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No hay que asombrarse, existen en la fauna humana. Las hienas son individuos muy sociables, hipócritas y bien hablados. Mantienen una máscara que los hace parecer cual perro fiel, pero guardan en su interior perversidad y capacidad para hacer el mal. Están al tanto de los éxitos ajenos, los envidian y anhelan suprimir toda muestra de felicidad. Les duele la alegría del colega, del compañero de trabajo y con total amargura empiezan a tramar su ataque. Al menor descuido roban y se nutren del trabajo ajeno, crean un ambiente malsano para la víctima, rodean su entorno y borran las evidencias de logros, con triquiñuelas e intrigan cambian cualquier asomo de resultado positivo, manipulan el entorno social, hasta adueñarse de los progresos y triunfos de sus víctimas. Tienen una debilidad. Sur ser social los envuelve hasta que empiezan a mostrar el cobre. Las adulaciones los enternecen y empiezan a creerse de su posición, muchas veces ganada con trampa, con manipulación y mentira. Entonces el entorno empieza a exigirles tareas que no pueden cumplir, se desesperan, no saben qué hacer, llaman a su manada, pero nada les resulta. El final de la hiena es triste. Un aislamiento que equivale al destierro de la manada, algo que carcome el alma para los que siempre anhelan la aprobación y el éxito. No buscan el éxito propio porque les parece desgastante y engorroso, prefieren robar como la hiena.hiena

Villavicencio se ha convertido en un parqueadero de tractomulas. La producción petrolera y el auge agroindustrial en la altillanura, ha convertido a la capital de la Orinoquia en un caos de movilidad por los frecuentes trancones en las principales vías de acceso. Además de ser el centro integrador de la región frente al gran mercado bogotano y la conexión obligada con el resto del país, la ciudad pasó a sufrir el transito diario de más de 10.000 vehículos de carga pesada, duplicando el transito normal de hace dos años.  Este crecimiento en la frecuencia y además en el número de vehículos  hace imposible poder tener paz y tranquilidad al viajar, especialmente en los trayectos Bogotá-Villavicencio-Puerto Gaitán. De otra parte, es notable el déficit de área de parqueo en Villavicencio, por lo tanto, es natural ver inundadas las calles de la ciudad de tractomulas, los andenes y costados de las vías y las algunas estaciones de servicio. Las vías a menudo están congestionadas. Estos gigantescos vehículos, además de ocasionar problemas de contaminación con químicos, producen polvaredas que afectan las viviendas y negocios, suciedad de las vías, riesgos de accidentes y ruido en exceso.

Es evidente que la cultura ciudadana de algunos conductores de esta clase de vehículos no es la mejor.  No respetan normas de tránsito, conducen a altas velocidades, arrollan ciclistas y motociclistas, cierran constantemente a los vehículos que temerosamente se mueven entre sus líneas.  Para transeúntes y conductores no hay oportunidad, sino ceder y dejar que se tomen la vía como quieran, pues son las señoras de la vía. Trayectos que antes se hacían en corto tiempo han pasado a ser eternos.  Viajar del barrio Galán a ciudad Porfía es una dura prueba de paciencia, ni hablar de la Glorieta de la Grama hacia Catama o tratar de llegar a la Universidad de los Llanos.  El anillo vial es cosa aparte, según el Ministerio de Transporte esta destacado como uno de los diez lugares más peligrosos del país, con las mayores tasas de accidentes fatales.

Es de reconocer que se han tomado medidas y existen buenas intenciones para atender esta problemática, pero esta situación desborda las competencias locales.  Es necesario exigir al gobierno nacional y a la empresa privada, que están recibiendo los beneficios de este boom comercial, que se comprometan a cooperar en la solución y atender las normas de tránsito.  Algunas consecuencias  son notables y las sufrimos los llaneros, la pérdida de competitividad regional, la disminución en la ocupación hotelera, los daños en la malla vial y los constantes accidentes de tránsito.  La ciudad está colapsando igual al nombrado eufemismo “Autopista Bogotá-Villavicencio”, una vía de prometió 90 minutos y ahora apenas promete si se tiene suerte, tres horas de trayecto y por lo menos tener la fortuna de llegar ileso.Imagen

El día 14 de noviembre el Meta retumbo en aparente fiesta. Los funcionarios del gobierno rechonchos de halagos recibieron la propuesta de la doble calzada Bogotá-Villavicencio por parte de Coviandes y prometieron estudiar la situación para dar un veredicto en enero de 2009. En sendos discursos, la obra fue catalogada de interés nacional por parte de los ministros de Transporte y Medio Ambiente y Vivienda.

Basta conocer la formalidad de la ejecución de las obras públicas para no estar tan tranquilo frente a los hechos presentados en Bogotá, en el Consejo temático organizado por el Senado de la República. Hay que recalcar que lo escrito es lo que vale y las palabras el viento se las lleva.

El documento CONPES 3536 del 18 de julio de 2008 priorizó la primera etapa de vías “Corredores de la competitividad” comprometiendo 2,5 billones de pesos de vigencias futuras hasta el año 2013. Este documento prioriza las vías Sisga-Machetá –El secreto y la Transversal del Cusiana con 180.000 millones. Igualmente, aparecen entre otras obras, dos dobles calzadas, Bucaramanga-Pamplona y Loboguerrero- Cisneros, con 690.000 millones en inversión del Estado, las cuales se presentan como proyectos estratégicos para el país. Simultáneamente, el mismo día se publica el documento CONPES 3535, el cual ofrece un concepto favorable para la prórroga y adición de los contratos de concesión vial, en donde se menciona la gestión de la doble calzada Bogotá-Villavicencio. De esta manera disimulada, se escoge la exclusiva posibilidad de financiar un proyecto tan importante para la Orinoquia, que aunque está claramente mencionado Plan de Desarrollo Nacional, no se considera prioridad según los documentos mencionados.

El CONPES es la máxima autoridad nacional de planeación y se desempeña como organismo asesor del Gobierno. Para lograrlo, coordina y orienta a los organismos encargados de la dirección económica y social en el Gobierno, a través del estudio y aprobación de documentos sobre el desarrollo de políticas generales que son presentados en sesión. Este órgano actúa bajo la dirección del Presidente de la República y lo componen varios ministros, el Director del DNP, los gerentes del Banco de la República y de la Federación Nacional de Cafeteros, así como el Director de Asuntos para las Comunidades Negras del Ministerio del Interior y el Director para la Equidad de la Mujer.

Recordemos que el CONPES 2654 de 1993, fue el que materializó la posibilidad de la carretera Bogotá- Villavicencio, que terminó con las obras que todos conocemos. La asignación de recursos tiene sus procedimientos, mejor aun cuando ya se han hecho pronunciamientos.

¡Ojo! la opción es lograr un nuevo documento CONPES, tal como realiza el gobierno con otras dobles calzadas que se han aprobado. Este documento deberá asignar recursos futuros del Estado, garantizar el inicio y continuidad de las obras en un marco de financiación justo para la región.

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El conocimiento se está convirtiendo en el activo más importante de las empresas y las regiones. En los años sesenta, las maquinarias y equipos industriales significaban el patrimonio de las grandes fábricas. Hoy en día este paradigma viene cambiando. En el año 2006, Google adquirió el sitio de internet de videos caseros YouTube por US$1.650 millones. La idea innovadora fruto del intelecto humano supera la productividad que originan los activos fijos.  Esto marca una pauta en los conceptos de innovación, competitividad y gerencia empresarial; igualmente, señala un nuevo orden en términos de gestión de la ciencia y la tecnología.

El capital intelectual, el cual no escasea en nuestro medio, además de la creatividad, iniciativa y persistencia que muestran los jóvenes de la región, pueden ser el punto de lanza en una estrategia de desarrollo que brinde frutos concretos en el corto y mediano plazo. La capacidad de generar y aplicar conocimiento propio y pertinente es la condición indispensable para promover la innovación y competitividad en los territorios. La diferencia entre regiones desarrolladas y subdesarrolladas es cada vez más resultado de la capacidad relativa de innovar, de la proyección hacia fuera y la posibilidad de apropiar la ciencia y tecnología.

Nuestra región muestra un desbalance concreto. El conocimiento se encuentra concentrado, estancado y desaprovechado. Las redes que permiten una fluidez e irrigación del conocimiento están bloqueadas. De esta manera, el territorio permanece árido en oportunidades mientras no sea irrigado con conocimiento. Las universidades y centros de investigación deben abrir sus compuertas y transformar sus procesos internos para fertilizar el territorio y permitir el florecimiento de emprendimientos e innovaciones que aumenten la competitividad regional. Pero esta apertura debe ser promocionada a través de los gobiernos seccionales. La inversión en ciencia y tecnología debe profundizar los canales de irrigación de conocimiento, consolidar procesos líderes y propiciar nuevas iniciativas productivas.

Estas condiciones se logran con un cambio de mentalidad respecto a la ciencia y tecnología, la cual es tomada por algunos sectores como un asunto marginal y a veces folklórico o en caso contrario, como algo exclusivo y elitista, solamente destinado para científicos de bata blanca. La ciencia y tecnología es un aspecto estratégico que logra resultados sociales y económicos de alto impacto. La apropiación de la ciencia y la tecnología se logra con apertura y no con propuestas insólitas como la que plantean los estudiantes de Unillanos en paro, al proponer la investigación solamente para profesores de planta, algo que viene siendo revaluado en todas las universidades del mundo.

¿Cuánto cuesta en términos económicos, desaprovechar el potencial que tiene nuestro capital humano? Los gobernantes tienen toda la batuta para poner el conocimiento al servicio del desarrollo social y dinamizar una economía con mayor independencia, más trabajo e ingresos para la población.

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Mag. Desarrollo Regional y Local

Una democracia moderna requiere de una sociedad civil activa y empoderada. Este activismo depende de las condiciones y garantías existentes para participar de las decisiones de gobierno y de las propias características y capacidades del tejido social. El empoderamiento es aquella característica que se logra cuando la sociedad asimila, asume y participa de la esfera de poder. Según este concepto, el individuo tiene un rol activo y puede actuar en las decisiones locales, nacionales o regionales, gracias a la actitud crítica y la cultura política que adquiere.

Cuando las instituciones y el gobierno pierden credibilidad, en su complemento se fortalece la sociedad civil quien actúa como actor primordial. Se logran cambios en la cultura política que castigan las malas prácticas y premian el mérito y la capacidad de los dirigentes. Aquello que algunos llaman el “voto de opinión” se transforma en una vara de medida colectiva que influye cada vez más en la elección de los gobernantes.

La sociedad se empodera también cuando se cuestionan los patrones de poder existente. Un poder nacional acumulado centralmente, arbitrario e injusto con las localidades y regiones logra despertar procesos de activismo y empoderamiento regional. Décadas de injusticias cometidas por gobiernos de turno deberían generar movimientos regionales de gran envergadura. En el caso de la Orinoquia existen razones de peso para exigir una actitud más consecuente con la región, en razón a su importancia estratégica, aporte a la producción nacional y garantía de estabilidad macroeconómica para el país. Colombia no sería viable sin la Orinoquia.

Alcaldes, gobernadores, como también, miembros de corporaciones públicas deberán representar con honor y dignidad el querer regional y reconocer que ahora están revestidos de una mayor legitimidad, que no admite sectarismos ni protagonismos individuales. Hay que respaldar la actitud cooperativa y conciliadora de los parlamentarios, concejales y diputados, que se han despojado de su lastre partidista y han interpretado los intereses regionales. La sociedad empoderada acompaña con fortaleza a los alcaldes y gobernadores que asumen una posición digna ante el atropello del gobierno central. En estos momentos la unión es garantía de éxito en la búsqueda de un papel preponderante en la economía y la política nacional.

De este proceso deberá originarse la participación burocrática en los ministerios y entidades descentralizadas, donde los orinocenses puedan incidir como lo hacen los funcionarios de otras regiones. Gran parte de las decisiones nacionales se toman en las oficinas y pasillos de los edificios de Bogotá. No es un asunto clientelista o politiquero, es un asunto de equidad regional. Finalmente, deberá concretarse la unidad regional a través de un referendo de ordenamiento territorial que sea fiel a la expresión plasmada en la Constitución Política de 1991. La materialización de los macroproyectos regionales sólo será posible mientras se mantenga una activa incidencia en las decisiones nacionales.

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Orinoquia

Orinoquia

Las mismas ansias regionales que exteriorizaba el presidente Uribe en su primer periodo, son las que ahora desde su posición centralista trata de limitar. Recordemos que dentro del manifiesto democrático se destacaba la regionalización como propuesta para la equidad en el desarrollo. No obstante, resultó voluntad de corto plazo, cuando su gobierno, supo de manera directa darle a Antioquia lo que a su parecer merece. Basta con observar cómo dentro del presupuesto nacional del año 2009, Antioquia representa cerca del 30% del presupuesto nacional y el Meta y la Orinoquia solo el 2% del total, algo confirmado incluso por los mismos parlamentarios del Meta. La región ha tenido que exportar desarrollo para otras regiones en detrimento de su propio proceso.

La Troncal del Llano se construyó en gran parte por la inversión derivada de las regalías del petróleo administradas a través del Corpes Orinoquia. Arauca construyó sus vías, electrificó el departamento y amplió la frontera agrícola gracias a los recursos de regalías, Casanare ha hecho lo mismo, igual el Meta, todos con algunas diferencias e infortunadamente, con hechos de corrupción y despilfarro que poco ayudan para la autonomía. La carretera Bogotá-Villavicencio se construyó con más de 500 muertos en Quebradablanca y los peajes más caros de América. Lamentablemente, esta región colombiana se ha convertido en la linda e ingenua millonaria que todos los gobiernos manosean, alaban, conquistan y utilizan, pero nunca se casan con ella.

El asunto de fondo es la poca capacidad de maniobra y decisión política que tiene la región. Por una parte, debido a un esquema centralista que debería ser objeto de una reforma política, dando mayor representatividad a departamentos con pocos votos. De otra parte, la dirigencia ha sido históricamente maleable y controlable por los gobiernos de turno, con muy pocas excepciones. Los dirigentes locales analizan si una lucha totalmente asimétrica vale la pena y por lo general declinan sus ideales.

En este reclamo territorial hay algo diferente. La sociedad civil regional está emergiendo con fuerza. El Comité Cívico de Villavicencio, la Asociación de Profesionales del Meta, la Mesa Regional del Agua, entre otras formas de organización, empiezan a jalonar procesos con firmeza. No es el mismo discurso vago por la falta de argumentos. Existen evidencias sólidas que deben ser nutridas por más estudios regionales, que permitan sustentar posiciones coherentes e irrefutables. El llamado es para que se organice una agenda, se prepare la argumentación técnica de los grandes macroproyectos y se defina una posición conjunta. No es hacer la misma asociación burócrata de los departamentos, que no ha dado resultados, es una asociación de la sociedad civil regional que acompaña y lidera procesos de reivindicación territorial. Hay que responder con altura en este momento histórico para la Orinoquia y pensar en el gobierno autónomo que la constitución avala y que hasta ahora ha sido tema muerto. Si continuamos con tal indiferencia como respuesta, pensar en un referendo no es asunto descabellado.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. GEPUR.ESAP. Magister en Desarrollo Local y Regional

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