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El Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agroindustria de la Orinoquia, es una iniciativa que promueve un conjunto de universidades de la región, con empresarios y sector gobierno, en una alianza de Universidad – Empresa – Estado. El objetivo es lograr a través de la ciencia, la tecnología e innovación, mediante una red colaborativa de los actores regionales las soluciones requeridas para la transformación de las materias primas que se producen en esta zona del país, generar valor agregado, empleo y oportunidades para los Orinocenses.

El proyecto Comprende la instalación de nodos regionales en Villavicencio, Yopal, San José del Guaviare, Inírida, Puerto Carreño y Mitú, en los cuales se dispondrá de un sistema de información que integra soluciones tecnológicas, la oferta de los grupos de investigación para la transformación de las materias primas de los sistemas ganadería, piscícultura, fruticultura, forestales, silvícola, balanceados, agroenergía y producción de alimentos, articulando una red de laboratorios de investigación y desarrollo tecnológico que propiciarán en cada departamento un grado de especialización de acuerdo a su potencial.  Es decir, que los departamentos del Guainía y Vaupés podrán tener la infraestructura de investigación, los recursos humanos idóneos y el acceso a los paquetes tecnológicos  para aprovechar sosteniblemente y  transformar con  los productos que genera la selva.  Así cada departamento articulado a una red de trabajo colaborativo entre empresarios, grupos de investigadores y actores del gobierno podrán desarrollar el enorme potencial que tiene esta región.  Los departamentos del Meta, Casanare y Guaviare desarrollaran nuevos productos a partir de la ganadería y la producción agrícola de zonas tan promisorias como la región del Ariari y la Altillanura.  El departamento del Vichada podrá generar todo un proceso de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para el aprovechamiento forestal.

El trabajo comprende tres etapas, las cuales pueden desarrollarse en un lapso de 6 años. La primera etapa comprende la creación y articulación de la red de actores regionales, laboratorios y centros de investigación de las universidades que participan del proyecto mediante la red de informática y comunicaciones; la construcción de una planta piloto agroindustrial para experimentación y desarrollo de nuevos productos,  la preparación del recurso humano gestor y la conformación de una unidad de gestión tecnológica avanzada, inteligencia de mercados y estructuración de proyectos.

En una segunda etapa se ampliaran las capacidades de los laboratorios en cada departamento, la formación y fortalecimiento del recurso humano regional mediante alianzas nacionales e internacionales con otros centros de desarrollo tecnológico que trabajen el mismo objetivo y el posicionamiento comercial de nuevos productos basados en la transformación de las materias primas de la región.

La última etapa comprende la generación de la infraestructura necesaria para consolidar procesos de desarrollo tecnológico en toda la región, la formación de maestrías y doctorados en áreas estratégicas para el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y generación de empresas de base tecnológica que  integren diferentes centros de investigación y laboratorios de toda la región, generando empleo y oportunidades para la gente de la región.  Otra preocupación del Centro será el posicionamiento internacional de los nuevos productos, la innovación social y la generación de alternativas de gestión organizacional, transporte y comercialización acordes al potencial regional.

De esta manera la región pretende propiciar que los beneficios de la transformación se queden en la región y permitir a los actores regionales ser protagonistas proactivos de su propio desarrollo.  No es algo descabellado. La región ha venido avanzando en el tema de la educación superior, la formación avanzada y ya cuenta con algunos grupos de investigación que pueden empezar a generar una dinámica productiva que beneficie a los productores y empresarios de la región. El proyecto se desarrolla por fases y se espera que en la medida que se consolide integre una mayor cantidad de empresarios, universidades e instituciones públicas.

Para mayor información se puede establecer comunicación mediante email a los correos: cdtorinoquia@gmail.com o cueemeta@unillanos.edu.co en los cuales se brindará la información necesaria para hacer parte de esta iniciativa. La propuesta está siendo gestionada por el Comité Intergremial del Meta, Asorinoquia, Bionergy, el Comité Universidad – Empresa – Estado, universidades como la Universidad de los Llanos, Unimeta, Uniminuto, la universidad Santo Tomás, la Universidad San Martin, la ESAP, la UNAD, la Universidad Antonio Nariño, CUN, CIDCA y la Universidad Cooperativa de Colombia, entre otros actores regionales, como la Mesa Rectoral Universitaria que integra a instituciones de Educación Superior de Meta y Casanare.

Manuel Javier Fierro P.  CUEE Meta. Unillanos.

El Meta hace esfuerzos para subirse al tren de la competitividad, no obstante, deben existir condiciones de equidad regional que permitan al departamento estar al mismo nivel de las demás regiones del país. Tenemos los peajes más caros de Latinoamérica. Dos de los más caros se encuentran sobre la misma vía (Bogotá – Villavicencio). Los derechos de transito por kilómetro entre Bogotá y Villavicencio ($253 para autos, camperos, camionetas y microbuses), cuestan el triple de lo que se paga por conducir de Washington a Nueva York (El Tiempo.20/08/07). Eso hace que sea equivalente transportar una tonelada de carga de Cúcuta a Bogotá y de Villavicencio a Bogotá.

De otra parte, en el país se han venido conformando nuevas zonas francas, con estímulos tributarios para el asentamiento de empresas turísticas, agropecuarias y agroindustriales. En diciembre de 2007, se llegó a 9 zonas francas, donde Facatativa se convirtió en zona franca de Biocombustibles, jalonando la inversión hacia este sitio, complementando la zona franca de Tuta en Boyacá. A esto hay que sumarle la transformación de la Ley Páez en una zona franca especial, cubriendo a Tolima, Huila y parte del Cauca.

La Ley 1004 de 2005 es la ley marco de zonas francas. Definió las condiciones tributarias que regirán para las empresas que se establezcan en esas zonas. Para empezar, la tarifa del impuesto de renta será del 15 por ciento, y no la tarifa general que para el año gravable 2007 fue del 34 por ciento y para el año gravable 2008 es del 33 por ciento. Igualmente, para esas compañías no se causan ni pagan tributos aduaneros, es decir IVA ni arancel. También gozarán de exención de IVA para materias primas, insumos y bienes terminados que se vendan desde territorio aduanero nacional a usuarios industriales de las zonas francas. Por el lado de exportaciones desde zonas francas a terceros países se benefician de acuerdos comerciales internacionales.


Estamos rodeados de zonas francas que nos dejan en una posición poco ventajosa para la inversión. Con estos peajes y con las políticas agropecuarias agroexportadoras que imponen fuertes retos a los productores, la región podría entrar en una crisis económica si no se toman medidas. La idea es permitirle al Meta unas condiciones equitativas que favorezcan la inversión y la localización de industrias agroalimentarias y agroenergéticas. Solo así podría darse un contexto propicio para conformar encadenamientos productivos que generen empleo e ingresos a la población. No vale de nada tener el mercado bogotano tan cerca, si en la realidad económica estamos lejos. Una zona franca especial en estos sectores, inclusive contando con el sector turístico, podría crear un marco propicio para la inversión en la región. Queda entonces la tarea para la dirigencia regional y nuestros parlamentarios defiendan con esmero, nuestros golpeados intereses.

Manuel Javier Fierro Patiño. Magister en Desarrollo Regional y Local

https://javierfierro.wordpress.com