Archivos para diciembre, 2007

El Comité Universidad – Empresa – Estado se conformó de manera autónoma y espontánea, sin decreto ni lanzamiento gubernamental, como una instancia propia y un espacio amplio de discusión, reflexión y propuesta, respecto a la articulación de los actores mencionados. Valieron discusiones internas dentro del Consejo Regional de Empleo y el PNUD con el programa Redes, para que el día 11 de septiembre de 2006, en la sala de juntas del Consejo Superior Universitario de Unillanos se gestara el primer grupo dinamizador conformado por profesores, directivos, investigadores de las Universidades Uniminuto, Unimeta, U. Cooperativa, UNAD, ESAP, UAN y Unillanos. Igualmente, participaron funcionarios de la Gobernación del Meta, Cámara de Comercio, ONGs, empresarios y miembros de AGAMETA, AVIMETA y el Comité Intergremial del Meta. Luego de unas 5 reuniones, se fue consolidando el Comité UEE, se vincularon otros miembros y se empezaron a plantear algunas propuestas.

La discusión de fondo siempre fue dilucidar el papel de los actores de la triada, en la materialización de una estrategia de desarrollo regional que recogiera los ejercicios anteriores de planificación, reorientara un proceso social de apropiación de la ciencia y tecnología, y que ofreciera resultados palpables a través de alianzas que llevaran a procesos locales de innovación y competitividad.  En el transcurso de la discusión y la rotación de los sitios de reunión en cada una de las universidades miembros, se llegó a un punto de acuerdo sobre la primera iniciativa jalonada desde el Comité UEE. El requerimiento de contar con información precisa sobre el conocimiento generado y propagado en la región y el análisis detallado de las necesidades de los sectores productivo y social, fue el detonante que dio origen al primer proyecto. Se necesita como primera medida, para generar un proceso serio y coherente, sentar las bases para la articulación; pues es claro, si los actores no conocen la oferta y demanda actual de conocimiento, no podrán encontrar puntos de confluencia y trabajo conjunto.  Por esta razón, nace el “Mapa de Conocimiento” como insumo necesario para identificar proyectos y alianzas entre Universidades, Empresas y Estado. 

Gracias al apoyo económico de la Universidad de los Llanos y la Gobernación del Meta.  Se hizo una aproximación seria sobre la oferta de conocimiento de Unillanos (tesis, investigaciones, ponencias, libros) en los últimos 10 años y se analizó la demanda global de conocimiento del tejido empresarial y organizaciones del Meta.  Es un proyecto que demandó el esfuerzo intenso de un equipo base conformado con apenas 4 profesionales, con pocos recursos, pero apoyado por cerca de 10 profesores de las diferentes universidades, 35 estudiantes de Unillanos y un grupo selecto de expertos.  Hoy se tiene una idea clara de las posibilidades de articulación y esperamos con gran expectativa la continuación del apoyo y la vinculación de nuevos aportantes para desarrollar una segunda fase que resulte en la concreción de múltiples alianzas Universidad-Empresa.

Procesos de este tipo deben ser apoyados por los gobiernos locales, universidades, los gremios y empresarios, pues permiten evolucionar con pie firme hacia el real aprovechamiento de nuestras potencialidades.

Corrupción

Caricatura de Sergio Langer (Caricaturista Argentino)

Recientes estudios plantean la importancia creciente de ciertos factores institucionales que afectan directamente el nivel de competitividad de las empresas o la región. La influencia de la cultura, las políticas públicas, la gobernabilidad, las normas y los aspectos psicosociales que frenan o aceleran los procesos de cambio, resultan más importantes de lo que usualmente se piensa.

Podrán construirse vías, ferrocarriles, aeropuertos, redes de comunicación, orientarse los recursos suficientes para mejorar el contexto y la imagen territorial, pero si no existe la red social proactiva que dinamice aptitudes, actitudes e induzca procesos de cambio tecnológico y transformación productiva, la región puede mantenerse en ese período inmóvil y conformista que cierra las puertas a la competitividad. Las políticas públicas deberán enfatizar mucho más en la generación de procesos de cambio social, seleccionando funcionarios bien intencionados, involucrando al sistema educativo, fortalecimiento las redes sociales, apropiando recursos para el cambio empresarial y formación en valores, estimulando actitudes emprendedoras y premiando los esfuerzos de quienes, sin contar con muchos recursos, son capaces de romper la barrera de la incompetencia.

El asunto va mucho más allá, hay aspectos que limitan y frenan las aptitudes y actitudes de los más avezados, paralizando posibilidades y cerrando oportunidades. Las instituciones públicas o privadas no son precisamente las ineficientes, pueden ser sus funcionarios, que con su proceder equivocado son factores de atraso regional. Los funcionarios que sufren de envidia y celos institucionales, los que cobijan su incompetencia con la intriga y la patraña, están siempre atentos a paralizar cualquier proceso o proyecto de devele su incompetencia ante la sociedad. Igualmente, esta anomalía social también puede enquistarse en las empresas privadas y en todo tipo de organizaciones. Ante esto, es difícil administrar procesos de cambio endógeno, pues en la gloria del individualismo improductivo, los terceros, los que llegan de afuera, logran mejores resultados y encuentran un terreno abonado en donde las prioridades sociales y económicas de la sociedad regional quedan en un segundo plano. Estos problemas se agudizan cuando los sistemas de control social no funcionan o se contaminan con esta virosis social; los medios de comunicación, los jueces, los fiscales, veedores o interventores que conviven abiertamente en esquemas que acomodan para servir a sus propios intereses o a los de terceros.

El llamado es a las instituciones para que trabajen articuladamente para generar un proceso estratégico de cambio social, que involucre al núcleo familiar, la escuela, las universidades, al sistema educativo e institucional en general. El objetivo es cambiar la forma de pensar, cambiar la actitud frente al cambio, aprender a trabajar en equipo, recobrar valores como la solidaridad, la perseverancia, la honestidad y la tolerancia. Estos aspectos son claves en una estrategia de desarrollo regional y muchas veces son desestimados por las escuelas de administración y economía. Si hacemos un recuento histórico en la región, podríamos encontrar que el futuro de la región, sin desestimar otros factores, podría depender de la superación de estas dificultades institucionales.