Archivos de la categoría ‘Unillanos’

FORO VICHADA A2014 099

El Instituto de Ciencias Ambientales de la Orinoquia “ICAOC” de la Universidad de los Llanos realizó en los cuatro departamentos llaneros un evento de reflexión colectiva con actores sociales para la construcción de la visión de desarrollo sostenible de la región.  Este ejercicio participativo se realiza en el marco del convenio que suscribió Unillanos con Ecopetrol y en el cual se contempla la formación de 35 profesionales de estos departamentos en el programa de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible.  Los eventos iniciaron en Villavicencio, el 18 de junio, continuó luego en Yopal el 25 de junio, siguiendo en Puerto Carreño el día 28 junio y terminando en Arauca el 3 de julio del presente año.  Dentro de estos talleres se realizó un análisis de los factores de cambio en el territorio en el pasado – presente y futuro logrando un consenso entre los actores en cuanto a los aspectos más relevantes que afectan la realidad en el territorio.

Este trabajo que realiza Unillanos pretende hacer una lectura y comprensión de las dinámicas regionales, dar a conocer las diferentes visiones que existen sobre la región, visibilizar a los actores locales, que en la mayoría de los casos son excluidos de las decisiones que se toman sobre la Orinoquia y contribuir a la génesis de un nuevo discurso regional mucho más proactivo y que nazca del análisis que los actores locales hagan de la realidad, tanto en sus causas como en los efectos. En estos talleres participaron la academia, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios, agremiaciones y líderes de la región.

La dinámica ofreció un panorama algo desalentador respecto al presente. Los actores locales perciben que en el pasado todo era mejor, existían valores, una cultura del respeto y tolerancia que favorecía la vida en paz y armonía, “se vivía y se trabajaba con alegría”.  La historia se parte en dos con la aparición de los fenómenos del narcotráfico, la explotación petrolera y la colonización territorial. De alguna manera la realidad se volvió más compleja y conflictiva, aunque con nuevas oportunidades de crecimiento económico, pero con una tendencia a privilegiar la exclusión social, el acaparamiento, la expoliación de los recursos naturales y la competencia social y empresarial desmedida. Existe una gran preocupación por el deterioro ambiental y la afectación acelerada que ha tenido el recurso hídrico. La sensación es de abandono estatal y una percepción negativa sobre todo lo que aumente el centralismo.

Algo que preocupa en gran medida es la poca participación de la población local en los beneficios que trae la dinámica económica, principalmente en lo relacionado con la explotación petrolera y el boom agroindustrial en la altillanura.   En asuntos delicados como la frontera nacional existe poca presencia y descuido del Estado, la situación de zozobra y tensa calma que se vive en los territorios fronterizos, especialmente en Arauca, que ha sido un territorio especialmente golpeado por el conflicto armado, donde rige la ley del miedo y el terror. Pese a todo esto la región ha crecido demográfica y económicamente, además muestra nuevas perspectivas económicas como el comercio de grandes superficies,  la piscicultura, el turismo, la biotecnología y la agroindustria, un avance importante del capital humano y un proceso de organización social interesante.

El ICAOC de la Universidad de los Llanos continuará con esta serie de ejercicios durante el mes de julio, llegando a las subregiones de cada uno de los departamentos a través de reuniones, encuentros, talleres y conversatorios con actores locales que realizarán los estudiantes de la Maestría en Gestión Ambiental Sostenible. De esta manera se espera identificar algunas  variables estratégicas que permitan priorizar alternativas de desarrollo sostenible para la región.  Cabe anotar que los actores locales han recibido con gran aceptación y aprecio esta iniciativa de la Universidad de los Llanos, pues consideran que existen muchos actores foráneos y entidades privadas que literalmente como lo mencionan los moradores “llegan con discursos culebreros a hipnotizar con mentiras y propuestas descontextualizadas.

Durante el segundo semestre continuará este proyecto en cada uno de los departamentos, generando conciencia en la perspectiva de consolidar liderazgos regionales que tengan incidencia en las políticas públicas que afectan el territorio.

Image

Hace unos años mencioné en una columna la necesidad de superar el “complejo mesiánico”, el cual consiste en la estúpida condición de algunos nativos de un territorio en considerar que todo lo que viene de afuera es mejor que lo propio, en atención a la sumisa posición de creer que por su origen en la periferia, todas las cosas son de menor valor, inclusive el conocimiento propio llega a ser desvalorizado frente al foráneo, que por sólo ser externo, tiene la apariencia de ser más moderno y distinguido.  La idea de concebir que siempre vendrá alguien iluminado con las soluciones a nuestros problemas.  Esta condición colonial desdibuja las capacidades locales e inclusive deprime la evolución positiva en la construcción de conocimiento regional que en muchos casos puede llegar a reconceptualizar ciertos términos, innovar y aportar nuevos enfoques y puntos de vista.  Vemos que este maligno complejo renace, pero esta vez se fortalece como mito y con mayor energía.  La malignidad de este complejo radica ahora en que los foráneos aprovechan esta condición con sus acartonados títulos para pontificar y conceptualizar sobre lo propio. Se escudan en certificados y estadísticas creyendo que toda aquella persona que sea de tal cofradía, de tal nobleza, recibe una envestidura y automáticamente el conocimiento pertinente les es transferido y además aseguran enfáticamente que es un conocimiento absoluto, muy superior a todo lo creado. Lo anterior tiene su aplicación en el sistema de la educación superior. La región de la Orinoquia ha tenido históricamente una baja cobertura de educación superior, sin embargo, la historia ha venido cambiando. La Universidad de los Llanos, Unimeta, Unitrópico y otras universidades con subsedes en el territorio, como la Universidad Nacional, la U. Cooperativa, la U. Antonio Nariño, la U. Santo Tomás, la ESAP, la UNAD, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad San Martín, entre otras, han venido aportando con sus programas académicos a nivel de pregrado y posgrado en un proceso creciente de cualificación del capital humano.  La acumulación creciente de capital humano es hoy por hoy, uno de los principales ingredientes para el desarrollo y la innovación territorial.   La región cuenta con más de 15 programas académicos a nivel de maestría y el próximo año la Universidad de los Llanos lanzará el primer doctorado regional.  Por lo tanto, aunque las cifras son aún bajas frente a lo que necesita la región, por lo menos existe un importante y creciente acervo de conocimiento que tiene como objeto la lectura territorial de las principales dinámicas locales y regionales.

Dada la creciente importancia de la región, en razón al boom agroindustrial y minero energético, sobretodo en el área de la altillanura. Aparecen expertos foráneos en foros locales pontificando y señalando verdades absolutas por doquier. Llegan universidades externas, con ánimo de participar en la búsqueda de soluciones, pues de plano están plenamente seguras que aquí no hay capacidades locales, y lo peor es que lo ratifican con tal desfachatez en revistas como la Revista Semana en su edición “Tierra a la Vista”. Todo deja entrever que aquí existe una agenda oculta, no se sabe cuáles serán las verdaderas intenciones. Pero lo más triste es que hay empresarios, líderes políticos locales y gobiernos seccionales que actúan como patrocinadores de esta desaprobable conducta. Lo que llama la atención es que cuando la nación empieza a ver en esta región el área más estratégica para el desarrollo del país, llegan expertos de universidades externas a conceptuar sobre la realidad local y crean institutos de investigación y centros de estudios que parecería que están más orientados a canalizar recursos de proyectos de regalías, fondos de ciencia y tecnología, presupuestos para consultorías especializadas que supuestamente son obligatorias para diseñar el desarrollo local y regional.  También levanta sospecha que son universidades que nunca han tenido programas académicos en la región y ni siquiera cuentan con una sede local.  Lo que molesta no es la incorporación de nuevos conocimientos o la posibilidad de fortalecer el sistema de ciencia y tecnología local con la incursión de nuevas universidades. Lo que molesta es la aptitud socarrona y la absurda suficiencia de creer que se está en un territorio virgen y que aquí no existe nada para construir desde lo propio.  Molesta que crean que el solo nombre de una universidad ranqueada en los estándares de calidad, le enviste automáticamente de un conocimiento pertinente sobre la realidad local; de esta manera desconocen y subvaloran las capacidades creadas en el territorio y desprecian la construcción autóctona de conocimiento. Una universidad que actúa así además de molestia genera gran desconfianza. Y no es una desconfianza nacida en posiciones ideológicas que intentan satanizar a una universidad como centralista, o señalarla como el brazo académico de las élites económicas. El asunto va más allá, tiene que ver con la acumulación de capital humano y la necesidad de construir desde lo local procesos de largo plazo.

Para la muestra vale mencionar, según lo anunciado por el DNP, la ejecución del Conpes de la Altillanura va a requerir estudios de ordenamiento territorial, planeación ambiental y construcción de proyectos en la región, como antesala a nuevas inversiones para apalancar el desarrollo de esta importante zona del país.  Este proceso va a ofertar mayores recursos en el campo de la producción agroindustrial, infraestructura productiva y minero energética y por esto está en la mira de centros de consultoría y universidades foráneas que cuentan con conexiones dentro del gobierno.  La idea muy seguramente puede ser un afán de posicionarse localmente y apoyar la construcción de este territorio estratégico desconociendo la historia y el conocimiento creado en la región, creando soluciones amañadas, con intereses particulares y de paso hacer buenos negocios.  La región cuenta con recurso humano muy capacitado y expertos locales para desarrollar tal tarea con total suficiencia y calidad. La calidad basada exclusivamente en los estándares es relativa, pues este simple hecho no garantiza que se conozcan las dinámicas locales y las particularidades de una región tan compleja como la Orinoquia. Ya en la región hemos tenido experiencias de universidades foráneas que muestran mucha codicia por la contratación estatal, establecen nexos locales que les ayudan a anclarse para succionar recursos de regalías y presupuestos públicos. También hemos sufrido en algunos casos por la mala calidad de los trabajos que realizan estas universidades, pues el interés no es dejar un proceso, es aprovechar un cuarto de hora, por lo tanto terciarizan los trabajos y subcontratan gente poco capacitada. De esta manera, es muy difícil que una actuación así deje algo bueno para la región. Pues los resultados no se comparten con la academia local, se llevan al centro del país y allá engrosan la lista ya numerosa de investigaciones que nunca vuelven a la región.  La vinculación de capital humano local es poca o nula, por lo tanto no existe algún nivel de trasferencia o la posibilidad de establecer un aprendizaje de doble vía. Una universidad foránea que actúa así frena la cualificación del recurso humano local, evita la acumulación de capital humano  y actúa como un enclave de conocimiento que succiona recursos y oportunidades, igual como una empresa petrolera succiona el petróleo y deja muy poco para la región.

La invitación es para la clase política, a los gobiernos seccionales y al gobierno nacional a que crean en las capacidades locales y en la calidad que brinda el conocimiento pertinente y la lectura adecuada del contexto que puede hacer la academia local. Existe un grupo calificado de personas en la región que puede construir soluciones y además liderar procesos con una total idoneidad.  Eso permitirá construir sobre bases sólidas una estrategia de desarrollo regional basada en la identidad y el cocimiento propio.

Como ejemplo se puede mostrar un proceso académico que adelanta la Universidad de los Llanos y que es apoyado por Ecopetrol. Un grupo de 35 estudiantes de los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada están cursando estudios de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible en una cohorte especial que tiene la misión de construir la Visión Regional Sostenible de la Orinoquia para el año 2032.  En este proceso ya adelantaron su primer semestre, con unos productos muy interesantes e inéditos en la lectura local del territorio, pues la maestría se desarrolla de manera itinerante, con talleres en Arauca, Yopal, Puerto Carreño y Villavicencio.  Muy seguramente será un proyecto que dejará un capital humano valioso y con buena capacidad de liderazgo.  Instancias como el Comité Universidad – Empresa – Estado del Meta, la Mesa Rectoral Universitaria, la reciente Red de Bibliotecas, el trabajo conjunto en iniciativas como la Primera Rueda Regional de Innovación del Orinoquia, entre otras propuestas, el Centro de Desarrollo tecnológico para la Agroindustria de la región de los Llanos, los aportes de conocimiento a la gestión ambiental y la piscicultura, además de la calidad de los foros que se están desarrollando en Villavicencio y otras capitales, demuestran que la academia local está en un buen momento y tiene la capacidad de ser un actor fundamental del desarrollo de la Orinoquia.

DCIM100MEDIA

Luego de participar en la feria agropecuaria y agroindustrial AGROBRASILIA en el Distrito Federal de Brasilia entre el 14 y el 18 de mayo de 2013, la delegación de la Universidad de los Llanos está convencida de la oportunidad de lograr
acuerdos de cooperación con las universidades del área del cerrado brasilero,
una región con condiciones de suelo similares a las encontradas en la
altillanura colombiana.   La razón principal no es copiar el modelo, se trata de tomar elementos tecnológicos, institucionales y organizativos que pueden ser útiles para adaptar en nuestra región.

Conocer la historia del desarrollo del cerrado brasilero es muy importante para Colombia, ya que esta experiencia de desarrollo agrario ha sido tomada como referente principal por el Gobierno y grandes empresarios colombianos. Se trata de un modelo de agricultura comercial a gran escala, con un alto ingrediente tecnológico, alta inversión de capital, grandes extensiones de tierra, con una eficiente maximización de recursos suelo, agua, planta; orientado principalmente a la exportación de materias primas, soya, maíz y sus subproductos.  La validez de contemplar este modelo radica en la probada capacidad de llevar a este país suramericano a ser la una potencia agrícola mundial en pocos años.  No obstante, las magníficas cifras de producción, expertos de este país concluyen que el éxito del modelo ha tenido algunos efectos ambientales y sociales poco deseados, pues en palabras de Eliseo Alves, uno de los arquitectos de este milagro productivo, la sostenibilidad económica es más fácil de lograr, que la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad social. Estos dos últimos aspectos son foco de atención científica de Brasil en este momento, para tratar mantener las altas tasas de producción y garantizar en el tiempo, el posicionamiento global alcanzado.

Vale la pena mencionar que este proceso agrario se nutre de una secuencia de antecedentes, principalmente, decisiones de Estado que comenzaron por la misma creación de Brasilia, una capital totalmente planificada y hecha para ser una maravilla mundial, por su concepción urbanística.  Pero lo más importante fue la decisión de fortalecer el capital humano. El secreto de la evolución brasilera en el campo agrícola desde la década de los 60, fue la formación de alto nivel de más de 3.500 científicos de Embrapa, la empresa brasilera de investigación agropecuaria,  los cuales fueron enviados a las mejores universidades del mundo, para luego regresar y enfocarse en solucionar los problemas locales. En ese momento Brasil estaba sufriendo una grave crisis económica debido a la agobiante deuda externa y el desabastecimiento de alimentos. 

Cabe anotar que el modelo de educación superior de Brasil es diferente al colombiano, actualmente, la educación pública en Brasil tiene un papel primordial y un decidido apoyo financiero del Estado. Unido a este desarrollo educativo, Brasil invirtió una gran cantidad de recursos en infraestructura de transporte, infraestructura productiva, riego, desarrollo urbano, crédito de fomento productivo e estímulos financieros para producción, almacenaje,  comercialización y exportación. Además de lograr construir socialmente un modelo cooperativo de producción y comercialización. 

Estas decisiones permitieron la transferencia tecnológica en el sector agropecuario y aumentó considerablemente la producción científica brasilera, especialmente la orientada al manejo del suelo, sistemas de riego, maquinaria agrícola, obtención de variedades, biotecnología y procesos industriales avanzados, lo cual trascendió a  otros sectores sociales y económicos.

Una de las gratas sorpresas con las que se encontró la visita de la delegación de la Universidad de los Llanos fue la importancia que ha cobrado en Brasil, el tema de la agricultura familiar, la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal, los sistemas de trazabilidad, la agricultura ecológica y la organización cooperativa de pequeños y medianos productores.  Sin duda son los asuntos que llaman la atención de la Universidad de los Llanos, pues en nuestro país, por estar en los estados iniciales del boom agroindustrial no se han tomado muy en serio estas líneas de investigación.

Para la delegación de la Universidad de los Llanos resultó muy interesante conocer estos temas y puede decirse que es una razón más para aprender de la experiencia brasilera.  Contrario a lo que pasa en nuestro país, las universidades brasileras, por decisión gubernamental son incluidas dentro del modelo de desarrollo agrario y cuentan con convenios que garantizan la trasferencia interna de los resultados de Empraba y las demás instituciones de investigación.  Por esta razón, establecer convenios de cooperación es un primer paso para desarrollar una agenda conjunta de investigación e intercambio académico.  Un ingrediente necesario radica en mejorar y aumentar  el intercambio de conocimiento entre Embrapa – Corpoica – Unillanos.  Ya que Corpoica cuenta actualmente con un convenio marco de cooperación que incluye recursos importantes de Colombia y Brasil.

El otro proceso simultáneo es que Unillanos adelante convenios con las universidades de Brasil, especialmente las localizadas en el área del cerrado brasilero. En esta oportunidad se logró un contacto especial con las Universidades de Sete Lagoas UNIFEMM y la Universidad de Brasilia.  Estos contactos fueron acompañados por la delegación de la Gobernación del Meta y por la Embajada de Colombia en Brasil. Los temas seleccionados por ahora son:

Con la Universidad de Sete Lagoas (universidad privada):

  • Modelos de Agricultura Familiar y Agricultura ecológica
  • Asociatividad  y cooperativismo en la organización de la producción y la comercialización agropecuaria
  • Estudios para introducción de nuevos programas académicos de áreas sociales, ingenierías y refuerzo de la investigación en economía rural y desarrollo local
  • Modelos de articulación pequeños- medianos – grandes empresarios en la producción de cultivos de gran escala.
  • Transferencia de tecnología en buenas prácticas de producción para un buen manejo ambiental
  • Cooperación en intercambio de estudiantes de pregrado y de profesores para reforzar programas posgrado en la Universidad de los Llanos.

 

Con la Universidad de Brasilia (Universidad Pública):

Profundizar el uso de tecnologías en el campo de la agricultura familiar y la agricultura orgánica.

  • Mecanismos de extensión y transferencia de tecnología que se pueden implementar con pequeños y medianos productores
  • Funcionamiento mecanismos de trasferencia de resultados de investigación, gestión de centros de desarrollo tecnológico agroindustrial y los parques tecnológicos para la difusión y aplicación de nuevas de tecnologías
  • Cooperación en intercambio de estudiantes y profesores para reforzar programas de pregrado y posgrado.
  • Promover la participación en las convocatorias nacionales y binacionales que permiten la formación de estudiantes colombianos en pregrado, Maestrías y Doctorados.

 

La idea es que se priorice una agenda con metas en el corto, mediano y largo plazo y que esta tenga un acompañamiento y apoyo del gobierno nacional y especialmente de la Gobernación del Meta, que está muy interesada en este proceso. Es importante avanzar en convenios con otras universidades brasileras y establecer un fuerte nexo científico que garantice resultados concretos.  Es importante abordar contactos con las Universidades federales de: LAVRAS, VIÇOSA, MINAS GERAIS, GOIANIA y TOCANTINS que se concentran en el cerrado brasilero y que comparten en parte la misión de Unillanos en sus áreas de influencia.

Antes de avanzar y tomar la iniciativa es necesario resaltar que este proceso requiere de apoyo estatal y que no hay que olvidar que el pilar fundamental del desarrollo agrario brasilero fue el fortalecimiento a gran escala del capital humano nativo.   En este aspecto es importante aunar esfuerzos y que iniciativas gubernamentales como el Fondo de Educación Superior del Meta sean fortalecidos financieramente y garantizar que por lo menos 150 profesionales llaneros sean formados de manera inmediata a nivel de maestría y doctorados en las áreas estratégicas para nuestra región como son: producción agrícola especializada, agroindustria, agricultura orgánica y agricultura familiar, ganadería sostenible, manejo de suelos, sistemas de riego, gestión ambiental sostenible, biotecnología, nanotecnología, automatización agrícola, ingeniería química, ingeniería genética, procesos industriales, economía agraria, desarrollo regional, desarrollo rural y antropología. Es importante la articulación entre la investigación básica e investigación aplicada, la creación de empresas de base tecnológica y la gestión de sistemas de innovación.  La región tiene que aprovechar que el tema de ciencia y tecnología cuenta con posibilidades en la canalización de recursos de regalías y que además se cuenta con un Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación.   Los departamentos del Meta y Vichada pueden conjugar esfuerzos y desarrollar una estrategia conjunta.

La Universidad de los Llanos en un esfuerzo regional puede concretar acciones en el mediano plazo, pues los procesos de formación y de desarrollo tecnológico no maduran de la noche a la mañana. En este caso, es clave la voluntad gubernamental y la decisión de apostar a una visión de futuro colectiva que se construya bajo la premisa de la articulación de la academia, la empresa y el Estado.

Ejercicio de planificación donde participaron durante dos años más de 650 personas representativas del departamento del Meta.  Con técnicas de prospectiva estratégica, asesorada por Francisco Mojica del centro de pensamiento prospectivo, el acompañamiento del DNP y la conformación de un equipo netamente criollo, se plantearon hipótesis de futuro y se asumio una imagen de futuro.

Este documento es una guia fundamental para los gobiernos departamentales del presente y futuro. Ha sido desconocido por asesores y calumniado como ejercicio de planificación. Sin lugar a dudas es el proceso más serio y más técnico de los que se han realizado en el Meta.

Vea el documento.

Documento Vision Meta 2032 ultimo 131211

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Especialista en Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Magister en Desarrollo Regional y Local

Documento Editado y Diagramado por el DNP

Altillanura Colombiana

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

 

El taller convocado por el Departamento Nacional de Planeación, orientado por la Universidad de los Andes, el día 1 de junio de 2012, en Puerto Gaitán, tenía como objetivo la construcción de propuestas colectivas para implementar la política de desarrollo de la altillanura.  La expectativa de la mayoría de los asistentes era poder aportar desde su grupo de interés, propuestas y elementos de análisis para el documento CONPES de la Altillanura, promesa del gobierno Santos para esta región colombiana.

No obstante, lo informado en la convocatoria, la dinámica del taller tomo un giro diferente y debido a la metodología utilizada se transformó en un evento de validación de un “documento” sin terminar y que aun genera muchas dudas.  Esto molestó a los asistentes, pues la metodología utilizada era excluyente, simplista, reduccionista, poco objetiva y poco concluyente.  Este hecho se presenta casi siempre que se escogen facilitadores que poco conocen de las características sociales y económicas de la región.  Es el beneficio de la duda que se brinda, pues sería nefasto pensar que fuera realmente algo realmente deliberado y que lo que se pretendía era pasar de agache y hacer un gran tremendo saludo a la bandera.

Excluyente, porque no permitía la generación de propuestas por grupo poblacional o gremio productivo específico. Todos conocemos que el debate central sobre el desarrollo de la altillanura tiene diferentes posiciones, la mayoría de estas encontradas, sobre lo que debería hacerse en materia de desarrollo en la altillanura. Los indígenas, los empresarios, los campesinos, no encontraron garantías para poder expresar claramente sus puntos de vista.

Simplista, porque en lenguaje algo folklórico pretendía quitarle importancia al tema, evadiendo los aspectos claves del proceso.  Reduccionista, porque basándose en unas líneas generales pretendía sintetizar una problemática y dar lineamientos generales en una realidad muy compleja, que requiere de un análisis integral, pero sin perder de vista las diferentes aristas conceptuales e inclusive políticas en la construcción de un documento de política nacional en la región más estratégica del país, responsable de la estabilidad económica del país.

Poco objetiva y poco concluyente, porque evadía en todo momento la posibilidad de construir y hacer sugerencias a la propuesta presentada, dando apariencia de que las ideas expuestas inicialmente son inamovibles y centradas en aspectos muy generales, vistas con un sesgo centralista.  No se presentó un documento, solamente se hizo una presentación general que trató lo concerniente a la legalidad de la tierra, ordenamiento territorial, planes estratégicos orientados por un nuevo ente “La Corporación para el Desarrollo de la Orinoquia Colombiana” donde tendrán asiento en el consejo directivo tres ministerios, un gobernador y un alcalde; excluyendo a la región, quedando por fuera a la academia, los gremios y los indígenas.

Según la presentación del DNP se mostró la necesidad de hacer nuevos diagnósticos, recopilar más información, ejecutar proyectos piloto, en fin, nada concluyente y definitivo.  Ni siquiera garantiza la terminación de la vía Puerto Gaitán – Puerto Carreño o la ejecución total del proyecto para la navegabilidad del río Meta, mucho menos la construcción de vías férreas o aeropuertos de categoría para la región.

No se vislumbra una estrategia para la apropiación de la ciencia, tecnología e innovación, minimizando la importancia del conocimiento y el desarrollo tecnológico. Tal parece que para el Departamento Nacional de Planeación en materia de tecnología no hay necesidades y que el camino para el futuro ya está resuelto, cuando lo que ocurre es todo lo contrario, la región tiene un déficit de conocimiento científico y de soluciones tecnológicas para aprovechar sosteniblemente todo el potencial que brinda la oferta natural.  Se prioriza el conocimiento técnico, las capacidades y competencias de baja complejidad, sin definir procesos de generación de valor agregado, centrando toda la estrategia en un centro de formación del SENA, sin querer decir que no sea algo necesario profundizar también en estas actividades laborales. Se excluye el papel que puede cumplir la academia y sobre todo de la Universidad de los Llanos, como principal ente público de educación superior de la región.

La propuesta presentada por Leibovich no profundiza en temas sociales, reduce lo indígena a un tema de tierras, lo campesino a los aspectos labores, lo ambiental a simple ordenamiento, lo político e institucional a la mera acción e interés del gobierno central.   En este aspecto fiscal tiene una cautela desmesurada, tal vez, por no comprometerse en recursos y por esta razón, es un planteamiento exageradamente conservador, nada en comparación con los documentos trabajados, por ejemplo, para la Costa Caribe.

En el tema indígena no desarrollan temas como la seguridad alimentaria, la etnoeducación, el gobierno propio o la etnosalud. No se puede desconocer que las comunidades indígenas son las grandes perdedoras en toda esta dinámica creciente en el campo agrícola y petrolero, por esta razón,  el documento CONPES debe incluir acciones concretas para su protección y desarrollo integral.

Otro tema ausente es el tema de poblamiento y una política de asentamientos.  No hay regulaciones u orientaciones de política para organizar los procesos migratorios y de estabilización sostenible de más de 50.000 personas que esperan ingresar a la zona buscando nuevas oportunidades.   Es un aspecto clave que debe garantizar el uso apropiado de la energía, el agua y la disposición de residuos y aguas servidas, así como evitar replicar errores del pasado que lleven a la extinción de los frágiles ecosistemas de la altillanura.  Debería plantear un Plan de Asentamientos y un Laboratorio de Habitat que permita desarrollar propuestas innovadoras en materia de viviendas auto-sostenibles y planes de urbanización a manera de sistemas aldeas-red.

La población de la región no puede ser subestimada en su capacidad de propuesta y desligar de un tajo el derecho legítimo de participar de las decisiones que afectan su propio futuro. Esperamos, como lo solicitaron algunos asistentes, que el DNP reflexione y que retome un proceso con la profundidad y complejidad que se merece.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

Las dinámicas territoriales del Meta avanzan a la consolidación de 2 componentes territoriales económicamente definidos. Por una parte los desarrollos agroindustriales de gran escala en la zona de la altillanura, unidos a un creciente auge de exploración y explotación petrolera, avanzan a la preponderancia de una economía con características de enclave.

Las economías de enclave suelen ser más o menos prósperas que la economía que lo rodea, y su impacto en la misma puede ser beneficioso o perjudicial. En nuestro caso, es claro el efecto de desplazamiento, especialmente en el mercado laboral. Esto perjudica al resto de la economía, porque los enclaves adquieren mano de obra calificada y materia prima, encareciéndose estos elementos para el resto de la economía.

Los resultados pueden ser positivos en la medida que estas grandes empresas generen espacios para la integración de pequeñas y medianas empresas de la región, permitiendo procesos de transferencia de conocimiento, para romper la brecha tecnológica. La articulación social no ha sido exitosa, debido a la afectación grave de la población indígena, las nuevas demandas empresariales de recurso humano calificado y a la poca oferta regional.  Igualmente, no existe un marco regulatorio efectivo o acuerdo político que garantice mayor equidad y fortalecimiento del capital humano regional.

La zona occidental del Meta, jalonada por la dinámica de la región del Ariari, tiene unas connotaciones diferentes.  Existe una buena diversificación productiva, articulando sectores agropecuario y turístico, no obstante, la incorporación de nuevo conocimiento para la productividad y la transformación productiva ha sido lenta. Actualmente convergen la cooperación internacional, la consolidación territorial y de recuperación territorial por parte del Estado, acciones de desarrollo local y algunos esfuerzos por reconstruir el tejido social.

El potencial es inmenso dada la fuerza productiva y el impacto social que generaría la incorporación productiva de toda la zona. Se requiere un proceso de ordenamiento ambiental – productivo de largo plazo y políticas que permitan una apropiación de la ciencia y tecnología con participación activa de productores, mejoramiento vial y fortalecimiento del espíritu asociativo y emprendedor.

La propuesta de constituir un distrito agroalimentario es pertinente para las condiciones actuales. No obstante, debe darse una política de ordenamiento territorial desde lo departamental que brinde las condiciones institucionales para la sinergia de los diferentes proyectos que se desarrollan en la región.  Lo principal es una estrategia de inclusión que permita el empoderamiento de los actores, la generación de confianza y la superación de las trampas al desarrollo, donde lamentablemente el mismo Estado ha sido responsable. Esas trampas están ancladas en el pasado violento, en las falsas promesas gubernamentales y el aislamiento político de la subregión.

Villavicencio funge como eje articulador de esta dicotomía, centro nervioso comercial y área de moldeamiento y transformación de procesos territoriales.

En la educación, la apropiación de la ciencia, la tecnología y la innovación se sustenta la posibilidad de un desarrollo equitativo, democrático y sostenible de las regiones; y en esta combinación, la educación superior se convierte en el elemento principal para el desarrollo endógeno, pues es el camino que permite la cualificación de la fuerza creativa, empresarial y laboral que detona la transformación productiva y social del territorio.

Cada región debe construir su propia perspectiva de desarrollo, basada en las condiciones especiales del territorio; en la forma como se organizan los diferentes actores regionales y en las ventajas naturales y potencialidades, en las fortalezas institucionales y culturales, en la calidad de su recurso humano y la sinergia social existente.  No es conveniente cerrar las opciones y contemplar solo las recetas que sustentan el modelo de desarrollo, ahora sumamente desprestigiado por la crisis social, ambiental y económica.  Esta visión parcializada que se manifiesta en la política pública y es replicada ciegamente por asesores y copiada sin reparos por los entes gubernamentales y privados, lleva a aplicar supuestos que para la región no funcionan.  Todos estos supuestos unidireccionales y de visión macro solo han logrado centrar la estrategia en el crecimiento económico, desviando la atención hacia la inversión privada localizada, la inversión con fines rentísticos, los beneficios para el capital foráneo, la venta de activos públicos y la internacionalización de las materias primas.

En el campo de las estrategias regionales para el desarrollo, pueden plantearse diferentes escenarios. Bastaría analizar tres de ellos con la salvedad conceptual que permite la combinación de varias tendencias.  Primeramente se concibe un escenario basado en la fortaleza de la inversión, la incorporación tecnológica y el desarrollo de macroproyectos que tengan un impacto económico; en segundo lugar, otro escenario que se basa en la preparación articulada del capital humano, la gestión del conocimiento, la innovación local, la organización de la producción y un marco institucional coherente.  Un tercer escenario permitiría la unión de las dos anteriores opciones, tomando como paso inicial el énfasis en la inversión.

La región avanza lentamente en la materialización de la primera opción, con ventajas que merecen halagos respecto al crecimiento de la producción departamental, la inyección tecnológica foránea en aspectos específicos y orientados a la producción a gran escala. La producción a gran escala de biomasa para la producción de biocombustibles es parte de este modelo. Nadie puede refutar la importancia de estos procesos en el campo económico e impacto en la generación de nuevas oportunidades de inversión, sin embargo queda un sinsabor al analizar el destino de los rendimientos y la orientación del capital hacia sectores cada vez más cerrados para la población local. Igualmente, basta observar cómo se consolidan progresivamente economías de enclave similares a la del petróleo. No obstante, el Departamento del Meta se consolida económicamente en diversos sectores. Una importante dinámica del turismo, una significativa inversión productiva diversificada en la altillanura colombiana, una fuerza urbanística interesante y algo que seguramente tendrá alto impacto: la digitalización de los procesos educativos, en el campo de la salud y el mercadeo agropecuario.

Se entiende por una economía de enclave aquella que se localizan en una determinada región, explotando intensamente un solo recurso mientras dura la demanda del mercado, utilizando generalmente mano de obra poco cualificada y barata. Al finalizar la demanda deja poco o nulo provecho para la región en donde se desarrolla, pues no existe reinversión ni diversificación de la economía, ni genera un mercado regional o local de producción y consumo. Las ganancias contribuyen al crecimiento de las fortunas personales de los productores, mientras el Estado tiene escasa o ninguna intervención más allá de la captación de ingresos fiscales[1].  Es el tipo de economía que no merece la región teniendo en cuenta sus amplias potencialidades.

El tercer escenario combina los dos anteriores en el supuesto que de esta manera se superan las limitaciones de inversión y la transferencia científica-tecnológica. Pero más allá de las posibilidades de incrementar la producción departamental debe analizarse la oportunidad de generar procesos que lleven a una mayor equidad social y a distribuir territorialmente los beneficios del crecimiento económico.

La Universidad le apunta al segundo escenario. Esta postura requiere de ciertas condiciones y allí es donde se encuentran las dificultades que afectan su factibilidad. Este escenario requiere del trabajo conjunto de las instituciones, una alianza del sistema educativo con los empresarios y unos gobiernos locales que promueven el emprenderismo, posibilitan mecanismos financieros y favorecen la apropiación social y sistemática de la ciencia y la tecnología. Requiere de unas universidades concentradas en dar respuestas a las necesidades empresariales y tecnológicas del sector productivo existente, pero también una academia que se anticipa al futuro y construye la ruta científico-tecnológica para el aprovechamiento de todas las ventajas comparativas del territorio. También necesita unos gremios y empresarios dispuestos a renovar sus mentes, sus esquemas de gestión y comprometidos con una actitud proactiva en la búsqueda de nuevas opciones, nuevos mercados, nuevos productos que satisfagan nuevas demandas.

Con esta opción, los egresados del sistema educativo tienen oportunidades para desarrollar sus talentos, nacen nuevas empresas, se requieren nuevos puestos de trabajo, empleos más cualificados y con mejores condiciones laborales. Con este planteamiento se busca una mayor equidad y la inclusión de una nueva fuerza productiva con un alto componente local.  Lógicamente,  subsisten limitaciones que tienen que ver con las amplias necesidades de inversión y los altos requerimientos en la generación de nuevas tecnologías o aplicaciones basadas en la transferencia horizontal entre centros de investigación, agencias de investigación, desarrollo e innovación de varias universidades. En este escenario no hay espacio para los celos institucionales y se necesita de un marco de cooperación permanente entre todas las universidades, centros de investigación, investigadores, estudiantes, egresados, profesorado y gestores científicos-tecnológicos que hacen presencia en la región.  La agenda de la investigación tendrá que retomarse y construirse colectivamente basándose en las necesidades presentes y en las perspectivas futuras.  Igualmente, es pertinente incluir la cooperación científica internacional y la atracción de talentos foráneos que permitan una velocidad mayor de transferencia científica y tecnológica con autonomía local y regional.

Estar de cara a la sociedad significa enfrentar estos nuevos retos. Las condiciones especiales que rondan a la economía de la Orinoquia en el presente, requiere de un compromiso conjunto entre la universidad, las instituciones, gobiernos, gremios y empresarios. En este sentido la Unillanos busca nuevos horizontes de futuro que permita en la región el crecimiento económico, pero que no olvide el desarrollo equitativo, la inclusión social y el desarrollo humano integral.

 

Es una responsabilidad la creación de nuevos programas académicos, dentro de la reflexión de la pertinencia respecto a las necesidades del aparato productivo y las perspectivas del desarrollo humano.  Con esto se logra mayor inclusión social y favorecer la acumulación de capital humano para la transformación regional. También se persigue la consolidación de las funciones misionales de investigación y proyección social.  Para este propósito la Unillanos debe buscar nuevas fuentes de financiación, diferentes a la matrícula, capitalizar la cooperación institucional e invertir los recursos de estampilla con los  criterios que motivaron su creación.

De manera estratégica la universidad debe hacer una lectura propositiva sobre los procesos sociales, culturales y políticos que acontecen en la región y construir colaborativamente un nuevo marco de acción que oriente las políticas públicas, la vida democrática, la identidad regional, el papel del Estado y la aplicación de las funciones nacionales. La sociedad espera un referente que complemente las orientaciones de políticas o planes nacionales o sectoriales que tienen amplio impacto en el territorio orinoquence, referente que hasta ahora no ha existido. Para esto Unillanos, de acuerdo con sus proyecciones tiene previsto ampliar la oferta educativa en las ciencias sociales, las artes y las humanidades.

Para estar a la par de las dinámicas mundiales y permitir la inserción de los egresados en los ambientes globales deberá realizarse un esfuerzo en la utilización de nuevas tecnologías de la sociedad de la información.  Igualmente, actualizar los contenidos y estrategias pedagógicas para la inclusión de las áreas de conocimiento que moldearán las opciones de futuro en el siglo XXI.  Es urgente preparar y emprender la incorporación de saberes y competencias en que nos permita una evolución exitosa de la Universidad en el desarrollo y convergencia de la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías de la sociedad de la información, las ciencias cognoscitivas y el dominio de una segunda lengua.  No es ficción o una visión apocalíptica.  Es futuro atropella sin contemplaciones y lo único seguro es el cambio continuo y progresivo que traerán los avances tecnológicos y las revoluciones mentales del presente siglo.

 

Cuando las regiones se comprometen a realizar este gran salto cualitativo se enfrentan al desafío de humanizar la ciencia y la tecnología y hacerla parte de la vida diaria, disminuyendo la dependencia y vulnerabilidad científica y tecnológica frente a terceras regiones.  También se comprometen a mejorar sus sistemas democráticos a luchar por la igualdad en las oportunidades y a propiciar procesos de cambio y empoderamiento social.

 


[1] Basado en el concepto de Silvia Simois de Bayon respecto a las economías de enclave en la cuenca Amazónica y la región del Chaco: los ciclos del caucho y el tanino, de gran significancia histórica para la explicación.

Universidad de los Llanos

Universidad de los Llanos

La pretensión de un club de acomodados ciudadanos sobre unos terrenos entregados por el Municipio de Villavicencio a la Universidad de los Llanos, es una muestra más de las lamentables situaciones que en la región se presentan y que marca la ambición y el afán de enriquecerse a partir del patrimonio público. La Universidad de los Llanos es una institución educativa pública, es decir, sus activos y recursos tienen una función social marcada por su misma naturaleza. Su función tiene una invaluable importancia al permitir que estudiantes de bajos recursos, una vez convertidos en profesionales, aporten al desarrollo de la región, y al mismo tiempo puedan dar un salto en su nivel social y el de sus familias. Es un hecho económico y social sin precedentes, pues gracias a la educación se genera ruptura al ciclo vicioso de la pobreza en muchos hogares de la región.

El desarrollo del capital humano constituye un desafío central frente a la necesidad de reducir la pobreza y abatir la desigualdad. Según el BID, el papel de la educación en la generación de bienestar es determinante: en Latinoamérica, quien ha aprobado algún grado de secundaria tiene 24 por ciento más de probabilidad de evitar la pobreza, en comparación con alguien que sólo cuenta con primaria terminada. Para el caso de quien cuenta con algún grado de bachillerato, la probabilidad de no ser pobre es 2.7 veces mayor. Pero, si la persona aprobó algún grado de educación superior, la probabilidad de evitar la pobreza es 6.2 veces mayor que aquella que sólo cuenta con primaria.

No basta con tener vergonzosos hechos como las obras inconclusas de la SECAB, los dineros perdidos en las fiducias, mandatarios presos, otros huyendo, todo un record de corrupción y despilfarro, sino ahora también una muestra de elitismo frente a la equidad. La Unillanos ha tenido graves problemas para aumentar su cobertura, uno de ellos es la ausencia de terrenos para su expansión y apertura de más programas, precisamente, en estos terrenos se tiene proyectado ampliar la oferta académica de la facultad de ciencias de la salud.

Señores del club de Villavicencio un llamado a la sensatez, en este caso prima el interés general, más aun donde se advierte un fin suntuoso y elitista frente a la oportunidad de equidad social que brinda la universidad pública. La figura de los clubes sociales, ya en decadencia, obedece al culto a la apariencia, a la fastuosidad y opulencia, lo que significaría en forma directa legalizar la exclusión y arbitrariedad frente a la problemática social que nos agobia. Sería un antecedente lamentable que un hecho de estas características ocurra en nuestra ya aporreada región y más triste si los estudiantes, profesores y la sociedad en general no hacen nada para defender sus derechos.

Manuel Javier Fierro Patiño.Magister en Desarrollo Local y Regional

pensar en mejorar

Tenemos el gran reto de enfocar el desarrollo regional creyendo en nosotros mismos. Lo cual no debería ser un reto sino una actitud inherente a nuestra capacidad de observar e imaginar el futuro del mundo.

¿Resulta tan dificil saber que somos capaces?

podemos hacerlo

 Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo. Profesor Unillanos.

vendedores ambulantes

De 10 empleos que hay en Villavicencio al menos 7 son informales. Son cifras preocupantes que nos ubica entre las ciudades con más altas tasas de informalidad en Latinoamérica, lo que afecta los niveles de ingreso y en consecuencia la calidad de vida de los trabajadores. Es un fenómeno que trata de ocultarse pero influye de manera importante la situación social y económica de la ciudad.

Un estudio que adelantamos en la Universidad de los Llanos, con Diego Torres, estudiante de economía, mostró que los vendedores ambulantes son personas que tienen en promedio 40 años, un 48% son mujeres, su núcleo familiar es en promedio de 4 personas, de las cuales dos de ellas trabajan. Residen principalmente en los barrios marginales, son cabeza de familia, trabajan 28 días al mes para ganarse un salario no mayor a los $500.000 pesos. Son clientes asiduos del crédito “gota a gota” a tasas del 40% mensual en promedio, lo cual generan relaciones de endeude que limitan aun más la posibilidad de crecer y romper el círculo de la pobreza. La mayoría de ellos no están de acuerdo con reubicación en lugares inadecuados, proponen la construcción de una central minorista, estarían dispuestos a pagar impuestos de acuerdo con sus capacidades y sueñan con crear su propia empresa.

El desplazamiento forzado es una causa estructural importante de informalidad en Villavicencio, pues un 41% son personas que llegan de afuera y un 23% lo hacen empujados por la violencia, principalmente en zonas rurales. Igualmente, la evolución de la estructura económica de Villavicencio, el tejido empresarial con una baja diversificación e incipiente industrialización, el crecimiento poco regulado, especialmente de los sectores comercio y servicios, conforma una oferta limitada y precaria para el empleo urbano. Otro aspecto muy influyente, es el nivel de desarrollo humano y social, que constituye un serio obstáculo para las oportunidades, especialmente debido a las asimetrías existentes entre el nivel de educación del informal. Estos factores han creado un desajuste del mercado laboral, que se ve agravado también por las fallas en la información, al no permitir una movilidad y articulación eficaz entre la demanda y la oferta de empleo. La educación, el acceso al crédito barato, mejores oportunidades y la preparación para el trabajo son asuntos fundamentales en la búsqueda de soluciones

El estudio mostró la influencia de las barreras burocráticas, excesivos costos, trámites e impuestos que tienen que realizar los emprendedores para formalizarse. La atención gubernamental de la informalidad, enmarcándola como un problema simple, con la aplicación de medidas represivas, sin una visión integral y sin la planeación debida, origina un efecto negativo y agregado en la agudización de los problemas sociales asociados al fenómeno. Existen causas estructurales en donde resulta difícil actuar localmente, esto no implica, que pueda desarrollarse una política de atención integral de enfoque dual, que establezca un marco diferencial de programas sociales de tendencia progresista que se basen en el potencial productivo del informal y no en medidas meramente asistencialistas que replican y complementan el ciclo de la pobreza.

Consulte el estudio aqui: Análisis sobre las principales causas relacionadas con la informalidad del comercio en Villavicencio

Manuel Javier Fierro. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Regional. Magister en Desarrollo. Consultor – Profesor de la Universidad de los Llanos

Documento en formato pdf sobre el proceso Universidad Empresa Estado en el Meta. Universidad de los Llanos. 2007.   Triada: Universidad -Empresa- Estado

Empieza haber un acuerdo en el mundo “subdesarrollado” respecto a dos componentes, a veces ignorados, pero que resultan imprescindibles en una estrategia de desarrollo regional: La necesidad del conocimiento científico-tecnológico y la constitución de redes-alianzas sociales-empresariales.  Las experiencias han enseñado que hacer énfasis en solo algunos componentes o dirigir la inversión de manera sesgada disminuye el porcentaje de éxito.  Igualmente, hay que diferenciar el tipo de desarrollo que se pretende, si es un desarrollo equitativo y sostenible o simplemente un crecimiento económico con elevadas inversiones en algunos sectores dinámicos.  No siempre lo segundo lleva a lo primero.  El ideal es que los rendimientos adicionales se distribuyan de manera equitativa e involucren al mayor número de empresarios, industriales, comerciantes y consumidores. La región es un escenario propicio para planificar con lente amplia y visión estratégica ante la disminución de maniobrabilidad política y económica que ha afectado a los Estados-nación.  La globalización permite el fortalecimiento del capital transnacional, abriéndole amplias posibilidades para movilizarse y multiplicarse en todos los confines de la tierra. Los tratados comerciales entre los países buscan potenciar sectores dinámicos, pero también descubren debilidades y falencias para articularse a los mercados internacionales.  De alguna manera, hay que buscar ponderar y compatibilizar las presiones que empujan a una apertura total y la protección de los productores locales.  Ante todo es natural y estratégico para un país mantener la base productiva y el poder de decidir su propio futuro. El riesgo consiste en perder la capacidad de responder autónomamente ante los cambios y verse totalmente a merced de los caprichos del capital extranjero. Al llegar a este punto, seria muy difícil para un Estado garantizar un nivel de calidad de vida aceptable para todos sus habitantes y además, permitir un desarrollo armónico para las regiones.

Ante el reto de posicionar exitosamente en el mercado nacional e internacional los bienes y servicios producidos por la región y mantener al mismo tiempo cierto poder de maniobra y decisión, surge la necesidad de potenciar las capacidades endógenas; porque solamente así sería posible proteger a los productores regionales. Se acepta que las posiciones dogmáticas proteccionistas no hacen bien a las empresas, pues las sumerge en un anquilosamiento sin estímulos, pero también es cierto, que ante las asimetrías existentes en un proceso competitivo, es conveniente desarrollar políticas para brindar todos los medios y recursos para ponerlas al mismo nivel frente a las empresas foráneas.  Es aquí donde se centra debate, entre los que creen que el mercado por si solo regula las relaciones sociales y los que están convencidos de un papel más proactivo del Estado.

Nociones recientes reivindican el papel promotor para el Estado, fundamentalmente en todos sus niveles macro, meso y micro, dinamizando y garantizando oportunidades de surgimiento, expansión y consolidación de la producción nacional y de las regiones. El hecho de brindar infraestructura o servicios básicos, es importante para jalonar inversiones, pero hoy en día, las dinámicas existentes demandan un papel más activo, abandonando el tradicional enfoque keynesiano, pero asumiendo una función determinante en la superación de las fallas del mercado, la inducción de pactos sociales y la promoción del desarrollo ambientalmente sostenible.  Un cambio de semejantes magnitudes, requiere de una nueva visión de la gestión pública, nuevas líneas de inversión y una mente más abierta a los cambios.

Los coletazos del fenómeno de la globalización tocan a las Universidades, persuadiéndolas de hacer un mayor esfuerzo en entender y desarrollar conocimiento útil y pertinente para los procesos productivos regionales.  Siendo así, es indefectible una alianza social entre las Universidades, las empresas y los gobiernos locales para incorporar conocimiento, innovación y diseñar e implementar estrategias coherentes para competir en los mercados nacionales y mundiales.

La región de la Orinoquia se ha caracterizado por la producción de materias primas.  En este marco de ideas, el principal pilar para lograr ese posicionamiento no es simplemente aumentar la producción o aumentar la eficiencia para lograr mayores márgenes de rentabilidad; es la aplicación de conocimiento apropiado y pertinente, el que permite dar valor agregado, generando retornos sociales significativos, pues aunque los resultados directos de un proceso de investigación, desarrollo e innovación, en una primera fase tienden a beneficiar a una empresa en particular, los efectos pueden distribuirse en todo el tejido empresarial. 

Desde el primer encuentro Universidad – Empresa – Estado, realizado en Villavicencio, el día 30 de agosto de 2006, con el auspicio de Unillanos y la Cámara de Comercio, un grupo de académicos, empresarios y funcionarios han venido reuniéndose, analizando y vislumbrando la alternativa más viable para la producción, difusión y apropiación del conocimiento regional para fines productivos y sociales.  Este grupo consolidado como Comité Universidad – Empresa – Estado, con la Secretaría Técnica por parte de Unillanos, advierte una debilidad respecto a las características de la oferta de conocimiento existente y su pertinencia respecto al núcleo tecnológico y apuestas productivas de la región.  Igualmente, indica un desconocimiento de las necesidades puntuales de las empresas respecto al mejoramiento tecnológico o desarrollo de procesos de innovación.  Surge entonces la idea de un primer proyecto que tiene como objetivo primordial la caracterización de la oferta y demanda de conocimiento regional para identificar posibles alianzas y proyectos entre los diferentes actores de la competitividad para materializar el potencial endógeno existente.  La cualidad estratégica de la inversión en ciencia y tecnología es que genera soberanía en un mundo en donde el conocimiento es el activo más importante.  Consecuentemente, esa soberanía permitiría una distribución más equitativa de los beneficios dentro de la sociedad llanera.  Es una iniciativa que con el apoyo de la Gobernación del Meta empieza a ejecutarse, no obstante, requiere de más apoyo y compromiso, que sumen más actores, nuevas universidades y el apoyo permanente de los entes territoriales.

Estas nuevas percepciones obligan a las instituciones regionales a cualificar su capacidad de respuesta, generando políticas públicas pertinentes e innovadoras, alejándose del persistente enfoque “receta”, el cual se basa en formulas traídas por asesores foráneos o que han resultado exitosas en otras latitudes. Lo anterior no excluye a las experiencias foráneas como insumo importante para implementar procesos autónomos y pertinentes de apropiación de conocimiento regional.

Los procesos de competitividad que buscan materializar los planes y programas de desarrollo que constantemente se formulan y reformulan, no se decretan, se construyen de manera articulada, haciendo énfasis en sistemas de innovación y la constitución de redes-alianzas socio-empresariales.

 

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Magister en Desarrollo Local y Regional

Consultor, Profesor de la Universidad de los Llanos

Secretario Técnico del Comité Universidad – Empresa – Estado (Meta)

Por Gustavo Benavides L.  Profesor. Unillanos. [1]

Resumen:

Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo humano en las  diversas visiones que surgen a mediados del siglo veinte. Los debates que predominan en los ámbitos de la historia y la cultura recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Por otro lado y diametralmente, el desarrollo humano se ha centrado en las exposiciones del desarrollo económico, defendido por las teorías eminentemente economicistas. Si embargo, el nuevo orden mundial resquebrajó la concepción teórica tradicional y dispuso de nuevos modelos de desarrollo en el que importan las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades. El individuo y sus formas organizacionales ocupan el interés de la nueva historia económica, lo que indudablemente deben tener en cuenta los estudiosos de la historia, la cultura y la pedagogía, desde los ángulos que lo requiera la interdisciplinariedad. Hacer evidente el enfoque histórico de la nueva economía institucional es el interés de esta ponencia.

Palabras clave

Historia, desarrollo humano, desarrollo económico, cultura, conocimiento, pobreza, desigualdades.

La concepción de los cambios fundamentados principalmente en los individuos y las sociedades, producto de las interrelaciones sociales, políticas y culturales, dominó la historia tradicional. La preponderancia de la filosofía, la política, la literatura, la ética, y la estética centró el discurso durante siglos amparado en las ciencias naturales. Sólo hasta mediados del siglo veinte cobraría importancia el debate de las ciencias sociales con el auge de las múltiples disciplinas científicas, de las tensiones entre estas y la fusión de sus teorías. A partir de la segunda guerra mundial y luego de los acuerdos del nuevo orden global, la concepción teórica tradicional se resquebraja y se implanta la necesidad de elaborar modelos de desarrollo en el que sobresalen las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades.

 

Este nuevo derrotero es provisto por el nuevo institucionalismo y los postulados del enfoque histórico de la nueva teoría institucional.[2] También influye la visión del institucionalismo de la ciencia política y el institucionalismo sociológico, las que igualmente cobijan los días presentes. Un elemento común de análisis es el crecimiento económico en el estudio de las estructuras formales e informales de las sociedades. Las nuevas visiones del individuo y sus formas organizacionales son el campo de acción de la nueva historia económica, lo que indudablemente debe tenerse en cuenta por los estudiosos de la historia, la pedagogía y la cultura.

 

Por tanto, la batalla de las ideas del desarrollo económico más preponderantes del siglo veinte, se refleja en la historia del pensamiento de los economistas clásicos de 1950, de los neoclásicos, de las teorías austriacas, pasando a las recientes ideas del nuevo institucionalismo,[3] el institucionalismo histórico[4], la ciencia política y la sociología[5]. El tránsito de estos modelos muestra que aún no se ha resuelto el problema y la pobreza y las desigualdades continúan, y lo que es más desalentador, se acrecentan. Aumentan las diferencias entre los países industrializados y los que están en desarrollo, y son abismales las confrontaciones sociales y económicas internas de los países atrasados.   Con la crisis del Estado benefactor, a mediados de los setenta, los planteamientos del desarrollo económico se perfilaron al capital humano, a la educación, al capital social y civil, en la perspectiva de no preferenciar solamente el capital físico[6]. A partir de la década de los ochenta la disyuntiva de las visiones del desarrollo consideraron dos posiciones: la primera, ve al capitalismo, específicamente al neoliberalismo, como motor inmanente del desarrollo. La segunda observa la lucha de los movimientos proteccionistas, es decir los diseños planeados, organizados o llamados intencionales. Expresión de estas posturas son el estructuralismo y el intervensionismo.[7] Adportas de la finalización del siglo veinte cobran más vigencia los postulados de Easterly, Korten, Seers, Amartya Sen, Meier, que defienden la inversión en conocimiento, que propenden por una sociedad del conocimiento, aduciendo la educación como determinante a lograr una mayor productividad y rentabilidad y posibilitando una mayor cobertura educativa. La cuestión, dice Easterly, es que en los países pobres no se evidencia esta relación directa.  

Llama la atención que el conocimiento, a partir de los ochenta, adquiere un valor como bien de intercambio, acreditado por las instituciones de educación superior a nivel global. La experiencia, la sabiduría, la cultura, las tradiciones y costumbres, hacen crisol con un conocimiento tecnológico y científico orientado al bien estar de las sociedades. De tal manera se entiende que desarrollo es conocimiento.  Esta ligera reseña viene a colación dado que los debates que predominan en los ámbitos culturales, en los intereses de cronistas e historiadores, recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen principalmente de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Diametralmente, las teorías economicistas consideran, muy aparte de otras consideraciones, el desarrollo humano centrado en el desarrollo económico. Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo en sus diversas visiones.    

Por tanto, esta ponencia pretende hacer un alto en los intereses y formas de acceder a la historia, que han prevalecido y marcado nuestras miradas. Lo que ha imperado en los ámbitos culturales no debe ignorar las teorías recientes del desarrollo humano, cuando se trata de aventurarse por los apasionantes, pero serios y comprometidos, caminos de la historia. Los puentes o transiciones que facilita el Análisis Crítico del Discurso, en las ideas de Teun Van Dijk[8], y la Pedagogía Crítica que tiene en Peter McLaren a uno de sus mayores exponentes[9], por ejemplo, ayudan a abordar las nuevas visiones de la historia económica que en los últimos seis años a permitido ver los acontecimientos de las sociedades en una perspectiva más enriquecedora. Le corresponde a los que escriben sobre la historia allanar el camino teorético a fin de discernir lo velado de los planteamientos internacionales, y sus efectos en Latinoamérica y Colombia.

Pobreza y desigualdades; no son lo mismo

En las trampas de la pobreza[10] que acuñara el Banco Mundial se le asigna a las estructuras del entorno las causas principales de las carencias de bienes y servicios de los individuos, pero fundamentalmente de las familias[11] de los países atrasados. Igualmente de las crecientes desigualdades y la falta de oportunidades de sus habitantes. Estas justificaciones lleva a que los individuos sean considerados incapaces de salir de tan lamentable estado debido, además, al círculo generacional en que se encuentran. De ahí que es necesario que intervengan agentes a solucionar las deficiencias del Estado benefactor y se pase al Estado salvador centrado en la familia.

Pero ¿qué diremos nosotros al respecto?¿qué diremos de la pobreza no sólo de bienes y servicios sino de la pobreza de conocimientos? ¿dónde queda el individuo de carácter emancipador? ¿a qué familia se refiere el Banco Mundial y el acatamiento que hace el Gobierno Nacional en un país terriblemente fragmentado y disociado en la familia? ¿la gente fue consultada sobre lo que es mejor para ellos?. Según los planteamientos de North y Sen no se necesita ser adivino para pronosticar otro doloroso fracaso. William Easterly en su texto En busca del Crecimiento, Andanzas y Tribulaciones de los Economistas del Desarrollo (2005), se pregunta ¿dónde se ha metido la educación? ¿dónde está su sentido crítico?. 

La paradoja es que a pesar que la economía colombiana siempre está creciendo y generando riqueza una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La evidencia empírica demuestra que la pobreza es causa del bajo nivel educativo de las personas y las lleva a una serie de eventos y condiciones que incluyen el desespero, la falta de oportunidades, la explotación, la inseguridad, la dependencia y el dolor. Según el Documento Conpes 102, la causa es atribuible a la multidimensionalidad de las trampas de la pobreza y a que no se ha atacado de manera integral el problema de la pobreza extrema.  Sin embargo, hay voces como las de Libardo Sarmiento y de otros académicos –incluso siguiendo las tesis de Amartya Sen- que observan que el citado Documento asocia los términos pobreza y desigualdad y no los considera independientes en su naturaleza y condición. El Conpes enuncia los problemas de la pobreza en términos de estratificación lo que lleva a concebirla como un problema de desigualdad. Al confundirse los dos conceptos, la pobreza es vista en relación con la distribución, y de esa manera, se plantea su erradicación, inclusive sin una expansión de las capacidades productivas de un país. Al argumentar el Documento que todos los individuos necesitan un mínimo vital se permite la legitimación de la desigualdad. Sen llama la atención que no todas las desigualdades son pobreza y estas no deben confundirse. Tanto la una como la otra pueden estar relacionadas pero no se deben enmarañar. La pobreza debe tratarse como un problema de interés en si misma.  Es así que las condiciones del entorno se convierten en factores estructurales lo que lleva a hacer recurrente el sitio de pobreza. Por tanto la pobreza se asume como una carencia relativa asociada al entorno, al sitio, al lugar, a las condiciones estructurales que rodean al individuo. Mucho más al entorno de la familia. Por ese lado, según Amartya Sen, las interpretaciones sobre la pobreza se acercan tendenciosamente a los juicios morales, lo que es equivocado. Esta debe definirse siempre de acuerdo con las convenciones de la sociedad, en abierta discusión en la sociedad, para luego contemplarse como convención política.  

América Latina, Colombia, no es una región ni un país pobre, es una región donde su riqueza de renta y oportunidades está mal distribuida[12]. Los gobiernos con sus altísimos índices de corrupción no logran implementar políticas públicas eficaces en beneficio del mejoramiento colectivo. Es oportuno citar a Acemoglu[13] quien afirma que la pobreza no está determinada ni por la geografía ni por las enfermedades, sino por las malas instituciones; para ver el estado de desarrollo de una sociedad hay que ver la calidad de sus instituciones. Es menester la exigencia de una buena gobernanza y el verdadero liderazgo político que pueda concertar un profundo pacto social donde la sociedades colombianas decidan y exijan el desarrollo humano que merecen.

Como se observa el problema de los estudiosos de la historia es complejo. En la región de la Orinoquia sería oportuno e enriquecedor posibilitar el abordaje de una historia con las nuevas miradas expuestas anteriormente. Sin desconocer lo construido en momentos anteriores, en años y décadas atrás, por cronistas, escritores e historiadores de la Orinoquia Colombiana y Venezuela, la multidiciplinariedad  y la multidimensionalidad de los problemas permite otras alternativas. Aún tenemos la ausencia crasa de la historia verdadera del Meta y la Orinoquia, aquella que descubre el velo del oficialismo y la ilustración decimonónica y pone en evidencia los intereses políticos de las clases gobernantes del país. En el currículo de educación básica y media de las instituciones educativas del departamento aún no aparece lo que se dispuso en la anhelada Cátedra Meta que promovieran y empezaran a diseñar hace dos años unos docentes e investigadores de Villavicencio. Aún continuamos en deuda con la formación acertada en historia de los niños, niñas y jóvenes del Meta; falencia que instaura un continuismo de incongruencias, desfases, mentiras, contrarias a un conocimiento cercano a la realidad de este territorio. Lo que estamos haciendo, todos en conjunto, es legitimar con nuestro silencio, permisividad, promiscuidad de ideas, un estado de cosas contrarias a un conocimiento que ayude a salir del atraso. Desde ese punto de vista, la pobreza hace nido eterno generacionalmente en nuestras sociedades regionales y locales.   

Cómo lo afirma Meier, un país no es pobre debido al círculo vicioso de la pobreza, sino debido a sus pobres políticas públicas. Son los sistemas de gobierno, las instituciones, las que deben evitar las disfuncionalidades que desestiman, desmotivan y llevan al fracaso proyectos validados por las organizaciones civiles.  

Nada mejor que un historiador bien formado y actualizado, óptimamente documentado, intelectualmente inquieto, crítico del statu quo e inmerso en el estudio serio de las disciplinas científicas. El ámbito especial del debate lo aporta la comunidad de conocimiento, la academia. Allí convergen las miradas divergentes, los embates de las ideas, lo que es muy lejano del silencio y la amalgama de la adulación y la complicidad de los horizontes de quietud. La academia es disyuntiva, confrontación; evita el favor, exige lo científico.

Es saludable promulgar por la enseñanza acertada y renovada de las ciencias sociales, de la historia; de la comprensión del arte y las prácticas artísticas y no tanto de las manualidades; del rompimiento de los límites impuestos por los nichos disciplinares y experienciales; del juego de las mentalidades y la ideología; de los principios y valores en continuos tránsitos y modificaciones; a fin de posibilitar la comprensión de nuestro mundo regional y nacional en un contexto globalizado con una visión de mejoramiento de nuestras sociedades.  


[1] Ponencia presentada en la posesión como Miembro de Número de
la Academia de Historia del Meta. Villavicencio, abril 3 de 2007, Biblioteca Germán Arciniegas.

[2] PRADO Robles, Gustavo A. El pensamiento económico de Douglass North. En: Laissez- Faire; No. 9, Septiembre 1998. pp 13-32. “En un ensayo memorable, Theodore W. Shultz (1977) sugiere que la mayoría de los economistas nace con la inclinación de asesorar a los políticos, y que los economistas históricos cuentan con un gen adicional que los incita a reformar a los historiadores; pero advierte que la tarea principal de los economistas históricos no es reescribir la historia, sino identificar circunstancias económicas particulares del pasado con el propósito de ampliar y profundizar los conocimientos científicos sobre el comportamiento económico”.     

[3] KALMANOVITZ, Salomón. El neoinstitucionalismo como escuela. NBER. 2001. Kalmanovitz apunta que “los primeros institucionalistas fueron influidos por la teoría de la evolución de Darwin en el sentido de que el medio ambiente social moldeaba el comportamiento de la especie humana”. Se alimentaron de la filosofía pragmatista de James Pierce y de los trabajos del psicólogo William James, entre otros. Veblen, uno de los principales exponentes de esta teoría definió una institución como “hábitos de pensamiento decantados que son comunes a la generalidad de los hombres” o “el surgimiento de procesos de pensamiento rutinizados que son compartidos por un número de personas en una sociedad dada”. Sin embargo, dentro del núcleo de esta teoría hay planteamientos contrarios. 

Los postulados básicos de la teoría neo clásica apuntan a que “el individuo se comporta racionalmente frente a una gama de opciones que puede valorar adecuadamente, porque cuenta además con una información perfecta”, completa. Entre sus exponentes cada uno se aleja o acerca a lo que considera como la “maximización de una utilidad, racionalidad en la escogencia, escala de valores establecida, información imperfecta, competencia adecuada y, por lo tanto, clarificación de los mercados”.  Por su parte, el  neo institucionalismo comprende que “las reglas de juego que guían el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempeño económico. A la vez, considera un conjunto de teorías que combinan las vertientes de una  nueva microeconomía basada en los costos de transacción, una sección de derecho y economía, otra de teoría de la información, teoría de la elección pública, y una vertiente histórica, basada en el trabajo de D. North”.    

[4] La vertiente histórica de North hace el aporte fundamental de
la Trayectoria de Dependencia o Dependencia de Pasado, que explica como las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado. Los históricos con este argumento sustentan por qué las colonias dónde se instauró el catolicismo tienen menor desarrollo económico que aquellas en las que se sembró el protestantismo. Este último incorporó el trabajo, el orden, la disciplina, el reconocimiento social en el aporte laboral a la comunidad; unido a que la aristocracia entendió el trabajo y la agricultura como producción de bienes y productos necesarios al  desarrollo de la sociedad. España prefirió el consumo, el derroche del dorado americano, y el menosprecio por el trabajo y la producción agrícola. En esta perspectiva se entiende que el país colonizador incide en el futuro económico, social, cultural y político del territorio colonizado. Del enfoque histórico también participan Olson, Greif, Elster y Sombart, cada uno de estos con diferencias entre sí.

[5] La visión de la ciencia política cuenta entre sus principales exponentes a March, Olsen y Peters. Básicamente incorporan el poder y su distribución; las reglas de poder, las disposiciones formales –reglas, normas, reglamentos- e informales -los marcos morales, la cultura, las costumbres y las tradiciones. La visión institucional de la sociología le da importancia a las estructuras cognitivas, al determinar el comportamiento de los individuos. Además de lo formal e informal, le dan relevancia a los hábitos y rutinas incrustadas en la cultura social. Sus principales exponentes son Scott, Powell y Diamaggio. 

[6] MEIER, Gerald. La vieja y nueva generación de economistas del desarrollo. En: MEIER, G. y STIGLITZ, J. Fronteras de la economía del desarrollo. 2001 pp 1-48. Meier aborda a Amartya Sen en sus planteamientos sobre la importancia de la educación como condicionante al mejoramiento, al bien estar. Un desarrollo alternativo fundamentado en el capital humano, contrario a la obsecuencia de los partidarios del capital físico, es el desarrollo del potencial del hombre, del conocimiento en tecnología y ciencia, y a las habilidades y destrezas centradas en el trabajo y el mercado. Collier establece que el capital social está relacionado en la coherencia social y cultural interna de la sociedad, enmarcadas en sus instituciones formales e informales. Además considera que existe un capital social gubernamental y otro civil. El primero incorpora en un equilibrio los beneficios de la ley, el orden, derechos de propiedad, educación, salud y buen gobierno. El segundo se basa en la confianza, la reciprocidad, las redes interpersonales, la cooperación y la coordinación. Estos elementos son básicos para los proyectos de prosperidad de los individuos.    

[7] La autosuficiencia del neoliberalismo se basa en el imperio de los mercados, la libertad de precios, el fin del intervensionismo gubernamental o estatal. Las economías de mercado son las que median y regulan la integración global. El estructuralismo, básicamente, ve el desarrollo como cambio de las estructuras sociales. Existe un conflicto entre las clases sociales y lo económico, de ahí que se requiere la acción colectiva a través del Estado, para que intervenga como agente principal en la regulación de los mercados. El intervensionismo apunta al bien estar motivado por agentes administradores y agencias del desarrollo de cooperación internacional (Ong´s), a fin de que arreglen las fallas del desarrollo.   

[8] VAN DIJK, Teun A. Discurso y dominación. Grandes Conferencias en
la Facultad de Ciencias Humanas. No. 4, Universidad Nacional de Colombia, 2004. pp 1-27.

[9] AGUIRRE, L.C. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001,. Entrevista a Peter  MacLaren (versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(1). http://redie.uabcmx/vol5no1/contenido-coral2.html.  2003.

[10] NÚÑEZ Mendez, Jairo y CUESTA, Laura. Las trampas de la pobreza en Colombia; ¿qué hacer? Diseño de un programa contra la extrema pobreza. Documento preparado para
la Misión para el Diseño de una Estrategia de Reducción de
la Pobreza y
la Desigualad, MERPD. 2006. 

[11] En el año 2000 el Conpes eleva a política estatal el compromiso Metas del Milenio dispuesto por Washington. En ese año se crea
la Red de Apoyo social como estrategia para mitigar los efectos negativos del ciclo económico sobre la población más vulnerable. En el 2004 se creó la misión (MERPD) con el fin de aportar información y conocimiento y permita la formulación de propuestas para reducción de pobreza y desigualdad. Luego se crea
la Red de Protección Social contra
la Extrema Pobreza (este es el tema del informe Conpes 102). Busca promover la incorporación efectiva de los hogares más pobres a las redes sociales del Estado y asegurar la superación de su condición. En el documento
se define el problema como multidimensional y abarca las condiciones de vida, educación, salud, seguridad social, servicios públicos e inseguridad.
 

[12] Aunque el favorable crecimiento económico y los logros de la política social entre el año 2002 y 2006, contribuyó a disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema, todavía hay 22 millones de colombianos en condiciones de pobreza. De estos 6.6 millones están en pobreza extrema. En las zonas rurales el 68.2% es pobre. De estos el 27.5% está en pobreza extrema. Hay diferencias importantes en los niveles de pobreza extrema en las regiones. 

[13] ACEMOGLU, Jonson y ROBINSON. Institucions as the fundamental cause. NBER. 2004

El tiempo pasa, es una verdad tan cierta, que las huellas dejadas en la humanidad al paso de la historia, cambian y transforman vidas y en algunos momentos tienden a repetirse. Pero la sentencia no es: “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, simplemente la historia se construye con el aporte individual y colectivo, de manera casi inconsciente para algunos, pero totalmente planificada para otros. Aquellos que advierten el devenir histórico y plantean formas de intervenir la historia pueden tener algún nivel de éxito, si la mezcla entre poder y astucia logra garantizar sus frutos.

Colombia ha estado inmersa en luchas de poder por centurias. Algunas guerras y escaramuzas de orden nacional ocurrieron, pero aún persiste la angustia de saber que el final de la confrontación no está cerca, o por lo menos eso parece. La violencia partidista, la concentración del poder económico y político, el narcotráfico, la guerrilla, gobernantes corruptos, los paramilitares, el Estado injusto, incompetente y centralista fueron y son leña constante para el fuego que cada vez se hace más insoportable.

La reflexión va más allá. Finalmente cada uno de estos anteriores factores, en donde existen ordenadores, medios, estrategias y mecanismos de presión, tiene que entender que es imposible ganar su propia lucha. La guerra partidista fue un total fracaso, la concentración de la riqueza aumenta odios, limita oportunidades y acrecienta la pobreza; el narcotráfico como proyecto de unos pocos destruye valores y perjudica a la nación, la guerrilla no tiene posibilidad de éxito en sus metas misionales, igual los paramilitares ahora reconocen sus errores y limitaciones. El Estado debe justificarse como factor que fortalece la unidad nacional, no en el sentido unitario, ordenador y centralista, sino como intérprete fiel de las realidades y proyectos colectivos de las regiones. La justicia social y la equidad regional no deben ser bandera política de algunos pocos, sino hacer parte de un proyecto reformador de carácter nacional. La lucha contra la corrupción es un deber nacional y no solo función de los organismos de control.

Siendo así el nivel de complejidad del país y la aceptación de la incapacidad de los proyectos políticos propios e intolerantes para llegar a su cometido, el país requiere la reforma política que ha sido aplazada por décadas y la construcción de un nuevo proyecto nacional. Desde este punto de vista es necesario desatascar el ordenamiento territorial, plantear y desarrollar una reforma fiscal que potencie, genere nuevos ingresos y redistribuya competencias y recursos. El proyecto de unidad nacional deberá tener el pleno respaldo de las naciones del mundo, pues algunas raíces subsisten en el escenario mundial. La lucha contra el narcotráfico debe ser una lucha mundial que ataque los puntos críticos y también responda por las raíces sociales del problema.

Existe un plan de gobierno propuesto como plan de Estado para cumplir unas metas en el 2019. El plan enfatiza en el equilibrio macroeconómico, en la lucha contra la pobreza según un enfoque asistencialista, preocupado más por las coberturas en servicios básicos. Tiene valor histórico pero le falta base social. Los grandes problemas del país son mucho más complejos y las soluciones deben nacer de otro tipo de proceso. La misión contra la pobreza y la visión centralista y unitaria del DNP no son suficientes para hacer de este propósito un proyecto nacional. El cambio requiere una reforma que sobrepase el nivel puramente técnico para trascender en lo cultural, que toque fundamentalmente el punto álgido de la concentración del poder económico y político y además sea tan sólido que logre generar confianza y esperanza de cambio real.

Las condiciones sociales y económicas en Latinoamérica están generando un nuevo fenómeno económico. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguró que Latinoamérica se convirtió en el 2005 en el mercado de remesas más grande del mundo, al alcanzar 53.600 millones de dólares. Para Colombia, los ingresos por este concepto fueron de 4.126 millones de dólares. Los giros desde diferentes países representan una generosa fuente de ingresos para la economía, superando en muchos casos la inversión extranjera directa y la ayuda de cooperación para el desarrollo al que contribuyen los países ricos. Pese a su importancia, implican un drama humano que significa grandes privaciones para la mayoría de los 3.5 millones de colombianos que han buscado nuevas oportunidades en el exterior.

Aunque se confirma un crecimiento de la economía, el desempleo en Colombia está aumentando. Muchos compatriotas se sienten obligados ha salir del país, lo cual puede interpretarse como un problema, no obstante el flujo de recursos significativos que entran a la economía del país. El gobierno colombiano ve con indiferencia y disimulada aprobación esta situación, sin embargo, hay que tener en cuenta que las personas que viajan al exterior, en la mayoría de los casos renuncian a sus familias, a su cultura, se alejan de sus raíces y se exponen a la discriminación racial y odios xenófobos. De esta manera, se demuestran los niveles de exclusión y falta de oportunidades en un país que tiene toda clase de riquezas naturales para construir un futuro próspero. El modelo económico adoptado promueve la salida de personas. Pero no faltan los que piensan que nada mejor le puede pasar al país, que el éxodo colombiano favorece la internacionalización de la economía, genera recursos frescos, nuevas oportunidades, mercados y negocios. No obstante los supuestos beneficios económicos, la emigración significa la desintegración de las familias y deja un ambiente de desesperanza en el entorno nacional. No causa asombro que los países que mas expulsan población, como México, Brasil, Perú y Colombia mantienen problemas sociales y desequilibrios en el mercado laboral e muestran crecientes niveles de informalidad y subempleo.

Según la Organización Internacional de Migraciones OIM, Un 35% de los colombianos que viajan para quedarse en el exterior tienen una profesión, la mayoría son del Valle, Bogotá y el Eje cafetero. Una vez superan la crisis inicial de establecimiento, mejoran sus ingresos e inclusive pueden superar en ingenio y competencias a ciudadanos de otros países latinoamericanos. Hay colombianos en la Nasa, en la Agencia Espacial Europea, en los principales centros de investigación y empresas multinacionales, consiguen con empeño las posiciones de liderazgo que no logran en Colombia.

Las remesas que envían los emigrantes hacia los países en desarrollo ayudan a aliviar la pobreza de estas naciones, pero la salida masiva de ciudadanos altamente calificados representa un complejo dilema. Sin duda algo grave está pasando. ¿Cual es la causa principal?. Aportan entre otros, la desigualdad, el clientelismo, la violencia, la corrupción y sobretodo la incompetencia de los gobiernos para facilitar el aprovechamiento equitativo del potencial existente

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

“Los cambios en el entorno se aceleran y los valores y paradigmas que ayer fueron válidos, hoy ya no lo son”- Con esta frase terminó la exposición del Ingeniero Jorge Jaramillo, Director de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia, en el pasado Foro Universidad – Empresa – Estado, realizado el 30 de agosto, en la Cámara de Comercio y Unillanos. La experiencia de los antioqueños recalca en algunos aspectos.

Definitivamente, el proceso de integración entre la universidad y el sector productivo no es posible si no se asume un cambio de actitud, al reconocer la necesidad de trabajar unificadamente. Pero ante todo, el foro mostró algo sin precedentes. La capacidad de una sociedad para seguir responsablemente una orientación estratégica de largo plazo, materializada en un proceso de planeación serio y participativo. Parte de esto es la convicción colectiva para saber elegir gobernantes con capacidad y compromiso frente al futuro del departamento y el país. Sin buenos gobiernos es prácticamente imposible poder materializar una alianza efectiva para la competitividad territorial. La experiencia antioqueña así lo demuestra.

El proceso de integración comenzó como una iniciativa de las universidades en cabeza de la Universidad de Antioquia. Los empresarios fueron sumándose al proceso y finalmente la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, quienes habían trazado el norte estratégico, convirtieron el discurso en hechos contundentes. Reconocer a la universidad como socio estratégico es primordial para avanzar en la concreción de las metas propuestas. Los estudios que soportan los planes fueron apoyados y acompañados por universidades. El conocimiento pertinente fue el factor que permitió dar resultados en el corto plazo. Los hechos hablan por sí solos. Una nueva concepción de emprenderismo social genera equidad con formulas criollas ajustadas a las características sociales y económicas del territorio

Otro aspecto interesante es el aporte que puede hacer la economía informal al desarrollo local. Miles de incipientes empresarios pueden dar un salto cualitativo con programas de formación empresarial desde los mismos barrios y comunas. Las comunas de Medellín fueron asignadas a diferentes universidades y con el apoyo de la Alcaldía se lograron canalizar 11.745 microcréditos por 26.370 millones y mejorar la calidad de vida de 9.566 familias en un período de 3 años. No de otra manera podría ser posible la pacificación del sector nororiental de la ciudad. Otro frente que se está programando, se encargará de la generar oportunidades para los jóvenes bachilleres y profesionales, lo cual se piensa realizar con empresas padrino y universidades, que conformarán unidades de emprendimiento que prepararán 250 jóvenes cada una, para completar una meta de 5.000 jóvenes. Guardadas las proporciones, la experiencia antioqueña puede ser útil como ejemplo de trabajo imaginativo y mancomunado.

Ojala los planes de desarrollo de nuestros gobernantes cambien el discurso trajinado y generen propuestas creativas para solucionar nuestros problemas. Los funcionarios son responsables por sus actos y deben ser evaluados según metas medibles y cuantificables.

No existe una receta que sea infalible y que sirva a todas las sociedades para alcanzar un nivel de calidad de vida deseable, pero lo que si resulta cierto y la historia lo ha mostrado es que las sociedades exitosas son las que han logrado incorporar el conocimiento científico tecnológico. La inversión en educación, ciencia y tecnología es crucial para lograr construir sociedades desarrolladas y equitativas. Sin embargo este propósito requiere de una articulación efectiva de tres actores, quienes se han caracterizado por su protagonismo, pero no han conseguido trabajar en conjunto.

La universidad, el sector productivo y el Estado deben trabajar armónicamente para propiciar el desarrollo local y regional. La universidad requiere ajustarse administrativa y académicamente para responder de manera pertinente a las demandas de la sociedad y el sector productivo. El modelo tradicional de la universidad dueña del conocimiento, estática y aislada como centro de pensamiento ha quedado revaluado frente al impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en la instauración de una sociedad mundial del conocimiento. La función de la universidad es importante en la medida que sus procesos académicos sean pertinentes y contribuyan a solucionar los problemas de la región. Las universidades deben formar en los futuros profesionales una actitud emprendedora, porque los egresados están cada vez más llamados a generar empleo y no a buscarlo.

El sector productivo descubre poco a poco las bondades de modernizar y aplicar nuevas tecnologías para una mayor productividad y competitividad. La innovación es la clave para lograr romper la dependencia y emprender la búsqueda de nuevos mercados. Invertir en investigación es la clave de los emprendedores y en nuestra región existen ejemplos a seguir como la elaboración de aceite para motores a partir del aceite de palma o el trabajo en microorganismos para el control biológico en los cultivos y la fertilización sin agroquímicos. Estas son muestras de la capacidad de algunos empresarios para romper esquemas y seleccionar el camino del éxito.

Pero todo esto quedaría en mero discurso si las entidades gubernamentales no toman conciencia de la importancia de la investigación en una estrategia de competitividad territorial. Nada vale tener los medios para producir igual que siempre si se está compitiendo con otras regiones y países. No basta con tener recursos abundantes o pregonar un potencial estático. Es necesario ampliar las fronteras de la producción y esto se logra con la aplicación de conocimiento pertinente para lograr una producción diferenciada y competitiva. Es necesario contribuir a la formación de tejido social y empresarial para la competitividad en la región, fomentando la cultura de la innovación, el emprendimiento y la asociatividad. Los recursos para investigación no pueden seguir concentrados en las grandes ciudades u orientados hacia sectores poco dinámicos. El Estado nacional y regional tiene la misión de propiciar canales de diálogo, entendimiento y pertinencia entre la Universidad y el sector productivo. Es el momento para iniciar un proceso para la integración efectiva de la Universidad, la Empresa y el Estado para viabilizar los planes y programas planteados y que hasta el momento han permanecido en remojo.

Los cambios en el mundo y las tendencias en la Educación Superior obligan a la Universidad de los Llanos a replantear su quehacer institucional con el fin de articularse y responder a una demanda social, que cada vez más enfatiza en la utilidad del conocimiento y en su pertinencia para solucionar los problemas de la sociedad.

El fenómeno de la globalización significa un reto para la Universidad pública. De una parte resulta ser una amenaza frente a la presión por privatizar la educación superior y por otro lado, puede ser motivo para buscar alianzas con otras universidades pares y ante todo fortalecer su capacidad para impactar positivamente la vida de las comunidades ubicadas dentro de su orbita académica. No de otra forma será fácil conseguir el respaldo social para continuar ejerciendo su papel social en la generación de equidades, solución de brechas y disparidades.

Los avatares políticos del mundo y Latinoamérica requieren de la presencia reflexiva, crítica y propositiva de la Universidad Colombiana. La sociedad requiere de una valoración continua de los procesos y modelos económicos aplicados y especialmente sobre los efectos y consecuencias directas en la vida nacional y regional. La búsqueda de opciones justas y planteamientos que rescatan una nueva ética social basada en la capacidad de respuesta ante las dificultades, son hoy por hoy responsabilidad de la universidad pública.

Los cambios tecnológicos no pueden ser factor de dificultad sino una oportunidad para afianzar sus funciones misionales. La Universidad requiere armonizarse con el mundo en su dinámica compleja sin abandonar sus convicciones sociales. La tecnología puede facilitar la ampliación de cobertura en la región de la Orinoquia y poder permear los procesos económicos y sociales de cada departamento de la región. La utilización de las tecnologías informáticas y de la comunicación permite nuevos escenarios pedagógicos que además de universalizar el conocimiento otorgan una mayor eficiencia y oportunidad en la utilización de recursos.

La Universidad de los Llanos presenta una deuda institucional frente a las enormes dificultades regionales que plantean nuevos escenarios generadores de conocimiento y desarrollo de alternativas frente a los cambios jalonados por el mercado internacional. Más que buscar mercados educativos foráneos, la Universidad de los llanos debe mirar hacia su contexto inmediato y ofrecer oportunidades basadas en la aplicación nuevas tecnologías, apropiación y generación de alternativas productivas con la utilización del capital regional[1] dentro de una propuesta de desarrollo endógeno. Esto demanda de un compromiso especial en materia de investigación y proyección social. La Universidad investigativa surge como modelo ante las tensiones y retos institucionales[2]. La idea no es aislarse del mundo sino aprovechar los cambios positivos para reforzar la identidad como universidad pública y utilizar los medios que ofrecen la ciencia y las nuevas tecnologías para cumplir a cabalidad con las funciones misionales en la responsabilidad de formar integralmente al recurso humano regional.

La responsabilidad social plantea la necesidad de hacer un buen uso de los recursos institucionales. La búsqueda de la eficiencia y eficacia institucional no aparece como un determinante del modelo exógeno sino como un mecanismo que permite afianzar su papel en el contexto. La respuesta a la velocidad de los cambios requiere replantear los procesos y procedimientos para hacerlos más ágiles y flexibles. Esto compromete tanto lo académico como lo administrativo y encamina a la universidad en la concreción del aseguramiento de la calidad, no como una imposición gubernamental sino como un proceso de autoevaluación dentro del marco de su responsabilidad social. De esta manera, la calidad se constituye en una condición irrenunciable frente a los procesos de simplificación y flexibilización del ambiente académico. La fortaleza de la universidad está en la pertinencia de su acción institucional respecto a los problemas regionales. En este cometido es difícil que su papel pueda ser desplazado y debe ser un aliciente más para continuar mejorando en el desarrollo de su misión.

Los cambios en los aspectos administrativos son pertinentes. El área de soporte debe brindar oportunamente y eficientemente los medios necesarios para el cumplimiento misional. La universidad debe ser austera pero atender oportuna y suficientemente los requerimientos para desarrollar una buena labor académica. La utilización eficiente de los recursos permitirá liberar recursos importantes para asignar a las áreas de inversión más afectadas y encaminar una estrategia de preparación y mejoramiento continuo del factor humano como pilar para el desarrollo institucional.

La universidad debe conseguir un mayor apoyo del sector privado y de los entes territoriales de la región. Su estrategia para la búsqueda de nuevas fuentes no está en la afectación de las matrículas o en la necesidad de apoyo incondicional sin apuntar a alianzas estratégicas. La universidad se presenta como un actor fundamental, un socio que brinda herramientas tangibles e intangibles para el desarrollo humano. Desde este punto de vista jalona el interés del sector productivo, de las entidades públicas y privadas para atender los cambios presentes y futuros de la estructura productiva y del mercado laboral. La respuesta académica debe elaborarse con referencia en el contexto. Esto obliga a plantear cambios institucionales con el fin de facilitar la interacción institucional y generar nuevas fuentes de ingresos, sin necesidad de entrar en una condición de mercantilismo burdo.

La región ha sido reconocida por su potencial, sin embargo este potencial permanece estático. La responsabilidad de los actores regionales es transformar los recursos regionales en factores dinámicos para promover una mayor productividad y jalonar una competitividad que sea sostenible y soberana. La universidad debe abordar la gama de etnias aborígenes y revalorizar el conocimiento tradicional, responder al potencial hídrico y energético; generar propuestas que regulen el poblamiento actual, atender el tema de la frontera oriental, ofrecer alternativas productivas y abrir las puertas para el aprovechamiento de la biodiversidad de una manera sostenible y responsable. Igualmente debe prestar atención a los cambios de la estructura productiva con el fin de reorganizar su quehacer académico para fortalecer los sectores dinámicos actuales. Los sectores comercio, servicios, el sector agropecuario y el sector energético requieren del desarrollo académico por parte de la Universidad pública, con miras a facilitar procesos de modernización o reconversión productiva y propiciar la búsqueda de nuevos mercados.

Además del profundizar su papel meramente científico, la universidad aspira avanzar en el fortalecimiento de las artes y humanidades. La cultura orinoquence es diversa y presenta una riqueza incalculable como patrimonio que soporta la identidad regional y genera procesos de autorreferenciación frente a la tendencia homogenizante de la globalización. La Universidad debe promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedad orinoquence, fomentar y desarrollar la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.

Las dinámicas económicas y sociales de la región, así como la situación de conflicto, problemas de marginalización social y disparidades entre lo rural y urbano no deben ser ajenas al papel de la universidad. La Unillanos debe participar en un pacto social colectivo que aterrice la reflexión sobre las causas de la problemática social y económica. Esto significa materializar su visión y misión en el PEI y llevar al PDI al campo de las realizaciones.

[1] Hace alusión al fortalecimiento del capital social, capital humano y físico requerido en una estrategia de desarrollo regional con recursos endógenos.
[2] Modelo propuesto desde el PEI y formalizado dentro del PDI 2005-2020 en el modelo de universidad investigativa.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Afirmar que la globalización económica y los tratados internacionales tienen profundos efectos regionales es algo que no está en discusión. Existen estudios serios y comentarios de expertos Latinoaméricanos que confirman esta tendencia y advierten sobre los efectos recesivos en regiones vulnerables. Invito a los lectores que revisen los resultados sociales en espacios subnacionales y poco dinámicos, en países como Chile, México o Centroamérica, después de firmar tratados de comercio con grandes economías como la de EEUU. Los efectos territoriales y la agudización de las disparidades regionales en estos países, luego de procesos de liberalización de sus economías son reales y están completamente documentados. Textos que sin duda deberían conocer los responsables de los procesos de planificación territorial y promoción empresarial de la región, para tomar en cuenta, plantear y demandar políticas del nivel nacional acordes con nuestras particularidades, una vez entre en vigencia el TLC Colombia-EEUU.

Para nombrar algunos ejemplos, cito los textos de Iván Silva Lira, Director del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) en “Disparidades, competitividad territorial y desarrollo local y regional en América Latina”, al profesor Emilio Padrilla Cobos de la Universidad Autónoma Metropolitana de México en “Neoliberalismo, globalización, regiones y ciudades en crisis” y en el caso de Colombia al ex ministro Juan Camilo Restrepo, en un artículo para Portafolio publicado el 22.11.04. titulado TLC y regiones.
La globalización rescata y hace pertinente el espacio local y regional, constituyéndose en un reto territorial para profundizar en ventajas dinámicas como la capacidad de innovación e investigación y no enfatizar en ventajas estáticas basadas en el potencial bruto de los recursos naturales. En coherencia con lo expresado en esta columna, el asunto no es desmeritar las bondades del proceso de internacionalización de la economía, pero sin duda debe hacerse un llamado de atención sobre los efectos diferenciales que provoca en el territorio nacional. Según la experiencia de estos países, los Tratados de Libre Comercio tienden a beneficiar más a los centros urbanos, manufactureros o agroindustriales, en donde ya está concentrada de antemano el grueso de la actividad económica, existe tradición empresarial y vocación exportadora. Los efectos nocivos se relacionan con un aumento de la desigualdad social, modificación regresiva del mercado del trabajo, por un aumento de la informalidad, mayor subempleo y disminución de los ingresos de los trabajadores, en un entorno caracterizado por una mayor participación del sector comercio y servicios, en detrimento de los sectores agropecuario e industrial. Si estos efectos ya los estamos viviendo ahora, ¿qué podemos esperar en un futuro cercano?. Los estudios predicen efectos catastróficos si no se regionaliza la política pública. Regiones como Tacna y Loreto en Perú; Sao Paulo, Santa Catarina y Amazonas en Brasil; Sur de Chile incluida Magallanes; Santa Cruz y Cochabamba en Bolivia y según el ILPES; Nuevos Departamentos, Meta, Santander, Choco y occidente de Antioquia entrarían a ser parte de las regiones perdedoras del mundo.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El papel de las universidades públicas tiende a ser subvalorado. Reducir su papel a un fortín bucrocrático o ver su utilidad solo en función del sector productivo, es un sendo error. El impacto social que genera permitir que estudiantes de bajos estratos alcancen el nivel de ingreso de un profesional, es muy importante para atacar la pobreza y la desigualdad. Del total de 3.256 estudiantes de pregrado de Unillanos, 1.721 son mujeres y 1.535 son hombres. De este total, 301 son de estrato I, 2.007 son de estrato II y 1.484 son de estrato III. Históricamente, la Unillanos aporta profesionales que han extendido su campo de acción a todos los municipios de la Orinoquia y en los más recónditos lugares del llano y la selva. Su papel, junto el de la ESAP y la UNAD en departamentos marginados del país, es significativo; no obstante sus fallas, han mejorado los sistemas de salud, la educación, la producción agropecuaria y contribuye a construir nación en zonas de frontera. Aun con todos sus problemas, la universidad es un ente para apoyar no para atacar. En la última década, las responsabilidades de la universidad pública han aumentado, pero sus presupuestos han disminuido. Aun con las tasas de cobertura tan bajas en educación superior y la alta demanda del sector productivo, el aporte de los entes gubernamentales regionales es insignificante. De la totalidad de los recursos que cuenta la Universidad de los Llanos solo un 2.7% se puede dirigir a inversión, pues lo principal es garantizar su funcionamiento. La mayoría de profesores están mal remunerados, aun así tienen que investigar y hacer proyectos para gestionar recursos. El discurso del ciudadano común y del burócrata territorial tiende a estar un poco desviado. La universidad se muestra como un ente alejado y se le acusa de no interactuar frente a los problemas locales. En parte hay que reconocer que existen algunos limitantes para que las universidades se adapten a los retos que surgen del modelo de desarrollo competitivo, pero esa interacción debe ser de doble vía. El sector gubernamental debe apoyar los procesos de investigación y proyección social. No es claro el discurso cuando se llama a que la universidad se articule a los procesos de desarrollo regional, pero no se financian sus iniciativas o se desconocen sus logros. Un logro a tener en cuenta es el auge de la piscicultura en la región, proyecto demostrable de Unillanos en conjunto con el gobierno nacional, pues el comienzo resultó de un convenio DRI-Unillanos hace más 20 años. Desde este momento la investigación en piscicultura, no ha cesado y la universidad ofrece una Maestría en Piscicultura y es reconocida mundialmente como una autoridad en piscicultura de aguas continentales. Pero existen muchas tareas por desarrollar. La investigación en biocombustibles, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad regional, la generación de alternativas productivas o la reconversión de las actividades agropecuarias actuales, requiere de inversión adicional. Es hora de asumir posiciones consecuentes y consolidar un nuevo modelo de desarrollo que trascienda ejercicios coyunturales como la Agenda Interna y se ocupe de construir socialmente la región del siglo XXI