Archivos para octubre, 2008

Orinoquia

Orinoquia

Las mismas ansias regionales que exteriorizaba el presidente Uribe en su primer periodo, son las que ahora desde su posición centralista trata de limitar. Recordemos que dentro del manifiesto democrático se destacaba la regionalización como propuesta para la equidad en el desarrollo. No obstante, resultó voluntad de corto plazo, cuando su gobierno, supo de manera directa darle a Antioquia lo que a su parecer merece. Basta con observar cómo dentro del presupuesto nacional del año 2009, Antioquia representa cerca del 30% del presupuesto nacional y el Meta y la Orinoquia solo el 2% del total, algo confirmado incluso por los mismos parlamentarios del Meta. La región ha tenido que exportar desarrollo para otras regiones en detrimento de su propio proceso.

La Troncal del Llano se construyó en gran parte por la inversión derivada de las regalías del petróleo administradas a través del Corpes Orinoquia. Arauca construyó sus vías, electrificó el departamento y amplió la frontera agrícola gracias a los recursos de regalías, Casanare ha hecho lo mismo, igual el Meta, todos con algunas diferencias e infortunadamente, con hechos de corrupción y despilfarro que poco ayudan para la autonomía. La carretera Bogotá-Villavicencio se construyó con más de 500 muertos en Quebradablanca y los peajes más caros de América. Lamentablemente, esta región colombiana se ha convertido en la linda e ingenua millonaria que todos los gobiernos manosean, alaban, conquistan y utilizan, pero nunca se casan con ella.

El asunto de fondo es la poca capacidad de maniobra y decisión política que tiene la región. Por una parte, debido a un esquema centralista que debería ser objeto de una reforma política, dando mayor representatividad a departamentos con pocos votos. De otra parte, la dirigencia ha sido históricamente maleable y controlable por los gobiernos de turno, con muy pocas excepciones. Los dirigentes locales analizan si una lucha totalmente asimétrica vale la pena y por lo general declinan sus ideales.

En este reclamo territorial hay algo diferente. La sociedad civil regional está emergiendo con fuerza. El Comité Cívico de Villavicencio, la Asociación de Profesionales del Meta, la Mesa Regional del Agua, entre otras formas de organización, empiezan a jalonar procesos con firmeza. No es el mismo discurso vago por la falta de argumentos. Existen evidencias sólidas que deben ser nutridas por más estudios regionales, que permitan sustentar posiciones coherentes e irrefutables. El llamado es para que se organice una agenda, se prepare la argumentación técnica de los grandes macroproyectos y se defina una posición conjunta. No es hacer la misma asociación burócrata de los departamentos, que no ha dado resultados, es una asociación de la sociedad civil regional que acompaña y lidera procesos de reivindicación territorial. Hay que responder con altura en este momento histórico para la Orinoquia y pensar en el gobierno autónomo que la constitución avala y que hasta ahora ha sido tema muerto. Si continuamos con tal indiferencia como respuesta, pensar en un referendo no es asunto descabellado.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. GEPUR.ESAP. Magister en Desarrollo Local y Regional

https://javierfierro.wordpress.com


lagartija

lagartija

Existe en algunas personas una conducta indeseable que evita consolidar procesos serios y contundentes. Los celos institucionales, el afán de protagonismo, la envidia y los intereses malsanos acaban muchas veces con buenas intenciones que pretenden favorecer los intereses regionales. Muestra de ello es el poder politiquero que ve en peligro su esfera de manipulaciones e intereses personales, con procesos que pretenden destacar la participación democrática, abierta y con beneficios para la región.

A los políticos corruptos no les conviene una instancia o grupo de personas que le muestre en la cara los efectos de sus malos manejos y desatinos administrativos. Por eso, con artimañas tratan de limitar espacios y destruir procesos. Para este cometido cuentan con una alimaña lisonjera que busca también su beneficio propio, y que además les hace el trabajo sucio. Este animalillo de la fauna humana llamado “Lagartija” se mueve rápidamente, a veces imperceptible, tratando de poner obstáculos, moviendo la intriga y escondiéndose sin dar la cara.

Su piel es verde fangoso, a veces amarillenta para esconderse en los espineros y lograr salir suavemente sin pincharse, dejando la maraña más enredada que un bulto de anzuelos. Su premio son migajas, de acuerdo al viejo refrán del gamonal “al perro de la casa toca tenerlo flaco, con hambre, para que sea buen cazador”. Así su vida es triste, esperando siempre que le cumplan, hablando siempre de los trabajos importantes que le ha hecho al patrón y que hasta ahora espera su reivindicación. Su eficacia en destruir procesos y acabar esperanzas, es pagada con más trabajo y nuevas promesas. En ese tejemaneje a veces logra coronar triunfos momentáneos, un familiar trabajando, un ser querido con un contrato y feliz hace alarde de su corta suerte. Pero de inmediato, llegan más misiones. Que le escriba a tal persona, que aproveche los noticieros, que mande un email, que mande una carta, que vaya a tal reunión y le cuente, que riegue el chisme destructor, para acabar con esos activistas que le quieren dañar la lujuria clientelista.

Sus amigos se burlan de su fe ciega y estúpida frente a las promesas incumplidas. Algunas veces moviliza gente y logra esconder con su elocuencia y velocidad sus negros intereses, para esto, tiene su pequeña pandilla de guekos, que también esperan algún día el premio mayor a su capacidad de daño.

La región ha sufrido incontables fracasos por esta fauna humana indeseable. Macroproyectos que no arrancan, sueños empresariales fallidos, instancias de la sociedad civil que son infiltradas y destruidas, dirigentes con buena intención que son sacados del camino, simplemente, para mantener alejados los sueños de una región prospera y democrática. Qué pasaría si la lagartija se diera cuenta que su eficacia para destruir también podría ser para construir y que sin duda, podría ser más inteligente que su propio patrón, y que por los canales del mérito y la buena fe, también es posible triunfar.

Señores padres de familia y profesores, evitemos más lagartijas, formemos personas luchadoras que crean en sí mismas.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

La economía mundial atraviesa por un momento crítico. El incremento de los precios del petróleo, la escasez de los alimentos, la crisis inmobiliaria de EEUU, la irresponsabilidad de las redes financieras mundiales, el excesivo gasto público de las grandes economías, nutrido además por conflictos, y la inoperancia de los mecanismos tradicionales de intervención para subsanar los síntomas que venían presentándose aproximadamente desde hace dos años; son causas directas de la actual situación mundial, que amenaza por sumergir al mundo en una nueva recesión global.

Mucho se habló en el último año de la eminencia de la crisis, pero los yuppies se apresuraban a desmentirla, pues ese castillo de naipes mentiroso, construido con babas y maniobras especulativas, es su principal activo. No obstante, este gran castillo de arena empieza a desmoronarse dejando tras de sí una enseñanza que reivindica tesis de respetables economistas, que a menudo eran tildados de locos apocalípticos. El sistema capitalista aborda su última gran crisis abonada por los fundamentalismos del mercado, la concentración excesiva del poder económico y la competencia desigual entre las empresas, países y regiones, lo que origina y fortalece tremendas desigualdades, causa problemas ambientales y agudiza conflictos étnicos, religiosos y económicos que amenazan con volverse planetarios. Los fundamentalistas del mercado, afrontan una seria hecatombe conceptual, pues sus tesis trasnochadas muy apegadas a la visión de Milton Friedman, no funcionan tal como lo habían pensado. Ahora pagan escondederos a peso y ruegan para que vuelva la desprestigiada intervención del Estado y maldicen la adorada “mano invisible” que por ahora perdió vigencia.

El mundo debe aprender de esta crisis, por lo que definitivamente el capitalismo no volverá a ser el mismo. Renacen las versiones intervencionistas, con el riesgo de caer igualmente en fundamentalismos que se materializan en regímenes autoritarios, seudosocialistas y populistas.

Colombia tiene la posibilidad de repensar la estrategia de desarrollo, lo cual tiene que ser el principal objetivo del siguiente gobierno. Hay que potenciar las estrategias de desarrollo local, propiciar la acumulación de capital humano y abrir un espacio justo a las economías regionales. El país no puede seguir con esta política centralizadora y acaparadora de los beneficios sociales de la inversión nacional. Hay que regionalizar el desarrollo y darle una oportunidad equitativa a las empresas regionales, generando oportunidades, con políticas de emprendimiento y apropiación de la ciencia y la tecnología. Cada región puede hacerse cargo de su desarrollo y la región de la Orinoquia tiene todas las posibilidades. Lo que pasa es que, por una parte, el Gobierno Nacional no ha tenido la voluntad política para ejecutar los macroproyectos reconocidos por todos y de otra parte, hemos tenido que lidiar con una dirigencia corrupta e incapaz, proclive al soborno por puestos y proyectos veredales, manzanillo y pobre en propuestas, débil técnicamente y con un tremendo rabo de paja. Así, la decisión está dada: La sociedad debe reconstruir el poder político regional.