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FORO VICHADA A2014 099

El Instituto de Ciencias Ambientales de la Orinoquia “ICAOC” de la Universidad de los Llanos realizó en los cuatro departamentos llaneros un evento de reflexión colectiva con actores sociales para la construcción de la visión de desarrollo sostenible de la región.  Este ejercicio participativo se realiza en el marco del convenio que suscribió Unillanos con Ecopetrol y en el cual se contempla la formación de 35 profesionales de estos departamentos en el programa de Maestría en Gestión Ambiental Sostenible.  Los eventos iniciaron en Villavicencio, el 18 de junio, continuó luego en Yopal el 25 de junio, siguiendo en Puerto Carreño el día 28 junio y terminando en Arauca el 3 de julio del presente año.  Dentro de estos talleres se realizó un análisis de los factores de cambio en el territorio en el pasado – presente y futuro logrando un consenso entre los actores en cuanto a los aspectos más relevantes que afectan la realidad en el territorio.

Este trabajo que realiza Unillanos pretende hacer una lectura y comprensión de las dinámicas regionales, dar a conocer las diferentes visiones que existen sobre la región, visibilizar a los actores locales, que en la mayoría de los casos son excluidos de las decisiones que se toman sobre la Orinoquia y contribuir a la génesis de un nuevo discurso regional mucho más proactivo y que nazca del análisis que los actores locales hagan de la realidad, tanto en sus causas como en los efectos. En estos talleres participaron la academia, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios, agremiaciones y líderes de la región.

La dinámica ofreció un panorama algo desalentador respecto al presente. Los actores locales perciben que en el pasado todo era mejor, existían valores, una cultura del respeto y tolerancia que favorecía la vida en paz y armonía, “se vivía y se trabajaba con alegría”.  La historia se parte en dos con la aparición de los fenómenos del narcotráfico, la explotación petrolera y la colonización territorial. De alguna manera la realidad se volvió más compleja y conflictiva, aunque con nuevas oportunidades de crecimiento económico, pero con una tendencia a privilegiar la exclusión social, el acaparamiento, la expoliación de los recursos naturales y la competencia social y empresarial desmedida. Existe una gran preocupación por el deterioro ambiental y la afectación acelerada que ha tenido el recurso hídrico. La sensación es de abandono estatal y una percepción negativa sobre todo lo que aumente el centralismo.

Algo que preocupa en gran medida es la poca participación de la población local en los beneficios que trae la dinámica económica, principalmente en lo relacionado con la explotación petrolera y el boom agroindustrial en la altillanura.   En asuntos delicados como la frontera nacional existe poca presencia y descuido del Estado, la situación de zozobra y tensa calma que se vive en los territorios fronterizos, especialmente en Arauca, que ha sido un territorio especialmente golpeado por el conflicto armado, donde rige la ley del miedo y el terror. Pese a todo esto la región ha crecido demográfica y económicamente, además muestra nuevas perspectivas económicas como el comercio de grandes superficies,  la piscicultura, el turismo, la biotecnología y la agroindustria, un avance importante del capital humano y un proceso de organización social interesante.

El ICAOC de la Universidad de los Llanos continuará con esta serie de ejercicios durante el mes de julio, llegando a las subregiones de cada uno de los departamentos a través de reuniones, encuentros, talleres y conversatorios con actores locales que realizarán los estudiantes de la Maestría en Gestión Ambiental Sostenible. De esta manera se espera identificar algunas  variables estratégicas que permitan priorizar alternativas de desarrollo sostenible para la región.  Cabe anotar que los actores locales han recibido con gran aceptación y aprecio esta iniciativa de la Universidad de los Llanos, pues consideran que existen muchos actores foráneos y entidades privadas que literalmente como lo mencionan los moradores “llegan con discursos culebreros a hipnotizar con mentiras y propuestas descontextualizadas.

Durante el segundo semestre continuará este proyecto en cada uno de los departamentos, generando conciencia en la perspectiva de consolidar liderazgos regionales que tengan incidencia en las políticas públicas que afectan el territorio.

Información no es Conocimiento

Información no es Conocimiento

Las crisis económicas pueden ser un contexto propicio para que los actores regionales presten atención a lo realmente estratégico. Generalmente, en situaciones comunes, donde supuestamente no existe un afán gerencial y aparentemente no hay preocupación por la escasez, existe la tendencia a despilfarrar, pensar menos y actuar improvisadamente. Pero, cuando la crisis llama el interés general y se demandan soluciones pertinentes y oportunas, se suele ser más cauto y pensar mucho más las cosas. Es una oportunidad para plantear propuestas responsables que apunten a maximizar recursos, generar alianzas y emprender acciones coherentes.

Lo cierto es que se requiere un marco para generar ingresos para la población, pero si las empresas y la economía en general están en recesión, es muy difícil que se pueda producir lo suficiente para generar empleo y activar la demanda. Es el momento para desarrollar un plan de emprenderismo y formalización empresarial a gran escala, que involucre recursos significativos, garantizando el tránsito de los emprendedores hacia la consolidación de empresas que generen valor agregado, ingresos y nuevos empleos. Se necesita un proceso intensivo que garantice que hagan empresas los emprendedores que realmente cuentan con los medios tecnológicos, financieros y el conocimiento para desarrollar planes de negocios factibles. Por esta razón, se requiere la participación articulada de la academia, los gremios, las empresas y el gobierno para construir una verdadera región del conocimiento. Ello implica la necesidad de darle vida a proyectos como las zonas francas, los parques tecnológicos y multiplicar los departamentos de investigación, desarrollo e innovación en las universidades, fortalecer las empresas existentes, desarrollar programas de emprenderismo y orientar los recursos de los entes territoriales hacia los sectores dinámicos.

Pero brindar resultados de manera inmediata requiere de un esfuerzo en recopilar y procesar la información de manera rápida. Datos sobre los mercados, inversiones tecnológicas y aplicación masiva de tecnologías de la sociedad del conocimiento, proveen del soporte adecuado para la toma de decisiones. Una región del conocimiento es una región “inteligente” que puede adaptarse y evolucionar de manera flexible, ofreciendo respuestas pertinentes en tiempo real. Es la región donde los recursos financieros se combinan con información de mercado, conocimiento y tecnología de última generación.

La Orinoquia tiene el capital humano, los recursos financieros y los medios para conseguir, adaptar y producir la tecnología para apuntalar un proceso de desarrollo en el corto y largo plazo. Solamente se requieren decisiones políticas con visión estratégica, que conviertan planes en hechos palpables.

Manuel Javier Fierro Patiño Magíster en Desarrollo Local y Regional

Medio país olvidado

Medio país olvidado

Se ha dicho que la región ha estado alejada de las oportunidades por la visión parroquial de sus gobernantes y el desinterés marcado de los principales actores regionales. Cierto, pero, el desarrollo también depende de las políticas del gobierno nacional y la intervención equitativa que debe dársele a todas las regiones. La Orinoquia ha sido de las regiones más golpeadas y afectadas por ese sesgo centralista, que prioriza toda inversión y atención en las zonas más activas en términos económicos y electorales. La región es vista todavía como una zona de reserva y con escasas posibilidades de articulación económica, con una única finalidad: la producción depredadora de materias primas.

Se identifican los proyectos estratégicos para la región, sin embargo, son los mismos proyectos que hace 20 años viene hablándose. Mientras otras regiones materializan sus iniciativas, la región persiste aislada y despreciada por el poder central. No es asunto de sesgos partidistas, se puede advertir como una deliberada política de Estado, pues la atención nunca ha existido. El aeropuerto de carga de Villavicencio, fue enterrado por el aeropuerto Santiago Villa de Flandes, Tolima, que sí se está ejecutando. El gobierno destina 10 billones de pesos para construir dobles calzadas en todo el país y nos conmina a invertir nuestras regalías y pagar con peajes la vía Bogotá-Villavicencio. Se nos prometió el distrito de riego del Ariari, que incumple el Ministro Arias Leiva como funcionario, pero promete como candidato. La Aerocivil dice que Villavicencio no puede tener edificios altos pues inutiliza el pretexto de un nuevo aeropuerto. Se dan promesas y contentillos, pero la población apenas advierte el engaño.

Tal como ocurrió con el Ferrocarril de Oriente, en los albores de la Guerra de los mil Días, los políticos, más numerosos y audaces de otras regiones, se confabulan para aislar a la región, pero vuelven en cada campaña a pedir votos.

Somos el primer productor de petróleo de Colombia, pero tenemos los combustibles más costosos del país, los fletes de carga más caros y las restricciones más absurdas en el gasto. De qué sirve ser una región llena de potencialidades y boyante en recursos, si estos solo son pretexto para afectarnos o llevarnos al olvido. Somos verdaderamente nobles o irracionalmente pasivos.

Pensemos: La crisis económica va afectar a los sectores más vulnerables de la economía, no obstante el sistema financiero logra 10,8 billones de utilidades en el 2008. El dueño de Coviandes aporta 600 millones a la campaña Uribe del 2002 y como casi todos los años, resulta ser el banquero más beneficiado en el país. Ahora Coviandes tiene la vía a Bogotá en sus manos, solo necesita que un gobierno complaciente siga autorizando la concesión por 40 años más.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo Local y Regional

Lo confirma el presidente Uribe: “Un mecanismo financiero ilegal con el que han sido estafados miles de ahorradores atraídos por exorbitantes y rápidas ganancias, son parte de la “cultura mafiosa”. Lo más certero que se ha escuchado en las últimas declaraciones del primer mandatario. No porque los recursos estén totalmente conformados por dineros calientes, sino porque lo que mueve a estas pirámides es la cultura de la ganancia fácil, la misma cultura que moviliza al crimen organizado y la política corrupta; sin demeritar como causa, la falta de oportunidades sociales en un sistema financiero tan inequitativo y excluyente.

Ganar fácil supone evitar el trabajo, superar los conductos normales y corrientes para surgir por encima de cualquier prejuicio. Es un mecanismo cotidiano expresado con refranes y dichos populares: “El vivo vive del bobo”, “pa´las que sea”, “en la política y el amor todo se vale”. Algo enraizado que premia la creatividad, no para cosas buenas, sino para ascender como sea, sin acatar la ley.

Lo que más preocupa, es que ya es algo común en los altos funcionarios del ejecutivo y legislativo, e inclusive en las fuerzas del Estado. Es imposible que un país como Colombia, con tanto potencial, pueda surgir con tales problemas institucionales. Expertos como Salomón Kalmanovizt y Luis Jorge Garay lo han recalcado. Bernardo Pérez hace una mención a dos nuevos mandamientos de convivencia que evocan la facilidad de cosechar el fruto ajeno: el “décimoprimero” – no dar “papaya” –, y el “décimosegundo” – no dejar pasar la “papaya”. Es el mismo mecanismo que cultiva el estudiante que hace copia, el ciudadano que no hace cola o la persona que falsifica soportes de hoja de vida para superar con engaños lo que no ha logrado con esfuerzo propio.

En el lenguaje común y no solo en los sectores populares sino también en empresas, entidades y universidades, es normal hablar del “duro”, del “propio”, del “patrón”, de la necesidad de hacer un “cruce” o de “arreglar un torcido”. La noción de vida corta alimenta la violencia y destraba los miedos para morir tempranamente. Una cultura en dónde todo es transitorio y desechable y en dónde su mejor expresión se mide, según Garay, a través del derroche y disfrute inmediato. Peor aún el calificativo de “pendejo” al funcionario público que no aprovecha su cuarto de hora o el caso del político que es proporcionalmente admirado dependiendo del número de procesos legales que tenga y sepa sortear.

En palabras de Néstor Raúl Acosta, en el Comité Cívico de Villavicencio: “lo que hay que cambiar no son las leyes o las instituciones, lo que tiene que cambiar son las personas, para poder cambiar todo lo demás”. El país y sus ciudades tienen que abordar procesos que permitan espacios de diálogo y reflexión de la sociedad, con la participación especial de los estamentos educativos y los padres de familia. Surge la necesidad de un proyecto ético de reconstrucción social, que tiene que desarrollarse para la lograr una verdadera ciudad decente.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo.

El triunfo de Barack Obama como presidente electo de EEUU marca una nueva época en el mundo. La desgastada imagen de Bush, los continuos errores de política internacional de su gobierno, los crecientes escándalos de corrupción y manipulación para esconder los síntomas de la crisis mundial, crearon un ambiente impopular de aversión para EEUU como nunca antes visto en la historia. Cuando una potencia mundial de esta magnitud llega a tales niveles, el equilibrio mundial que ha mantenido las tensiones en un punto tolerable tiende a quebrarse. El primer error del gobierno Bush fue creer ciegamente en el papel de EEUU en un mundo unipolar, donde como supuesto determinante es la idea de la preponderancia solitaria en el campo militar, político, económico y ético. Esa idea alimentada por el debilitamiento de sus opositores cambió los límites morales de la geopolítica.

Condoleezza Rice resultó ser la fiel expositora de la prepotencia y falta de tacto en las relaciones internacionales. En muchos casos EEUU pasó de ser mediador a ser causante de crisis, su papel de vigilante de la paz se resquebrajó dada su desproporcionada respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Si bien, existía pleno derecho a responder, su accionar rompió los límites de la convención de Ginebra, con ejemplos como Abu Ghraib y Guantánamo. Esto sumado a los desatinos tácticos y daños colaterales en Afganistán rompieron el ideal de autoridad moral, la cual nace de la coherencia entre el decir y el hacer, entre el hacer y ser.

Esa idea sobredimensionada de poder llevó a cambios en la doctrina de seguridad nacional que infringieron daños al concepto de justicia. Estos ataques preventivos hicieron que los blancos de la guerra se hicieran menos densos y difíciles de localizar. De esta manera, primó la respuesta improvisada sobre la protección de los civiles para eliminar a toda costa al enemigo, práctica que empezó a crecer desde el conflicto en Yugoslavia.

Con Obama nace la esperanza y como el mismo lo ha dicho, será el comienzo de un nuevo orden en las relaciones internacionales de EEUU. Como primera medida será muy importante recobrar la confianza y credibilidad de la gran potencia. La recesión estadunidense creará un escenario muy difícil para el nuevo gobierno. No obstante, no debe poner en riesgo los cambios en las doctrinas de seguridad, que harán mayor énfasis en la negociación de conflictos y la intolerancia frente a los ilimitados márgenes que adquirieron las acciones de guerra. Por esta razón, no es raro el ímpetu con que Obama condena el asesinato de sindicalistas en Colombia. Esta condición de reconstrucción moral, aunque muchas veces es más simbólica que real en los gobiernos de EEUU, marcará la pauta en las relaciones con sus socios más cercanos.

Manuel Javier Fierro P. Magister en Desarrollo. Unversidad de los Llanos

Una democracia moderna requiere de una sociedad civil activa y empoderada. Este activismo depende de las condiciones y garantías existentes para participar de las decisiones de gobierno y de las propias características y capacidades del tejido social. El empoderamiento es aquella característica que se logra cuando la sociedad asimila, asume y participa de la esfera de poder. Según este concepto, el individuo tiene un rol activo y puede actuar en las decisiones locales, nacionales o regionales, gracias a la actitud crítica y la cultura política que adquiere.

Cuando las instituciones y el gobierno pierden credibilidad, en su complemento se fortalece la sociedad civil quien actúa como actor primordial. Se logran cambios en la cultura política que castigan las malas prácticas y premian el mérito y la capacidad de los dirigentes. Aquello que algunos llaman el “voto de opinión” se transforma en una vara de medida colectiva que influye cada vez más en la elección de los gobernantes.

La sociedad se empodera también cuando se cuestionan los patrones de poder existente. Un poder nacional acumulado centralmente, arbitrario e injusto con las localidades y regiones logra despertar procesos de activismo y empoderamiento regional. Décadas de injusticias cometidas por gobiernos de turno deberían generar movimientos regionales de gran envergadura. En el caso de la Orinoquia existen razones de peso para exigir una actitud más consecuente con la región, en razón a su importancia estratégica, aporte a la producción nacional y garantía de estabilidad macroeconómica para el país. Colombia no sería viable sin la Orinoquia.

Alcaldes, gobernadores, como también, miembros de corporaciones públicas deberán representar con honor y dignidad el querer regional y reconocer que ahora están revestidos de una mayor legitimidad, que no admite sectarismos ni protagonismos individuales. Hay que respaldar la actitud cooperativa y conciliadora de los parlamentarios, concejales y diputados, que se han despojado de su lastre partidista y han interpretado los intereses regionales. La sociedad empoderada acompaña con fortaleza a los alcaldes y gobernadores que asumen una posición digna ante el atropello del gobierno central. En estos momentos la unión es garantía de éxito en la búsqueda de un papel preponderante en la economía y la política nacional.

De este proceso deberá originarse la participación burocrática en los ministerios y entidades descentralizadas, donde los orinocenses puedan incidir como lo hacen los funcionarios de otras regiones. Gran parte de las decisiones nacionales se toman en las oficinas y pasillos de los edificios de Bogotá. No es un asunto clientelista o politiquero, es un asunto de equidad regional. Finalmente, deberá concretarse la unidad regional a través de un referendo de ordenamiento territorial que sea fiel a la expresión plasmada en la Constitución Política de 1991. La materialización de los macroproyectos regionales sólo será posible mientras se mantenga una activa incidencia en las decisiones nacionales.

https://javierfierro.wordpress.com

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister Desarrollo Regional y Local

Escuchamos con atención las noticias diarias y observamos como los proyectos regionales que promueve la dirigencia regional han permanecido fundamentalmente en el discurso de los últimos 15 años. El aeropuerto internacional de Villavicencio, la navegabilidad del río Meta, el centro de desarrollo agroindustrial, el distrito de riego del Ariari, entre otros, además de la doble calzada Bogotá- Villavicencio, que se suma al portafolio, reencauchando la vieja idea de la autopista al Llano; han sido objeto de discusión y espontáneamente se han constituido en las soluciones religiosamente aceptadas para jalonar el desarrollo regional. Igualmente, ha permanecido la idea del aprovechamiento racional de la biodiversidad y el recurso hídrico como muestras inobjetables de nuestra potencialidad. Sin embargo, si hacemos un balance del estado de cada uno de estos proyectos, podemos afirmar que permanecen en un bajo nivel de complejidad en cuanto a la definición de estrategias de concreción y profundización de sus especificaciones técnicas. Es triste saber que sabemos el “que hacer”, pero no contamos con la suficiente capacidad para definir el “como hacer” y en desarrollar estrategias para su ejecución real. Podríamos contar y de hecho encontraríamos que se han realizado muchas reuniones de gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, la academia y representantes de los sectores económicos, en donde las declaraciones finales siempre señalan la importancia de estos proyectos y la necesidad de aunar esfuerzos. Las reuniones se tornan monotemáticas y poco aportan a la concreción final de estos proyectos. Es fundamental reconocer el papel de las instituciones en ofrecer los medios necesarios para avanzar poco a poco, pero en forma segura, hacia la materialización de este portafolio de proyectos. Es claro que además de contar con el respaldo político necesario, es primordial invertir en estudios de preinversión que disminuyan la incertidumbre y ofrezcan argumentos sólidos para gestionar y defender estas iniciativas. Si no se actúa en consecuencia, pasaran otros 15 años y el futuro nos mostrará seguramente el discurso orgulloso y trajinado de nuestras potencialidades, pero la situación estática y anquilosada de nuestros sueños.