Archivos para febrero, 2008

pensar en mejorar

Tenemos el gran reto de enfocar el desarrollo regional creyendo en nosotros mismos. Lo cual no debería ser un reto sino una actitud inherente a nuestra capacidad de observar e imaginar el futuro del mundo.

¿Resulta tan dificil saber que somos capaces?

podemos hacerlo

 Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo. Profesor Unillanos.

Ciudad Futura
Existe un debate actual sobre la destinación de 17.000 Has del predio Carimagua en los Llanos Orientales de Colombia. La discusión se sitúa en el momento preciso cuando la sociedad mundial vislumbra de cerca el crecimiento poblacional, la disponibilidad de alimentos, crisis energética, el desborde ecológico de las ciudades y todo lo que significa el cambio climático. Carimagua está ubicada en una de las planicies más estratégicas del planeta. Posee invaluables recursos en sus tierras. Muy pocos países cuentan con un área tan extensa, con enormes posibilidades para desarrollar proyectos productivos, urbanismo social o programas alternativos.  Es claro que Carimagua no puede ser una réplica de nuestro pasado conflictivo y una nueva expresión de violencia económica.  Estas tierras pueden ser la enseñanza de Colombia para el mundo, perfeccionando el urbanismo y desarrollo sostenible del siglo XXI. 
Una nueva corriente causa escozor al ambientalismo trasnochado que persiste en algunos académicos. En 2005, McDonough y Braungart publican un revolucionario libro titulado “De la cuna a la cuna” (Cradle to cradle), rediseñando la forma en que hacemos las cosas.  La humanidad no se convence aún del fracaso de su forma de vida e insiste en acciones de mitigación, pero lo que hay que hacer es cambiar el enfoque de intervención de las actividades humanas.  El secreto está en pensar como piensa la naturaleza y llegar a un espacio humano que sea ciudad-campo- naturaleza al mismo tiempo.  
La propuesta es desarrollar una urbe basal en donde se combinan respuestas futuras de todas ciencias, principios entrópicos, arquitectura inteligente, eco-urbanismo, nanotecnologí a, biotecnología, ciclos económicos, industriales y hasta nuevos enfoques de la psicología humana.  Desde luego, nada que ver con Marandúa.
Se trata de establecer un modelo sostenible de asentamiento que desarrolle los principios de eco-eficiencia de manera tal que los productos de desecho y remanentes de la fabricación y de los procesos agrícolas sean utilizados y reutilizados en dos sistemas infinitos de ciclo cerrado de nutrientes, uno industrial y  otro biológico.  Los materiales de construcción no son los convencionales, tampoco la organización vial, ni los sistemas de servicios públicos. Si esto tiene eco, tendríamos la posibilidad de ser foco mundial de miradas científicas y un país que ofrece alternativas de vida viable en el planeta.  En este macroproyecto colombiano podrán participar por igual, empresarios, desplazados, académicos, científicos puros y obreros rasos.    El equipo para pensar el futuro de Carimagua no puede estar en manos de un ordinario grupo de economistas, requiere de seso interdisciplinario y transdisciplinario. La conciencia colectiva del país no puede ser caja de resonancia de una avalancha de intereses ocultos que evitan pensar en lo verdaderamente trascendente.
Manuel Javier Fierro Patiño. Magíster en Desarrollo. Catedrático Unillanos.
veleta
La realidad desborda la capacidad de reacción de la ciudad. Con tantas noticias y hechos extraordinarios, Villavicencio se debate cual veleta que se mueve según los vientos que sean más fuertes. Es terrible concluir que los Villavicenses nos caracterizamos por la poca capacidad para tomar decisiones, pues casi siempre otros las toman por nosotros. De un momento a otro aumentaron los automotores y empezó a llegar mucha gente de afuera. Algunos con ganas de pasear, otros buscando un mejor futuro y tristemente, una buena cantidad de personas desplazadas por la violencia. Que somos destino turístico, que Villavicencio sufre de una fiebre inmobiliaria, que la gente anda como loca comprando y consumiendo por doquier; que la ciudad es punto estratégico para el desarrollo de la Orinoquia, que las cadenas de plata prometen riqueza fácil, que el auge de los centros comerciales y que el nuevo gobierno tiene muchos lastres heredados, son hechos simultáneos que arrasan la cotidianidad. El barco se mueve y las corrientes lo llevan a cualquier lado.
Tal parece que en las actuales condiciones no se puede maniobrar, pues aparentemente todo se mueve en función del caos y la complejidad. No obstante, el esfuerzo de la administración local por retomar el rumbo y plantear una ruta, parece que su empeño no es secundado por el conjunto de actores locales y regionales. Muchos diagnósticos y estudios plantean proyectos regionales y acciones para desarrollar. Nos recalcan que hace falta fortalecer la educación, que hay que formar jóvenes en lo que realmente necesita el sector productivo, que los empresarios no advierten la necesidad de cambiar para ser más competitivos, que el gobierno central nos incumple, que los actuales dirigentes políticos no tienen fuerza en el congreso, en fin. Realmente falta un proyecto de ciudad y una agencia o instancia que oriente de manera independiente el desarrollo local y regional. Un equipo de líderes con ganas de hacer las cosas, con la seriedad para plantearse metas concretas y sin el miedo a parecer ambiciosos.

El destino no existe, el futuro se construye. La pasividad de la acción pública contrasta con el poder económico de las grandes empresas y grupos económicos que tienen el poder de decidir por encima de los intereses de la población residente. Valdría la pena estudiar el origen histórico de la ciudad y darnos cuenta que la ciudad siempre ha cumplido un mismo papel, cruce de caminos como dice la historiadora Nancy Espinel, o una bisagra que articula la Orinoquia con el centro del país, centro regional de distribución de bienes y servicios para el oriente colombiano, siempre altiva, siempre un hervidero social.

Necesitamos un camino que oriente nuestras prioridades y permita aprovechar las capacidades locales. Un desarrollo económico y social sostenible, con anclajes regionales y no un crecimiento espurio basado solamente en la inversión foránea y en la expoliación persistente de nuestro territorio. Un paso nos separa de la hecatombe tan anunciada. La crisis social y el desabastecimiento alimentario que se avecinan, si no se asumen con responsabilidad las riendas del presente. Ciudadanos, es hora que el futuro dependa de nuestra capacidad de deliberación.

Los procesos de innovación, constituyen una inaplazable oportunidad para que las regiones de los países emergentes puedan desarrollarse. Lamentablemente, persiste el desdén por la ciencia y la participación independiente y a veces contradictora de los actores en el contexto del desarrollo.

El escenario regional es el substrato con mayores posibilidades en el planteamiento de una estrategia que busque aglutinar acciones y forjar un interés común. La región demanda un modelo endógeno de desarrollo que contrarreste la clásica visión del crecimiento económico, propicie la conformación de alianzas y enfatice en la creación de condiciones para la inclusión social y el desarrollo humano. Unillanos se fortalece con paso firme en este propósito, liderando procesos de articulación con el sector privado y el gobierno, modernizando sus procesos y procedimientos, destacando la universidad investigativa y la proyección social, sin olvidar la importancia de la docencia en la formación de competencias. Se asume la universidad con visión regional, no como un agente que pueda ser instrumentalizado, sino un actor preponderante y proactivo que lidere conjuntamente con los gremios, empresarios, gobierno y organizaciones sociales, iniciativas que apunten al interés colectivo. La universidad debe ser un ente que se ocupe del desarrollo humano de manera integral, que vele por la seguridad alimentaria, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, propiciando proyectos que busquen el desarrollo económico con equidad social. Igualmente, para la universidad debe ser determinante aportar en la generación de ventajas competitivas y ayudar a posicionar las empresas e instituciones en un lugar de vanguardia, generando empleo e ingresos para el grueso de la población.

Estos nuevos retos traen consigo una reinvención de las relaciones interinstitucionales y del papel que cada uno de ellos realiza en un marco de articulación. El Estado debe ampliar su campo de acción. La inducción de competencias empresariales, la promoción real de la ciencia y la innovación, la constitución de alianzas socioempresariales y la financiación de procesos de emprenderismo social deben ser funciones inherentes. La generación de un contexto adecuado para la atracción de la inversión es importante, pero no suficiente para tener éxito en procesos de desarrollo regional. La experiencia en el mundo lo ha mostrado categóricamente. El éxito económico de las grandes economías emergentes, tales como India, China, Corea e Irlanda, ha estado soportado en un papel de un Estado inductor de procesos de acumulación de capital humano y capital social en regiones específicas. El talento humano es fundamental y este se aprovecha a partir de la aplicación de la ciencia y la tecnología.

En este orden de ideas proyectos como el “Mapa de conocimiento” son relevantes para saber donde nos encontramos y qué rumbo podemos tomar. El llamado es a que empresas, universidades y gobierno emprendamos un camino común. Un camino que nos lleve al Meta y Orinoquia a aprovechar nuestras potencialidades, pero ante todo, lleve a nuestra gente a niveles óptimos de autonomía y bienestar gracias a un trabajo mancomunado. Un sendero que solo el conocimiento pertinente y socialmente compartido puede construir.

Este estudio muestra los factores que inciden el proceso de creación y consolidación de empresas en Villavicencio. Se constituye en un documento muy util para trazar políticas de desarrollo empresarial en el nivel territorial. Se puede bajar de la siguiente dirección.

http://empresasvillavo.wordpress.com