Archivos de la categoría ‘Corrupción’

No hay que asombrarse, existen en la fauna humana. Las hienas son individuos muy sociables, hipócritas y bien hablados. Mantienen una máscara que los hace parecer cual perro fiel, pero guardan en su interior perversidad y capacidad para hacer el mal. Están al tanto de los éxitos ajenos, los envidian y anhelan suprimir toda muestra de felicidad. Les duele la alegría del colega, del compañero de trabajo y con total amargura empiezan a tramar su ataque. Al menor descuido roban y se nutren del trabajo ajeno, crean un ambiente malsano para la víctima, rodean su entorno y borran las evidencias de logros, con triquiñuelas e intrigan cambian cualquier asomo de resultado positivo, manipulan el entorno social, hasta adueñarse de los progresos y triunfos de sus víctimas. Tienen una debilidad. Sur ser social los envuelve hasta que empiezan a mostrar el cobre. Las adulaciones los enternecen y empiezan a creerse de su posición, muchas veces ganada con trampa, con manipulación y mentira. Entonces el entorno empieza a exigirles tareas que no pueden cumplir, se desesperan, no saben qué hacer, llaman a su manada, pero nada les resulta. El final de la hiena es triste. Un aislamiento que equivale al destierro de la manada, algo que carcome el alma para los que siempre anhelan la aprobación y el éxito. No buscan el éxito propio porque les parece desgastante y engorroso, prefieren robar como la hiena.hiena

Medio país olvidado

Medio país olvidado

Se ha dicho que la región ha estado alejada de las oportunidades por la visión parroquial de sus gobernantes y el desinterés marcado de los principales actores regionales. Cierto, pero, el desarrollo también depende de las políticas del gobierno nacional y la intervención equitativa que debe dársele a todas las regiones. La Orinoquia ha sido de las regiones más golpeadas y afectadas por ese sesgo centralista, que prioriza toda inversión y atención en las zonas más activas en términos económicos y electorales. La región es vista todavía como una zona de reserva y con escasas posibilidades de articulación económica, con una única finalidad: la producción depredadora de materias primas.

Se identifican los proyectos estratégicos para la región, sin embargo, son los mismos proyectos que hace 20 años viene hablándose. Mientras otras regiones materializan sus iniciativas, la región persiste aislada y despreciada por el poder central. No es asunto de sesgos partidistas, se puede advertir como una deliberada política de Estado, pues la atención nunca ha existido. El aeropuerto de carga de Villavicencio, fue enterrado por el aeropuerto Santiago Villa de Flandes, Tolima, que sí se está ejecutando. El gobierno destina 10 billones de pesos para construir dobles calzadas en todo el país y nos conmina a invertir nuestras regalías y pagar con peajes la vía Bogotá-Villavicencio. Se nos prometió el distrito de riego del Ariari, que incumple el Ministro Arias Leiva como funcionario, pero promete como candidato. La Aerocivil dice que Villavicencio no puede tener edificios altos pues inutiliza el pretexto de un nuevo aeropuerto. Se dan promesas y contentillos, pero la población apenas advierte el engaño.

Tal como ocurrió con el Ferrocarril de Oriente, en los albores de la Guerra de los mil Días, los políticos, más numerosos y audaces de otras regiones, se confabulan para aislar a la región, pero vuelven en cada campaña a pedir votos.

Somos el primer productor de petróleo de Colombia, pero tenemos los combustibles más costosos del país, los fletes de carga más caros y las restricciones más absurdas en el gasto. De qué sirve ser una región llena de potencialidades y boyante en recursos, si estos solo son pretexto para afectarnos o llevarnos al olvido. Somos verdaderamente nobles o irracionalmente pasivos.

Pensemos: La crisis económica va afectar a los sectores más vulnerables de la economía, no obstante el sistema financiero logra 10,8 billones de utilidades en el 2008. El dueño de Coviandes aporta 600 millones a la campaña Uribe del 2002 y como casi todos los años, resulta ser el banquero más beneficiado en el país. Ahora Coviandes tiene la vía a Bogotá en sus manos, solo necesita que un gobierno complaciente siga autorizando la concesión por 40 años más.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo Local y Regional

Se veía venir, pero el optimismo aún era débil. Persistía en algunos ciudadanos mucha prudencia a pronunciarse abiertamente. Fue una manifestación silenciosa, pero con gran ruido retumbaba en todas las mentes. No obstante, la esperanza de cambio permanecía en el grueso de la población. Con dolor se pensaba en el pasado, en el recorrer sucio de los hechos bochornosos que condenaron el nombre de la ciudad.

 

La ciudad mostró su capacidad de reflexión y acción política. Fue un proceso que empezó a sentirse solo dos semanas antes de la elección. Los corrillos callejeros, las cafeterías del centro, los hervideros políticos que taponan las calles en épocas electorales empezaban a advertir los pasos de gigante.  En avalancha de pensamiento y palabras conectadas a nivel de murmullo persona a persona, se escuchó correr la bola: Franco va a ganar.   La ciudad revitalizó sus capilares sanguíneos por donde circulan chismes y coletillas, para dar paso al comentario reflexivo: Puede ganar y hay que actuar 

 

Inmediatamente las huestes ciudadanas despertaron del sueño profundo que la desilusión y el escepticismo paraliza en el acto. La ciudad movilizó su criterio por encima de la propaganda, el ruido y actitudes pendencieras y groseras de los pregoneros en la antesala de los puestos de votación. Muchos colores, muchas imágenes, que escondían la realidad sumergida en los corazones, amenazaban con desmaterializar las intenciones, pero el sentimiento colectivo fue enfático al mostrar sus preferencias.  Llovía y los villavicenses madrugaron, el ambiente sabía a cuanto candidato existía, pero la decisión se fortalecía con cada paso dado hasta la mesa de votación. Al momento de tomar el lapicero no se vaciló y se marcó sentenciando la historia de Villavicencio: No se puede insultar la inteligencia colectiva.  

 

Después de votar, el comentario disimulado y las miradas cómplices competían con los empujones, las banderas y los gritos de muchachos que a borbotones derramaban publicidad a diestra y siniestra. Después, el momento de la espera eterna para observar con satisfacción como las cifras mostraban voto a voto como se derrotaba la indiferencia y la apatía.

 

Lo más importante es la recuperación del poder de decidir libremente, sin hacer caso a los gastos enormes de las campañas, a los formularios mentirosos, a los mercados, a los conciertos y a las manifestaciones fabricadas a punta de buseta llena a empujones.  También se dio una lección en asuntos programáticos.  Por primera vez se asumen concientemente las propuestas que consiguen votos.  Sin lugar a dudas es un gran avance que merece la mayor atención. Este proceso no puede quedar en esta lección de ciudadanía. Debe consolidarse y fortalecerse para continuar en asuntos de gobierno, control político y seguimiento.  El nuevo alcalde tiene la batuta con independencia. Las relaciones con sus funcionarios y el concejo deben trascender el interés político individual y basarse en el interés colectivo. La ciudad adolece de planificación de altura. Los recursos deberán orientarse estratégicamente, sin improvisación, sin manipulaciones ni conciertos para delinquir. Éxitos señor Alcalde.

Ladrones en Villavicencio 

Villavicencio tiene mucho que perder en las próximas elecciones si permanece la apatía y la indolencia ciudadana frente a los procesos electorales. Es cierto que ante el abanico de malos gobernantes y pésimos miembros de corporaciones públicas, puede existir cierto escepticismo y desinterés en participar, pero precisamente, esta abstención ha sido el principal trampolín para que personajes de cuestionada moralidad hayan alcanzado tal posicionamiento en esta ciudad.  Es hora de votar en masa y demostrar que existe patriotismo y gente preocupada por el futuro de nuestra tierra; que ante las adversidades, es posible construir una realidad política diferente a la que señalan los medios nacionales, cuando nos mencionan como una de las ciudades más corruptas del país. Y por supuesto que esto no es cierto, pues ese odioso calificativo nos lo han estampado unos pocos que sin sentido de pertenencia y con la sed que lucrarse de los recursos públicos, han sabido mostrar vergonzosos hechos ante la opinión nacional.  

El pasado periodo electoral deja un sabor amargo para los entes territoriales de la región, lamentablemente se eligieron alcaldes, gobernadores y miembros de corporaciones públicas, algunos simples comodines de intereses oscuros de empresas electorales siniestras y otros verdaderos capos de la corrupción.  La región no puede resistir otro fracaso.  Por esta razón, señor ciudadano o ciudadana, es hora de actuar por un futuro cierto.  Cuando escoja su voto, piense todo lo que significa su decisión y cómo con esta simple acción, podemos estar dando una lección a los corruptos.  Que bueno sería dar un contundente golpe de opinión y mostrar que no valen mercados, fiestas, almuerzos, electrodomésticos y falsas promesas para comprar nuestra dignidad.  Que nuestra dignidad se construye con ideas y programas serios, con gente capacitada para gobernar y con el legítimo ejercicio de nuestro voto.  

Todos sabemos por quien no hay que votar, aquellos que pretenden convertir esta tierra en una finca de su propiedad, aquellos que tienen condenas judiciales encima, aquellos que no muestran propuestas serias, sino discursos trajinados y demagógicos. También los que han participado en alianzas poco honestas y los que muestran un completo hermetismo respecto a la financiación de sus campañas. Y ojo con aquellos que pretenden disfrazar su responsabilidad en la crisis actual, aquellos que escudados en medios radiales inescrupulosos manipulan la opinión lanzando una cortina de humo que esconde sus verdaderos intereses.  

Los entes que disponen de regalías del petróleo resultan más afectados. Según la Contraloría, las regiones y municipios cobijados con regalías han perdido cerca de 600 mil millones de pesos por corrupción en el manejo de los recursos que deja el petróleo y la explotación de minerales. En total el país mueve aproximadamente dos billones 500 mil millones de pesos en regalías al año, de los cuales no menos del 25 por ciento se desvían hacia los bolsillos de los corruptos.  Es la oportunidad para mostrar que los ciudadanos de Villavicencio y la región podemos llegar a ser ejemplo democrático para el país.

 

Manuel Javier Fierro Patiño. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Regional. Candidato Magister en Desarrollo, con enfasis en Desarrollo Local y Regional. Consultor y profesor Universitario.

Recibo con agrado y complacencia un aporte del profesor Wilsón Ladino Orjuela de la Escuela Superior de la Administración Pública. ESAP.  Es un texto para leer con detenimiento, en el cual se hace una crítica al escesivo centralismo y exclusión que ha sucedido por décadas en Colombia.  Por favor leánlo y haganlo circular…No olviden sus comentarios.  

 

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Profesor Universidad de los Llanos

 

 Mutisia: Un Nuevo Estado -Nación

 

Wilson Ladino Orjuela**

 

Ante el estruendoso fracaso del Estado colombiano, manifiesto en el centralismo asfixiante, la pobreza generalizada, la guerra interna, el desplazamiento forzado de miles de personas, la discriminación política y social y la reducción permanente de los recursos públicos; fracaso para ofrecer un futuro mejor a los habitantes del territorio del sur (Orinoquia, Amazonia, Huila, Cauca, Nariño y Sur del Chocó), la decisión soberana inmediata de sus ciudadanos deberá ser la de conformar un nuevo Estado de bienestar, con un modelo federal y régimen parlamentario que ofrezca y garantice los beneficios del mundo contemporáneo a sus hombres y mujeres.

 

Una declaración sencilla, contundente y soberana deberá hacerse ante el mundo para conseguir que otros países y organismos internacionales expresen su reconocimiento al nuevo Estado nación federal, Mutisia, dando origen al número 192 de la Organización de Naciones Unidas, ONU.

 

Con más de 3 millones de personas indígenas, afro descendientes y mestizos, y aproximadamente 450 mil kilómetros cuadrados de territorio continental y mar Pacífico, con petróleo, minerales, bancos de agua dulce, biodiversidad de flora y fauna, órbita geoestacionaria, ubicación geográfica en el continente, un PIB apreciable y un régimen fiscal atractivo, inversionistas demócratas del mundo llegarán en el inmediato futuro para desarrollar al nuevo país.

 

Hay en el mundo de hoy más de 50 micro Estados nación con menos de 5 millones de habitantes y menos de 200 mil kilómetros cuadrados y menores recursos y sus habitantes cuentan con mejores condiciones de vida y mayores perspectivas de futuro. En los últimos 15 años han aparecido varios nuevos Estados nación en el concierto internacional y fueron reconocidos por otros Estados y organismos internacionales.

 

Una Asamblea de Delegados reunida en cualesquiera de las ciudades de este territorio de la nueva Mutisia puede estudiar y aprobar, en el plazo de 7 meses, la Constitución Política del nuevo Estado federado del los territorios del sur entre los que se incluirían la actual Orinoquia, Amazonia, Huila, Cauca, Nariño y el sur de Chocó.

 

El nuevo poder soberano nacional deberá organizar un Estado federado con régimen parlamentario, pluripartidista, ágil y capaz de aprovechar las enormes riquezas de su población y territorio y, promoverlas en el contexto internacional presente.

 

Con una carta efectiva de derechos fundamentales, con autoridades eficientes y eficaces, aplicado el principio moderno de la división del poder público, un banco central, organismos públicos de control, un nuevo gentilicio, un nuevo documento de identidad, un nuevo pasaporte, deberán ser diseñados en el corto plazo, así como los símbolos que lo identifiquen ante el mundo: escudo, bandera e himno.

 

A 200 años de la declaración de independencia, este nuevo gesto de soberanía es la mejor de las celebraciones que se puedan hacer y el mayor orgullo para los fundadores de 1810.

 

*Mutisia: Se toma del sabio pre-independentista José Celestino Mutis

 

**Profesor ESAP Territorial Once


Siempre que los grupos violentos y su maquiavélica irrupción parecen desbordar la capacidad del Estado, se llama afanosamente al respaldo de las instituciones democráticas. Mantener el orden busca garantizar derechos fundamentales de los ciudadanos frente al embate de los grupos al margen de la ley. El uso legítimo de la fuerza es una facultad del Estado y supuestamente una garantía para la tranquilidad para la sociedad. Un temor insólito nos pone los pelos de punta cuando se descubre que los cuerpos de seguridad del Estado comparten planes y procedimientos con grupos al margen de Ley. De inmediato la percepción de orden es cambiada por intranquilidad e incredulidad en las instituciones legítimas. Conjurar una crisis de este tamaño requiere sacudir las estructuras y tomar medidas de fondo. No puede ser posible que una minoría pueda echar por la borda el proyecto colectivo de una Nación prospera y en paz.

Los resultados que han arrojado las últimas investigaciones de la fiscalía y la Corte Suprema de Justicia muestran un panorama desalentador para la democracia. La democracia está herida al comprobarse la injerencia directa de los violentos en los procesos electorales. Quizás está verdad ha estado oculta por años y por fortuna se convierte ahora en un antecedente no deseable, pero necesario para poder afrontar el problema de manera definitiva. Se requiere mayor compromiso ciudadano y total respaldo a la justicia. La verdad aunque dura debe ser develada y es necesario estar preparado para conocer cosas peores.

Los acontecimientos llaman con urgencia una reforma política que permita conocer de fondo las intenciones de los partidos y los candidatos, mayor transparencia del proceso democrático y la manifestación libre del poder popular. La malévola combinación entre violencia, corrupción, clientelismo, narcotráfico y política marca un hito en la historia colombiana. Por el bien de la patria, los parlamentarios que no estén comprometidos en alianzas criminales deben mostrar su temple, asumir una posición de defensa abierta de las instituciones o simplemente dejar su puesto. El voto libre, el referendo y la asamblea constituyente son instrumentos que pueden activarse como forma de lucha frente a los problemas revelados. La ilusión de patria y confianza que inspira el ejecutivo debe ser prenda para conocer la verdad. El presidente goza del favor de los ciudadanos y ahora debe demostrar que siempre ha trabajado del lado del pueblo.

La región sufre de primera mano las secuelas de está problemática. El proceso electoral que se avecina requiere de unas reglas adicionales. Un gran compromiso de los partidos y candidatos. Unas normas más estrictas que filtren malas intenciones, eviten dineros calientes y condenen con fuerza a candidatos corruptos o inhabilitados. Debería apoyarse la iniciativa que busca un pacto ciudadano por la dignidad del departamento y un mayor compromiso de los electores para elegir a personas honestas y capaces. Señor Alcalde, señor Gobernador, señores de los medios, ustedes son garantes de la democracia. Recobrar la confianza en las instituciones es un propósito nacional.

“Es necesaria una explosión sentimental de cada colombiano contra el terrorismo y la corrupción”

URIBE PIDE ALBOROTO COLECTIVO CONTRA LA CORRUPCIÓN

Villavicencio (Meta), 23 jul. (SNE).- “No hay más camino que un alboroto colectivo de los colombianos contra la corrupción”, dijo el presidente Álvaro Uribe Vélez al hacer un llamado a todo el país para combatir este flagelo.

El Mandatario aseguró que todo lo hecho para derrotar el terrorismo y la corrupción es bueno pero no suficiente porque se necesita un agregado que es “una explosión sentimental de energía, de bulla, de alharaca contra la corrupción, a todas horas y en todo momento”.

Al intervenir en el Consejo Comunal 104 que se desarrolló en la capital del departamento del Meta, Uribe Vélez, motivó para que cada colombiano reclame con energía, con fuerza, con gana y sin frialdad, la eliminación la corrupción.

“El Director Nacional del Sena me dijo ‘Presidente estoy preocupado porque usted va mañana para Villavicencio y el Sena, que ha sido modelo en este Gobierno, allá ha tenido unos problemas. Hubo que meter a la cárcel dos directores de centro y un funcionario muy alto del Sena por corrupción’.

Le dije eso no es problema eso es solución”, recordó Uribe Vélez

Para el Jefe del Estado es claro que este tipo de episodios no hay que ocultarlos sino por el contrario presentarlos de cara al país porque el Gobierno tiene claro que el camino del país es que el corrupto va a la cárcel.

“Este país tiene que acabar con el terrorismo y con la corrupción. No hay más camino”, puntualizó enfáticamente el Mandatario.   

Palacio de Nariño. Oficina de Prensa

¿SI POR EL SENA SE PIDE ALBOROTO, QUE PEDIRA EL PRESIDENTE POR TODO LO DEMAS?

Me han enviado otro aporte de un usuario.  Además de la Nota anterior de Libardo Sarmiento, hoy me ha llegado a mi correo un artículo de Clara Torres Bustamante, el cual considero muy importante para orientar el debate sobre la corrupción y el clientelismo en el Meta y Villavicencio. Esperamos nuevos aportes. Gracias.

Por Clara Torres Bustamante. Politóloga de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia). Ha trabajado en proyectos de desarrollo en la región colombiana del Magdalena Medio y los departamentos de Meta y Putumayo. Trabaja actualmente como investigadora del CINEP en el tema de construcción local y cotidiana del Estado en Colombia.

El clientelismo está analizado según tres diferentes enfoques de las ciencias sociales (funcionalista, marxista y socio-antropológico). Ello nos ayudará a identificar las continuidades y las rupturas presentes en los análisis sobre las relaciones entre el subdesarrollo y el clientelismo, la corrupción y el clientelismo, aquél y la burocracia moderna. El texto examinará en un primer momento la revisión hecha por el autor colombiano Néstor Miranda Ontaneda a las tesis formuladas por los funcionalistas. Analizará en otro momento las ideas expuestas a finales de los años setentas por el propio Miranda Ontaneda desde la óptica marxista y, finalmente, presentará los argumentos centrales planteados desde una perspectiva socio-antropológica por José González Alcantud en la década del noventa. Todo este recorrido nos ayudará a matizar los implícitos que subyacen detrás de las recetas de buena gobernabilidad que asimilan el clientelismo a corrupción, atraso y subdesarrollo de un país.

¿Un contrato diádico? 1

Como lo señalamos arriba, nos referiremos en esta primera sección a la obra de Néstor Miranda Ontaneda pues ella presenta las principales tesis de los funcionalistas sobre el clientelismo político.

Durante los años cincuenta y sesenta del siglo XX, numerosos científicos sociales se concentraron en el examen de las estructuras sociales agrarias del mediterráneo (Grecia, Sicilia, Andalucía) y de América Latina, especialmente México, para estudiar el fenómeno del clientelismo. Los conceptos de patronazgo y de clientelismo se nutrieron de la noción de “contrato diádico” acuñada por los funcionalistas. Desde este enfoque, el “contrato diádico” hacía referencia a un tipo específico de vínculo social que se establecía entre individuos con diferente status: entre una persona que tenía poder, dinero y prestigio y otra que no los tenía. El “patrón” era una persona que hacía uso de su influencia para proteger a otra persona, quien así se convertía en su “cliente” y a cambio le prestaba servicios a su “patrón”. Se hacía énfasis en el carácter asimétrico de esta relación establecida entre personas con condiciones sociales desiguales (Miranda, 1977, 11). Al mismo tiempo, se hablaba de la existencia de un contrato informal que imponía a las partes obligaciones recíprocas y que exigía como mínimo protección y favores de una parte y lealtad de la otra (Miranda, 1977, 4).

Los estudios sobre clientelismo de los años cincuenta y sesenta centraban el análisis en localidades típicamente campesinas. Sin embargo, a principios de los setenta los investigadores empezaron a advertir el hecho de que las comunidades rurales no eran “entidades cerradas” y señalaban la necesidad de ampliar la mirada al tejido de relaciones en las cuales estas micro-sociedades estaban insertas (Miranda, 1977, 7). En la medida en que los analistas cambiaron el foco de atención de la organización interna de las comunidades a las formas como éstas se relacionan con la sociedad “más amplia”, se introdujo el concepto de “broker” o “intermediario”. Esta figura permitía caracterizar a aquellos personajes cuya función básica era la de conectar a los individuos de la comunidad que buscaban mejorar sus oportunidades pero que carecían de condiciones económicas y de conexiones políticas, con otros vinculados a instituciones nacionales y cuyo éxito dependía del tamaño y de la fuerza de su séquito personal. Con esta noción de “intermediario” las relaciones clientelistas ya no estaban necesariamente regidas por un contrato “diádico”, podían incluso ser “triádicas (Miranda, 1977, 9).

Asimismo, la introducción de dicha figura en los análisis permitía discutir la tesis sobre la preeminencia de las relaciones “cara a cara” en el clientelismo, subrayando el hecho de que aquél podía también existir entre personas que no se conocían y que vivían en lugares geográficamente distantes como el centro y la periferia de un país.

Hasta aquí teníamos una comprensión del clientelismo como una relación regida por un contrato informal. Sin embargo, el autor colombiano Néstor Miranda Ontaneda rechazó esta idea de “contrato” y advertía que lo característico del vínculo patrón/cliente era precisamente lo indeterminado de la relación y lo difuso de los bienes y servicios intercambiados, que conducían a una continua dependencia por parte del cliente (Miranda, 1977, 14). Examinaremos ahora examinar las tesis desarrolladas en los años setenta por este autor, quien se apartó radicalmente del modelo funcionalista.

¿Un instrumento de clase?

Para Miranda el clientelismo constituía ante todo un instrumento de clase. Este autor escribía en los años setenta que el estudio de las relaciones patrón/cliente era fundamental para comprender el tipo de relaciones de clase que se establecían al interior de los partidos políticos tradicionales colombianos, calificados de policlasistas (Miranda, 1977, 26-24).

Al explicar las razones que llevaban a un individuo a votar a favor de un partido y en contra de sus intereses de clase, Miranda advertía: “del mismo modo que la capacidad para instrumentalizar personas depende del potencial que se tenga, así la disposición o disponibilidades para ser instrumentalizado, depende no solamente de la privación real del poder sino fundamentalmente del grado de conciencia de clase, en el sentido de la capacidad para discernir a favor de qué clase se está entrando en el juego” (Miranda, 1977, 21).

Así, el clientelismo se explicaba por una debilidad en la “conciencia de clase”, pero también por el hecho de que éste constituía la forma a través de la cual “las clases desposeídas” podían acceder a bienes y servicios del Estado. Este autor consideraba que la escasez de bienes que el Estado capitalista de un país “subdesarrollado” podía ofrecer a las “clases sin poder” los convertía “automáticamente” en fuente de poder para los partidos, que los distribuían a cambio de una retribución en apoyo electoral (27). Se advertía en los análisis de Miranda la idea de una masa inerte e indefensa frente a las manipulaciones de una poderosísima clase política que buscaba solamente auto-reproducirse. Se ocultaba también una cierta comprensión del clientelismo como manifestación del subdesarrollo de un pueblo y de la corrupción de la clase dominante.

Desde esa óptica, el clientelismo constituía fundamentalmente una forma de opresión de clase, un instrumento que tenía por efecto la atomización de las solidaridades entre las clases subalternas y la continua dependencia hacia las élites.

En suma, el debate que polarizó los estudios de los años sesenta y setenta sobre el clientelismo giró principalmente en torno a la existencia o no de la lucha de clases al interior de las sociedades rurales. Algunos autores, como Bertrand Hervieu, consideraban que la comunidad municipal no dejó de ser una “ficción política” en la medida en que los conflictos reales se centraban en la lucha de clases (González Alcantud: 1977: 49). En cambio, otros hablaban de la disolución per se de las contradicciones clasistas al interior de las comunidades rurales, las cuales se suponían ligadas por un fuerte sentimiento de solidaridad. (González Alcantud, 1977: 50). A continuación contrastaremos los planteamientos de los marxistas sobre el clientelismo político con los argumentos esgrimidos en la década de los noventa desde la antropología social por González Alcantud.

El clientelismo burocrático: ¿una forma de domesticar el Estado?

Para el antropólogo andaluz José González Alcantud, el gran número de estudios publicados sobre el clientelismo político ha mostrado exiguos avances teóricos en la comprensión de este fenómeno. Una de las razones que impide profundizar en el análisis es el escándalo moral y la simple condena que el clientelismo provoca entre los investigadores. El autor señala que aspectos como la relación entre el clientelismo y la burocracia quedan todavía sin esclarecerse por parte de los investigadores (González Alcantud, 1997, 16).

Si siguiéramos a Max Weber, la burocracia constituye un aporte esencial en la conformación y racionalización que supone la aparición del Estado. La administración burocrática es considerada la forma más racional de dominación, la más precisa, continua, disciplinada y rigurosa. Según la tipología establecida por este autor para distinguir las formas ideales de dominación y legitimidad, a la legitimidad tradicional corresponde una burocracia patriarcal o estamental, a la carismática una dominación clientelística y a la dominación racional la burocracia moderna (Weber, 1993). Este autor sitúa así la relación patrón/cliente fuera de la estructura burocrática.

Sin embargo, estas ideas contrastan con la persistencia de la dimensión clientelar al interior de los Estados burocráticos en países de América Latina, entre otros. Según González Alcantud, la pervivencia del fenómeno del clientelismo en la relación burócrata/ciudadano está motivada por el deseo manifiesto de las poblaciones rurales de “domesticar” el Estado, introduciendo una relación mucho más humana que el sencillo anonimato (54) y el carácter impersonal del Estado legal- burocrático. Se reconoce aquí un vínculo, habitualmente negado, entre burocracia y clientelismo. Esta idea se refuerza con los hallazgos de un estudio realizado en Lucania (Basilicata) por Michael Korovkin, donde muestra que “los patronos en la comunidad del sur de Italia son los canales a través de los cuales el pueblo pretende acceder al control de las fuerzas impersonales del exterior, fundamentalmente el Estado” (Korovkin, 1988: 122. Citado por González Alcantud, 1997: 58). Más aún, en la España decimonónica de la Restauración, escribe González Alcantud, “los historiadores han demostrado que el prestigio social dependía sobremanera de los “favores” que los patronos pudiesen llevar a término satisfactoriamente, y también del liderazgo ejercido entre la población frente al Estado anónimo (53)”. El clientelismo constituiría así una forma de acercar el complejo y enmarañado “universo burocrático” a la vida cotidiana de las personas.

Además, la tesis de González Alcantud desafía aquellas interpretaciones que ven en la relación patrón/cliente un rezago feudal, un elemento anómalo y “no resuelto” de las sociedades modernas. Según este autor, el clientelismo se diferencia del sistema feudal en tanto supone la igualdad jurídica de los individuos en una sociedad. Aquello que caracteriza el fenómeno clientelar es precisamente el contraste entre la igualdad en el plano jurídico y la dependencia en las relaciones de facto. En sus palabras:

“La realidad respecto a la identificación entre feudalidad y clientelismo es muy otra: las relaciones de vasallaje feudales pueden presuponer la existencia de estamentos jurídicamente infranqueables, si bien señor y vasallo como en el caciquismo rural contemporáneo tengan un sistema similar de prestaciones y contraprestaciones, semejante a la economía del don y que se rige por el principio del “regalo” y “contraregalo” no cuantificables en una economía convencional. Por el contrario, el caciquismo hace coexistir la igualdad jurídica formal de los ciudadanos con la negación en la práctica social de esas relaciones clientelísticas”( González Alcantud, 1997: 63)

El mismo autor muestra cómo en la España decimonónica de la Restauración existía una marcada tendencia hacia la creación de múltiples ayuntamientos y diputaciones, práctica que respondía al impulso de los políticos locales para “aspirar a una parcela significativa del Estado”. La lucha por los recursos del territorio municipal y las contraprestaciones del Estado motivaban esas prácticas: “el control del Estado anónimo figura en el fondo” (64). Más aun, la “base municipalista y provincial del patronazgo caciquil lo aleja de la supuesta pervivencia feudal” (64).

Conclusión

Hemos revisado la interpretación que se hace del clientelismo desde tres diferentes enfoques. Por una parte, resaltamos el énfasis que hacen los estudios de los años cincuenta y sesenta en las relaciones asimétricas, desiguales e informales presentes en el clientelismo, así como la introducción del “intermediario”en los análisis, figura que facilita el vínculo entre comunidad y aquello que llamamos Estado nacional. Por otra parte, subrayamos el tímido pero al fin y al cabo reconocimiento del clientelismo como una forma de redistribución de recursos estatales escasos por parte de Miranda Ontaneda, aunque éste atribuye ve en el fenómeno una forma de “atraso” y “debilidad” del pueblo. Finalmente, resulta particularmente grata la interpretación que hace González Alcantud del clientelismo, quien lo considera un problema eminentemente moderno: al constituir un sistema desigual y vertical de redistribución de bienes estatales, el clientelismo supone la existencia de un Estado y de una burocracia con más o menos recursos y capacidades para regular la vida cotidiana. En últimas, el clientelismo constituiría una forma de poner al alcance de la comunidad y de una manera mucho más “personalizada” servicios ofrecidos por el Estado burocrático, generalmente anónimo, lejano e impersonal. La pervivencia de este fenómeno al interior del moderno aparato burocrático nos habla de una forma particular a través de la cual se establece el vínculo entre la comunidad y el Estado en países de América Latina, motivo de escándalo moral, asimilado sin más a “corrupción”, “atraso” y “subdesarrollo” por las recetas de “buena gobernabilidad” de los organismos de cooperación internacional.

Notes :

1 -tipo de vínculo que se establece entre individuos con diferentes status.

Bibliografía

González Alcantud, José (1997). El clientelismo político, Editorial Anthropos, Barcelona.

Miranda Ontaneda, Néstor (1977), Clientelismo y dominio de clase, Editorial Cinep, Bogotá.

Torres Bustamante, Maria Clara, (2005) “Formas de pensar y experimentar la política: la creación del municipio de San Miguel”, policopiado.

Weber, Max (1993), Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 10 edición.

Mi han enviado a mi e-mail un artículo de Libardo Sarmiento Anzola y consideré pertinente publicarlo en este Blog.  A los lectores que quieran publicar, con mucho gusto me pueden enviar los archivos, el nombre y un email para que la nota quede a nombre de la persona que realiza el aporte.   Otra forma de participar es hacer comentarios sobre cada nota publicada. 

Gracias

Manuel Javier Fierro P. 

Por: Libardo Sarmiento Anzola

Históricamente la corrupción es de carácter «consustancial» a la sociedad colombiana1. Este vicio es un mal endémico y sistémico. Ocupamos el séptimo lugar de corrupción en el mundo. El 67% de los contratistas asevera que paga sobornos. Por cuenta de la corrupción los colombianos debemos pagar un promedio de 32% de sobrecostos en el proceso de contrataciones2. De los $29 billones que el Estado Colombiano compra al año en bienes y servicios, por corrupción se pierden más de $9 billones, esto es, una cifra similar al gasto público en educación y salud; en consecuencia, si no fuera por esta patología institucional se podrían duplicar las cifras de cobertura o mejorar la calidad de estos servicios.

De acuerdo con el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo – CLAD- la corrupción constituye un grave problema y una significativa amenaza para la estabilidad y seguridad de las sociedades, en la medida en que socava las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia y compromete seriamente el desarrollo sostenible y el imperio de la ley, además de erosionar la moral de las sociedades y distorsionar las economías y la asignación de recursos para el desarrollo. En el caso colombiano, esta patología3 presenta elementos similares a la situación italiana. Los fenómenos de clientelismo, corrupción, criminalidad organizada y negocios privados, si bien se trata de cuestiones diferentes, se encuentran relacionados y tienen un alcance sistémico, complejo, dinámico y evolutivo. Dinero, poder y violencia fluyen rítmicamente por todos los circuitos   hacia un Estado y una economía mafiosas. El estudio adelantado por Caciagli, sobresaliente representante de la academia politológica italiana, nos aporta elementos para la comprensión de la situación colombiana4. Según Caciagli, la corrupción ha resultado ser otra relación de intercambio como el clientelismo y ambas representan una «privatización» de la política claramente contraria a los principios y a las reglas de la democracia. El politólogo italiano recuerda que mientras el vínculo del clientelismo es vertical (patrono/cliente en posición jerárquica), el de la corrupción es horizontal ya que la relación entre corruptos y corruptores es igualitaria; en el primero predomina el poder y en el segundo el dinero. De otra parte, el crimen organizado tiene una dimensión política por los vínculos entre las mafias y determinados partidos e instituciones públicas.

Las mafias controlan un submundo social semi-periférico apreciable y, por tanto, tienen influencia política (votos, cargos, finanzas). Por tanto, mientras la mafia ofrezca trabajo, distribuya dineros y proporcione carreras será imbatible, a menos que el estado sea más eficaz en esos ámbitos y no tolere ser suplantado. Además, la represión policial y judicial ha revelado ser notoriamente insuficiente, tanto por las «infiltraciones» mafiosas en el aparato del Estado como por la notable base social «cómplice» de cosa nostra dada la persistencia de una cultura popular que desconfía de los poderes públicos. Por tanto, ni una parte del Estado ni otra de la sociedad están a la altura de las circunstancias, de ahí que el combate estrictamente penal contra la criminalidad organizada fracase de modo reiterado. Caciagli señala con acierto que entre la criminalidad, el clientelismo y la corrupción existen intricadas y complejas relaciones, de ahí que acaben confluyendo conjuntamente en el vaciamiento de la democracia. El clientelismo y la criminalidad pertenecen a una cultura política alternativa a la democrática («manera de ser»), mientras que la corrupción es un medio («manera de actuar»); dicho de otro modo, los dos primeros fenómenos son fisiología (afectan al funcionamiento del sistema), mientras que la corrupción es una patología (una «enfermedad»). Concluye el investigador italiano afirmando que sólo profundos cambios estructurales en las bases económico- sociales, culturales, políticas y subjetivas de la sociedad podrían reducir de modo significativo la terrible influencia condicionante y recíproca entre mafias, corruptos y clientelistas.

Para el caso colombiano, Gabriel Misas asimila la corrupción a un triángulo de hierro conformado por la alta administración pública, las empresas electorales y una parte del mundo de los negocios. “Triángulo de hierro en cuyos vértices están los administradores de la cosa pública, políticos y empresarios que se coaligan para llevar a cabo negocios que les permitan a los últimos obtener contratos, eliminar la competencia, reducir costos, tener tratamientos favorables en materia tributaria y recibir subsidios a través de leyes diseñadas para tal efecto; a cambio de lo cual los primeros reciben sobornos y a los segundos se les financia las campañas políticas”5.

En la concentración de tierras y en la acumulación de capital se han utilizado a lo largo de la historia colombiana prácticas fraudolentas y la violencia, concluyendo con el maridaje entre los poderes político y económico, la captura del Estado por parte de las elites y la exclusión de tres cuartas partes de la población de los beneficios del desarrollo. De igual manera, Rensslaer W. Lee y Francisco Thoumi lograron demostrar en detalle el estrecho vínculo entre las organizaciones criminales, el régimen político y la economía legal en Colombia. Afirman que en situaciones de recesión económica, algunos empresarios locales han apelado a la industria de las drogas ilícitas para obtener inyecciones de capital, inclusive algunos de ellos se volvieron narcotraficantes6. Estas relaciones corruptas se ven beneficiadas por el amparo y protección de la clase política y la tecnocracia de alto nivel del Estado. Todo ello ha conducido a definir la actual fase del capitalismo colombiano como mafioso. De acuerdo con los resultados preliminares de la investigación “Caracterización de la elite intelectual de las reformas estructurales en Colombia”7, al finalizar la década de 1980 las transformaciones capitalistas habían producido un cambio en el balance de poder en Colombia. La formación capitalista se orienta hacia un capitalismo más especulativo que consolida, igualmente, estructuras mafiosas. La prosperidad capitalista tiene como uno de sus soportes la incorporación de capitales del narcotráfico a los circuitos legales de la acumulación; es indiscutible la alianza con el latifundio, sectores del capital industrial, construcción, hotelería, turismo y de los mismos sectores financieros y comercio de importación. Es notorio, agrega Jairo Estrada, director del estudio, el surgimiento de nuevos «polos regionales de acumulación» basados en los capitales del narcotráfico. Las estructuras mafiosas han permeado igualmente las instituciones del Estado (todos los poderes públicos), incluidas las fuerzas armadas, los partidos políticos y la iglesia. En consecuencia, la producción política de reformas para la desregulación económica y financiera para alentar el mercado de capitales, como base del crecimiento y el desarrollo, según los presupuestos neoclásicos, fue al mismo tiempo un factor decisivo para la consolidación de las estructuras mafiosas del capitalismo colombiano y, en ese sentido, se constituye igualmente en factor explicativo de las configuraciones actuales del régimen político. Reforma del Estado y participación ciudadana El afianzamiento de la democracia y la ineficacia de la estrategia en procura de una buena administración pública (relacionada principalmente con la ley, una supervisión cerrada y una auditoría acertada) vienen conduciendo a los países a encarar nuevos procesos de reforma a la gestión estatal. Los cambios que comienzan a producirse en la década de 1980 se orientan en dirección de la descentralización y la adopción de nuevos mecanismos de responsabilidad como la gestión por objetivos, la competencia administrada y un mayor control social. Para los países latinoamericanos el desafío es doble: la democratización de la burocracia obliga a concebir la reforma administrativa como una reforma política en la cual la ciudadanía actúe como un actor político clave.

En consecuencia, la pregunta ha resolver es la siguiente ¿Cómo lograr el control de la sociedad civil sobre el servicio público?8. La respuesta lleva implícita la necesidad de fortalecer la sociedad y recuperar la noción de lo público, lo que implica la reforma institucional y la democratización de la sociedad política y de la administración pública. La participación ciudadana se constituye en la estrategia fundamental para propender a transmutar las asimetrías en la representación e intermediación política a través de formas de representación social que no impliquen la delegación de mandatos y soberanía y que puedan, a su vez, contribuir a la presión por la democratización de los mecanismos tradicionales a través de los cuales la esfera pública-social puede operar como una instancia de crítica y control sobre el aparato del Estado.

En consecuencia, la representación y la participación social adquieren una importancia central en la reforma administrativa y la superación del patrón corporativo y los enfoques mercantilistas actualmente dominantes9. Pero este fortalecimiento de la esferas pública y la democracia implica vencer las resistencias que oponen las mafias, los clientelistas, los corruptos y los tecnócratas a la participación ciudadana. La oferta participativa en Colombia, además de ser restrictiva y atomizada, tiene un claro perfil: a la población se le asignan principalmente funciones de iniciativa y fiscalización y en menor medida de consulta, concertación, decisión y gestión. Por ello, las instancias oficiales que promueven el control ciudadano contra la corrupción son limitadas y reducidas a la casuística individual de poca monta frente a los alcances, complejidad y sofisticación del problema en Colombia: atención de denuncias sobre malversación de los recursos del Estado, auditorias articuladas con organizaciones de la sociedad civil, organización de comités de vigilancia ciudadana, audiencias públicas y foros deliberativos. La falta de voluntad de las instancias oficiales para impulsar la participación ciudadana y democratizar la esfera pública queda al descubierto al observar que después de diez años de creada la «Comisión Nacional Ciudadana para la Lucha Contra la Corrupción», en el marco de la Ley 190 de 1995 o Estatuto Anticorrupción, ésta no ha sido implementada. Su materialización, por lo menos, sería un inicio del control social más formal a la vez que el gobierno demostraría su interés real en que los ciudadanos participen en el control a la gestión pública. Queda una pregunta, ¿está la sociedad y el Estado a la altura para enfrentar este contubernio entre mafias, clientelistas, corruptos, empresarios y élites que han capturado al Estado?

Libardo Sarmiento Anzola es economista, filósofo y master en teoría económica. Investigador, escritor y consultor independiente.

1 El trabajo de Gabriel Misas, (2004), “La corrupción y la lucha anticorrupción en Colombia” presenta de manera detallada como este “ha sido un componente permanente de nuestra historia”; Proyecto Holanda – CGR-PNUD, Bogotá.  

2 Contraloría Delegada para la Participación Ciudadana, CGR, Foros de Interés Ciudadano: Lucho Contra
la Corrupción. Manual Guía para la deliberación, p. 9. 
 

3 Corrupción es acción y acto de corromper. Según el diccionario de La Real Academia Española, corromper es “hechar a perder, depravar, dañar, pudrir”. En las organizaciones, especialmente en las públicas, la corrupción es la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.  

4 Caciagli, M, Clientelismo, (1996), corrupción y criminalidad organizada. Evidencias empíricas y propuestas teóricas a partir de casos italianos, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid,.  

5 Misas, Gabriel, Op. Cit. p. 12  

6 Lee, Rensselaer y Thoumo, Francisco, (1998), “El nexo entra las organizaciones criminales y la política en Colombia”, en: Ensayo y Error, Revista de pensamiento crítico contemporáneo, Año 3, Nº 4, abril, Bogotá.  

7 Estudio adelantado por el Grupo interdisciplinario de estudios políticos y sociales del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Derechos, Ciencias Políticas y Sociales de  la Universidad Nacional de Colombia, con el apoyo financiero de Colciencias (policopiado, 2005).  

8 Bresser, Luis Carlos, et alt. (2004), La reforma de la administración pública, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.  

9 Cunill, Nuria, (1997), Repensando lo público a través de la sociedad: nuevas formas de gestión pública y representación social, Clad, Venezuela.

Totalmente horrorizada terminó la comunidad llanera al conocer la edición del martes 10 de abril de 2007 del semanario Llano 7 Dias de la casa editorial El Tiempo.  Las noticias sobre las investigaciones que adelanta la fiscalía respecto al asesinato de Omar López Robayo no terminan de sorprender a la ciudadanía. La presunta participación de German Chaparro y otros políiticos como el extinto, también asesinado, Euser Rondón, el manejo de los recursos de la salud, la participación de los paramilitares, las componendas politiqueras y otras perlas más.. nos ponen en una posición no muy alagadora en el concierto nacional e internacional. 

Noticias en donde la  ambición por el poder de los políticos llega al punto de optar eliminar adversarios, no es más que la demostración del tipo de personas que rondan la politica en el Meta. Acceder al poder no es un fin buscado para servir a la comunidad sino para servirse así mismo y a la rosca corrupta que lo respaldó. Un grupo de personas que solo buscan enriquecerse gracias al volumen de recursos públicos que nos permite el petróleo no tienen derecho de enlodar nuestra tierra.   Los recursos del petróleo en unos años… ya no existiran y en ese momento.. ya sin regalías… lamentariamos más que hoy… ese tipo de personas que hemos elegido.    Miembros de las corporaciones públicas amangualados y en el papel de presión al gobernante, no por el control político… sino por el hambre de contratos…  y burocracia.    Que horror.

El períodico muestra una serie de situaciones e investigaciones que dejan muy mal parados a los grupos pólíticos que compiten en las próximas elecciones.   Algunas de estas investigaciones hasta ahora van en proceso y en eso es necesario hacer aclaración, en defensa del orden jurídico.  Pero la situación en el Meta a llegado a tal punto que los medios deben resaltar todo lo que signifique la posibilidad de caer de nuevo… y seguir mostrando malas noticias, cambios de gobernantes, destituciones, investigaciones, sanciones, asesinatos, capturas etc..  Desde ese punto de vista, vale la pena alabar el papel que cumple Llano 7 Dias, papel que evaden cumplir algunos medios radiales, programas radiales y locutores a menudo.. también complices morales de la actual situación.

Esos complices morales y otros temerosos de que se destape la olla podrida de la corrupción, son los que pretenden desestimar y desaprobar los comentarios y reflexiones de la prensa libre, argumentando que la imagen del departamento se ve perjudicada. No hay peor ciego que el que no quiere ver. La prensa tienen la responsabilidad social de advertir e informar verazmente. ¿O que quieren los señores corruptos?  Que digamos que todo esta bien y que todos nadamos en rios de leche y miel, mientras ellos se embolsillan los recursos de nuestra tierra, enlodados con sufrimiento, pobreza y muerte de nuestros semejantes.

La ciudadanía tiene la responsabilidad en la elección de personas sin calidades humanas y mucho menos honestidad, capacidades o competencias para la administración pública.  

Infortunadamente en política no tenemos más que mostrar…. eso si esperamos y tenemos sembradas nuestras experanzas en un alcalde y un gobernador que ahora están con el enorme reto de mostrar la diferencia.  Ojala…. la historia sepa valorar o castigar su papel según su desempeño-…   Y los que quieren acceder al poder y tienen buenas intenciones…. Bienvenidos y que la providencia los acompañe….

Respecto al tema de las regalías es necesario tener en cuenta algunas consideraciones:

Definitivamente la astronómica suma (5 billones de pesos) que se han invertido en el Meta por razón de regalías no ha logrado el impacto esperado. Existen varios factores:

El marco legal es poco flexible y promueve la inversión de manera automática sin atender diferencias de contexto y diagnósticos acerca de las necesidades locales. Esto permite que la gran mayoría de los recursos se asignen a sectores salud (afiliaciones) educación básica, agua potable y saneamiento básico, bajo esquemas de gestión obsoletos y poco eficientes. La afiliación sola no garantiza el acceso o un buen servicio, la inversión en educación básica busca resutados populistas antes que resultados en eficiencia, la inversión en agua potable y saneamiento básico se ha convertido en el pretexto ideal para abrir un tremendo orificio por se obvian los requisitos de contratación y se presta a convertir recursos públicos a activos privados mediante utilización de figuras poco transparentes que lamentablemente la ley ampara. Todo esto ha permitido que los ELEVADISIMOS RECURSOS pasen desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos.

El control social es inexistente, el papel que cumplen las entidades de control no es el indicado, solamente se advierte que cerca de 17.000 millones han ido a parar en manos de los corruptos (yo creo que màs) pero no se toman decisiones al respecto- El show de la Paca Zuleta con la firma de los pactos por la transparencia FUE una burla a la ciudadanía. Solo basta obsevar como las vallas que se colocan para identificar las obras, se utilizan para hacer protagonismo, pero de ninguna manera muestran los recursos totales comprometidos (lo cual es de Ley). El asunto tambièn es de responsabilidad de la ciudadanía, que se ha mostrado indolente frente a la problemàtica. Igual, la mayoría de los medios locales han hecho eco a la propaganda de las administraciones antes que a su responsabilidad social de informar debidamente.

A mi juicio hay que hacer una reforma general al sistema:

Nueva Ley de regalías, dejando a criterio de las administraciones la inversión de los recursos, los cuales se deben programar con participación de la ciudadanía. Crear Fondos Regionales y Locales. El control social debe ser efectivo. Antes que mostrar el nombre de los interventores (que el lo que propone el gobierno con interventores visibles) es lograr que la ciudadanía tome la iniciativa en el control y el seguimiento. El mandatario debe ser transparente en la inversión de los recursos. Debe existir un marco específico de trasnferencia de la inversión en regalías que incluya la obligación de publicar en medios masivos el total de la contratación realizada.- Igual la obligación de socializar cada proyecto y hacer actas de entrega en donde participe la comunidad.

Incluir la posibilidad de que las regalías puedan ser invertidas en sectores dinámicos de la economía, para generar desarrollo empresarial en una estrategia de emprenderismo social (microfinanzas, proyectos productivos, programas de productividad y competitividad real y concreta (No de improvisación y acomodamiento elitista sectorial y gremial). Igual incluir la posibilidad de invertir en eduación superior, que ha mostrado resultados concretos en la eliminación de brechas sociales.

Lamentablemente, el gobierno tiene otra visión. La intención es centralizar los recursos y elevarlos a la orbita del ejecutivo. Crear fondos de compensación regional para seguir invirtiendo de la forma como se ha hecho siempre. Hacer que los interventores sean visibles y rindan informes (debe rendirlos el mandatario). Disminuir la inversión según necesidades locales y orientarlos a solucionar problemas como el pasivo pensional (disminuir el deficit fiscal) cuadrar las finanzas del Estado y remendar las malas decisiones en materia de politica econòmica y además, facilitar la sostenibilidad del gasto militar (al permitir orientar recursos que antes tenian que ser garantizados desde sector central). La regalías son un derecho de lo territorial, su fin esencial es mitigar el impacto econòmico y social que causa la explotación petrolera y dinamizar el desarrollo integral del territorio (enfasis en desarrollo humano).

Quisiera no ser pesimista, pero no es seguro el futuro si no se hace un uso adecuado de esta oportunidad. Esperabamos una caida de la producción histórica a partir del 2006, sin embargo, la fortuna nos ha dado una nueva oportunidad, como para no desaprovecharla. (según las proyecciones el Meta empezaría a decaer en producción, pero los altos precios del petroleo , han hecho rentable la extracción de crudos pesados que antes eran desechados por los altos costos de refinación.- ES UNA LOTERIA QUE NOS GANAMOS, MOMENTANEAMENTE.).. El Meta está camino a convertirse en el departamento de mayor producción de petróleo.  Ojo…. mucho Ojo….

Parece ser que el reto para la actual administración y para los congresistas llaneros es muy grande. Ojala puedan lidiar politicamente esta situación y finalmente se vean buenos resultados

Recientemente mi Blog fue atacado por algún intolerante antidemocrático que se ha sentido seguramente culpable con mis notas. Debido a las dificultades para publicar y tener acceso al servidor de Blogger cuya dirección es: http://javierfierro.blogspot.com , me he mudado a otros sitios para publicar Blogs, con menos prestaciones pero me permiten mayor libertad. Mis artículos ahora aparecerán ahora en http://javierfierro.blogdiario.com y en https://javierfierro.wordpress.com

Manuel Javier Fierro Patiño.Villavicencio, Colombia. manueljavier@gmail.com

La muerte de los niños indígenas en el Carmen del Darién (Chocó), sorprendió al país y fue tomada como un hecho extraordinario por parte de los medios televisivos.  La verdad es que esta situación viene de mucho tiempo atrás y no afecta solamente al departamento del Chocó.     Con desproporcionada reacción el Ministro de la Protección Social expresa su hondo pesar y le echa solo la culpa a los políticos y a la falta de control de la contraloría y procuraduría. No puede más que llamarse desfachatez y cinismo gubernamental el hecho de no aceptar que en Colombia el sistema de salud hace tiempo colapsó y que no es posible seguir invirtiendo tan altos presupuestos en salud engordando intereses privados.  El sistema de salud en Colombia funciona con base en la demanda, en donde el Estado reconoce a ciertas empresas privadas un monto por persona afiliada para que se le preste salud dentro de planes de salud previamente acordados.  En un escenario de aparente libre competencia y libre elección, estas empresas atienden a la población que lo solicite, no sin antes realizar los trámites y cumpir los requisitos que contempla la ley.    El sistema opera según las reglas del mercado, en donde cada persona tiene acceso en un ciento por ciento a los planes de salud una vez se afilie.  Se asume que el mercado regula la oferta y la demanda y que todos los afiliados viven cubiertos y asegurados.  Con toda seguridad es un precepto que no se cumple en la atencion de poblaciones con características culturales diferentes o en territorios en donde el acceso es dificil y especialmente en donde no existen mecanismos de información y atención inmediata.  Los altos costos de prestación de la salud a estos grupos de población y en las condiciones geográficas tan complicadas hace que las empresas desestimen prestar un buen servicio.  Logicamente el interés de las empresas es atender lo menos posible y así poder hacer mucho más rentable el negocio de la salud.    El gobierno se ha dedicado a manejar la calculadora y hacer estimaciones del monto que debe reconocer por cada persona, autorizando en estos departamentos de dificil acceso, un mayor monto por la prestación de cada afiliado. También se dedica a calcular cuanto tiene que dar por un niño o un adulto o cuanto por un anciano, lo cual difiere si este es del régimen subsidiado o contributivo. Lo peor es que existen fuertes indicios de intereses malsanos en el congreso y en el gobierno para permitir modificaciones al sistema de salud. La salud se ha convertido en un negocio en el que más del 40% de lo que el Estado reconoce por cada afiliado va a parar en costos administrativos para las empresas.   De esta manera no es dificil calcular que de los 50.000 millones que el gobierno ha girado al Chocó para atención en salud 20.000 millones se quedan en las empresas de salud y el resto se utiliza para atender la gente que vive más cerca de la capital y claro.. queda un remanente para los bolsillos sucios de la corrupción.  Que pesar que la calculadora del ministro no funcione para sacar estas operaciones.     http://javierfierro.blogspot.com

La ciudad crece no obstante el desgobierno. Hace 20 años apenas se avizoraba el turismo como una alternativa más en la búsqueda del desarrollo local. Hoy el turismo es una alternativa que se abre paso de manera espontánea, librando los obstáculos de la mala planificación de la ciudad, las crisis políticas y la poca preparación de la gente. Los servicios básicos han mejorado, pero bajo esquemas monopólicos y sin mostrar soluciones definitivas. La ciudad ha procesado y amortiguado problemas sociales desde sus inicios. Ha cumplido el papel de trinchera social ante las atrocidades de la violencia y también de zona transformadora de capitales ilegales. El crecimiento inusitado y caótico de su área urbana demuestra una gran movilidad poblacional, fruto de tensiones y soluciones entre lo urbano y lo rural. Solo hay que observar cómo simultáneamente crecen los tugurios y las mansiones.

La dinámica comercial de Villavicencio y su papel como centro de distribución regional mantienen vigencia. La ciudad ha estado sometida subjetivamente a fuerzas internas y externas. La realidad ha erosionado la ciudad sin que exista un sentido de orientación frente a las dinámicas vigentes. Preocupa la distribución del poder político y los alcances malévolos y métodos depravados que ha mostrado. La política de altura no tiene espacio, pero si lo tiene la politiquería y el clientelismo, los cuales actúan como requisito para acceder a los altos cargos públicos. En este esquema es posible que un buen político pueda sucumbir y dar paso a sus ambiciones personales pasando por encima de sus propios principios. Sin embargo, las sacudidas que dan los hechos pueden abrir espacios de cordura en los ciudadanos y despertar opciones políticas renovadas. Es lamentable reconocer que los ciudadanos indolentes necesitan de emociones fuertes para aterrizar y pensar en el futuro.

Los habitantes de la ciudad vislumbran caminos individuales, buscan su propio beneficio por encima de lo colectivo. Las opciones para las buenas intenciones son limitadas, al igual que las opciones para los estudiantes destacados. Las propuestas para el desarrollo de la ciudad son medidas con el lente equivocado, se tramitan según las pretensiones y ambiciones de los patrones de empresas electoreras poco calificadas. No vale que sea una buena propuesta, vale si permite perpetuar o fortalecer los apetitos malvados. No importa si el anillo vial se quiere convertir en una callejuela limitada por las invasiones premeditadas o si los terminales satélites ocasionan más muertos. Tampoco importa si la central de abastos no funciona como debe ser o si el plan maestro de acueducto y alcantarillado es el pretexto que sirve a los deshonestos para desangrar las regalías. Mucho menos importa, si la ciudad no tiene definido el tratamiento de las basuras o si algunos piensan que es buen negocio recibir las basuras de Bogotá.
La ciudadanía azotada por las malas decisiones está muy atenta a escuchar las propuestas de los próximos candidatos, quienes empiezan a mostrarse. La indolencia frente a los graves problemas debe terminar. Vale la pena dar un compás de espera y observar cómo se desarrollará el próximo debate electoral. Es posible que las prácticas politiqueras tengan que ser replanteadas, pues como dice el dicho: “al perro no lo capan dos veces”.

A quien se le parece este camaleón

A quien se le parece este camaleón

De la fauna que produce la psiquis y el comportamiento humano y que vale ahora recordar, es el camaleón, el que produce las más repugnantes manifestaciones. El camaleón basa su estrategia en el camuflaje, en su mirada binocular y la efectividad de su larga y pegajosa lengua.

El camaleón esconde su propia naturaleza y muta según sus conveniencias. Su piel es rugosa y oscura como su conciencia. Sus ojos siempre atentos, pero bajo el poder de un cerebro discorde, apuntan en diferentes direcciones, vacilantes siempre, se muestra oportunista hasta la médula. El camaleón es celoso con su árbol, se aferra a las ramas, pero siempre está atento a los cambios. Sin dudar, piensa que está en su reino, pero la fortuna cimentada en las apariencias no dura demasiado, por mucho que intente demostrar control, el farsante siempre termina evidenciándose. El camaleón siempre es famélico, no duerme, sufre en su ansiedad por querer controlar todo. Su torpeza la suple con la capacidad de intriga y la falsa cortesía, entendida como hipocresía.

Cuando el camaleón se siente amenazado, despliega sus falsas pieles para parecer más amenazante, pero al primer momento de alerta, se despide rápidamente y evita cualquier encuentro. No confronta las ideas en público, pero lacera humanidades, haciéndole juego al embuste. La algarabía que lo acompaña puede escucharlo, pero con malicia, termina despreciando sus comentarios. La soledad lo agobia, aunque todo el tiempo está rodeado de supuestos partidarios. El peor de los destinos lo asecha. La supuesta traición está siempre a la vuelta de la esquina, pero todos saben que no hay traición cuando se desmiente al badulaque.

Los discursos del camaleón están llenos de babosadas y conciertos vagos, sin argumentos, recitados cual letra de canción de cuna. Le es difícil cambiar el repertorio, pues le obliga a pensar y reflexionar. Copia de donde pueda y todo lo que parezca exageradamente complejo y lo aprende de memoria para descrestar. Cambia de color ante cualquier variación del entorno. Cambia sus papeles pero no para transformar su mente, sino para parecer amigo. Salta como la liebre ante cualquier asomo de cambio, asume la palabra, toma la vocería pero lo que busca es conservar lo mismo de siempre, su ambiente preferido, el nido de la incompetencia. El fin del camaleón siempre es el mismo, victima de su propio proceder termina engañándose a si mismo. Construye un mundo de fantasías, defendiéndose de cuanta amenaza construye, rayando ya en el comportamiento paranoico.

O que tristeza, de la fauna humana, Dios nos libre. Que venga el gallo, el mono, el buey, el tigre, el perro y todo el horóscopo chino si se desea, pero no más camaleones. Lo malo es que los hay en todo sitio: en las empresas, en las escuelas, en las iglesias, pero es en el gobierno donde producen más daño. No tienen pertenencia, porque se pertenecen a su propia estupidez, el único proyecto de vida es sostenerse en su propia mediocridad.

Si usted conoce un camaleón escríbale un mensaje oculto, el sabrá tomarlo, pues así le ahorra la vergüenza de verse descubierto.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La humanidad se ha preguntado por la incesante manifestación de tendencias y contratendencias. Desde los planteamientos del materialismo dialéctico en la teoría marxista, las explicaciones de Gramsci en la economía política; los recientes aportes de Castell a las ciencias sociales, o las posiciones muy acertadas de Soros, J. Stiglitz, Krugman, Rodrik y Sachs sobre la crisis del capitalismo y la necesidad buscar alternativas para reorientar o pensar nuevamente el modelo de desarrollo de las naciones, siempre lo alternativo aparece frente a lo preceptuado. Un gran obstáculo a esta posibilidad, son las posiciones dogmáticas que encasillan y catalogan a los seres humanos. Bien lo dice Krugman “yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo, son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”. Otro ejemplo de superación de este dogmatismo, es el caso de J. Stiglitz, que hasta el año 2000 era neoliberal y ahora es un reconocido neokeynesiano, o el caso de China que rompe el esquema socialista a ultranza y adopta una posición pragmática respecto al capitalismo.

Afloran los fundamentalismos y las luchas por la identidad de los pueblos, en un mundo que promueve la uniformidad y la homogenización cultural. En parte la configuración política de la actual de América Latina, es el resultado de una contratendencia frente a las medidas planteadas por el neoliberalismo desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La globalización muestra ahora la aparición del neoproteccionismo de los países que antes promovían la apertura sin límites. Francia limita libertades, EEUU prohíbe la concesión de sus puertos y Europa promueve los subsidios a sus productores. Un premio Nobel de economía promueve la legalización del consumo de la droga como estrategia para combatir el narcotráfico y el Banco Mundial dice que la pobreza es un limitante al crecimiento económico y no algo que se pueda superar con el mismo. Mientras tanto Colombia mejora en competitividad, mantiene su recuperación macroeconómica después de la crisis de 1998, aumenta sus exportaciones, recupera seguridad, pero simultáneamente aumenta el subempleo, crece la pobreza y la desigualdad. En una reunión de expertos, el DNP decide realizar la Agenda Interna Nacional. 28 departamentos del país priorizan el turismo en sus ejercicios, se realiza un filtro a la Agenda Interna y se prioriza bajo el lente centralista. Los técnicos dicen que no hay plata y que el sector privado debe financiar el 40% del valor de los proyectos. Las regiones desarrolladas sacan mejor partida y los poderes del congreso mueven sus influencias.
La región, advierte las amenazas actuales, adopta una Agenda Interna en un ejercicio desde afuera y desde arriba, toma decisiones coyunturales, enfatiza el corto plazo, olvida los desplazados, revalida el clientelismo, olvida las fronteras, desestima el conocimiento indígena, es indiferente frente a la influencia de los tratados sobre la biodiversidad; y se alista, gracias a nuevas normas, a la privatización del agua y la explotación irracional de los bosques. ¿Dónde está la respuesta endógena a la problemática regional?. ¿Carecemos de imaginación o padecemos de inercia intelectual?.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Cuando se tomó la intención de llamar “Norte” al ejercicio por el cual se formuló el Plan de Ordenamiento Territorial de Villavicencio, tal vez la intención era permitir que este instrumento de planeación se constituyera precisamente en un documento de referencia obligada para las administraciones locales. Sin embargo, hoy este instrumento no deja de ser un simple manual despedazado y rearmado, descuartizado y disfrazado, sujeto a la descarada manipulación en torno a los intereses de los grupos de poder de turno. Villavicencio no cuenta con una imagen objetivo que plantee como va ser su desarrollo con relación a las tendencias futuras. No existe un planteamiento claro y coherente respecto al espacio público y ciudadanía, y cómo la ciudad podría articularse con el escenario nacional e mundial. Las dinámicas sociales y económicas requieren de un substrato para desarrollarse y en algunos casos ese “espacio” se convierte en un obstáculo cuando no merece la debida atención de los encargados de intervenir y orientar las políticas locales. Por ejemplo, la falta de un plan vial y la ausencia de un política tendiente a orientar el desarrollo del espacio público, permite el atascamiento de la ciudad y el abandono de los parques y caños de la ciudad. De paso se priorizan millonarias inversiones sin la debida planeación, como el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, que nadie sabe cuanto va a costar y cuando va a terminarse. De otra parte, se advierte la ejecución de proyectos simultáneos sin un análisis sobre su complementariedad y desarrollo armónico. Aparecen iniciativas de la gobernación del Meta y de la Alcaldía sin que se defina una priorización y se contemplen medidas integrales. Por ejemplo: ¿Qué armonización existe entre la construcción de ciclo-rutas y alamedas, la construcción de vivienda de interés social, las obras viales en los barrios y los proyectos de construcción de los nuevos centros comerciales?. La orientación del flujo de transporte presenta serias deficiencias. No se advierte que se tomen acciones de contingencia frente a las obras en ejecución, para que estas no sean un factor más de desorden urbano. El crecimiento residencial en el anillo vial, simultáneamente con la localización de una nueva universidad en el eje Villavicencio- Puerto López y el traslado de la Plaza de Mercado, son ejemplos claros de desarmonización y poca capacidad de respuesta. ¿Acaso tiene Villavicencio un Plan de Transporte Público Masivo?, como ya lo tienen varias ciudades intermedias, ¿acaso tiene un planteamiento claro respecto al desarrollo de la industria turística y tratamiento del paisaje urbano?, o ¿existe un documento serio que armonice los proyectos que muestran el papel articulador de la ciudad en el contexto regional?. Estos interrogantes y muchos más deben ser resueltos por el bienestar de los ciudadanos. Medidas como la ubicación de los vendedores ambulantes y el control al desmedido aumento del parque de motocicletas de la ciudad requieren de un enfoque integral que asuma la problemática del sector informal y las deficiencias del transporte público en toda su dimensión.

Villavicencio tiene un cuarto de hora que puede marcar la diferencia en el futuro. De las decisiones que se tomen hoy en día, se podrá construir un camino confiable para la ciudad. Se tiene la esperanza de un futuro mejor y éste debe ser el principal motivo para mostrar una actitud diferente cuando pensemos en elegir a quienes deben gobernarnos.

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Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Parece ser que el presente periodo de gobierno de alcaldes y gobernadores de la Orinoquia está caracterizado por los constantes problemas de gobernabilidad. La población que manifestó en las urnas su querer popular se siente ahora defraudada frente a la avalancha de suspensiones, procesos, destituciones y escándalos a los que nos hemos visto habituados en los últimos meses. Entre los más importantes casos tenemos: los problemas legales de los gobernadores de Vichada y Guainía, y la destitución de los gobernadores de Casanare y Meta, por no dejar de mencionar los escándalos en las Alcaldías de Villavicencio y Cumaribo. Lo que realmente debe importarnos es la poca gobernabilidad y la pérdida de credibilidad en las instituciones políticas de la región, que han cambiado las ideas y propuestas por las estrategias de confrontación y competencia por el poder, en donde los instrumentos son de todo tipo, desde el chisme común, las promesas manipuladoras, las demandas infundadas y la coerción violenta. La política está plagada por un clientelismo aberrante, el cual se esta constituyendo como el único medio para que el ciudadano común acceda a los beneficios del Estado. El voto está condicionado para lograr un puesto, un contratito, tener una casita, participar en una rifa o simplemente disfrutar de un almuerzo o un buen concierto. Otro aspecto preocupante es el abanico de partidos y movimientos sin norte definido o ideología clara, la complejidad del sistema electoral y la poca información que se brinda a la ciudadanía para hacer uso del derecho a elegir libremente. La población se ve sujeta a lo que les digan los políticos y se ve simplemente abocada a obedecer las instrucciones de los mal llamados “líderes” por simple desconocimiento o promesas vagas. Es necesario que los ciudadanos tengan una mejor y mayor información, que se realicen foros y debates sobre las ideas y propuestas de cada partido o candidato. También, es hora de hacer un alto y fortalecer la cultura política desde la educación y la formación de valores en el seno familiar. Los ciudadanos deben tener la decisión lúcida y deliberada de definir su futuro.