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Información no es Conocimiento

Información no es Conocimiento

Las crisis económicas pueden ser un contexto propicio para que los actores regionales presten atención a lo realmente estratégico. Generalmente, en situaciones comunes, donde supuestamente no existe un afán gerencial y aparentemente no hay preocupación por la escasez, existe la tendencia a despilfarrar, pensar menos y actuar improvisadamente. Pero, cuando la crisis llama el interés general y se demandan soluciones pertinentes y oportunas, se suele ser más cauto y pensar mucho más las cosas. Es una oportunidad para plantear propuestas responsables que apunten a maximizar recursos, generar alianzas y emprender acciones coherentes.

Lo cierto es que se requiere un marco para generar ingresos para la población, pero si las empresas y la economía en general están en recesión, es muy difícil que se pueda producir lo suficiente para generar empleo y activar la demanda. Es el momento para desarrollar un plan de emprenderismo y formalización empresarial a gran escala, que involucre recursos significativos, garantizando el tránsito de los emprendedores hacia la consolidación de empresas que generen valor agregado, ingresos y nuevos empleos. Se necesita un proceso intensivo que garantice que hagan empresas los emprendedores que realmente cuentan con los medios tecnológicos, financieros y el conocimiento para desarrollar planes de negocios factibles. Por esta razón, se requiere la participación articulada de la academia, los gremios, las empresas y el gobierno para construir una verdadera región del conocimiento. Ello implica la necesidad de darle vida a proyectos como las zonas francas, los parques tecnológicos y multiplicar los departamentos de investigación, desarrollo e innovación en las universidades, fortalecer las empresas existentes, desarrollar programas de emprenderismo y orientar los recursos de los entes territoriales hacia los sectores dinámicos.

Pero brindar resultados de manera inmediata requiere de un esfuerzo en recopilar y procesar la información de manera rápida. Datos sobre los mercados, inversiones tecnológicas y aplicación masiva de tecnologías de la sociedad del conocimiento, proveen del soporte adecuado para la toma de decisiones. Una región del conocimiento es una región “inteligente” que puede adaptarse y evolucionar de manera flexible, ofreciendo respuestas pertinentes en tiempo real. Es la región donde los recursos financieros se combinan con información de mercado, conocimiento y tecnología de última generación.

La Orinoquia tiene el capital humano, los recursos financieros y los medios para conseguir, adaptar y producir la tecnología para apuntalar un proceso de desarrollo en el corto y largo plazo. Solamente se requieren decisiones políticas con visión estratégica, que conviertan planes en hechos palpables.

Manuel Javier Fierro Patiño Magíster en Desarrollo Local y Regional

En la búsqueda de soluciones a la trajinada crisis mundial, emerge el fortalecimiento de los escenarios regionales y locales. Podrán desarrollarse todo tipo de políticas macro, en todos los sectores, pero estas no tendrán efecto si no se llega directamente a los agentes económicos primordiales: las empresas y los hogares. Precisamente en lo local y regional se construye la viabilidad de una verdadera competitividad territorial.

No basta mejorar la infraestructura, mejorar la conectividad y o el acceso a la información, si no se fortalecen los aspectos endógenos, de lo contrario solo se estaría mejorando el entorno y abriendo las puertas con un gran margen de maniobra a inversionistas externos que rápidamente pueden cambiar el paisaje económico para su beneficio, dejando en una clara posición de desventaja a los empresarios locales.

La intervención del Estado, además de promover y permitir la inversión foránea, debe ser la de fortalecer el capital humano y social de la región para que los habitantes participen abiertamente de los beneficios de la inversión.

Los empresarios locales a su vez, deben prepararse para grandes retos, modernizarse y buscar alianzas. Pero este proceso no es tan fácil como se piensa. Los empresarios, gremios, instituciones educativas, la academia y gobierno deben trabajar en el mismo sentido.

Por una parte, es fundamental construir una visión conjunta, como se pretende con el Plan Regional de competitividad, pero, simultáneamente hay que reorientar recursos y modificar la gestión pública y empresarial.

Ese norte estratégico se plasma en dos vías generales: Una, la de aumentar la productividad, es decir, seguir haciendo lo mismo, pero con mayor eficiencia. Y otra, mediante la transformación productiva, o sea, cambiando la forma de producir, generando valor agregado a la producción o generando nuevas alternativas productivas. Por ejemplo, producir cueros, lácteos, cárnicos, en vez de ganado en pie.

Los dos caminos requieren de personas competentes, tecnología, inversiones y una buena dosis de gestión y optimismo. De otra parte, hay que tener un conocimiento detallado del mercado y escoger con mucho cuidado nuestros clientes. No podemos pecar y producir lo mismo y de la misma manera que nuestros competidores (otras regiones y otros países), pues muy seguramente perderemos el impulso, pues ellos pueden tener más ventajas en infraestructura y cercanía a los mercados.

La región requiere dar un salto en la gestión de políticas, en lo empresarial y en lo tecnológico, que posibilite empresas con liderazgo, un entorno adecuado, políticas activas con acertada intervención de las alcaldías y gobernaciones, con una inyección tecnológica muy importante. No hay que actuar con improvisación, hay que pensar en el futuro.

Este estudio muestra los factores que inciden el proceso de creación y consolidación de empresas en Villavicencio. Se constituye en un documento muy util para trazar políticas de desarrollo empresarial en el nivel territorial. Se puede bajar de la siguiente dirección.

http://empresasvillavo.wordpress.com

El nuevo siglo plantea un reordenamiento de los asuntos estratégicos para todos los países del planeta. La geopolítica estará mediada por factores que determinarán el poder de influencia mundial y la supervivencia misma de algunos Estados –Nación. Se empieza a mostrar la puja por el dominio de los recursos naturales estratégicos, especialmente los energéticos. El que posea control sobre estos tendrá el poder de regular el crecimiento económico del mundo. Participan en esta contienda EEUU, Europa Occidental y Asia Central. ¿En que proceso anda Colombia y la Orinoquia?

Aunque queda claro que el principal factor de desarrollo en los próximos años seguirán siendo los hidrocarburos, se está presentando un auge inusitado por las nuevas fuentes energéticas, especialmente los biocombustibles, la fisión y la fusión nuclear. La agenda estratégica de los países que buscan liderar y subsistir en el escenario planetario se enfoca en garantizar el acceso sostenible y progresivo a nuevas fuentes energéticas. Surgen relaciones comerciales y estratégicas entre países proveedores y consumidores, también conflictos salvables y algunos lamentablemente, derivarán en guerras. Las potencias globales no renunciarán a su posición con facilidad y la contienda por ahora regulada en las bolsas y tratados internacionales, amenaza con pasar a otros planos. El actual conflicto en el medio oriente matizado además con fundamentalismos religiosos, es muestra clara de las intenciones y la agenda futura en la geopolítica mundial. El dominio de otros factores estratégicos como el agua, tierra cultivable, el manejo de la presión demográfica, el desarrollo tecnológico, la sostenibilidad fiscal, nuevos materiales y la disponibilidad de alimentos, son elementos claves para la supremacía mundial. Colombia y la Orinoquia surgen como espacio realizable para garantizar la sostenibilidad futura. Además de las probadas perspectivas en combustibles fósiles tenemos incalculables posibilidades para el futuro.

El gobierno nacional no puede ir feriando nuestras potencialidades al mejor postor, antes en Japón, como área forestal de conservación ambiental y ahora ante EEUU como territorio de 6 millones de hectáreas para la producción de biocombustibles, sin contar con una agenda que reconozca nuestro real “valor estratégico”. La confluencia de factores estratégicos en esta región colombiana requiere de un planteamiento prudente y juicioso que involucre asuntos tan delicados como la seguridad alimentaria y la soberanía nacional. Ante realidades palpables como actual crisis ambiental, antes que convertirnos en proveedores “brutos” de recursos para el comercio internacional, tenemos que garantizar concienzudamente la viabilidad de esta región en el presente siglo. Este asunto requiere abandonar las banalidades tecnócratas, intereses mediáticos y el afán de protagonismo cursi de la Agenda Regional de Competitividad de la Amazorinoquia y abordar un proceso prospectivo serio en el que participen las entidades territoriales, científicos criollos, personalidades regionales, la academia y demás representaciones sociales relacionadas con el futuro regional.

http://javierfierro.blogspot.com

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Colombia ha adaptado para sí las diferentes doctrinas acerca de la intervención del Estado en un modo de producción capitalista. En los años 60 prevaleció el Estado intervencionista y asistencialista que servia de soporte al modelo de sustitución de exportaciones. Las entidades del Estado se multiplicaron, las inversiones públicas se dirigieron a mejorar las condiciones para el desarrollo de la industria y favorecer la modernización en todos los aspectos. Crecieron los sectores industriales ayudados por el Gobierno y se configuró el espacio colombiano, orientando los procesos industriales en el centro de las montañas, privilegiando el transporte terrestre, centralizando las actividades del país en las principales capitales, lo que facilitó la consolidación desigual del modelo. Simultáneamente las regiones se especializaron como resultado de la política pública y de las posibilidades de establecimiento de actividades productivas. Áreas como el Llano, las fronteras surorientales y la costa Pacífica se marginalizaron en virtud de las decisiones del Estado. Prevaleció la idea de los territorios nacionales, vistos como reserva y substrato inhóspito de posibles riquezas. Llano renació para el país cuando se encontró el petróleo en su territorio. Empieza a brotar “oro negro” que sostiene la economía nacional. Las regalías en vez de generar progreso, en algunos casos agudizan las falencias o se despilfarran. Los territorios orientales se autoformaron en ausencia del Estado. En algunas áreas el Estado fue reemplazado por fuerzas alternas bajo el imperio de la violencia. Se construyó un país a espaldas de otro, a punta del sudor del colono, el empuje de la raza mestiza, la depredación del bosque, la sangre de los despojados, las balas de los violentos y la plata mal habida de la marihuana y la coca. La actividad agrícola se da en función del conocimiento precario del productor y no en razón a una estrategia basada en la vocación de la tierra. Aun así, en el Llano con todos los problemas consolida un desarrollo agropecuario, basado en enclaves de economía campesina y algunos rasgos de modernización. Las pequeñas ciudades se hicieron grandes y no asimilaron los cambios de la modernización, mientras tanto la tierra se organizó de manera desigual y soslayadamente. La educación y la tecnología, pese a las estrategias nacionales no llegan a las mismas velocidades y presenta dificultades de acceso. La aparición de un nuevo modelo a finales de los 80, sataniza al Estado benefactor y busca la eficiencia productiva partir del “equilibrio” que genera el libre mercado. Aparecen las ideas salvadoras sobre la competitividad y mejoramiento de la productividad. Desaparecen las entidades estatales de los pueblos y dan paso a los programas de desarrollo rural llenos de requisitos y con miras al sector exportador. Las estructuras políticas permanecen apegadas a esquemas feudales, las instituciones sin puntería en sus políticas y la población sin respuestas. No obstante, persiste el modelo de Estado generador de iniquidades regionales. El mundo cambia incesantemente y la región dormita con indiferencia. Llegó el momento de sentarse a pensar. Los actores regionales no pueden tragar entero el credo competitivo sin masticar sus esquemas.