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En la búsqueda de soluciones a la trajinada crisis mundial, emerge el fortalecimiento de los escenarios regionales y locales. Podrán desarrollarse todo tipo de políticas macro, en todos los sectores, pero estas no tendrán efecto si no se llega directamente a los agentes económicos primordiales: las empresas y los hogares. Precisamente en lo local y regional se construye la viabilidad de una verdadera competitividad territorial.

No basta mejorar la infraestructura, mejorar la conectividad y o el acceso a la información, si no se fortalecen los aspectos endógenos, de lo contrario solo se estaría mejorando el entorno y abriendo las puertas con un gran margen de maniobra a inversionistas externos que rápidamente pueden cambiar el paisaje económico para su beneficio, dejando en una clara posición de desventaja a los empresarios locales.

La intervención del Estado, además de promover y permitir la inversión foránea, debe ser la de fortalecer el capital humano y social de la región para que los habitantes participen abiertamente de los beneficios de la inversión.

Los empresarios locales a su vez, deben prepararse para grandes retos, modernizarse y buscar alianzas. Pero este proceso no es tan fácil como se piensa. Los empresarios, gremios, instituciones educativas, la academia y gobierno deben trabajar en el mismo sentido.

Por una parte, es fundamental construir una visión conjunta, como se pretende con el Plan Regional de competitividad, pero, simultáneamente hay que reorientar recursos y modificar la gestión pública y empresarial.

Ese norte estratégico se plasma en dos vías generales: Una, la de aumentar la productividad, es decir, seguir haciendo lo mismo, pero con mayor eficiencia. Y otra, mediante la transformación productiva, o sea, cambiando la forma de producir, generando valor agregado a la producción o generando nuevas alternativas productivas. Por ejemplo, producir cueros, lácteos, cárnicos, en vez de ganado en pie.

Los dos caminos requieren de personas competentes, tecnología, inversiones y una buena dosis de gestión y optimismo. De otra parte, hay que tener un conocimiento detallado del mercado y escoger con mucho cuidado nuestros clientes. No podemos pecar y producir lo mismo y de la misma manera que nuestros competidores (otras regiones y otros países), pues muy seguramente perderemos el impulso, pues ellos pueden tener más ventajas en infraestructura y cercanía a los mercados.

La región requiere dar un salto en la gestión de políticas, en lo empresarial y en lo tecnológico, que posibilite empresas con liderazgo, un entorno adecuado, políticas activas con acertada intervención de las alcaldías y gobernaciones, con una inyección tecnológica muy importante. No hay que actuar con improvisación, hay que pensar en el futuro.

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El conocimiento se está convirtiendo en el activo más importante de las empresas y las regiones. En los años sesenta, las maquinarias y equipos industriales significaban el patrimonio de las grandes fábricas. Hoy en día este paradigma viene cambiando. En el año 2006, Google adquirió el sitio de internet de videos caseros YouTube por US$1.650 millones. La idea innovadora fruto del intelecto humano supera la productividad que originan los activos fijos.  Esto marca una pauta en los conceptos de innovación, competitividad y gerencia empresarial; igualmente, señala un nuevo orden en términos de gestión de la ciencia y la tecnología.

El capital intelectual, el cual no escasea en nuestro medio, además de la creatividad, iniciativa y persistencia que muestran los jóvenes de la región, pueden ser el punto de lanza en una estrategia de desarrollo que brinde frutos concretos en el corto y mediano plazo. La capacidad de generar y aplicar conocimiento propio y pertinente es la condición indispensable para promover la innovación y competitividad en los territorios. La diferencia entre regiones desarrolladas y subdesarrolladas es cada vez más resultado de la capacidad relativa de innovar, de la proyección hacia fuera y la posibilidad de apropiar la ciencia y tecnología.

Nuestra región muestra un desbalance concreto. El conocimiento se encuentra concentrado, estancado y desaprovechado. Las redes que permiten una fluidez e irrigación del conocimiento están bloqueadas. De esta manera, el territorio permanece árido en oportunidades mientras no sea irrigado con conocimiento. Las universidades y centros de investigación deben abrir sus compuertas y transformar sus procesos internos para fertilizar el territorio y permitir el florecimiento de emprendimientos e innovaciones que aumenten la competitividad regional. Pero esta apertura debe ser promocionada a través de los gobiernos seccionales. La inversión en ciencia y tecnología debe profundizar los canales de irrigación de conocimiento, consolidar procesos líderes y propiciar nuevas iniciativas productivas.

Estas condiciones se logran con un cambio de mentalidad respecto a la ciencia y tecnología, la cual es tomada por algunos sectores como un asunto marginal y a veces folklórico o en caso contrario, como algo exclusivo y elitista, solamente destinado para científicos de bata blanca. La ciencia y tecnología es un aspecto estratégico que logra resultados sociales y económicos de alto impacto. La apropiación de la ciencia y la tecnología se logra con apertura y no con propuestas insólitas como la que plantean los estudiantes de Unillanos en paro, al proponer la investigación solamente para profesores de planta, algo que viene siendo revaluado en todas las universidades del mundo.

¿Cuánto cuesta en términos económicos, desaprovechar el potencial que tiene nuestro capital humano? Los gobernantes tienen toda la batuta para poner el conocimiento al servicio del desarrollo social y dinamizar una economía con mayor independencia, más trabajo e ingresos para la población.

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Mag. Desarrollo Regional y Local

Para Hernán Rincón, el vicepresidente de Microsoft para América Latina, el bajo índice de competitividad de América Latina sólo se puede superar si los gobiernos ponen más atención en el ámbito educativo y la inversión en tecnología. Se asume cada vez con mayor frecuencia que la educación debe estar ligada a las necesidades de la sociedad y vinculada a un proyecto político de desarrollo regional. El fin consiste en reorientar el sistema educativo del Meta hacia la formación de competencias empresariales, con énfasis en gestión y liderazgo, integrando a los diferentes actores en un pacto colectivo para la competitividad, que involucre a todos los niveles de la educación. Deberán participar autoridades gubernamentales, rectores, profesores, estudiantes, padres de familia, sindicatos; todos comprometidos en el objetivo común de mejorar la calidad y pertinencia del sistema educativo. Solo así la región podrá ser un territorio triunfador en esta alocada carrera que impone la globalización.

Las metas incluyen la necesidad de lograr el mejoramiento de un 15% en los promedios en las pruebas SABER y el ICFES durante los próximos cinco años, mejorar en bilingüismo, con 500 estudiantes certificados por año e incorporar masivamente las tecnologías informáticas al proceso educativo.

Pese a que las Instituciones de Educación Superior y el SENA hacen análisis de demanda o análisis de contexto para ajustar su oferta educativa, no se ven resultados notables en cuanto a la incorporación efectiva de los promovidos y egresados al mercado laboral. Esto se debe en parte a que la formación de habilidades empresariales no empieza en estos niveles, empieza desde la misma educación familiar y preescolar. Igualmente, es urgente abandonar el enfoque educativo que solo produce egresados buscadores de empleo. La estrategia de transformación productiva y generación de valor agregado a la producción departamental, requiere de un contingente de capital humano suficiente, que solo puede ser producido por un sistema educativo pertinente, que ofrezca servicios de acuerdo a la demanda actual y futura, procesos que deben ser apoyados por las secretarias de educación.

Es necesario que el sistema promueva y refuerce valores y habilidades como la confianza, la perseverancia, la autoestima, el liderazgo, la creatividad y el gusto por el ahorro y la planeación. La propuesta involucra la formación en la básica primaria y secundaria con la adquisición de disciplina, mayores habilidades para la gestión y la toma de decisiones. Busca en la formación media y técnica, las competencias para desarrollar actividades productivas según la vocación económica departamental. Forma al profesional de cualquier disciplina para gerenciar su propia empresa, administrar procesos de gestión de conocimiento, investigación e innovación; y además, refuerza la formación ciudadana, promoviendo la cooperación, la solidaridad, la honestidad y la tolerancia.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magíster en Desarrollo. https://javierfierro.wordpress.com

El Meta hace esfuerzos para subirse al tren de la competitividad, no obstante, deben existir condiciones de equidad regional que permitan al departamento estar al mismo nivel de las demás regiones del país. Tenemos los peajes más caros de Latinoamérica. Dos de los más caros se encuentran sobre la misma vía (Bogotá – Villavicencio). Los derechos de transito por kilómetro entre Bogotá y Villavicencio ($253 para autos, camperos, camionetas y microbuses), cuestan el triple de lo que se paga por conducir de Washington a Nueva York (El Tiempo.20/08/07). Eso hace que sea equivalente transportar una tonelada de carga de Cúcuta a Bogotá y de Villavicencio a Bogotá.

De otra parte, en el país se han venido conformando nuevas zonas francas, con estímulos tributarios para el asentamiento de empresas turísticas, agropecuarias y agroindustriales. En diciembre de 2007, se llegó a 9 zonas francas, donde Facatativa se convirtió en zona franca de Biocombustibles, jalonando la inversión hacia este sitio, complementando la zona franca de Tuta en Boyacá. A esto hay que sumarle la transformación de la Ley Páez en una zona franca especial, cubriendo a Tolima, Huila y parte del Cauca.

La Ley 1004 de 2005 es la ley marco de zonas francas. Definió las condiciones tributarias que regirán para las empresas que se establezcan en esas zonas. Para empezar, la tarifa del impuesto de renta será del 15 por ciento, y no la tarifa general que para el año gravable 2007 fue del 34 por ciento y para el año gravable 2008 es del 33 por ciento. Igualmente, para esas compañías no se causan ni pagan tributos aduaneros, es decir IVA ni arancel. También gozarán de exención de IVA para materias primas, insumos y bienes terminados que se vendan desde territorio aduanero nacional a usuarios industriales de las zonas francas. Por el lado de exportaciones desde zonas francas a terceros países se benefician de acuerdos comerciales internacionales.


Estamos rodeados de zonas francas que nos dejan en una posición poco ventajosa para la inversión. Con estos peajes y con las políticas agropecuarias agroexportadoras que imponen fuertes retos a los productores, la región podría entrar en una crisis económica si no se toman medidas. La idea es permitirle al Meta unas condiciones equitativas que favorezcan la inversión y la localización de industrias agroalimentarias y agroenergéticas. Solo así podría darse un contexto propicio para conformar encadenamientos productivos que generen empleo e ingresos a la población. No vale de nada tener el mercado bogotano tan cerca, si en la realidad económica estamos lejos. Una zona franca especial en estos sectores, inclusive contando con el sector turístico, podría crear un marco propicio para la inversión en la región. Queda entonces la tarea para la dirigencia regional y nuestros parlamentarios defiendan con esmero, nuestros golpeados intereses.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo Regional y Local

https://javierfierro.wordpress.com

El emprendimiento es un tema relativamente nuevo en las políticas públicas. Generalmente, es considerado irrelevante y de poco impacto para el ejercicio de gobierno. Algunos asesores creen que le atañe solo al sector privado, las ONG´s y las instituciones educativas. No obstante, algunos casos en ciudades y regiones que han realizado programas exitosos de competitividad con equidad social, llaman la atención y son constantemente modelos de demostración. Inclusive en Colombia, se destacan programas de “Emprendimiento Social” en Medellín, “Bogotá Emprende” o la Red del Oriente Colombiano para el Emprendimiento” de Santander; programas realmente innovadores que tienen su pilar en la integración, promoción y financiamiento por parte del sector público. Los programas de emprendimiento social están ligados a créditos de bajo interés, con un acompañamiento continuo, con asesoría especializada, con metas y productos medibles. Se aparta de la concepción funcional que solo enfatiza en una opción. (o se da crédito o capacitación, se ayuda a hacer los planes de negocio pero no se financia, nunca se integran acciones y varias instituciones). Un programa innovador integra a Universidades, instituciones educativas, empresas, gobierno, entidades financieras, ONG´s, inclusive a entidades de Cooperación Internacional

La estrategia tiene que ser integral y con fines sociales, buscando la incorporación de estudiantes universitarios, desplazados, reinsertados, vendedores informales, campesinos y grupos vulnerables. La propuesta presentada en la Comisión Regional de Competitividad, es conformar un Sistema Departamental de Emprendimiento que se convierta en un instrumento contra la pobreza. Las personas necesitan oportunidades que potencien sus capacidades, no requieren limosnas o millonarios proyectos asistenciales que los sepultan en una dependencia perpetua.

Estudios recientes del BID resaltan el impacto de los programas de emprenderismo en países en desarrollo. El emprendimiento surge en donde confluyen diversas condiciones. Son importantes, la iniciativa propia, el sistema educativo, la formación para el trabajo, la educación y formación familiar, los valores que refuerza la sociedad, el entorno generador de oportunidades y unas instituciones que incentivan y premian las actitudes emprendedoras. En síntesis, debe haber una actitud emprendedora, unas capacidades emprendedoras y un contexto propicio para el afloramiento y consolidación de empresas exitosas.

El Meta requiere mínimo 4 Centros de Emprendimiento que presten servicios estratégicos, específicos y logísticos. Se asemeja a crear un Parque Tecnológico, pero involucra también a empresas que no sean de base tecnológica. Es decir, son sitios en donde un buen número de emprendedores, justamente seleccionados, se forman, reciben asesoría, tienen herramientas logísticas, comunicaciones, personal especializado, información disponible y apoyo económico, que les permiten sobrepasar la etapa inicial crítica. En este orden de ideas el Parque Agroindustrial del Meta sería una necesidad apremiante.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo Local y Regional.

Este estudio muestra los factores que inciden el proceso de creación y consolidación de empresas en Villavicencio. Se constituye en un documento muy util para trazar políticas de desarrollo empresarial en el nivel territorial. Se puede bajar de la siguiente dirección.

http://empresasvillavo.wordpress.com

La ciudad crece no obstante el desgobierno. Hace 20 años apenas se avizoraba el turismo como una alternativa más en la búsqueda del desarrollo local. Hoy el turismo es una alternativa que se abre paso de manera espontánea, librando los obstáculos de la mala planificación de la ciudad, las crisis políticas y la poca preparación de la gente. Los servicios básicos han mejorado, pero bajo esquemas monopólicos y sin mostrar soluciones definitivas. La ciudad ha procesado y amortiguado problemas sociales desde sus inicios. Ha cumplido el papel de trinchera social ante las atrocidades de la violencia y también de zona transformadora de capitales ilegales. El crecimiento inusitado y caótico de su área urbana demuestra una gran movilidad poblacional, fruto de tensiones y soluciones entre lo urbano y lo rural. Solo hay que observar cómo simultáneamente crecen los tugurios y las mansiones.

La dinámica comercial de Villavicencio y su papel como centro de distribución regional mantienen vigencia. La ciudad ha estado sometida subjetivamente a fuerzas internas y externas. La realidad ha erosionado la ciudad sin que exista un sentido de orientación frente a las dinámicas vigentes. Preocupa la distribución del poder político y los alcances malévolos y métodos depravados que ha mostrado. La política de altura no tiene espacio, pero si lo tiene la politiquería y el clientelismo, los cuales actúan como requisito para acceder a los altos cargos públicos. En este esquema es posible que un buen político pueda sucumbir y dar paso a sus ambiciones personales pasando por encima de sus propios principios. Sin embargo, las sacudidas que dan los hechos pueden abrir espacios de cordura en los ciudadanos y despertar opciones políticas renovadas. Es lamentable reconocer que los ciudadanos indolentes necesitan de emociones fuertes para aterrizar y pensar en el futuro.

Los habitantes de la ciudad vislumbran caminos individuales, buscan su propio beneficio por encima de lo colectivo. Las opciones para las buenas intenciones son limitadas, al igual que las opciones para los estudiantes destacados. Las propuestas para el desarrollo de la ciudad son medidas con el lente equivocado, se tramitan según las pretensiones y ambiciones de los patrones de empresas electoreras poco calificadas. No vale que sea una buena propuesta, vale si permite perpetuar o fortalecer los apetitos malvados. No importa si el anillo vial se quiere convertir en una callejuela limitada por las invasiones premeditadas o si los terminales satélites ocasionan más muertos. Tampoco importa si la central de abastos no funciona como debe ser o si el plan maestro de acueducto y alcantarillado es el pretexto que sirve a los deshonestos para desangrar las regalías. Mucho menos importa, si la ciudad no tiene definido el tratamiento de las basuras o si algunos piensan que es buen negocio recibir las basuras de Bogotá.
La ciudadanía azotada por las malas decisiones está muy atenta a escuchar las propuestas de los próximos candidatos, quienes empiezan a mostrarse. La indolencia frente a los graves problemas debe terminar. Vale la pena dar un compás de espera y observar cómo se desarrollará el próximo debate electoral. Es posible que las prácticas politiqueras tengan que ser replanteadas, pues como dice el dicho: “al perro no lo capan dos veces”.