Archivos de la categoría ‘informalidad’

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Local y Regional. UPB. Prof. Universidad de los Llanos. Investigador-consultor

La búsqueda de la competitividad regional obliga ejecutar urgentemente un programa departamental de formalización. La iniciativa propuesta por la Cámara de Comercio de Villavicencio y planteada en el seno de la Comisión Regional de Competitividad del Meta, pretende disminuir los índices de informalidad laboral y empresarial que actualmente rondan el 74% y el 46%, respectivamente. Para mal del Meta, quiere decir que la mayoría del empleo generado y el grueso de la productividad del Meta están sustentados en la economía informal. Por supuesto, esto tiene consecuencias funestas. El problema se relaciona con nuestra débil estructura productiva y empresarial y tiende a generar más pobreza, empleo de mala calidad y bajos ingresos. Lo importante es buscar soluciones urgentes, pero también simultáneamente atacar las causas estructurales.

El problema no se soluciona únicamente reubicando a los vendedores ambulantes o castigando a las empresas que no cumplan con los trámites e impuestos requeridos. Tampoco es de única responsabilidad de la Cámara de Comercio o de las Alcaldías. La necesidad de consenso y coordinación entre el sector privado, el sector público, la academia y las organizaciones sociales hace parte de este nuevo enfoque planteado para el Plan Regional de Competitividad que está construyendo el Meta. La meta es disminuir progresivamente la tasa de informalidad laboral y empresarial en un 30% en un periodo de tres años, propiciando una economía que genere múltiples oportunidades y una disminución del tiempo y número de trámites para crear y consolidar empresa. Procesos que deben tener un contexto que esté basado en la filosofía de la meritocracia y la construcción de una base empresarial soportada en la acumulación creciente del capital humano.

Una estrategia de formalización debe incluir una caracterización precisa de los informales, identificado las barreras específicas, ubicando a los oferentes institucionales que pueden participar en esta estrategia y desarrollar un plan de acción integral que ataque las causas de manera simultánea. No obstante, existen tareas que deben desarrollarse en instancias nacionales. La idea es apoyar iniciativas legislativas que de manera transitoria simplifiquen los trámites y requisitos para los informales y nuevas empresas que deseen ingresar al mercado normalizado, complementando el éxito que ha tenido el Centro de Atención Empresarial “CAE”. Es necesario constituir un sistema de información empresarial y desarrollar programas activos de formación y financiación de emprendedores para fortalecer la estructura productiva. Igualmente, un plan de seguimiento involucraría a los municipios y todas las oficinas que participan de la ruta para crear empresa. La ruta tiene que ser ágil y sistematizada llegando a un solo trámite para crear empresa, flexibilizando la carga impositiva en sus primeros tres años. Para generar un contexto propicio para la actividad empresarial formal, los gobiernos locales y gremios deberán gestionar de mano de los políticos, marcos normativos excepcionales para el Meta, similares o iguales a las zonas francas y especiales para la actividad agroalimentaria o turística que actualmente existen en otras regiones del país.

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vendedores ambulantes

De 10 empleos que hay en Villavicencio al menos 7 son informales. Son cifras preocupantes que nos ubica entre las ciudades con más altas tasas de informalidad en Latinoamérica, lo que afecta los niveles de ingreso y en consecuencia la calidad de vida de los trabajadores. Es un fenómeno que trata de ocultarse pero influye de manera importante la situación social y económica de la ciudad.

Un estudio que adelantamos en la Universidad de los Llanos, con Diego Torres, estudiante de economía, mostró que los vendedores ambulantes son personas que tienen en promedio 40 años, un 48% son mujeres, su núcleo familiar es en promedio de 4 personas, de las cuales dos de ellas trabajan. Residen principalmente en los barrios marginales, son cabeza de familia, trabajan 28 días al mes para ganarse un salario no mayor a los $500.000 pesos. Son clientes asiduos del crédito “gota a gota” a tasas del 40% mensual en promedio, lo cual generan relaciones de endeude que limitan aun más la posibilidad de crecer y romper el círculo de la pobreza. La mayoría de ellos no están de acuerdo con reubicación en lugares inadecuados, proponen la construcción de una central minorista, estarían dispuestos a pagar impuestos de acuerdo con sus capacidades y sueñan con crear su propia empresa.

El desplazamiento forzado es una causa estructural importante de informalidad en Villavicencio, pues un 41% son personas que llegan de afuera y un 23% lo hacen empujados por la violencia, principalmente en zonas rurales. Igualmente, la evolución de la estructura económica de Villavicencio, el tejido empresarial con una baja diversificación e incipiente industrialización, el crecimiento poco regulado, especialmente de los sectores comercio y servicios, conforma una oferta limitada y precaria para el empleo urbano. Otro aspecto muy influyente, es el nivel de desarrollo humano y social, que constituye un serio obstáculo para las oportunidades, especialmente debido a las asimetrías existentes entre el nivel de educación del informal. Estos factores han creado un desajuste del mercado laboral, que se ve agravado también por las fallas en la información, al no permitir una movilidad y articulación eficaz entre la demanda y la oferta de empleo. La educación, el acceso al crédito barato, mejores oportunidades y la preparación para el trabajo son asuntos fundamentales en la búsqueda de soluciones

El estudio mostró la influencia de las barreras burocráticas, excesivos costos, trámites e impuestos que tienen que realizar los emprendedores para formalizarse. La atención gubernamental de la informalidad, enmarcándola como un problema simple, con la aplicación de medidas represivas, sin una visión integral y sin la planeación debida, origina un efecto negativo y agregado en la agudización de los problemas sociales asociados al fenómeno. Existen causas estructurales en donde resulta difícil actuar localmente, esto no implica, que pueda desarrollarse una política de atención integral de enfoque dual, que establezca un marco diferencial de programas sociales de tendencia progresista que se basen en el potencial productivo del informal y no en medidas meramente asistencialistas que replican y complementan el ciclo de la pobreza.

Consulte el estudio aqui: Análisis sobre las principales causas relacionadas con la informalidad del comercio en Villavicencio

Manuel Javier Fierro. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Regional. Magister en Desarrollo. Consultor – Profesor de la Universidad de los Llanos

Muchos se han hecho esta pregunta y con gran suficiencia aducen que no hay que darle credibilidad a las cifras del DANE. Que la prosperidad de la economía es más que suficiente para que se genere empleo para todos los colombianos. Que el asunto se debe al cambio de la metodología que ahora si muestra la realidad que antes escondía. Hay que optimista pero no tan simplista.

Valdría la pena hacer un examen a las cifras y con seguridad podrían advertirse las razones de la aparente inconsistencia. El crecimiento económico del país es medido de manera global, algunos sectores pueden crecer más que otros e inclusive algunos pueden decrecer. Es una cuestión estadística que confunde y no deja analizar los componentes del todo. Lo que está pasando es que mientras que los activos del sistema financiero crecen a altas tasas, la inversión de las multinacionales aumenta, la construcción se dispara y el comercio vive su agosto; hay otros sectores, por ejemplo, el sector agropecuario, la industria y las manufacturas de las pequeñas y medianas empresas que no presentan el mismo comportamiento. Igualmente hay que advertir que la disminución del área sembrada, el conflicto armado y el control a los cultivos de uso ilícito, generan distorsiones que afectan el empleo rural.

El crecimiento de los ingresos de las grandes empresas, las nuevas inversiones de las multinacionales y el aumento de los activos del sector financiero no necesariamente generan más empleo. Es más, principalmente estos sectores aumentaron sus utilidades aprovechando la disminución de gastos operativos, gracias a las políticas de flexibilización laboral, sin generar nuevos empleos. El comercio y los servicios, en auge actualmente, tienden a generar empleos temporales y de mala calidad. Ello explica en parte la alta tasa en informalidad. El sector de la construcción, apéndice del sector financiero, si es bueno generando empleos, pero genera empleos cuyos salarios resultan inferiores al mínimo. Los sectores importantes en la generación de empleo están estancados.

Es necesario apuntar a la generación de muchos empleos y de buena calidad. En nuestra región los sectores generadores de mayor cantidad y calidad de empleo han permanecido deprimidos, pero con gran potencial. La industrialización de la producción actual, la transformación de nuevas materias primas y el aprovechamiento de la fuerza productiva de los trabajadores informales y los jóvenes profesionales puede ser la punta de lanza de una estrategia integral para la generación de empleo. Se requiere conquistar grandes inversionistas para establecer un gran parque agroindustrial competitivo, hacer inversiones públicas honestas, eficientes y estratégicas; hacer marketing territorial, promover una mayor responsabilidad social empresarial y activar microfinanzas para nuevos emprendimientos. Todo esto acompañado de la formación de capital humano pertinente, conocimiento e información detallada de los mercados, preparación empresarial e inversiones en ciencia y tecnología. Pero lo más importante es generar un sentido colectivo de pertenencia y capacidad. Una energía grupal que sea contagiosa y logre sacarnos del paternalismo, la indolencia y la dependencia.

https://javierfierro.wordpress.com