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No hubo ganadores ni perdedores. Perdió el país, pues lo que se demostró es que no existe la Nación como unidad, se desquebrajó la unidad nacional y territorial. Si se aprecian bien los resultados medio país territorial en zonas de periferia apoyó mayoritariamente el SI. Otra parte del país apoyó el NO. No hay una tendencia preponderante en el territorio nacional. Por esta razón es preocupante que se tomen decisiones con base en la mayoría. Hay que garantizar la inclusión o simplemente nunca podrá haber paz.

No es un asunto de partidos ni de poderes políticos. Hay que resolver las disparidades regionales. Las zonas marginadas y afectadas históricamente por el conflicto avalaron una agenda que debe ser respetada. Es hora de pensar en políticas regionales diferenciadas. El país no aguanta más desigualdades en los territorios. ¿Que pasará con los campesinos en las zonas rurales que han apostado todo por la agenda de paz?. Estas regiones tendrán que tener una representación política equitativa. La sumatoria de votos en un país concentrado en la zona andina no es prenda de garantía para la unidad nacional. Aquí NO se requiere un acuerdo de PARTIDOS, se requiere es un ACUERDO DE REGIONES PARA LA UNIDAD NACIONAL. Los partidos alimentan EGOS personales y ansias de poder que no aportan al debate sobre las regiones y sus diferencias. No cometamos otro error, tras error. La prioridad no es pensar quien sería el próximo presidente. La prioridad es resolver el problema de las disparidades regionales. Líderes políticos de la Orinoquia ustedes representan a estas regiones. No veo espacio para celebrar. Se debería convocar a un PACTO REGIONAL, incluyendo a sectores del SI y del NO de la REGIÓN. En el Meta sucedió algo similar, las regiones marginadas vs las regiones concentradas en población que someten e imponen decisiones a todo el territorio. departamental. 

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Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

La idea de construir vías férreas en la Orinoquia no es nueva. Hace unos 7 años se realizaron unos estudios por parte del Ministerio de Transporte, los cuales incluían la conexión del piedemonte llanero y la articulación con Venezuela. Inclusive algunos empresarios estaban en conversaciones para adquirir maquinaria y buscar inversionistas para financiar el proyecto, finalmente el proyecto se hundió. Los trenes son una interesante alternativa para estudiar en la región, por la topografía plana y la posibilidad de largos trayectos. Es una solución que infortunadamente no se desarrolló en Colombia por diferentes factores, sobretodo por dificultades administrativas, intereses económicos o maniobras de tipo político, tal como aconteció con los recordados ferrocarriles nacionales. En los países desarrollados y en las economías emergentes de Asia, los ferrocarriles han tenido un papel primordial en la productividad y competitividad. Subsisten demasiados intereses que pueden impedir que un proyecto de este tipo se pueda llevar a cabo. De una parte, los intereses de los transportadores, por simple lógica, a esto se agrega, los compromisos adquiridos por el Gobierno Nacional con las firmas concesionarias. En este esquema, el gobierno tiene que garantizar un tránsito mínimo para que el recaudo por peajes genere los ingresos acordados. Si el tránsito disminuye, los ingresos por peajes disminuyen y el Gobierno debe asumir el costo para la concesionaria no tenga pérdidas. Esta es la figura que se utilizó en la vía Bogotá – Villavicencio y que ha significado un descalabro para el Estado, porque entre otras cosas, las proyecciones de ingresos se sobredimensionaron y el Gobierno ha tenido que reconocerles la diferencia. Por esta razón, es difícil que el Gobierno avale la idea de construir una vía férrea Bogotá-Villavicencio, aunque sea una alternativa digna de analizar y que podría ser viable desde el punto de vista económico y ambiental. Las firmas concesionarias cuentan con el respaldo de los grandes grupos económicos, los mismos que han sido importantes aportantes de las últimas campañas presidenciales. Una investigación a fondo de los organismos de control debería analizar las motivaciones técnicas y mostrar el balance real de las continuas modificaciones a los contratos de concesión, supuestamente para mantener el “equilibrio” contractual. Este tipo de maniobras no deberían ocurrir, pero son posibles en una sociedad regional que sufre de indolencia y que lamentablemente pierde la memoria con una impresionante velocidad.