No hubo ganadores ni perdedores. Perdió el país, pues lo que se demostró es que no existe la Nación como unidad, se desquebrajó la unidad nacional y territorial. Si se aprecian bien los resultados medio país territorial en zonas de periferia apoyó mayoritariamente el SI. Otra parte del país apoyó el NO. No hay una tendencia preponderante en el territorio nacional. Por esta razón es preocupante que se tomen decisiones con base en la mayoría. Hay que garantizar la inclusión o simplemente nunca podrá haber paz.

No es un asunto de partidos ni de poderes políticos. Hay que resolver las disparidades regionales. Las zonas marginadas y afectadas históricamente por el conflicto avalaron una agenda que debe ser respetada. Es hora de pensar en políticas regionales diferenciadas. El país no aguanta más desigualdades en los territorios. ¿Que pasará con los campesinos en las zonas rurales que han apostado todo por la agenda de paz?. Estas regiones tendrán que tener una representación política equitativa. La sumatoria de votos en un país concentrado en la zona andina no es prenda de garantía para la unidad nacional. Aquí NO se requiere un acuerdo de PARTIDOS, se requiere es un ACUERDO DE REGIONES PARA LA UNIDAD NACIONAL. Los partidos alimentan EGOS personales y ansias de poder que no aportan al debate sobre las regiones y sus diferencias. No cometamos otro error, tras error. La prioridad no es pensar quien sería el próximo presidente. La prioridad es resolver el problema de las disparidades regionales. Líderes políticos de la Orinoquia ustedes representan a estas regiones. No veo espacio para celebrar. Se debería convocar a un PACTO REGIONAL, incluyendo a sectores del SI y del NO de la REGIÓN. En el Meta sucedió algo similar, las regiones marginadas vs las regiones concentradas en población que someten e imponen decisiones a todo el territorio. departamental. 

Se le olvida CD que el acuerdo de paz lo firman enemigos históricos. La renegociación no es discrecionalidad solo del gobierno.

Solo son estrategias para dilatar y dilatar para refinar las estrategias para la elecciones 2018. El CD en su mezquindad y codicia le interesa el poder, destrozar el gobierno de Santos que no le caminó y adueñarse del poder político. Algo que no calcularon los del NO es que el dolor de las victimas, los anhelos de las regiones afectadas por el conflicto valen un bledo frente a la Sed de Poder. Se cometieron errores en la campaña del SI que fueron fríamente capitalizados, la mala prensa y la manipulación hicieron su agosto, desviaron la atención a temas de dogma e ideología, pero lo que realmente estaba tras la palestra, era retomar el poder para continuar con la senda de lo que ya sabemos… seguridad democrática, confianza inversionista y bla bla bla. Lo que nos ha estigmatizado en la comunidad internacional, como un pueblo guerrerista y violento.

No hay que asombrarse, existen en la fauna humana. Las hienas son individuos muy sociables, hipócritas y bien hablados. Mantienen una máscara que los hace parecer cual perro fiel, pero guardan en su interior perversidad y capacidad para hacer el mal. Están al tanto de los éxitos ajenos, los envidian y anhelan suprimir toda muestra de felicidad. Les duele la alegría del colega, del compañero de trabajo y con total amargura empiezan a tramar su ataque. Al menor descuido roban y se nutren del trabajo ajeno, crean un ambiente malsano para la víctima, rodean su entorno y borran las evidencias de logros, con triquiñuelas e intrigan cambian cualquier asomo de resultado positivo, manipulan el entorno social, hasta adueñarse de los progresos y triunfos de sus víctimas. Tienen una debilidad. Sur ser social los envuelve hasta que empiezan a mostrar el cobre. Las adulaciones los enternecen y empiezan a creerse de su posición, muchas veces ganada con trampa, con manipulación y mentira. Entonces el entorno empieza a exigirles tareas que no pueden cumplir, se desesperan, no saben qué hacer, llaman a su manada, pero nada les resulta. El final de la hiena es triste. Un aislamiento que equivale al destierro de la manada, algo que carcome el alma para los que siempre anhelan la aprobación y el éxito. No buscan el éxito propio porque les parece desgastante y engorroso, prefieren robar como la hiena.hiena

Introducción:

Los cambios que trae la globalización señalan la necesidad de incluir enfoques que traten de explicar de una manera más dinámica e integral los fenómenos que ocurren en un territorio. De otra parte, los grandes cambios económicos, políticos y sociales que han dado lugar a que el enfoque meramente nacional ha ido perdiendo eficacia. Se reconoce mucho más el papel de las regiones y de otros territorios de dimensión subnacional está adquiriendo un nuevo protagonismo.

El análisis sistémico del territorio desde una perspectiva regional y local busca interrelacionar las diferentes dimensiones del desarrollo en el plano subnacional. Está claro que la realidad desborda cualquier intento de descripción o análisis. El territorio no puede abordarse desde un enfoque reduccionista que contemple una mirada sectorial. El proyecto visión plantea realizar un análisis sistémico del territorio dentro de un marco de participación que utilizó técnicas de trabajo que involucran una mirada que integró las diferentes dimensiones del desarrollo territorial: lo natural, lo urbano regional, lo económico, lo social cultural y lo político institucional. Igualmente, este tipo de análisis debe incluir una dimensión temporal que aprecie las dinámicas históricas que tienen muchas claves para comprender la realidad territorial; debe acompañarse igualmente de una dimensión espacial que permita comprender las interrelaciones de lo global, lo nacional y lo subnacional.

En este propósito el proyecto Visión Regional Sostenible planteo el enfoque territorial, viendo al territorio como algo integral, dinámico y “vivo” que relaciona diferentes elementos, diferentes variables y procesos que le dotan de cierta identidad. El territorio denota estas características en cuanto es asumido y apropiado por las actividades humanas, con todos sus elementos construidos y no construidos.

En esta síntesis se intenta abordar la dinámica territorial teniendo en cuenta las variables, procesos, factores claves y temas estratégicos que se han visualizado en el proyecto Visión Regional Sostenible en cada una de las dimensiones. De este proceso de análisis con enfoque sistémico se utilizaron técnicas de prospectiva y análisis estructural que relacionan las variables en razón a su motricidad y dependencia, determinando de esta manera 13 temas estratégicos que surgen de esa mirada integral del territorio. Vale la pena mencionar que para comprender este texto es necesario pasar la vista por los textos de los expertos sobre las dimensiones territoriales, del marco conceptual del proyecto visión y de los resultados de los ejercicios participativos que dieron luz a los factores de cambio y a los temas estratégicos finalmente seleccionados.

La región y sus dinámicas:

En este punto del análisis surgen las preguntas sobre si lo regional es una categoría para la comprensión o para la acción. Desde lo natural se advierte la importancia de los elementos vivos, lo biótico, el paisaje, la biodiversidad y principalmente el agua como elemento integrador. Esta característica especial de la Orinoquia evidenciada a través de su diagnóstico con riqueza en aguas superficiales y subterráneas, con el sistema de humedales y su papel como territorio productor de agua desde las cadenas montañosas de la cordillera oriental, sobresale como un elemento clave del territorio. Pero además la actividad humana crea conexiones adicionales que interrelacionan y configuran el espacio territorial. Lo económico platea circuitos económicos y espacialidades que crea la actividad humana organizada, lo social y lo cultural adquiere una importancia al permitir dotar de propósito, identidad, espiritualidad y legitimidad el espacio territorial, lo político institucional es la esfera de las decisiones y las intervenciones, no solamente desde el aparato estatal, sino desde las cuotas de poder que subyacen en los espacios locales, las formas propias de organización que dotan a las comunidades de cierto protagonismo, aunque no tengan un dominio total de sus designios.

Siendo así, lo regional adquiere una importancia como categoría para la acción más que para la comprensión. Este carácter reafirma su importancia como categoría política, tal como se advierte en los textos construidos por los expertos del proyecto Visión[2].

Este texto recoge los textos construidos por los expertos en cada una de las dimensiones con el fin de establecer una línea o aspectos comunes que permitan dilucidar lo que debe hacerse para buscar los acuerdos en la construcción participativa de la visión regional sostenible.

Surgen algunas preguntas y que han sido la constante en cada uno de los textos realizados.

  • ¿La Orinoquia Colombiana es una región?
  • ¿Qué maniobrabilidad existe en lo local y regional frente a las tendencias globales que plantean fuerzas externas que afectan las dinámicas territoriales?
  • ¿Es posible el propósito de construir una visión que recoja las diferentes visiones que se advierten, complementan o contradicen en el escenario regional?
  • ¿Cuáles serían los factores claves que permitirían consolidar un proyecto político regional?

Cada una de las preguntas lleva una secuencia lógica que denota cada uno de los puntos en los cuales los actores locales deben enfatizar. Primero tenemos que saber si la Orinoquia es una región como tal, o es un amago de región o es una región fracasada o definitivamente está en proceso de construcción social.

Santiago Franco es un poco escéptico. Plantea que la región es carente de sentido, contradice su propio enunciado y la realidad si no cuenta con autonomía. En este caso la autonomía aparece como un elemento clave que también es discutido por Omar Baquero, Jaime Restrepo y el autor de este texto. Es de por sí una afirmación que enfatiza en lo político institucional.

La región puede mostrarse desde lo cultural como un territorio integrado por nexos históricos, tradiciones, costumbres, el folklor pero es claro que mientras carezca de un discurso o un acuerdo sobre sus propósitos, los intereses, los anhelos y deseos como región pierde su esencia. Es una región que no se conoce en sí misma, no se piensa en sí misma y por lo tanto está sujeta a que piensen por ella. Por esta razón para Santiago Franco es difícil pensar en una región mientras que no tenga discurso propio.

Lo regional es útil en el alcance de conciliar los asuntos nación – espacios subnacionales. Colombia es un país de vocación centralista, su misma conformación espacial de ciudades y relaciones económicas se basa en un modelo de control central, que irradia políticas, acciones, recursos y decisiones.

En la medida que el Estado históricamente incorpora nuevos espacios y lleva a través de su accionar la modernidad en el nivel territorial, incorpora una serie de huellas de un modelo económico que se dispersa y apropia del quehacer humano.   Las políticas nacionales están impregnadas y encajan en un modelo de Estado y una doctrina económica que busca la movilidad y la racionalidad del capital, tal como lo menciona Jaime Restrepo. Esa doctrina neoliberal no es una invención del gobierno, es una tendencia global que se despliega en todos los territorios y tiene unos propósitos claros; la incorporación de nuevos territorios en la alimentación de la “maquinaria” mundial que se expande y que requiere principalmente combustible para funcionar, ese combustibles son principalmente materias primas, energía, alimentos, también requiere otros elementos esenciales como el agua, la biodiversidad y el conocimiento.

El modelo adoptado por el Estado tiene además su propia lógica, no todo se debe abonar a la fuerza del mercado o la doctrina económica. Existe lo institucional, las normas, las costumbres, la política, la cultura, los aspectos psicosociales que median en la expansión del modelo y que también le dan su toque característico. Muchas de las decisiones del Estado están mediadas por esta lógica, algunos intereses surgen más fuertes, algunos anhelos regionales tienen mayores posibilidades si cuentan con ese respaldo político. De esta manera a través de la historia se van consolidando acuerdos, se establecen prioridades sobre lo necesario para el “interés nacional”. En este punto existe un acuerdo en la región. Lo expresan los textos de los expertos regionales del proyecto visión, la gente de los talleres locales y los gobernantes de la región. El Estado no ha sido equitativo en su proceder y en su actuar, actúa bajo intereses que buscan el éxito de proyectos empresariales, nacionales o supranacionales, intereses de otras regiones, una madeja de asuntos gestionados por élites políticas y/o económicas.

En este desarrollo histórico de juegos de poder nacional y regional, de procesos nacionales de colonización espontánea o dirigida, de expansión de los circuitos económicos expuestos por intereses nacionales y transnacionales, es lógico que algunos espacios subregionales también se integran de manera diferente, permanecen aislados configurando desequilibrios subregionales. Por esta razón el piedemonte llanero cuenta con una dinámica diferente a espacios subregionales como la Macarena, el sur del Meta, el Vichada o el oriente del Casanare.

El meollo de la autonomía:

Bueno, ahora es lógico pensar que si existe este escenario de relaciones regionales, modelos y doctrinas predominantes y procesos de intervención del Estado con una madeja de intereses en juego. ¿Cuál sería la maniobrabilidad de los actores locales y comunidades en la gestión de sus intereses?

Primero bastaría reconocer que en esas diferencias subregionales existentes en la Orinoquia serían más factibles los intereses de los actores de una subregión integrada como la del piedemonte que los del Vichada o Mapiripán.

No obstante, la capacidad de maniobra no está del todo influenciada por grado de organización social o un tejido social diferencial que asume conscientemente propósitos comunes. Sino que también depende del interés nacional que despierte, de la importancia que adquiera en el escenario nacional. Tal como lo advierte Jaime Restrepo, el interés nacional esta mediado por la élites que obedecen a los preceptos que enfatizan en la necesidad de proveer materias primas, lo que llama “consenso extractivista”. En ese consenso extractivista se contemplan prácticas poco ortodoxas y dotadas de una idea relativa de la ética pública que permite y justifica decisiones equivocadas para la región pero lucrativas para las élites[3]. De esa manera se invisibilizan posiciones de los actores locales que son incomodas para los intereses de las élites. Los indígenas y sus resguardos plantean limitaciones de espacio y uso de territorio que son absurdas para la lógica capitalista. Los llaneros nativos incomodan con sus tradiciones en cuanto a la apropiación ganadera del territorio o los nexos culturales que suscitan en los espacios subregionales. Igualmente, la cultura y cosmovisión indígena no se ajusta a lo que desea el consenso extractivista. En esta lógica unilateral es claro que las visiones de los débiles serán invisibilizadas y olvidadas.

Vale la pena aclarar, que este tipo de racionalidades que se despejan en el análisis no concuerdan del todo con las trasnochadas tesis conspirativas que plantean el problema desde la óptica de las relaciones partidistas y/o políticas o exclusivamente a rivalidades regionales. Este asunto es más predominante y se inviste de una fuerza avasalladora que mueve hasta las mismas entrañas del Estado republicano, en este caso es la economía mundial o el llamado consenso extractivista el que influye en las decisiones que se toman sobre la región.

El boom agroindustrial y petrolero se despliega en la región retomando espacios y modelando territorio, destruye territorialidades, crea nuevas territorialidades y coloniza espacios por inversión o por lógica productiva. En este aspecto resalta la afirmación de Santiago Franco al llamar a los “nuevos llaneros”, “colonos por inversión”, ya que colonizan de otra forma, sin apropiar su mano de obra o crear nexos afectivos con el territorio. Es una apuesta cara que el consenso extractivista resuelve trasladando los pasivos resultantes al escenario futuro y encaminar su manifestación en los espacios locales, así cuando se manifiesten estos pasivos ambientales y sociales, el capital ya estaría salvado y protegido. Este proceso se desarrolla con la complicidad del Estado, que ve comprometida su propia viabilidad económica, comparte ganancias con el consenso extractivista y además pierde maniobra frente a las tendencias económicas globales.

Omar Baquero plantea que una región autónoma es posible en cuanto los ciudadanos sean autónomos en sí mismos. Es necesario construir una ciudadanía que se fortalezca a sí misma en los procesos democráticos. Para tener estas condiciones es necesario fortalecer la cultura política, las competencias propias, pero igualmente se requiere el conocimiento para hacer y para ser. Una sociedad regional educada puede ser una sociedad regional libre y autónoma. Una sociedad deliberativa consciente de sus fortalezas y limitaciones puede ser capaz de gestionar sus propios intereses. De otra parte, el conocimiento que se tenga de las relaciones institucionales y los mecanismos clásicos y no clásicos para gestionar sus intereses es un factor de éxito para la sociedad regional en ciernes,

En este aparte es útil el llamado a la “inteligencia regional”, esa masa crítica que aparece y desaparece, que por momentos pone a circular discursos pero que flaquea en el momento de las definiciones. Dadas las condiciones desiguales y la asimetría del poder que se manifiesta en la actualidad es posible ver el despertar de los radicalismos y de las acciones de hecho cuando los mecanismos normales no actúan y pierden operatividad[4]. La invisibilidad de las conductas malévolas acompaña también a la invisibilidad de los intereses de los grupos humanos aislados y débiles en capacidad de gestionar sus propios asuntos.

En este escenario existe una oportunidad que nace de la capacidad de la región de construirse socialmente de reconocerse a sí misma como unidad territorial, no en el modelo actual de lo gubernamental que establece los acuerdos territoriales sin contar con el aval legítimo de los actores locales, sino una región que consolida una inteligencia regional que orienta y plantea opciones, aleja posiciones anarquistas y al romanticismo tradicional para actuar en el mismo marco de la racionalidad del capital.

Desde este punto de vista la región es consciente de que parar y poner trabas al consenso extractivista es un imposible operativo. No obstante, si es posible negociar el cómo y cuándo y también en qué áreas del territorio pueden ser intervenidas. Para esto se requiere capacidad de propuesta y conocimiento de los mecanismos de transacción de intereses clásicos y no clásicos, de tal manera que actué en la racionalidad propia del régimen político existente, pero con la capacidad de movilización social para provocar un mayor interés y correspondencia de los intereses nacionales. Los aliados deben aparecer indefectiblemente, unos aliados nacionales que se identifiquen con los intereses regionales, pero también unos aliados internacionales que muevan clavijas y tornillos en la madeja institucional del Estado.

Este ejercicio de la sociedad regional tendría un mayor margen de acción si se promueven cambios en el régimen político que permita una mayor representatividad política en el nivel de las decisiones nacionales. La burocracia orienta según los intereses y sus intereses en algunos casos obedecen a criterios políticos y élites económicas. Posicionar actores regionales en la burocracia nacional es una necesidad que se sustenta en el marco actual de las ejecuciones de la política pública y la inversión nacional. Ya en el pasado, expertos regionales como Leonel Pérez Bareño lo habían propuesto.

Igualmente, en el marco de ese proceso de negociación la inteligencia regional podría proponer una nueva república basada en lo que Sergio Boiser[5] llama cuasi. Estados regionales o definitivamente en un modelo de federalización que genere mejores posibilidades para las regiones y espacios subregionales en desequilibrios.

Una visión de visiones:

Se plantea la necesidad de construir un acuerdo regional que canalice los intereses de los diferentes grupos humanos. Una visión regional que se origine en un consenso multiétnico y pluricultural es posible y además estaría dotada de un ingrediente que le dota de mucha potencia: identidad regional[6] y discurso propio que puede plantear un enfoque diferencial con rediseño institucional. Un enfoque diferencial que se sustente en la diversidad y en la posibilidad de un futuro para las nuevas generaciones. Un futuro que es incierto si persiste la forma y los mecanismos de acción del consenso extractivista.

Una visión que valoriza activos como el agua y los ecosistemas estratégicos, que respeta los corredores biológicos que garantizan la vida y pervivencia de las culturas indígenas y de las construcciones míticas que retoman el camino del diosonamuto y el corredor del jaguar.[7]

Las respuestas a las preguntas iniciales del Estado quedan planteadas con sus propuestas en construcción, es un asunto que se visualiza como alternativa, pero que requiere de un alto grado de dinamismo para la viabilidad, agentes inductores como la academia y los medios de comunicación regionales, inteligencia regional, educación basada en conocimiento para hacer y para ser, una burocracia propositiva, un régimen político que reconoce las diferencias y disparidades regionales. Ante todo una creciente identidad y compromiso regional que se sustenta en la búsqueda de equilibrios subregionales. En este propósito la región deberá pensarse en sí misma, deberá ordenarse en sí misma y contar con un verdadero proyecto político regional.

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[1] Coordinador técnico del proyecto Visión Regional Sostenible de los Llanos Orientales. Unillanos. Ecopetrol. 2014. Universidad de los Llanos. ICAOC. Maestría en Gestión Ambiental Sostenible.

[2] Omar Baquero Riveros sociólogo, orinocólogo consumado, Santiago Franco Reyes, arquitecto planificador regional, Jaime Restrepo Quintero, Magister Economía Política. Son expertos vinculados al proyecto Visión Regional Sostenible.

[3] Ejemplo de estas decisiones es la reforma al régimen de regalías, el proyecto de Renacimiento de la Alta Orinoquia, El Conpes de la Altillanura.

[4] Los paros cívicos, las manifestaciones sociales y acciones de hecho como el bloqueo físico del corredor extractivista pueden ser mecanismos de presión ante las asimetrías del poder.

[5] Boisier S. En busca del esquivo desarrollo regional. Entre la caja negra y el proyecto político. : Ciudad y territorio: Estudios territoriales, ISSN 1133-4762, Nº 112, 1997 , págs. 379-397

[6] Es un aspecto importante que expertos en el tema como Oscar Pabón Monroy resaltan en los textos compilados en el proyecto Visión Regional Sostenible, Unillanos – Ecopetrol. 2014.
[7] Baquero Alberto. “Atavismo y taumaturgia, cosmos del diosonamuto”: País del Orinoco. El corredor del Jaguar es un ejemplo de iniciativa social con aliados internacionales que busca garantizar la preservación de espacios territoriales necesarios para la vida.

biofuturo

La noticia sobre la disminución de la inversión en actividades de ciencia y tecnología e innovación “ACTI”, específicamente en la reducción de 125.000 millones de Colciencias, es un síntoma más del creciente desinterés histórico que afecta considerar a la ciencia, tecnología e innovación como pilar de desarrollo nacional.  Las tasas anuales de inversión en este sector han sido históricamente bajas en Colombia, según el informe nacional de competitividad del Consejo Privado de Competitividad la inversión en ACTI pasó de 0,35% en 2003 a 0,45% en 2012, mientras en América Latina creció a una tasa casi tres veces mayor. Entre tanto, la inversión en I+D pasó de 0,14% a 0,17% en el mismo periodo. Si esta cifra se compara con la inversión que hacen países como Corea, EEUU, Suecia, Finlandia, que superan el 2% del PIB en inversión ACTI, pues las conclusiones aparecen a primera vista.

La conclusión más evidente es que la ciencia y tecnología no es una prioridad en un país que privilegia un modelo de desarrollo basado en actividades extractivas, con mínima transformación de materias primas y con una estructura industrial que lucha por subsistir en medio de un clima poco amigable.  Debería ser lo contrario, puesto que los recursos naturales no son infinitos y la posibilidad de subsistir después de las bonanzas tiene que ver mucho con la capacidad instalada en ciencia tecnología e innovación “CT+i”, el conocimiento científico pertinente y el talento humano que se cuente cuando la época de vacas gordas termine.

La reforma del régimen de regalías trajo una esperanza, cuando se dijo que el 10% de estos recursos se destinaban al sector. Pero la historia ha sido otra, los recursos no se ven y su impacto se diluye en sistemas de ejecución centralizada y burocrática, donde los más indicados y los que tienen el conocimiento sobre las prioridades no participan. Los recursos aparecen orientados por las gobernaciones, con muy poca participación de los centros de investigación y las Universidades.  Para el gobierno poner la locomotora de la innovación se reduce a fortalecer el SENA, reemplazar recursos del nivel central con recursos de regalías y aumentar las trabas para la inversión de los recursos.

Lo que se esperaba es que los recursos de regalías serían adicionales a la inversión ínfima que tradicionalmente realizaba Colciencias, pero ahora se advierte la verdadera intención. Los recursos se le quitan a las regiones para invertir en el centro del país.  La centralización del sistema nacional de ciencia y tecnología es abrumador. Aproximadamente el 90% de las ACTI se realizan en cuatro centros, Bogotá, Medellín, Cali y Eje cafetero-Santander.  El recorte de los recursos de Colciencias se sustenta, según el DNP en la nueva inversión que surge de la reforma de regalías.

En el informe de Políticas de I+D en Asia, realizado por la casa Asia (Japón, India, China y Corea del Sur) concluye que los avances en ACTI de estos países se deben a una estrategia de descentralización, creación de capacidades en las regiones, priorización de áreas estratégicas y la introducción de procedimientos de gestión eficiencia y evaluación de resultados.  Cabe anotar que gran parte del éxito radica también en una cultura de la disciplina y compromiso colectivo. Como podemos ver, la perspectiva que nos queda no es nada halagadora.

Colombia se caracteriza hoy en día por su modelo extractivo, la centralización de las ACTI, la ausencia de prioridades y una torpe y anquilosada red burocrática en la ejecución de los pocos recursos de ciencia tecnología e innovación.

Si la intención fuese poner a funcionar la relegada locomotora de innovación la voluntad política seria evidente. Mientras tanto, las universidades sufren por recursos para investigación, los centros de investigación y desarrollo tecnológico disminuyen, el talento humano emigra donde se ofrecen verdaderas oportunidades y las empresas navegan en un contexto incierto donde tienen que competir con la economía que enfatiza las actividades minero- energéticas que de por si provocan cambios en el mercado laboral y  elevan los precios deprimiendo las demás actividades.

La alternativa sería la implementación de una política de consolidación de capacidades de CT+i en las regiones, la ampliación y creación de nuevas capacidades a partir de la formación avanzada, el mejoramiento de la infraestructura investigativa en las universidades, la vinculación de una estrategia de emprendimiento de base tecnológica que nazca desde los niveles básicos del sistema educativo, se desarrolle en la formación técnica y se profundice y potencie en el sistema de educación superior.  Igualmente, crear instrumentos e incentivos apropiados y operativos para la innovación empresarial, promover actividades de transformación de materias primas e identificar y potenciar decididamente áreas estratégicas de alto valor.

Lamentablemente, estas posibilidades desaparecen si subsiste el andamiaje burocrático que lentifica y entorpece cualquier programa o proyecto. En Colombia, los recursos de CT+i los define el DNP, los ajusta el congreso, lo ejecuta Colciencias y las gobernaciones y los añoran y miran pasar las universidades y los investigadores, que más puede esperarse.

FORO VICHADA A2014 099

El Instituto de Ciencias Ambientales de la Orinoquia “ICAOC” de la Universidad de los Llanos realizó en los cuatro departamentos llaneros un evento de reflexión colectiva con actores sociales para la construcción de la visión de desarrollo sostenible de la región.  Este ejercicio participativo se realiza en el marco del convenio que suscribió Unillanos con Ecopetrol y en el cual se contempla la formación de 35 profesionales de estos departamentos en el programa de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible.  Los eventos iniciaron en Villavicencio, el 18 de junio, continuó luego en Yopal el 25 de junio, siguiendo en Puerto Carreño el día 28 junio y terminando en Arauca el 3 de julio del presente año.  Dentro de estos talleres se realizó un análisis de los factores de cambio en el territorio en el pasado – presente y futuro logrando un consenso entre los actores en cuanto a los aspectos más relevantes que afectan la realidad en el territorio.

Este trabajo que realiza Unillanos pretende hacer una lectura y comprensión de las dinámicas regionales, dar a conocer las diferentes visiones que existen sobre la región, visibilizar a los actores locales, que en la mayoría de los casos son excluidos de las decisiones que se toman sobre la Orinoquia y contribuir a la génesis de un nuevo discurso regional mucho más proactivo y que nazca del análisis que los actores locales hagan de la realidad, tanto en sus causas como en los efectos. En estos talleres participaron la academia, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios, agremiaciones y líderes de la región.

La dinámica ofreció un panorama algo desalentador respecto al presente. Los actores locales perciben que en el pasado todo era mejor, existían valores, una cultura del respeto y tolerancia que favorecía la vida en paz y armonía, “se vivía y se trabajaba con alegría”.  La historia se parte en dos con la aparición de los fenómenos del narcotráfico, la explotación petrolera y la colonización territorial. De alguna manera la realidad se volvió más compleja y conflictiva, aunque con nuevas oportunidades de crecimiento económico, pero con una tendencia a privilegiar la exclusión social, el acaparamiento, la expoliación de los recursos naturales y la competencia social y empresarial desmedida. Existe una gran preocupación por el deterioro ambiental y la afectación acelerada que ha tenido el recurso hídrico. La sensación es de abandono estatal y una percepción negativa sobre todo lo que aumente el centralismo.

Algo que preocupa en gran medida es la poca participación de la población local en los beneficios que trae la dinámica económica, principalmente en lo relacionado con la explotación petrolera y el boom agroindustrial en la altillanura.   En asuntos delicados como la frontera nacional existe poca presencia y descuido del Estado, la situación de zozobra y tensa calma que se vive en los territorios fronterizos, especialmente en Arauca, que ha sido un territorio especialmente golpeado por el conflicto armado, donde rige la ley del miedo y el terror. Pese a todo esto la región ha crecido demográfica y económicamente, además muestra nuevas perspectivas económicas como el comercio de grandes superficies,  la piscicultura, el turismo, la biotecnología y la agroindustria, un avance importante del capital humano y un proceso de organización social interesante.

El ICAOC de la Universidad de los Llanos continuará con esta serie de ejercicios durante el mes de julio, llegando a las subregiones de cada uno de los departamentos a través de reuniones, encuentros, talleres y conversatorios con actores locales que realizarán los estudiantes de la Maestría en Gestión Ambiental Sostenible. De esta manera se espera identificar algunas  variables estratégicas que permitan priorizar alternativas de desarrollo sostenible para la región.  Cabe anotar que los actores locales han recibido con gran aceptación y aprecio esta iniciativa de la Universidad de los Llanos, pues consideran que existen muchos actores foráneos y entidades privadas que literalmente como lo mencionan los moradores “llegan con discursos culebreros a hipnotizar con mentiras y propuestas descontextualizadas.

Durante el segundo semestre continuará este proyecto en cada uno de los departamentos, generando conciencia en la perspectiva de consolidar liderazgos regionales que tengan incidencia en las políticas públicas que afectan el territorio.

Sector de Carimagua

Sector de Carimagua

La altillanura colombiana es hoy por hoy una de las regiones más estratégicas para el país. En este territorio ocurren dos prioridades económicas planteadas desde la política del gobierno central: La producción de hidrocarburos y la bonanza agroindustrial.  La apertura del pozo de caño limón en Arauca en el año 1986 inició en el país la verdadera locomotora petrolera, que luego pasó a Casanare con el hallazgo de Cusiana – Cupiagua y ahora en el Meta en la zona de Puerto Gaitán. De otra parte, el boom agroindustrial tiene su avance más decidido en el gobierno Uribe con el macroproyecto del “Renacimiento de la Alta Orinoquia” continuando en el gobierno Santos a través de las políticas públicas con una serie de incentivos que ratifican el potencial productivo de la región y promueven a la altillanura como la nueva frontera económica.

 

Lo cierto es que esta zona oriental de Colombia de aproximadamente seis millones de hectáreas se ha convertido en un corto tiempo en el territorio de dinámicas económicas jalonadas por la demanda mundial de energía y alimentos. Tal potencial económico agroindustrial ha sido advertido por grupos económicos nacionales y extranjeros, los cuales están dispuestos a invertir cerca de mil millones de dólares en una primera etapa. Igualmente, la producción de petróleo en la altillanura ha convertido al Meta en primer productor de petróleo desde el año 2006 llegando hoy a más de medio millón de barriles diarios.

 

Lo que pasa desapercibido es que tal “boom” arrasador tiene sus efectos nocivos y lamentablemente nuestra sociedad tiende a minimizarlos. La producción petrolera y el “boom” agroindustrial están generando impactos negativos en el territorio y aunque en el corto plazo parecen mínimos, a largo plazo pueden significar el mayor fracaso ambiental de la historia colombiana. Esta afirmación no nace de un posición opositora a la inversión nacional o extranjera o a una declaración ideológicamente opuesta al capital, sino de una cierta y ponderada hipótesis que hoy expresan muchos académicos y científicos del país.

 

Analizando estos impactos existen cinco asuntos claves que deben tener espacio urgente en la agenda del gobierno:

 

  • La necesidad de generar incentivos a la producción limpia y también sanciones cuando los impactos sean seriamente significativos.
  • La intervención inmediata a la veloz dinámica migratoria y el control al establecimiento de campamentos temporales donde actualmente pueden convivir más de 15.000 personas.
  • La necesidad de promover una política del buen uso y manejo sostenible del recurso hídrico.
  • Proteger a las comunidades indígenas garantizando su pervivencia y seguridad jurídica de sus territorios.
  • Promover la inclusión de la población local en los beneficios generados

 

La agricultura comercial de grandes superficies, responsables de la producción de arroz, maíz, soya, caña de azúcar entre otros cultivos de la altillanura causa un impacto nunca antes medido en ecosistemas frágiles que no tienen la capacidad de recuperarse de manera rápida, pues se han mantenido intactos por milenios.  La cantidad de agroquímicos, plaguicidas y la modificación del suelo traen serios problemas que afectan la bioquímica del suelo y además provoca la contaminación de las fuentes de agua. Los moradores de la región reportan muertes de peces y cambios en las condiciones del agua que la hacen imposible de consumir.

 

Igualmente, no se advierte un compromiso ambiental de las empresas responsables de la exploración y explotación de petróleo. Las tecnologías utilizadas tienen reparos por diversos círculos ambientalistas, solo por mencionar el “fracking” y la tecnología “Star” que privilegian la extracción en masa sin tener un estudio detallado de los impactos negativos en el ciclo hídrico y la estructura geológica general. Lo ideal sería que esta importante posibilidad de recursos de inversión no se convierta en una mala experiencia para el país. Hay que revisar con detalle experiencias internacionales en minería sostenible y controlar los impactos generados.

 

De otra parte, la dinámica migratoria es arrasadora. La migración nace en una oportunidad y genera otras oportunidades, pero el impacto ambiental no se ha dimensionado a futuro. En menos de cinco años la región ha tenido que soportar un aumento de más de 20.000 habitantes que en su mayoría se instalan en campamentos temporales que no tienen un planeamiento adecuado sobre la utilización de agua, energía y otros recursos. Igualmente, su presencia es una presión notable para los ecosistemas por la búsqueda de agua potable, la disposición de residuos sólidos y aguas servidas.

 

Como se puede apreciar el recurso hídrico es el más afectado, aunque los estudios mencionan las  hectáreas susceptibles de ser intervenidas, no existe una política directa que atienda los impactos sobre este recurso. La simple propuesta de más estudios y aplicación de mecanismos de ordenamiento y planeación ambiental que traza el Conpes de la Altillanura no es suficiente. Es necesario tomar medidas urgentes que además promuevan acciones directas y una campaña pública de prevención de impactos, uso y manejo adecuado del recurso hídrico.

 

Aunque el país puede pasar de manera desapercibida afirmaciones donde vehementemente se afirma que los resguardos indígenas son un obstáculo a la inversión, es claro que estos territorios tienen una función especial que debe ser reconocida y garantizada. Los pueblos indígenas son originarios de estos territorios. En tiempo memoriales, se trasladaban libremente por las tierras de la Orinoquia, antes de ser diezmados y culturizados por la dinámica conquistadora y colonizadora. Hoy han sido confinados en estos territorios, lo mínimo que puede hacer la nación es garantizar el estado jurídico de ser inalienables, imprescriptibles e inembargables, tal como lo contempla nuestro ordenamiento legal.  Además de su lengua y cultura tienen un conocimiento ancestral que empieza a ser importante para el mundo actual. 

 

Las organizaciones indígenas ven como una grave amenaza para su pervivencia lo ocurrencia de estas intervenciones económicas a un ritmo acelerado. Existe mucha inquietud por la simplicidad y ligereza como se asumen los proyectos sociales, contemplando solo soluciones parciales y cortoplacistas sin asumir el compromiso de atacar las raíces de la problemática.  El problema no está relacionado muchas veces por la escasez de recursos sino por la descontextualización y aplicación inadecuada de las propuestas que obedecen a modelos de atención poco pertinentes con relación a su cultura y cosmovisión.

 

Otro asunto y que es sumamente preocupante es la condición de enclave que está demostrando esta intervención económica. La economía de enclave se caracteriza por sacar y extraer los beneficios del territorio sin impactar positivamente a sus habitantes. La queja de los habitantes es continua y persistente como para no ser escuchada.  El tema no tiene que ver solamente con las regalías las cuales fueron redireccionadas para el resto del país sin considerar los impactos sociales, económicos y ambientales que esta actividad petrolera origina, sino que también apunta a la problemática en la selección de trabajadores y la disminución de mano de obra para actividades tradicionales como la ganadería y los cultivos de pancoger, actividades de gran tradición y muy importantes para la supervivencia de la población local. No se trata de una situación pasajera y manejable como se ha pensado. Requiere de una política nacional de intervención social que propicie los beneficios económicos nacionales que promete, pero que no deje de lado el tema social y la respuesta adecuada a las demandas de los moradores. La altillanura es una gran oportunidad para el país. Se puede decir que hoy es la responsable de la viabilidad de la economía colombiana, pero hay que pensar en los impactos y en la necesidad de escuchar a la población local que se ve excluida y afectada por la velocidad e intensidad de los cambios mencionados.

 

El gobierno nacional tiene la palabra en convertir esta zona en una experiencia replicable en términos de desarrollo productivo, sostenibilidad ambiental, poblamiento planificado y sensibilidad social o en dejar que se generé la gran catástrofe que sería un hecho por el cual nuestro país sería negativamente reconocido en el ámbito mundial.

Cuando el Presidente Santos presentó el documentos Conpes 3797 como una POLÍTICA PARA EL DESARROLLO INTEGRAL DE LA ORINOQUIA: ALTILLANURA – FASE I, mencionó claramente unas metas: Convertir a esta región en un motor de desarrollo del país, llegar a 780.000 hectáreas de área productiva y generar no menos de 300.000 empleos directos.  En sí se plasma la visión de insertar una región del país a la economía nacional, con la aplicación de un modelo de producción agroindustrial de grandes superficies, basado en los preceptos del crecimiento económico.

En primera medida, no se advierte, es que esta región colombiana ya es el motor económico del país con el aporte que hace actualmente a la economía del país con la producción de hidrocarburos, pues se produce cerca del 80% del petróleo del país. Lo que se pretende a grandes rasgos es la ampliación de la frontera económica, la dotación mínima y el ordenamiento del territorio para permitir una mayor velocidad en este proceso de intervención. Lo que puede celebrarse es que por primera vez existe por lo menos un proceso orientado y materializado con la presencia del estado, sin entrar a detallar o criticar la naturaleza de este proceso de apropiación territorial. Se destaca la exclusión de Vaupés como departamento de la Orinoquia.

Como objetivo general la política busca crear las condiciones sociales y económicas para un desarrollo incluyente y sostenible de la Altillanura, basado en la construcción de un modelo de región.

Tiene unos objetivos específicos en esta primera fase. Toma inicialmente el territorio de la Altillanura, con 8 municipios de los departamentos del Meta y Vichada, plantea la dotación de infraestructura y servicios sociales, el ordenamiento ambiental y económico del territorio, generar condiciones para la inversión privada y aumentar las capacidades institucionales en la región. Lo que llama la atención es la mención de hace de las palabras incluyente y sostenible, lo que precisamente marca una paradoja frente a la naturaleza misma del documento, pues no existe un tratamiento serio de las estadísticas sociales y lo ambiental se reduce al simple ordenamiento.  El tema de infraestructura es el objeto real y principal del documento Conpes pues resulta en más del 95% de los recursos asignados. Lo que deja un aire de dudas y cierto desconcierto es que los mecanismos de financiación son de orden privado y recuperado principalmente a cuenta de peajes mediante esquemas de concesión que ya estaban siendo planteados y algunos ya tienen asignación de vigencias futuras, así de nuevo poco tiene y es ante todo un refrito de decisiones ya tomadas hace más de dos años, sin asignar nuevos recursos.

El diagnóstico menciona claramente las terribles brechas existentes en la región, brechas que se encuentran en la educación, el empleo formal, acceso al agua potable y saneamiento básico, vivienda y salud.  Igualmente plantea una concentración de los servicios sociales en la zona del piedemonte y que el 80 por ciento de la población se encuentra en esta subregión.

Aunque el documento muestra la prepoderancia de asunto étnico, elude el tema y lo trata de manera tangencial, sin atender debidamente que el 33% del territorio de educación, vivienda, privilegiando el concepto tradicional de “pobreza” sin abordar en detalle las posibles causas de estos precarios indicadores. Llama la atención también el interés en minimizar la población indígena, trabajar con cifras desactualizadas y reduciendo su importancia como grupo poblacional.  Sin entrar a especular, pero es curioso que un departamento como Vaupés haya sido excluido y precisamente su inclusión en un Conpes de la Orinoquia elevaría aún más el tema indígena a otro nivel de atención.  Desde este punto de vista el documento es claramente segregacionista y excluye de manera descarada a un grupo de población muy importante en la región.

El tema ambiental es la otra debilidad del documento. Plantea un inicio de ordenamiento, priorizando los temas de ordenamiento ambiental, estructura ecológica, evolución regional del agua y los POMCAS, señala competencias a las Corporaciones ambientales, pero los recursos que se platean son muy escasos. No existe un planteamiento serio que busque incluir verdaderamente la variable ambiental en el proceso de desarrollo armónico y sostenible de la Orinoquia.

El documento dista mucho de ser incluyente pues no vincula a la sociedad civil y la academia de la región.  Todos conocemos las críticas iniciales y el recorrido un poco tortuoso que tuvo la elaboración de este documento. Evito concentraciones de personas, redujo la discusión solamente a los entes territoriales y las instituciones y realizó un trabajo principalmente de escritorio para el diseño de esta política. El primer ejercicio participativo amplio realizado en Puerto Gaitán, en el año 2012, fue la muestra de descontento regional que fue finalmente ignorada.

También tuvo el lunar vergonzoso que el propio José Lebovitz director del proceso por encargo del DNP, estaba involucrado en conflicto de intereses, queriendo ser terrateniente, aprovechando su posición y al mismo tiempo formulador de política incluyente y sostenible. Estos hechos dejan muchas dudas y desconfianza de la verdadera intención de este tipo de intervenciones.

El documento presenta graves deficiencias que corresponden a la forma en que fue formulado, sin la participación de los actores regionales representativos de la academia y la sociedad civil, pues se hizo citando a los secretarios de planeación, gobernadores, alcaldes, funcionarios y técnicos del DNP, algunos sin el conocimiento detallado de la dinámica regional.  Las cifras sociales centrales son del censo 2005 criticado por la forma como se hizo en la Orinoquia y la Amazonia, los indicadores sociales se enfocan en el concepto de pobreza, muy limitado y expresado solamente como carencia de servicios sociales o sin vivienda.

El documento es pobre en análisis de las causas de las brechas sociales existentes, también en los cambios de la propiedad de la tierra y en la proyección de cifras de incorporación económica.

Las causas de las brechas deben ser más analizadas.  Siendo población rural e indígena la que está asentada en estas zonas que presentan rezago en los indicadores es justo plantear que las acciones que actualmente se desarrollan, inclusive con recursos representativos, no están surtiendo resultados.  El tema no está la falta de programas de atención, porque históricamente ha existido inversión nacional, departamental y municipal con programas de asistencia social a la población rural. El asunto es la pertinencia de estos programas, si los recursos son realmente suficientes o si los modelos de atención social en salud y educación corresponden realmente a las condiciones sociales, culturales y ambientales de la población asentada.  El Conpes menciona en lo social más de lo mismo, más programas de atención social, más política institucionalmente y operativamente equivocada. Lo que realmente hay que cuestionar son los modelos educativos y los modelos de atención social en salud, la forma como se realiza el proceso y la inclusión de la variable étnica. Es importante ir más allá del simple enfoque diferencial y avanzar en realmente un rediseño institucional de la política social en salud y educación, involucrando aspectos culturales propios de la cosmovisión indígena que además involucra un concepto de territorio que el vital para su supervivencia[1].  Eso sí elevaría los indicadores sociales y cerraría realmente las brechas existentes.

El Conpes 3797 desconoce la existencia de un capital humano regional, de la experiencia en la región, la existencia de recurso humano que lleva más de 15 años trabajando el tema ambiental y que ya tiene en su haber más de 15 maestrías que están formando profesionales de la región y que en este año entrará a ofertarse el primer doctorado concebido en la región. Existen institutos de investigación que podrían perfectamente aportar en este proceso de desarrollo incluyente y sostenible. El Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de los Llanos es un ejemplo de ello. El Conpes invisibiliza la sociedad civil y a la academia como actores fundamentales del desarrollo regional. 

El tema de empleo se reduce a formar aprendices el SENA, el tema de ciencia y tecnología se menciona pero se elude la forma de actuar, solamente se plantea un laboratorio de innovación social que depende de entidades externas que tienen a plantear modelos de atención en una región que no conocen.

El documento plantea la necesidad de contar con estudios, con información, con más consultorías y más investigaciones externas de las entidades nacionales para poder afinar el foco y por lo menos entender un poco la situación que está pasando en esta región. Este paso se reduciría en gran medida si se incluye a la gente de la región, a la academia y la percepción de los actores locales, porque conocimiento e información sobre la región si existe, pero está dispersa y fragmentada en cada una de las visiones locales de desarrollo que existen sobre la Orinoquia.

Respecto a la formulación el Conpes tiene marcadas deficiencias, respecto a la pertinencia es claro que elude temas claves, la variable étnica, el conocimiento regional y a la sociedad civil organizada, plantea una noción limitada del tema ambiental y se reduce simplemente a una primera etapa de dotación de infraestructura principalmente vial.

De otra parte los vacíos en la estrategia y plan de acción muestran un enfoque tradicional y nada realmente nuevo en las políticas sociales que seguramente brindaran los mismos resultados nefastos que han dado hasta el momento.

En cuanto a la financiación es insuficiente frente a las brechas sociales planteadas y la destinación de recursos adicionales a los que siempre han sido asignados es una farsa. El estado plantea en este documento una sumatoria de presupuestos que ya se están ejecutando en programas de atención desde hace años y también incluye partidas que ya han sido asignadas y que inclusive ya cuentan con vigencias futuras. Es un afán de mostrar con mucho sofisma una nueva inversión nacional que por supuesto es inexistente y tacaña frente a los objetivos que realmente se propone. Claramente se enmascaran recursos ya asignados como si fueran nuevos, y además lo más triste es que corresponde a esquemas de inversión privada, tales como las alianzas público – privadas, regalías y los contratos plan, que finalmente son pagados con recursos de la misma región.

Es necesario profundizar mucho más en el concepto de Región de Planificación y Gestión que se propone y en la operación de una Agencia de Desarrollo Local que involucra a actores público y privados, hay que estar atentos a esta dinámica y solicitar la información al DNP y a las entidades responsables del proceso, porque sin duda debe ser un proceso ampliamente concertado y construido desde la región.

Este documento sin duda debe ser objeto de análisis por la academia, la sociedad civil regional y ser tomado como una oportunidad para tener un posicionamiento claro desde la región, en la formulación de nuevas propuestas y una construcción participativa y real de una política pública integral para la Orinoquia.

[1] Las organizaciones indígenas y autoridades han promovido la formulación de modelos de atención en salud y educación. El SEIP es el referente para la educación y el SISPI para la atención en salud. Son propuestas que ya tienen aplicaciones y pilotos en el territorio.


[1] Las organizaciones indígenas y autoridades han promovido la formulación de modelos de atención en salud y educación. El SEIP es el referente para la educación y el SISPI para la atención en salud. Son propuestas que ya tienen aplicaciones y pilotos en el territorio.

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Hace unos años mencioné en una columna la necesidad de superar el “complejo mesiánico”, el cual consiste en la estúpida condición de algunos nativos de un territorio en considerar que todo lo que viene de afuera es mejor que lo propio, en atención a la sumisa posición de creer que por su origen en la periferia, todas las cosas son de menor valor, inclusive el conocimiento propio llega a ser desvalorizado frente al foráneo, que por sólo ser externo, tiene la apariencia de ser más moderno y distinguido.  La idea de concebir que siempre vendrá alguien iluminado con las soluciones a nuestros problemas.  Esta condición colonial desdibuja las capacidades locales e inclusive deprime la evolución positiva en la construcción de conocimiento regional que en muchos casos puede llegar a reconceptualizar ciertos términos, innovar y aportar nuevos enfoques y puntos de vista.  Vemos que este maligno complejo renace, pero esta vez se fortalece como mito y con mayor energía.  La malignidad de este complejo radica ahora en que los foráneos aprovechan esta condición con sus acartonados títulos para pontificar y conceptualizar sobre lo propio. Se escudan en certificados y estadísticas creyendo que toda aquella persona que sea de tal cofradía, de tal nobleza, recibe una envestidura y automáticamente el conocimiento pertinente les es transferido y además aseguran enfáticamente que es un conocimiento absoluto, muy superior a todo lo creado. Lo anterior tiene su aplicación en el sistema de la educación superior. La región de la Orinoquia ha tenido históricamente una baja cobertura de educación superior, sin embargo, la historia ha venido cambiando. La Universidad de los Llanos, Unimeta, Unitrópico y otras universidades con subsedes en el territorio, como la Universidad Nacional, la U. Cooperativa, la U. Antonio Nariño, la U. Santo Tomás, la ESAP, la UNAD, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad San Martín, entre otras, han venido aportando con sus programas académicos a nivel de pregrado y posgrado en un proceso creciente de cualificación del capital humano.  La acumulación creciente de capital humano es hoy por hoy, uno de los principales ingredientes para el desarrollo y la innovación territorial.   La región cuenta con más de 15 programas académicos a nivel de maestría y el próximo año la Universidad de los Llanos lanzará el primer doctorado regional.  Por lo tanto, aunque las cifras son aún bajas frente a lo que necesita la región, por lo menos existe un importante y creciente acervo de conocimiento que tiene como objeto la lectura territorial de las principales dinámicas locales y regionales.

Dada la creciente importancia de la región, en razón al boom agroindustrial y minero energético, sobretodo en el área de la altillanura. Aparecen expertos foráneos en foros locales pontificando y señalando verdades absolutas por doquier. Llegan universidades externas, con ánimo de participar en la búsqueda de soluciones, pues de plano están plenamente seguras que aquí no hay capacidades locales, y lo peor es que lo ratifican con tal desfachatez en revistas como la Revista Semana en su edición “Tierra a la Vista”. Todo deja entrever que aquí existe una agenda oculta, no se sabe cuáles serán las verdaderas intenciones. Pero lo más triste es que hay empresarios, líderes políticos locales y gobiernos seccionales que actúan como patrocinadores de esta desaprobable conducta. Lo que llama la atención es que cuando la nación empieza a ver en esta región el área más estratégica para el desarrollo del país, llegan expertos de universidades externas a conceptuar sobre la realidad local y crean institutos de investigación y centros de estudios que parecería que están más orientados a canalizar recursos de proyectos de regalías, fondos de ciencia y tecnología, presupuestos para consultorías especializadas que supuestamente son obligatorias para diseñar el desarrollo local y regional.  También levanta sospecha que son universidades que nunca han tenido programas académicos en la región y ni siquiera cuentan con una sede local.  Lo que molesta no es la incorporación de nuevos conocimientos o la posibilidad de fortalecer el sistema de ciencia y tecnología local con la incursión de nuevas universidades. Lo que molesta es la aptitud socarrona y la absurda suficiencia de creer que se está en un territorio virgen y que aquí no existe nada para construir desde lo propio.  Molesta que crean que el solo nombre de una universidad ranqueada en los estándares de calidad, le enviste automáticamente de un conocimiento pertinente sobre la realidad local; de esta manera desconocen y subvaloran las capacidades creadas en el territorio y desprecian la construcción autóctona de conocimiento. Una universidad que actúa así además de molestia genera gran desconfianza. Y no es una desconfianza nacida en posiciones ideológicas que intentan satanizar a una universidad como centralista, o señalarla como el brazo académico de las élites económicas. El asunto va más allá, tiene que ver con la acumulación de capital humano y la necesidad de construir desde lo local procesos de largo plazo.

Para la muestra vale mencionar, según lo anunciado por el DNP, la ejecución del Conpes de la Altillanura va a requerir estudios de ordenamiento territorial, planeación ambiental y construcción de proyectos en la región, como antesala a nuevas inversiones para apalancar el desarrollo de esta importante zona del país.  Este proceso va a ofertar mayores recursos en el campo de la producción agroindustrial, infraestructura productiva y minero energética y por esto está en la mira de centros de consultoría y universidades foráneas que cuentan con conexiones dentro del gobierno.  La idea muy seguramente puede ser un afán de posicionarse localmente y apoyar la construcción de este territorio estratégico desconociendo la historia y el conocimiento creado en la región, creando soluciones amañadas, con intereses particulares y de paso hacer buenos negocios.  La región cuenta con recurso humano muy capacitado y expertos locales para desarrollar tal tarea con total suficiencia y calidad. La calidad basada exclusivamente en los estándares es relativa, pues este simple hecho no garantiza que se conozcan las dinámicas locales y las particularidades de una región tan compleja como la Orinoquia. Ya en la región hemos tenido experiencias de universidades foráneas que muestran mucha codicia por la contratación estatal, establecen nexos locales que les ayudan a anclarse para succionar recursos de regalías y presupuestos públicos. También hemos sufrido en algunos casos por la mala calidad de los trabajos que realizan estas universidades, pues el interés no es dejar un proceso, es aprovechar un cuarto de hora, por lo tanto terciarizan los trabajos y subcontratan gente poco capacitada. De esta manera, es muy difícil que una actuación así deje algo bueno para la región. Pues los resultados no se comparten con la academia local, se llevan al centro del país y allá engrosan la lista ya numerosa de investigaciones que nunca vuelven a la región.  La vinculación de capital humano local es poca o nula, por lo tanto no existe algún nivel de trasferencia o la posibilidad de establecer un aprendizaje de doble vía. Una universidad foránea que actúa así frena la cualificación del recurso humano local, evita la acumulación de capital humano  y actúa como un enclave de conocimiento que succiona recursos y oportunidades, igual como una empresa petrolera succiona el petróleo y deja muy poco para la región.

La invitación es para la clase política, a los gobiernos seccionales y al gobierno nacional a que crean en las capacidades locales y en la calidad que brinda el conocimiento pertinente y la lectura adecuada del contexto que puede hacer la academia local. Existe un grupo calificado de personas en la región que puede construir soluciones y además liderar procesos con una total idoneidad.  Eso permitirá construir sobre bases sólidas una estrategia de desarrollo regional basada en la identidad y el cocimiento propio.

Como ejemplo se puede mostrar un proceso académico que adelanta la Universidad de los Llanos y que es apoyado por Ecopetrol. Un grupo de 35 estudiantes de los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada están cursando estudios de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible en una cohorte especial que tiene la misión de construir la Visión Regional Sostenible de la Orinoquia para el año 2032.  En este proceso ya adelantaron su primer semestre, con unos productos muy interesantes e inéditos en la lectura local del territorio, pues la maestría se desarrolla de manera itinerante, con talleres en Arauca, Yopal, Puerto Carreño y Villavicencio.  Muy seguramente será un proyecto que dejará un capital humano valioso y con buena capacidad de liderazgo.  Instancias como el Comité Universidad – Empresa – Estado del Meta, la Mesa Rectoral Universitaria, la reciente Red de Bibliotecas, el trabajo conjunto en iniciativas como la Primera Rueda Regional de Innovación del Orinoquia, entre otras propuestas, el Centro de Desarrollo tecnológico para la Agroindustria de la región de los Llanos, los aportes de conocimiento a la gestión ambiental y la piscicultura, además de la calidad de los foros que se están desarrollando en Villavicencio y otras capitales, demuestran que la academia local está en un buen momento y tiene la capacidad de ser un actor fundamental del desarrollo de la Orinoquia.

El pasado viernes 22 de noviembre de 2013, se realizó en Villavicencio un encuentro de expertos regionales de las universidades locales, las universidades Antonio Nariño y Cooperativa de Colombia, investigadores y líderes locales, con el fin de construir una visión de sostenibilidad de la Orinoquia desde lo local.

El evento fue organizado por el Instituto de Estudios Ambientales de la Orinoquia, en el marco del programa de Maestría Regional en Gestión Sostenible de la Universidad de los Llanos y el proyecto Visión Regional Sostenible. Además contó con la participación del Instituto Von Humboldt, Parques Nacionales, Corpoica, líderes indígenas y miembros del sector productivo.

La importancia del evento radica en su naturaleza endógena como reunión de expertos calificados de la región que pueden dar legítimamente su concepto acerca de las dinámicas locales que actualmente ocurren en la Orinoquia, entre las que se destacan la explotación minero- energética, el boom agroindustrial y el cambio drástico de las economías locales, como también las modificaciones a la forma de apropiación de los recursos naturales. Se han realizado muchos foros sobre esta temática, convocados por entes externos y medios nacionales como la Revista Semana e inclusive se han creado recientemente institutos por parte de universidades foráneas que desean pontificar sobre una región que no conocen.

Los asistentes manifestaron que el modelo de desarrollo actual aplicado en la Orinoquia, es sólo crecimiento sin desarrollo, sin tener en cuenta las otras dimensiones, como la ecológica y social. Lo anterior ha generado crisis, desigualdad, pérdida de patrimonio étnico, erosión cultural e ingobernabilidad.  Por lo tanto se debe reorganizar el territorio, basándose en modelos tradicionales; economía campesina, indígenas, con gente autónoma, orgullosa de sí misma y decidida a construir caminos de progreso.

Para los expertos locales que participaron de este encuentro, el agua debe ser el pilar de desarrollo armónico y el eje de ordenamiento del territorio de la Orinoquia, para permitir una regionalización de las políticas públicas, basándose en la mega diversidad, en la fortaleza cultural y la soberanía alimentaria.  Se establece la vida como concepto fundamental y central de desarrollo; la vida en todos los sentidos, natural, cultural, humana y territorial.

El desarrollo tal como se está expresando en la Orinoquia dista mucho del concepto de sostenibilidad. Se puede decir que es un tanto inocuo y soterrado hablar de sostenibilidad cuando este gobierno impulsa con tal celeridad e irresponsabilidad procesos como la locomotora minero-energética.

La visión indígena se expresa como resistencia al modelo de desarrollo actual, el cual busca hegemonizar, estratificar y excluir la diversidad regional. La comunidad indígena no tiene en su léxico el término “desarrollo”, pero si el “buen vivir”, en donde las personas tengan la capacidad de estar, permanecer y tener lugar, vivir con identidad, territorialidad y planes de vida. El desarrollo debe ser  autónomo, digno y respetado. La sostenibilidad es respeto por el territorio, los espíritus y los pueblos.

Los asistentes puntualizaron que lo que requiere la región es autonomía y capacidad de incidencia en las políticas nacionales y esto se logra preparando nuestro capital humano y demandando una clase política comprometida y honesta para tener la oportunidad de direccionar nuestro propio futuro.

Los resultados de este encuentro académico se divulgarán a través de medios regionales y nacionales, con el fin de visibilizar la posición autónoma y autóctona de las personas que vivimos y sentimos nuestro territorio.

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La pelea de Uribe y Santos respecto a la responsabilidad sobre el paro agrario es estéril. URIBE tiene tanta culpa o más que Santos. El abandono del campo viene de situaciones corruptas e infames como Agroingreso Seguro que solamente benefició a las familias terraterrientes y con un mal propósito como la justicia lo ha demostrado.

La liberalización de la economía viene desde el gobierno Barco, sin una estrategia clara para apoyar al sector rural. Hoy cuando todos los tratados de libre comercio empiezan a ejecutarse se descubre algo que ya estaba sucediendo desde hace muchos años. Que todos los Colombianos olvidamos de donde venimos, todos somos hijos de una sociedad rural que se urbanizó y olvidó a sus campesinos. Nadie ha vivido el conflicto, al abandono, las vías de penetración imposibles para sacar sus productos, los altos costos de los insumos, las inclemencias del clima, la voracidad de los intermediarios, los altos costos de los combustibles como ellos mismos. EL PAÍS TIENE QUE RECONOCER QUE EXISTE UNA SOCIEDAD RURAL ABANDONADA y que hay que tomar cartas en el asunto para solucionar esta situación y hacer de este país un país en donde todos tengamos oportunidad de desarrollar nuestro proyecto de vida. Que todo colombiano tenga una oportunidad, no importa de que etnia o situación social sea, o en donde viva o de que región sea.

Deseo tocar en esta ocasión de un cáncer que se está extendiendo en forma alarmante en nuestra sociedad: La emisión de juicios, hablar de los demás es una práctica común, incluso aunque se tenga muy poca base y no tengamos argumentos, emitimos juicios en contra de las personas sólo por simples sospechas o por comentarios aislados, generados muchas por personas rencorosas y frustradas que se sienten aliviadas hablando mal de los demás.

De acuerdo al diccionario de la real academia de la lengua española, maledicencia es la acción o hábito de hablar en perjuicio de alguien denigrándolo.

La calumnia es aquella acusación falsa hecha con el propósito de causar daño.

El chisme se define como una noticia verdadera o falsa con que se murmura o se pretende difamar a una persona o en muchos casos a una institución.

La envidia es la tristeza causada en uno por el bienestar de otro. Envidia es avinagrarse porque alguien la está pasando mejor que uno, lo que sea que esto signifique: más dinero, fama, talento, etc.

Eduque a sus hijos en el respecto a la dignidad de las personas.

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Señores EMPRESARIOS e INVESTIGADORES, el 30 de agosto de 2013, en la Cámara de Comercio de Villavicencio, tenemos una cita con la Innovación. La Rueda es un encuentro afortunado de Grupos de Investigación ofertando su conocimiento y los empresarios exponiendo sus necesidades, con el fin de hacer acuerdos y generar proyectos de trabajo mancomunado.  Las regiones del mundo que han incorporado a la ciencia y tecnología como un factor importante de desarrollo regional han alcanzado mejores niveles de competitividad y lideran el mundo. El siglo XXI es el siglo de la sociedad del conocimiento. No podemos quedarnos atras.  

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Un abrazo.

 

Buenos dias.

Quiero hacer este declaración en mi calidad de miembro de la asociación de periodistas del Meta.

Hace dos semanas estoy recibiendo comentarios tendenciosos con improperios que no tienen direcciones electrónicas, nombres y datos válidos. En un comienzo creí que eran personas preocupadas por los temas aqui planteados en este blog. Pero pronto me di cuenta que era un ataque personal.

El asunto tienen como foco el Plan Regional de Competitividad que la Gobernación elaboró en el año de 2008, del cual yo participé como consultor colaborador. El documento no es de mi autoria, es el reflejo de más de 12 talleres que se realizaron en el departamento y que yo tuve la tarea de sintetizar y compilar. El Plan fue aprobado por la Comisión Regional de Competitividad de su epoca y fue publicado por la gobernación del Meta en el año 2009.  Fue catalogado por el Ministerio de Comercio Industria y Turismo como uno de los tres primeros planes de Colombia por su conceptualización y planteamiento.

Las personas que hicieron comentarios en mi blog, manifestaron que no encontraron el documento. Por el cual yo les facilité un link para bajarlo y conocerlo.  Me increpaban que porque no existía esa información en la gobernación, o porque no se habia mencionado en posteriores ejercicios de planificación. Pues logicamente no es una pregunta que yo pueda responder, les mencioné. Porque eso no es de mi competencia, pues se supone que existe una memoria institucional y que cada ejercicio de planificación recoje los antecedentes existentes.

Sobre la aplicación del plan, pues menos puedo responder, porque eso depende de los gobiernos seccionales. Los participantes de los talleres, los asesores y grupo de trabajo realizaron su trabajo. No son responsables si se aplica o no, y menos si los proyectos del Plan Regional, se financian o nó.

Veo un interés personal en este tema y la intención de hacer daño y lanzar afirmaciones sin sustento y dañar la honra de la gente.

Si estan dispuestos a hacer un debate es necesario que planteen sus nombres y den sus reales email y no se cobijen con el manto del anonimato para hacer daño.

Soy un profesional llanero, no de cuna de oro, soy de origen humilde, formado en el Meta, con mucho esfuerzo y sacrifcio. No le debo a ninguna entidad mi formación. Como estudiante siempre estuve en los primeros lugares y pague mis estudios de especialización y maestría con mi propio pecunio y con las becas por desempeño que me gané. 

Intuyo que son personas jóvenes que no conocen la dimámica de este departamento y que dan muestra temprana de su frustación y de la envidia.  Quiero dejarles un mensaje: “Que todo logro se dá con sacrificio y mucho trabajo. Hay que cualificarse, estudiar mucho y comprender cada temática. El exito no se logra pisoteando a los demás o tratando de dañar la honra de las personas.”  Gracias a Dios existen estos medios, pero no para lanzar improperios o para lastimar a las personas. Que tristeza.

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local

 

 

 

 

Plan Regional de Competitividad Meta – copia

DCIM100MEDIA

Luego de participar en la feria agropecuaria y agroindustrial AGROBRASILIA en el Distrito Federal de Brasilia entre el 14 y el 18 de mayo de 2013, la delegación de la Universidad de los Llanos está convencida de la oportunidad de lograr
acuerdos de cooperación con las universidades del área del cerrado brasilero,
una región con condiciones de suelo similares a las encontradas en la
altillanura colombiana.   La razón principal no es copiar el modelo, se trata de tomar elementos tecnológicos, institucionales y organizativos que pueden ser útiles para adaptar en nuestra región.

Conocer la historia del desarrollo del cerrado brasilero es muy importante para Colombia, ya que esta experiencia de desarrollo agrario ha sido tomada como referente principal por el Gobierno y grandes empresarios colombianos. Se trata de un modelo de agricultura comercial a gran escala, con un alto ingrediente tecnológico, alta inversión de capital, grandes extensiones de tierra, con una eficiente maximización de recursos suelo, agua, planta; orientado principalmente a la exportación de materias primas, soya, maíz y sus subproductos.  La validez de contemplar este modelo radica en la probada capacidad de llevar a este país suramericano a ser la una potencia agrícola mundial en pocos años.  No obstante, las magníficas cifras de producción, expertos de este país concluyen que el éxito del modelo ha tenido algunos efectos ambientales y sociales poco deseados, pues en palabras de Eliseo Alves, uno de los arquitectos de este milagro productivo, la sostenibilidad económica es más fácil de lograr, que la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad social. Estos dos últimos aspectos son foco de atención científica de Brasil en este momento, para tratar mantener las altas tasas de producción y garantizar en el tiempo, el posicionamiento global alcanzado.

Vale la pena mencionar que este proceso agrario se nutre de una secuencia de antecedentes, principalmente, decisiones de Estado que comenzaron por la misma creación de Brasilia, una capital totalmente planificada y hecha para ser una maravilla mundial, por su concepción urbanística.  Pero lo más importante fue la decisión de fortalecer el capital humano. El secreto de la evolución brasilera en el campo agrícola desde la década de los 60, fue la formación de alto nivel de más de 3.500 científicos de Embrapa, la empresa brasilera de investigación agropecuaria,  los cuales fueron enviados a las mejores universidades del mundo, para luego regresar y enfocarse en solucionar los problemas locales. En ese momento Brasil estaba sufriendo una grave crisis económica debido a la agobiante deuda externa y el desabastecimiento de alimentos. 

Cabe anotar que el modelo de educación superior de Brasil es diferente al colombiano, actualmente, la educación pública en Brasil tiene un papel primordial y un decidido apoyo financiero del Estado. Unido a este desarrollo educativo, Brasil invirtió una gran cantidad de recursos en infraestructura de transporte, infraestructura productiva, riego, desarrollo urbano, crédito de fomento productivo e estímulos financieros para producción, almacenaje,  comercialización y exportación. Además de lograr construir socialmente un modelo cooperativo de producción y comercialización. 

Estas decisiones permitieron la transferencia tecnológica en el sector agropecuario y aumentó considerablemente la producción científica brasilera, especialmente la orientada al manejo del suelo, sistemas de riego, maquinaria agrícola, obtención de variedades, biotecnología y procesos industriales avanzados, lo cual trascendió a  otros sectores sociales y económicos.

Una de las gratas sorpresas con las que se encontró la visita de la delegación de la Universidad de los Llanos fue la importancia que ha cobrado en Brasil, el tema de la agricultura familiar, la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal, los sistemas de trazabilidad, la agricultura ecológica y la organización cooperativa de pequeños y medianos productores.  Sin duda son los asuntos que llaman la atención de la Universidad de los Llanos, pues en nuestro país, por estar en los estados iniciales del boom agroindustrial no se han tomado muy en serio estas líneas de investigación.

Para la delegación de la Universidad de los Llanos resultó muy interesante conocer estos temas y puede decirse que es una razón más para aprender de la experiencia brasilera.  Contrario a lo que pasa en nuestro país, las universidades brasileras, por decisión gubernamental son incluidas dentro del modelo de desarrollo agrario y cuentan con convenios que garantizan la trasferencia interna de los resultados de Empraba y las demás instituciones de investigación.  Por esta razón, establecer convenios de cooperación es un primer paso para desarrollar una agenda conjunta de investigación e intercambio académico.  Un ingrediente necesario radica en mejorar y aumentar  el intercambio de conocimiento entre Embrapa – Corpoica – Unillanos.  Ya que Corpoica cuenta actualmente con un convenio marco de cooperación que incluye recursos importantes de Colombia y Brasil.

El otro proceso simultáneo es que Unillanos adelante convenios con las universidades de Brasil, especialmente las localizadas en el área del cerrado brasilero. En esta oportunidad se logró un contacto especial con las Universidades de Sete Lagoas UNIFEMM y la Universidad de Brasilia.  Estos contactos fueron acompañados por la delegación de la Gobernación del Meta y por la Embajada de Colombia en Brasil. Los temas seleccionados por ahora son:

Con la Universidad de Sete Lagoas (universidad privada):

  • Modelos de Agricultura Familiar y Agricultura ecológica
  • Asociatividad  y cooperativismo en la organización de la producción y la comercialización agropecuaria
  • Estudios para introducción de nuevos programas académicos de áreas sociales, ingenierías y refuerzo de la investigación en economía rural y desarrollo local
  • Modelos de articulación pequeños- medianos – grandes empresarios en la producción de cultivos de gran escala.
  • Transferencia de tecnología en buenas prácticas de producción para un buen manejo ambiental
  • Cooperación en intercambio de estudiantes de pregrado y de profesores para reforzar programas posgrado en la Universidad de los Llanos.

 

Con la Universidad de Brasilia (Universidad Pública):

Profundizar el uso de tecnologías en el campo de la agricultura familiar y la agricultura orgánica.

  • Mecanismos de extensión y transferencia de tecnología que se pueden implementar con pequeños y medianos productores
  • Funcionamiento mecanismos de trasferencia de resultados de investigación, gestión de centros de desarrollo tecnológico agroindustrial y los parques tecnológicos para la difusión y aplicación de nuevas de tecnologías
  • Cooperación en intercambio de estudiantes y profesores para reforzar programas de pregrado y posgrado.
  • Promover la participación en las convocatorias nacionales y binacionales que permiten la formación de estudiantes colombianos en pregrado, Maestrías y Doctorados.

 

La idea es que se priorice una agenda con metas en el corto, mediano y largo plazo y que esta tenga un acompañamiento y apoyo del gobierno nacional y especialmente de la Gobernación del Meta, que está muy interesada en este proceso. Es importante avanzar en convenios con otras universidades brasileras y establecer un fuerte nexo científico que garantice resultados concretos.  Es importante abordar contactos con las Universidades federales de: LAVRAS, VIÇOSA, MINAS GERAIS, GOIANIA y TOCANTINS que se concentran en el cerrado brasilero y que comparten en parte la misión de Unillanos en sus áreas de influencia.

Antes de avanzar y tomar la iniciativa es necesario resaltar que este proceso requiere de apoyo estatal y que no hay que olvidar que el pilar fundamental del desarrollo agrario brasilero fue el fortalecimiento a gran escala del capital humano nativo.   En este aspecto es importante aunar esfuerzos y que iniciativas gubernamentales como el Fondo de Educación Superior del Meta sean fortalecidos financieramente y garantizar que por lo menos 150 profesionales llaneros sean formados de manera inmediata a nivel de maestría y doctorados en las áreas estratégicas para nuestra región como son: producción agrícola especializada, agroindustria, agricultura orgánica y agricultura familiar, ganadería sostenible, manejo de suelos, sistemas de riego, gestión ambiental sostenible, biotecnología, nanotecnología, automatización agrícola, ingeniería química, ingeniería genética, procesos industriales, economía agraria, desarrollo regional, desarrollo rural y antropología. Es importante la articulación entre la investigación básica e investigación aplicada, la creación de empresas de base tecnológica y la gestión de sistemas de innovación.  La región tiene que aprovechar que el tema de ciencia y tecnología cuenta con posibilidades en la canalización de recursos de regalías y que además se cuenta con un Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación.   Los departamentos del Meta y Vichada pueden conjugar esfuerzos y desarrollar una estrategia conjunta.

La Universidad de los Llanos en un esfuerzo regional puede concretar acciones en el mediano plazo, pues los procesos de formación y de desarrollo tecnológico no maduran de la noche a la mañana. En este caso, es clave la voluntad gubernamental y la decisión de apostar a una visión de futuro colectiva que se construya bajo la premisa de la articulación de la academia, la empresa y el Estado.

Piedra angular de la visión neocolonialista de la Orinoquia. Ojo descubrieron la Orinoquia. Nuevo Colón.

tierra a la vista

En la actualidad, la Orinoquia despierta manifestaciones halagadoras de toda índole en medios nacionales e internacionales, algunas opiniones de personalidades nacionales, grupos económicos, periodistas y empresarios que hablan sobre su enorme potencial y oportunidades que brinda para el desarrollo del país.

En otros tiempos, la dirigencia local  velaba para que la región apareciera  si quiera en noticia o un comentario espontáneo de algún ministro o político nacional. Éramos una región olvidada que no llenaba una noticia, mucho menos un encabezado.  Pasamos de ser la dama modesta de la fiesta con la que nadie quiere bailar, a ser la princesa codiciada y la joya más admirada por los más encopetados visitantes; y eso se lo debemos en gran medida a la cantidad y diversidad de recursos naturales con que cuenta esta región del país.

De un momento a otro despierta tanta codicia que no se sabe en que va a parar descomunal interés de desarrollo, pero algo si es cierto:  Todo el mundo opina y se siente con suficiente autoridad para hablar sobre la importancia de sus recursos para el desarrollo del país, pero pocos se preguntan: ¿Qué se requiere para el desarrollo de sus gentes?, ¿Qué piensan y que manifiestan sus pobladores? y ¿Qué problemas se derivan de la ejecución de todos los proyectos que principalmente se ubican en mentes foráneas y miradas ajenas a la región?

La Revista Semana acaba de publicar un especial sobre la Orinoquia y la Amazonia, recogiendo opiniones y textos de empresarios, funcionarios públicos, investigadores extranjeros, directores de ONGs ambientales, periodistas, artistas y algunos académicos muy escogidos, configurando  de esta manera, un poco facilista por cierto, una visión muy parcializada, categórica y de poca profundidad sobre lo que se piensa sobre el desarrollo de esta zona del país.  Algunos textos plantean macroproyectos de grupos económicos de mucho bagaje nacional, otros escritos son anecdóticos, otros textos evocan ríos de leche y miel que brotarán de las sabanas, selvas, ríos y humedales de la región, pero pocos mencionan la complejidad que implica intervenir esta región del país sin tener claridad y certeza sobre los impactos en la vida económica, social, ambiental, política e institucional que se ciernen sobre los socio-ecosistemas.

Exceptuando la participación de algunos gobernadores y de la senadora Maritza Martínez, más del 90 por ciento de los colaboradores son personas que no cuentan con un conocimiento cercano y vivible de lo que es la realidad regional.  Algunos aunque son autoridad en su campo, describen con total desconocimiento, demostrando una solvencia falsa, sobrevalorando la experiencia de permanecer uno o dos días en la región, o de haber sobrevolado y observado el paisaje local, con total desfachatez pontifican, lanzando opiniones endebles sobre los problemas y soluciones de la región.

Es bueno que se visibilice la región, y que el país se haga una opinión sobre la dinámica acelerada que se observa en el oriente colombiano. También es claro que es necesario que la sociedad colombiana se entere y conozca de una vez por todas, cuál es la región que actualmente está soportando la economía nacional y en gran parte la viabilidad política de la Nación.  Pero, como ejercicio periodístico es esencial buscar el equilibrio informativo y sobre todo buscar el lado humano, el juicio idóneo de la academia regional, los gestores culturales e historiadores de la región, la expresión autóctona, la visión de la sociedad civil y la gente que vive la cotidianidad y que conoce como nadie la realidad.

La edición desconoce la existencia de una sociedad regional. No se visibiliza a la Universidad de los Llanos como principal ente regional de educación superior, no se consulta la experticia de sus investigadores en temas de recursos ambientales, los recursos hidrobiológicos, la gestión ambiental y el desarrollo agropecuario.  Unillanos oferta actualmente una Maestría en Gestión Ambiental Sostenible que cuenta con tres primeras cohortes,  es la Universidad colombiana con mayor conocimiento en acuicultura  de aguas continentales y lanza en el segundo semestre de 2013 un primer doctorado en Ciencias Agrarias.  En un corto período de vida institucional ha consolidado una masa crítica que se cuantifica con el mayor número de grupos de investigación reconocidos por Colciencias, la mayor cantidad de magister y doctores que cualquier otra entidad pueda tener trabajando en la región, inclusive supera  a Corpoica y otras entidades nacionales que tienen sedes en la región.  Por otro lado, existe en región una creciente presencia de Universidades, Unitrópico en Casanare y la Universidad Nacional en Arauca, además de otras subsedes de universidades nacionales como la Universidad Santo Tomas, Uniminuto, ESAP y Universidad de la Salle principalmente en las ciudades del piedemonte llanero.

La región ha crecido en capital social. Actualmente existen en todos los departamentos, nuevas organizaciones sociales, asociaciones gremiales, movimientos cívicos y actores de la sociedad civil que tienen posiciones claras sobre la problemática actual, el uso sostenible de los recursos y las posibles soluciones. Cada una de estas expresiones y las de la academia han sido desconocidas por la publicación.

La revista Semana excluye de tajo la visión indígena. En los departamentos Amazónicos existen 156 resguardos, cuya superficie total es de 25.614.261 has, y representan el 24% del total de resguardos titulados en Colombia.  En la Orinoquía existen 52 resguardos, cuya superficie total es de 447.208 has.  La publicación no tiene en cuenta esta condición poblacional que data de épocas precolombinas y que más del 30 por ciento del territorio de la región está constituido bajo la figura de resguardo. La revista Semana desconoce que la violencia armada, la dinámica minero-energética y el boom agroindustrial están produciendo graves impactos para la población indígena.  Por esta razón, la Corte Constitucional emitió el auto No. 004 de 2009, donde se evidencia la extinción física y cultural de los pueblos indígenas de Colombia, entre estos el pueblo Sikuani que habita las llanuras de la Orinoquia, obligando a las instituciones nacionales y locales a tomar medidas para su preservación.  Los indígenas han venido analizando con detenimiento esta situación, tanto así que en este momento se está convocando una reunión de la macroorinoquia con la participación de las autoridades indígenas.  También sus líderes han intervenido sin ser escuchados en la construcción del documento Conpes para la Altillanura que adelanta el Departamento Nacional de Planeación.

La publicación de Semana enmarca una visión foránea y ajena a la región, representada en el afán desarrollista sin reparo en los impactos y la problemática que pueda afectar la capacidad y sostenibilidad de los ecosistemas de la Orinoquia y la Amazonia. Lamentablemente los colaboradores que aparecen en esta publicación se dedican a enunciar sus proyectos de interés,  sin analizar con detalle la crisis actual desde el punto de vista ambiental, social y económico que ha traído la explotación irracional de los recursos naturales.  Este pronunciamiento no intenta satanizar la inversión privada, ni la presencia de las grandes empresas, solamente hace un reclamo justo sobre la abierta exclusión de la opinión local sobre los acontecimientos que ocurren en la región y la necesidad de tener una noción clara sobre los impactos que pueden poner en riesgo la supervivencia de la población de esta zona.

La región de la Orinoquia merece tener una visión construida desde lo local, con la participación de los actores regionales.  Solo de esta manera será posible garantizar que los esfuerzos nacionales, empresariales y propios sean realmente un factor de desarrollo humano sostenible para el territorio. En nombre de la sociedad regional solicitamos mayor responsabilidad, menos exclusión y mayor participación social.  Conocemos del profesionalismo y capacidad de la revista en desarrollar con mucha calidad y altura periodística otros temas de la realidad nacional, pero en este caso no entendemos cómo se lleva a cabo un proyecto de este tipo sin consultar las verdaderas fuentes directas de la realidad regional.

Vea aqui la publicación y haga su propio juicio

http://www.semana.com/EspecialOrinoquia/flash.html#/1/

Ejercicio de planificación donde participaron durante dos años más de 650 personas representativas del departamento del Meta.  Con técnicas de prospectiva estratégica, asesorada por Francisco Mojica del centro de pensamiento prospectivo, el acompañamiento del DNP y la conformación de un equipo netamente criollo, se plantearon hipótesis de futuro y se asumio una imagen de futuro.

Este documento es una guia fundamental para los gobiernos departamentales del presente y futuro. Ha sido desconocido por asesores y calumniado como ejercicio de planificación. Sin lugar a dudas es el proceso más serio y más técnico de los que se han realizado en el Meta.

Vea el documento.

Documento Vision Meta 2032 ultimo 131211

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Especialista en Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Magister en Desarrollo Regional y Local

Documento Editado y Diagramado por el DNP

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Recientes debates entre columnistas e indigenistas en cuanto a la aplicabilidad de la consulta previa con las comunidades indígenas han generado un clima de incertidumbre y temor en los territorios indígenas. Los columnistas, como Felipe Zuleta, María Isabel Rueda y Daniel Valero, han lanzado críticas a la corte por el populismo jurisprudencial, al gobierno por no generar un ágil marco de actuación y a los pueblos indígenas por lo que ellos llaman una especie de insensatez frente al “desarrollo” del país. El desconocimiento del tema y la miopía etnocentrista hace que se lancen improvisados juicios, poco soportados y guiados por malsanos intereses empresariales y gubernamentales.

La normatividad existente en Colombia no es una invención nacional o capricho indigenista como lo han querido mostrar estos columnistas.  Los compromisos internacionales relacionados con la consulta vienen del convenio 169 adoptado por la Organización Internacional del Trabajo el 27 de junio de 1989 y que entró en vigencia para Colombia a través de la ley 21 de 1991. Además la corte constitucional en sus jurisprudencias obliga la Consulta no solo frente a aquellos proyectos que pueden afectar a los pueblos indígenas, sino incluso frente a los proyectos que prometen beneficios a los grupos étnicos.

La locomotora minero energética y el boom agroindustrial de la Altillanura ponen en grave riesgo a los pueblos indígenas. Por esta razón, además de los problemas de violencia y desplazamiento, la corte constitucional emitió el auto 004 en 2009, mediante el que se evidencia el riego de extinción física y cultural de varios pueblos indígenas en Colombia, entre ellos el pueblo Sikuani que habita en las llanuras de la Orinoquia.

Lo más grave es que los territorios indígenas del país albergan riquezas naturales y por esta razón los resguardos están en la mira de la ambición desarrollista que nada le importa la sostenibilidad ambiental, la cultura, los conocimientos ancestrales y las más de 60 lenguas indígenas que aún conservan los 87 pueblos indígenas que subsisten en el país. Los colombianos tenemos una deuda histórica con nuestros ancestros. Mantener estas formas diferentes de interpretar el mundo y todo lo que se deriva de una supervivencia de más de 600 años, se debe considerar un patrimonio invaluable, que incluso actualmente es más valorizado por organismos multilaterales.

Los pueblos indígenas están en grave riesgo, no solamente por la vulnerabilidad social actual sino porque la locomotora minero-energética y la ambición por nuevas tierras están en una celeridad irracional. Lo menos grave son la consultas previas, que algunas se han logrado a punta de sobornos y estrategias divisorias dentro de las mismas comunidades. Lo más grave es la afectación cultural, la pérdida de identidad y la vulnerabilidad de sus formas básicas de supervivencia, la alimentación autóctona, el autocuidado cultural, la medicina tradicional y la perdida de la lengua, lo que elimina progresivamente al “ser” indígena. Una vez declarada la eliminación del “ser” indígena, quedaría abierta la puerta para terminar con las figuras de resguardo y ceder irremediablemente a la codicia que caracteriza a la economía actual.

Los territorios de los pueblos indígenas son vitales y sagrados para su supervivencia. La irracionalidad etnocentrista y la predominancia cultural no nos facultan para acabar con cualquier forma de pensamiento diferente, es más, puede llevarnos a la pérdida de identidad como nación.

La Orinoquia está herida de muerte. Los cambios ambientales, económicos y sociales que ha provocado la codicia mediática puede materializarse en un descalabro territorial que nuestros hijos y nietos sabrán juzgar. Es por esto que existe una gran responsabilidad de los nativos de la región en saber orientar y proponer alternativas que ayuden a reorientar el curso histórico.

El Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agroindustria de la Orinoquia, es una iniciativa que promueve un conjunto de universidades de la región, con empresarios y sector gobierno, en una alianza de Universidad – Empresa – Estado. El objetivo es lograr a través de la ciencia, la tecnología e innovación, mediante una red colaborativa de los actores regionales las soluciones requeridas para la transformación de las materias primas que se producen en esta zona del país, generar valor agregado, empleo y oportunidades para los Orinocenses.

El proyecto Comprende la instalación de nodos regionales en Villavicencio, Yopal, San José del Guaviare, Inírida, Puerto Carreño y Mitú, en los cuales se dispondrá de un sistema de información que integra soluciones tecnológicas, la oferta de los grupos de investigación para la transformación de las materias primas de los sistemas ganadería, piscícultura, fruticultura, forestales, silvícola, balanceados, agroenergía y producción de alimentos, articulando una red de laboratorios de investigación y desarrollo tecnológico que propiciarán en cada departamento un grado de especialización de acuerdo a su potencial.  Es decir, que los departamentos del Guainía y Vaupés podrán tener la infraestructura de investigación, los recursos humanos idóneos y el acceso a los paquetes tecnológicos  para aprovechar sosteniblemente y  transformar con  los productos que genera la selva.  Así cada departamento articulado a una red de trabajo colaborativo entre empresarios, grupos de investigadores y actores del gobierno podrán desarrollar el enorme potencial que tiene esta región.  Los departamentos del Meta, Casanare y Guaviare desarrollaran nuevos productos a partir de la ganadería y la producción agrícola de zonas tan promisorias como la región del Ariari y la Altillanura.  El departamento del Vichada podrá generar todo un proceso de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para el aprovechamiento forestal.

El trabajo comprende tres etapas, las cuales pueden desarrollarse en un lapso de 6 años. La primera etapa comprende la creación y articulación de la red de actores regionales, laboratorios y centros de investigación de las universidades que participan del proyecto mediante la red de informática y comunicaciones; la construcción de una planta piloto agroindustrial para experimentación y desarrollo de nuevos productos,  la preparación del recurso humano gestor y la conformación de una unidad de gestión tecnológica avanzada, inteligencia de mercados y estructuración de proyectos.

En una segunda etapa se ampliaran las capacidades de los laboratorios en cada departamento, la formación y fortalecimiento del recurso humano regional mediante alianzas nacionales e internacionales con otros centros de desarrollo tecnológico que trabajen el mismo objetivo y el posicionamiento comercial de nuevos productos basados en la transformación de las materias primas de la región.

La última etapa comprende la generación de la infraestructura necesaria para consolidar procesos de desarrollo tecnológico en toda la región, la formación de maestrías y doctorados en áreas estratégicas para el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y generación de empresas de base tecnológica que  integren diferentes centros de investigación y laboratorios de toda la región, generando empleo y oportunidades para la gente de la región.  Otra preocupación del Centro será el posicionamiento internacional de los nuevos productos, la innovación social y la generación de alternativas de gestión organizacional, transporte y comercialización acordes al potencial regional.

De esta manera la región pretende propiciar que los beneficios de la transformación se queden en la región y permitir a los actores regionales ser protagonistas proactivos de su propio desarrollo.  No es algo descabellado. La región ha venido avanzando en el tema de la educación superior, la formación avanzada y ya cuenta con algunos grupos de investigación que pueden empezar a generar una dinámica productiva que beneficie a los productores y empresarios de la región. El proyecto se desarrolla por fases y se espera que en la medida que se consolide integre una mayor cantidad de empresarios, universidades e instituciones públicas.

Para mayor información se puede establecer comunicación mediante email a los correos: cdtorinoquia@gmail.com o cueemeta@unillanos.edu.co en los cuales se brindará la información necesaria para hacer parte de esta iniciativa. La propuesta está siendo gestionada por el Comité Intergremial del Meta, Asorinoquia, Bionergy, el Comité Universidad – Empresa – Estado, universidades como la Universidad de los Llanos, Unimeta, Uniminuto, la universidad Santo Tomás, la Universidad San Martin, la ESAP, la UNAD, la Universidad Antonio Nariño, CUN, CIDCA y la Universidad Cooperativa de Colombia, entre otros actores regionales, como la Mesa Rectoral Universitaria que integra a instituciones de Educación Superior de Meta y Casanare.Imagen