. Magíster en Desarrollo. Catedrático Unillanos.
Los procesos de innovación, constituyen una inaplazable oportunidad para que las regiones de los países emergentes puedan desarrollarse. Lamentablemente, persiste el desdén por la ciencia y la participación independiente y a veces contradictora de los actores en el contexto del desarrollo.

El escenario regional es el substrato con mayores posibilidades en el planteamiento de una estrategia que busque aglutinar acciones y forjar un interés común. La región demanda un modelo endógeno de desarrollo que contrarreste la clásica visión del crecimiento económico, propicie la conformación de alianzas y enfatice en la creación de condiciones para la inclusión social y el desarrollo humano. Unillanos se fortalece con paso firme en este propósito, liderando procesos de articulación con el sector privado y el gobierno, modernizando sus procesos y procedimientos, destacando la universidad investigativa y la proyección social, sin olvidar la importancia de la docencia en la formación de competencias. Se asume la universidad con visión regional, no como un agente que pueda ser instrumentalizado, sino un actor preponderante y proactivo que lidere conjuntamente con los gremios, empresarios, gobierno y organizaciones sociales, iniciativas que apunten al interés colectivo. La universidad debe ser un ente que se ocupe del desarrollo humano de manera integral, que vele por la seguridad alimentaria, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, propiciando proyectos que busquen el desarrollo económico con equidad social. Igualmente, para la universidad debe ser determinante aportar en la generación de ventajas competitivas y ayudar a posicionar las empresas e instituciones en un lugar de vanguardia, generando empleo e ingresos para el grueso de la población.

Estos nuevos retos traen consigo una reinvención de las relaciones interinstitucionales y del papel que cada uno de ellos realiza en un marco de articulación. El Estado debe ampliar su campo de acción. La inducción de competencias empresariales, la promoción real de la ciencia y la innovación, la constitución de alianzas socioempresariales y la financiación de procesos de emprenderismo social deben ser funciones inherentes. La generación de un contexto adecuado para la atracción de la inversión es importante, pero no suficiente para tener éxito en procesos de desarrollo regional. La experiencia en el mundo lo ha mostrado categóricamente. El éxito económico de las grandes economías emergentes, tales como India, China, Corea e Irlanda, ha estado soportado en un papel de un Estado inductor de procesos de acumulación de capital humano y capital social en regiones específicas. El talento humano es fundamental y este se aprovecha a partir de la aplicación de la ciencia y la tecnología.

En este orden de ideas proyectos como el “Mapa de conocimiento” son relevantes para saber donde nos encontramos y qué rumbo podemos tomar. El llamado es a que empresas, universidades y gobierno emprendamos un camino común. Un camino que nos lleve al Meta y Orinoquia a aprovechar nuestras potencialidades, pero ante todo, lleve a nuestra gente a niveles óptimos de autonomía y bienestar gracias a un trabajo mancomunado. Un sendero que solo el conocimiento pertinente y socialmente compartido puede construir.

El Comité Universidad – Empresa – Estado se conformó de manera autónoma y espontánea, sin decreto ni lanzamiento gubernamental, como una instancia propia y un espacio amplio de discusión, reflexión y propuesta, respecto a la articulación de los actores mencionados. Valieron discusiones internas dentro del Consejo Regional de Empleo y el PNUD con el programa Redes, para que el día 11 de septiembre de 2006, en la sala de juntas del Consejo Superior Universitario de Unillanos se gestara el primer grupo dinamizador conformado por profesores, directivos, investigadores de las Universidades Uniminuto, Unimeta, U. Cooperativa, UNAD, ESAP, UAN y Unillanos. Igualmente, participaron funcionarios de la Gobernación del Meta, Cámara de Comercio, ONGs, empresarios y miembros de AGAMETA, AVIMETA y el Comité Intergremial del Meta. Luego de unas 5 reuniones, se fue consolidando el Comité UEE, se vincularon otros miembros y se empezaron a plantear algunas propuestas.

La discusión de fondo siempre fue dilucidar el papel de los actores de la triada, en la materialización de una estrategia de desarrollo regional que recogiera los ejercicios anteriores de planificación, reorientara un proceso social de apropiación de la ciencia y tecnología, y que ofreciera resultados palpables a través de alianzas que llevaran a procesos locales de innovación y competitividad.  En el transcurso de la discusión y la rotación de los sitios de reunión en cada una de las universidades miembros, se llegó a un punto de acuerdo sobre la primera iniciativa jalonada desde el Comité UEE. El requerimiento de contar con información precisa sobre el conocimiento generado y propagado en la región y el análisis detallado de las necesidades de los sectores productivo y social, fue el detonante que dio origen al primer proyecto. Se necesita como primera medida, para generar un proceso serio y coherente, sentar las bases para la articulación; pues es claro, si los actores no conocen la oferta y demanda actual de conocimiento, no podrán encontrar puntos de confluencia y trabajo conjunto.  Por esta razón, nace el “Mapa de Conocimiento” como insumo necesario para identificar proyectos y alianzas entre Universidades, Empresas y Estado. 

Gracias al apoyo económico de la Universidad de los Llanos y la Gobernación del Meta.  Se hizo una aproximación seria sobre la oferta de conocimiento de Unillanos (tesis, investigaciones, ponencias, libros) en los últimos 10 años y se analizó la demanda global de conocimiento del tejido empresarial y organizaciones del Meta.  Es un proyecto que demandó el esfuerzo intenso de un equipo base conformado con apenas 4 profesionales, con pocos recursos, pero apoyado por cerca de 10 profesores de las diferentes universidades, 35 estudiantes de Unillanos y un grupo selecto de expertos.  Hoy se tiene una idea clara de las posibilidades de articulación y esperamos con gran expectativa la continuación del apoyo y la vinculación de nuevos aportantes para desarrollar una segunda fase que resulte en la concreción de múltiples alianzas Universidad-Empresa.

Procesos de este tipo deben ser apoyados por los gobiernos locales, universidades, los gremios y empresarios, pues permiten evolucionar con pie firme hacia el real aprovechamiento de nuestras potencialidades.

No existe una receta que sea infalible y que sirva a todas las sociedades para alcanzar un nivel de calidad de vida deseable, pero lo que si resulta cierto y la historia lo ha mostrado es que las sociedades exitosas son las que han logrado incorporar el conocimiento científico tecnológico. La inversión en educación, ciencia y tecnología es crucial para lograr construir sociedades desarrolladas y equitativas. Sin embargo este propósito requiere de una articulación efectiva de tres actores, quienes se han caracterizado por su protagonismo, pero no han conseguido trabajar en conjunto.

La universidad, el sector productivo y el Estado deben trabajar armónicamente para propiciar el desarrollo local y regional. La universidad requiere ajustarse administrativa y académicamente para responder de manera pertinente a las demandas de la sociedad y el sector productivo. El modelo tradicional de la universidad dueña del conocimiento, estática y aislada como centro de pensamiento ha quedado revaluado frente al impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en la instauración de una sociedad mundial del conocimiento. La función de la universidad es importante en la medida que sus procesos académicos sean pertinentes y contribuyan a solucionar los problemas de la región. Las universidades deben formar en los futuros profesionales una actitud emprendedora, porque los egresados están cada vez más llamados a generar empleo y no a buscarlo.

El sector productivo descubre poco a poco las bondades de modernizar y aplicar nuevas tecnologías para una mayor productividad y competitividad. La innovación es la clave para lograr romper la dependencia y emprender la búsqueda de nuevos mercados. Invertir en investigación es la clave de los emprendedores y en nuestra región existen ejemplos a seguir como la elaboración de aceite para motores a partir del aceite de palma o el trabajo en microorganismos para el control biológico en los cultivos y la fertilización sin agroquímicos. Estas son muestras de la capacidad de algunos empresarios para romper esquemas y seleccionar el camino del éxito.

Pero todo esto quedaría en mero discurso si las entidades gubernamentales no toman conciencia de la importancia de la investigación en una estrategia de competitividad territorial. Nada vale tener los medios para producir igual que siempre si se está compitiendo con otras regiones y países. No basta con tener recursos abundantes o pregonar un potencial estático. Es necesario ampliar las fronteras de la producción y esto se logra con la aplicación de conocimiento pertinente para lograr una producción diferenciada y competitiva. Es necesario contribuir a la formación de tejido social y empresarial para la competitividad en la región, fomentando la cultura de la innovación, el emprendimiento y la asociatividad. Los recursos para investigación no pueden seguir concentrados en las grandes ciudades u orientados hacia sectores poco dinámicos. El Estado nacional y regional tiene la misión de propiciar canales de diálogo, entendimiento y pertinencia entre la Universidad y el sector productivo. Es el momento para iniciar un proceso para la integración efectiva de la Universidad, la Empresa y el Estado para viabilizar los planes y programas planteados y que hasta el momento han permanecido en remojo.

El apoyo actual del Gobierno a la universidad pública de la región es lamentable. Permitir que estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 puedan acceder a este nivel de educación y por consiguiente mejorar sus ingresos y jalonar la economía regional, produce un impacto que no ha sido merecidamente evaluado. Sorprendentemente, estudios de organismos multilaterales como el Banco Mundial y la UNESCO, confluyen en valorar a la educación superior como motor de equidad social y crecimiento económico. Áreas como la investigación básica y experimental son priorizadas. Sin embargo, la política de equidad que plantea el gobierno nacional puede ir por la vía equivocada. La idea del Gobierno es mejorar el acceso a través del crédito educativo y el montaje de los Centros Comunitarios de Educación Superior “CCES”, sin tener en cuenta las particularidades y la demanda relativa de las diferentes regiones del país. Los departamentos de nuestra región no cuentan con buena oferta pública en educación superior, solamente el Meta, y a nivel igualmente precario Arauca y Casanare, cuentan con una oferta muy pobre. Los créditos asignados por el ICETEX, además de insuficientes, son de trámite engorroso y tienden a subsidiar la educación privada. Igualmente, los CCES requieren de la financiación de los entes territoriales y de las nuevas tecnologías como soporte para la enseñanza, situación que al compararla con las menguadas finanzas de la mayoría de departamentos y la débil infraestructura de las comunicaciones, parece ser una estrategia poco viable para los departamentos de la región, a excepción de Meta, Casanare y Arauca, que podrían asignar recursos para este propósito. La propuesta adecuada a las condiciones de la Orinoquia debe contemplar definitivamente el apoyo a la universidad pública vía incremento de los presupuestos, con el fin de ampliar la cobertura y calidad con un plan de expansión regional bien evaluado y efectuando el debido seguimiento