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Ciudad Futura
Existe un debate actual sobre la destinación de 17.000 Has del predio Carimagua en los Llanos Orientales de Colombia. La discusión se sitúa en el momento preciso cuando la sociedad mundial vislumbra de cerca el crecimiento poblacional, la disponibilidad de alimentos, crisis energética, el desborde ecológico de las ciudades y todo lo que significa el cambio climático. Carimagua está ubicada en una de las planicies más estratégicas del planeta. Posee invaluables recursos en sus tierras. Muy pocos países cuentan con un área tan extensa, con enormes posibilidades para desarrollar proyectos productivos, urbanismo social o programas alternativos.  Es claro que Carimagua no puede ser una réplica de nuestro pasado conflictivo y una nueva expresión de violencia económica.  Estas tierras pueden ser la enseñanza de Colombia para el mundo, perfeccionando el urbanismo y desarrollo sostenible del siglo XXI. 
Una nueva corriente causa escozor al ambientalismo trasnochado que persiste en algunos académicos. En 2005, McDonough y Braungart publican un revolucionario libro titulado “De la cuna a la cuna” (Cradle to cradle), rediseñando la forma en que hacemos las cosas.  La humanidad no se convence aún del fracaso de su forma de vida e insiste en acciones de mitigación, pero lo que hay que hacer es cambiar el enfoque de intervención de las actividades humanas.  El secreto está en pensar como piensa la naturaleza y llegar a un espacio humano que sea ciudad-campo- naturaleza al mismo tiempo.  
La propuesta es desarrollar una urbe basal en donde se combinan respuestas futuras de todas ciencias, principios entrópicos, arquitectura inteligente, eco-urbanismo, nanotecnologí a, biotecnología, ciclos económicos, industriales y hasta nuevos enfoques de la psicología humana.  Desde luego, nada que ver con Marandúa.
Se trata de establecer un modelo sostenible de asentamiento que desarrolle los principios de eco-eficiencia de manera tal que los productos de desecho y remanentes de la fabricación y de los procesos agrícolas sean utilizados y reutilizados en dos sistemas infinitos de ciclo cerrado de nutrientes, uno industrial y  otro biológico.  Los materiales de construcción no son los convencionales, tampoco la organización vial, ni los sistemas de servicios públicos. Si esto tiene eco, tendríamos la posibilidad de ser foco mundial de miradas científicas y un país que ofrece alternativas de vida viable en el planeta.  En este macroproyecto colombiano podrán participar por igual, empresarios, desplazados, académicos, científicos puros y obreros rasos.    El equipo para pensar el futuro de Carimagua no puede estar en manos de un ordinario grupo de economistas, requiere de seso interdisciplinario y transdisciplinario. La conciencia colectiva del país no puede ser caja de resonancia de una avalancha de intereses ocultos que evitan pensar en lo verdaderamente trascendente.
Manuel Javier Fierro Patiño. Magíster en Desarrollo. Catedrático Unillanos.
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El Comité Universidad – Empresa – Estado se conformó de manera autónoma y espontánea, sin decreto ni lanzamiento gubernamental, como una instancia propia y un espacio amplio de discusión, reflexión y propuesta, respecto a la articulación de los actores mencionados. Valieron discusiones internas dentro del Consejo Regional de Empleo y el PNUD con el programa Redes, para que el día 11 de septiembre de 2006, en la sala de juntas del Consejo Superior Universitario de Unillanos se gestara el primer grupo dinamizador conformado por profesores, directivos, investigadores de las Universidades Uniminuto, Unimeta, U. Cooperativa, UNAD, ESAP, UAN y Unillanos. Igualmente, participaron funcionarios de la Gobernación del Meta, Cámara de Comercio, ONGs, empresarios y miembros de AGAMETA, AVIMETA y el Comité Intergremial del Meta. Luego de unas 5 reuniones, se fue consolidando el Comité UEE, se vincularon otros miembros y se empezaron a plantear algunas propuestas.

La discusión de fondo siempre fue dilucidar el papel de los actores de la triada, en la materialización de una estrategia de desarrollo regional que recogiera los ejercicios anteriores de planificación, reorientara un proceso social de apropiación de la ciencia y tecnología, y que ofreciera resultados palpables a través de alianzas que llevaran a procesos locales de innovación y competitividad.  En el transcurso de la discusión y la rotación de los sitios de reunión en cada una de las universidades miembros, se llegó a un punto de acuerdo sobre la primera iniciativa jalonada desde el Comité UEE. El requerimiento de contar con información precisa sobre el conocimiento generado y propagado en la región y el análisis detallado de las necesidades de los sectores productivo y social, fue el detonante que dio origen al primer proyecto. Se necesita como primera medida, para generar un proceso serio y coherente, sentar las bases para la articulación; pues es claro, si los actores no conocen la oferta y demanda actual de conocimiento, no podrán encontrar puntos de confluencia y trabajo conjunto.  Por esta razón, nace el “Mapa de Conocimiento” como insumo necesario para identificar proyectos y alianzas entre Universidades, Empresas y Estado. 

Gracias al apoyo económico de la Universidad de los Llanos y la Gobernación del Meta.  Se hizo una aproximación seria sobre la oferta de conocimiento de Unillanos (tesis, investigaciones, ponencias, libros) en los últimos 10 años y se analizó la demanda global de conocimiento del tejido empresarial y organizaciones del Meta.  Es un proyecto que demandó el esfuerzo intenso de un equipo base conformado con apenas 4 profesionales, con pocos recursos, pero apoyado por cerca de 10 profesores de las diferentes universidades, 35 estudiantes de Unillanos y un grupo selecto de expertos.  Hoy se tiene una idea clara de las posibilidades de articulación y esperamos con gran expectativa la continuación del apoyo y la vinculación de nuevos aportantes para desarrollar una segunda fase que resulte en la concreción de múltiples alianzas Universidad-Empresa.

Procesos de este tipo deben ser apoyados por los gobiernos locales, universidades, los gremios y empresarios, pues permiten evolucionar con pie firme hacia el real aprovechamiento de nuestras potencialidades.

Documento en formato pdf sobre el proceso Universidad Empresa Estado en el Meta. Universidad de los Llanos. 2007.   Triada: Universidad -Empresa- Estado

Empieza haber un acuerdo en el mundo “subdesarrollado” respecto a dos componentes, a veces ignorados, pero que resultan imprescindibles en una estrategia de desarrollo regional: La necesidad del conocimiento científico-tecnológico y la constitución de redes-alianzas sociales-empresariales.  Las experiencias han enseñado que hacer énfasis en solo algunos componentes o dirigir la inversión de manera sesgada disminuye el porcentaje de éxito.  Igualmente, hay que diferenciar el tipo de desarrollo que se pretende, si es un desarrollo equitativo y sostenible o simplemente un crecimiento económico con elevadas inversiones en algunos sectores dinámicos.  No siempre lo segundo lleva a lo primero.  El ideal es que los rendimientos adicionales se distribuyan de manera equitativa e involucren al mayor número de empresarios, industriales, comerciantes y consumidores. La región es un escenario propicio para planificar con lente amplia y visión estratégica ante la disminución de maniobrabilidad política y económica que ha afectado a los Estados-nación.  La globalización permite el fortalecimiento del capital transnacional, abriéndole amplias posibilidades para movilizarse y multiplicarse en todos los confines de la tierra. Los tratados comerciales entre los países buscan potenciar sectores dinámicos, pero también descubren debilidades y falencias para articularse a los mercados internacionales.  De alguna manera, hay que buscar ponderar y compatibilizar las presiones que empujan a una apertura total y la protección de los productores locales.  Ante todo es natural y estratégico para un país mantener la base productiva y el poder de decidir su propio futuro. El riesgo consiste en perder la capacidad de responder autónomamente ante los cambios y verse totalmente a merced de los caprichos del capital extranjero. Al llegar a este punto, seria muy difícil para un Estado garantizar un nivel de calidad de vida aceptable para todos sus habitantes y además, permitir un desarrollo armónico para las regiones.

Ante el reto de posicionar exitosamente en el mercado nacional e internacional los bienes y servicios producidos por la región y mantener al mismo tiempo cierto poder de maniobra y decisión, surge la necesidad de potenciar las capacidades endógenas; porque solamente así sería posible proteger a los productores regionales. Se acepta que las posiciones dogmáticas proteccionistas no hacen bien a las empresas, pues las sumerge en un anquilosamiento sin estímulos, pero también es cierto, que ante las asimetrías existentes en un proceso competitivo, es conveniente desarrollar políticas para brindar todos los medios y recursos para ponerlas al mismo nivel frente a las empresas foráneas.  Es aquí donde se centra debate, entre los que creen que el mercado por si solo regula las relaciones sociales y los que están convencidos de un papel más proactivo del Estado.

Nociones recientes reivindican el papel promotor para el Estado, fundamentalmente en todos sus niveles macro, meso y micro, dinamizando y garantizando oportunidades de surgimiento, expansión y consolidación de la producción nacional y de las regiones. El hecho de brindar infraestructura o servicios básicos, es importante para jalonar inversiones, pero hoy en día, las dinámicas existentes demandan un papel más activo, abandonando el tradicional enfoque keynesiano, pero asumiendo una función determinante en la superación de las fallas del mercado, la inducción de pactos sociales y la promoción del desarrollo ambientalmente sostenible.  Un cambio de semejantes magnitudes, requiere de una nueva visión de la gestión pública, nuevas líneas de inversión y una mente más abierta a los cambios.

Los coletazos del fenómeno de la globalización tocan a las Universidades, persuadiéndolas de hacer un mayor esfuerzo en entender y desarrollar conocimiento útil y pertinente para los procesos productivos regionales.  Siendo así, es indefectible una alianza social entre las Universidades, las empresas y los gobiernos locales para incorporar conocimiento, innovación y diseñar e implementar estrategias coherentes para competir en los mercados nacionales y mundiales.

La región de la Orinoquia se ha caracterizado por la producción de materias primas.  En este marco de ideas, el principal pilar para lograr ese posicionamiento no es simplemente aumentar la producción o aumentar la eficiencia para lograr mayores márgenes de rentabilidad; es la aplicación de conocimiento apropiado y pertinente, el que permite dar valor agregado, generando retornos sociales significativos, pues aunque los resultados directos de un proceso de investigación, desarrollo e innovación, en una primera fase tienden a beneficiar a una empresa en particular, los efectos pueden distribuirse en todo el tejido empresarial. 

Desde el primer encuentro Universidad – Empresa – Estado, realizado en Villavicencio, el día 30 de agosto de 2006, con el auspicio de Unillanos y la Cámara de Comercio, un grupo de académicos, empresarios y funcionarios han venido reuniéndose, analizando y vislumbrando la alternativa más viable para la producción, difusión y apropiación del conocimiento regional para fines productivos y sociales.  Este grupo consolidado como Comité Universidad – Empresa – Estado, con la Secretaría Técnica por parte de Unillanos, advierte una debilidad respecto a las características de la oferta de conocimiento existente y su pertinencia respecto al núcleo tecnológico y apuestas productivas de la región.  Igualmente, indica un desconocimiento de las necesidades puntuales de las empresas respecto al mejoramiento tecnológico o desarrollo de procesos de innovación.  Surge entonces la idea de un primer proyecto que tiene como objetivo primordial la caracterización de la oferta y demanda de conocimiento regional para identificar posibles alianzas y proyectos entre los diferentes actores de la competitividad para materializar el potencial endógeno existente.  La cualidad estratégica de la inversión en ciencia y tecnología es que genera soberanía en un mundo en donde el conocimiento es el activo más importante.  Consecuentemente, esa soberanía permitiría una distribución más equitativa de los beneficios dentro de la sociedad llanera.  Es una iniciativa que con el apoyo de la Gobernación del Meta empieza a ejecutarse, no obstante, requiere de más apoyo y compromiso, que sumen más actores, nuevas universidades y el apoyo permanente de los entes territoriales.

Estas nuevas percepciones obligan a las instituciones regionales a cualificar su capacidad de respuesta, generando políticas públicas pertinentes e innovadoras, alejándose del persistente enfoque “receta”, el cual se basa en formulas traídas por asesores foráneos o que han resultado exitosas en otras latitudes. Lo anterior no excluye a las experiencias foráneas como insumo importante para implementar procesos autónomos y pertinentes de apropiación de conocimiento regional.

Los procesos de competitividad que buscan materializar los planes y programas de desarrollo que constantemente se formulan y reformulan, no se decretan, se construyen de manera articulada, haciendo énfasis en sistemas de innovación y la constitución de redes-alianzas socio-empresariales.

 

Manuel Javier Fierro Patiño

MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Magister en Desarrollo Local y Regional

Consultor, Profesor de la Universidad de los Llanos

Secretario Técnico del Comité Universidad – Empresa – Estado (Meta)

Las condiciones sociales y económicas en Latinoamérica están generando un nuevo fenómeno económico. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguró que Latinoamérica se convirtió en el 2005 en el mercado de remesas más grande del mundo, al alcanzar 53.600 millones de dólares. Para Colombia, los ingresos por este concepto fueron de 4.126 millones de dólares. Los giros desde diferentes países representan una generosa fuente de ingresos para la economía, superando en muchos casos la inversión extranjera directa y la ayuda de cooperación para el desarrollo al que contribuyen los países ricos. Pese a su importancia, implican un drama humano que significa grandes privaciones para la mayoría de los 3.5 millones de colombianos que han buscado nuevas oportunidades en el exterior.

Aunque se confirma un crecimiento de la economía, el desempleo en Colombia está aumentando. Muchos compatriotas se sienten obligados ha salir del país, lo cual puede interpretarse como un problema, no obstante el flujo de recursos significativos que entran a la economía del país. El gobierno colombiano ve con indiferencia y disimulada aprobación esta situación, sin embargo, hay que tener en cuenta que las personas que viajan al exterior, en la mayoría de los casos renuncian a sus familias, a su cultura, se alejan de sus raíces y se exponen a la discriminación racial y odios xenófobos. De esta manera, se demuestran los niveles de exclusión y falta de oportunidades en un país que tiene toda clase de riquezas naturales para construir un futuro próspero. El modelo económico adoptado promueve la salida de personas. Pero no faltan los que piensan que nada mejor le puede pasar al país, que el éxodo colombiano favorece la internacionalización de la economía, genera recursos frescos, nuevas oportunidades, mercados y negocios. No obstante los supuestos beneficios económicos, la emigración significa la desintegración de las familias y deja un ambiente de desesperanza en el entorno nacional. No causa asombro que los países que mas expulsan población, como México, Brasil, Perú y Colombia mantienen problemas sociales y desequilibrios en el mercado laboral e muestran crecientes niveles de informalidad y subempleo.

Según la Organización Internacional de Migraciones OIM, Un 35% de los colombianos que viajan para quedarse en el exterior tienen una profesión, la mayoría son del Valle, Bogotá y el Eje cafetero. Una vez superan la crisis inicial de establecimiento, mejoran sus ingresos e inclusive pueden superar en ingenio y competencias a ciudadanos de otros países latinoamericanos. Hay colombianos en la Nasa, en la Agencia Espacial Europea, en los principales centros de investigación y empresas multinacionales, consiguen con empeño las posiciones de liderazgo que no logran en Colombia.

Las remesas que envían los emigrantes hacia los países en desarrollo ayudan a aliviar la pobreza de estas naciones, pero la salida masiva de ciudadanos altamente calificados representa un complejo dilema. Sin duda algo grave está pasando. ¿Cual es la causa principal?. Aportan entre otros, la desigualdad, el clientelismo, la violencia, la corrupción y sobretodo la incompetencia de los gobiernos para facilitar el aprovechamiento equitativo del potencial existente

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La humanidad se ha preguntado por la incesante manifestación de tendencias y contratendencias. Desde los planteamientos del materialismo dialéctico en la teoría marxista, las explicaciones de Gramsci en la economía política; los recientes aportes de Castell a las ciencias sociales, o las posiciones muy acertadas de Soros, J. Stiglitz, Krugman, Rodrik y Sachs sobre la crisis del capitalismo y la necesidad buscar alternativas para reorientar o pensar nuevamente el modelo de desarrollo de las naciones, siempre lo alternativo aparece frente a lo preceptuado. Un gran obstáculo a esta posibilidad, son las posiciones dogmáticas que encasillan y catalogan a los seres humanos. Bien lo dice Krugman “yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo, son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”. Otro ejemplo de superación de este dogmatismo, es el caso de J. Stiglitz, que hasta el año 2000 era neoliberal y ahora es un reconocido neokeynesiano, o el caso de China que rompe el esquema socialista a ultranza y adopta una posición pragmática respecto al capitalismo.

Afloran los fundamentalismos y las luchas por la identidad de los pueblos, en un mundo que promueve la uniformidad y la homogenización cultural. En parte la configuración política de la actual de América Latina, es el resultado de una contratendencia frente a las medidas planteadas por el neoliberalismo desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La globalización muestra ahora la aparición del neoproteccionismo de los países que antes promovían la apertura sin límites. Francia limita libertades, EEUU prohíbe la concesión de sus puertos y Europa promueve los subsidios a sus productores. Un premio Nobel de economía promueve la legalización del consumo de la droga como estrategia para combatir el narcotráfico y el Banco Mundial dice que la pobreza es un limitante al crecimiento económico y no algo que se pueda superar con el mismo. Mientras tanto Colombia mejora en competitividad, mantiene su recuperación macroeconómica después de la crisis de 1998, aumenta sus exportaciones, recupera seguridad, pero simultáneamente aumenta el subempleo, crece la pobreza y la desigualdad. En una reunión de expertos, el DNP decide realizar la Agenda Interna Nacional. 28 departamentos del país priorizan el turismo en sus ejercicios, se realiza un filtro a la Agenda Interna y se prioriza bajo el lente centralista. Los técnicos dicen que no hay plata y que el sector privado debe financiar el 40% del valor de los proyectos. Las regiones desarrolladas sacan mejor partida y los poderes del congreso mueven sus influencias.
La región, advierte las amenazas actuales, adopta una Agenda Interna en un ejercicio desde afuera y desde arriba, toma decisiones coyunturales, enfatiza el corto plazo, olvida los desplazados, revalida el clientelismo, olvida las fronteras, desestima el conocimiento indígena, es indiferente frente a la influencia de los tratados sobre la biodiversidad; y se alista, gracias a nuevas normas, a la privatización del agua y la explotación irracional de los bosques. ¿Dónde está la respuesta endógena a la problemática regional?. ¿Carecemos de imaginación o padecemos de inercia intelectual?.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El problema de la informalidad y todo lo que se deriva de este fenómeno, como empleo de mala calidad, deficiente cobertura del sistema de seguridad social de los trabajadores, ingresos por debajo del mínimo vital, jornadas largas, alta movilidad, entre otros aspectos, debe ser tratado de una manera integral, tanto en el análisis de la situación, como en el diseño de propuestas para intervenir. En una primera aproximación al problema podríamos achacar la causa a un desajuste severo entre la oferta educativa para el trabajo y las necesidades del aparato productivo regional. Esto involucraría el papel de la educación básica secundaría y media vocacional, la formación técnica y tecnológica y por supuesto la educación superior, ya sea del sector público o privado. Por alguna razón las instituciones presentan una oferta que no satisface plenamente las necesidades actuales del sector productivo y mucho menos permite plantear en el mediano y largo plazo un proceso de desarrollo local o regional con base en el aprovechamiento de los recursos existentes y las perspectivas actuales y futuras del mercado local, nacional o global. Puede que las carreras ofrecidas estén descontextualizadas o que realmente estén produciendo personas que no tienen un campo de acción explícito. El asunto también puede relacionarse con el modelo educativo establecido y el imaginario social, que privilegia la educación y formación profesional, orientando la demanda hacia este sector, estigmatizando a las carreras técnicas y catalogándolas de plano como de mala calidad o para el empleo subordinado y poco productivo. De otra parte, no existe total claridad sobre una estrategia de desarrollo que priorice algunas actividades económicas y que sería el referente para diseñar nuevos programas académicos. La Agenda Interna hace relación al querer nacional inmediato sobre nuestro futuro y no al futuro que deseamos construir con nuestros propios recursos. La implantación nacional de las nuevas tendencias de la educación superior en el mundo también puede ser un poco tortuosa, existen reparos de algunos sectores, que cuestionan la flexibilización curricular, acortamiento del ciclo educativo y un enfoque en extremo pragmático que contradice algunos aspectos relacionados con la calidad. Sin embargo, es claro que el papel de las instituciones educativas ha cambiado y ahora se les exige un papel más activo. La calidad es un concepto tomado de la teoría de la empresa y en el presente, se relaciona precisamente con la satisfacción del cliente. Las instituciones educativas eran contempladas como instrumentos prescindibles y no necesariamente útiles en una estrategia de desarrollo territorial. Ahora son fundamentales y se consideran no instrumentos, sino actores sobre los cuales se sustenta el desarrollo. La rapidez de los cambios y los constantes retos para las gobernanzas locales, hacen necesario contar con el conocimiento como factor importante y ante todo contar con un territorio organizado, como una especie región “inteligente”. Es lo que Sergio Boiser y Francisco Albuquerque quieren expresar cuando enfatizan en la posibilidad de responder y adaptarse de manera automática a las tendencias y retos que depara la globalización. Diseñar una estrategia que intervenga la problemática de la informalidad y el desempleo, requiere de la participación de las instituciones educativas, los gobiernos locales, el sector productivo y ante todo del planteamiento de objetivos de largo plazo que permitan orientaciones de carácter estructural y no meramente coyuntural.