Altillanura Colombiana

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Magister en Desarrollo Regional y Local.

 

El taller convocado por el Departamento Nacional de Planeación, orientado por la Universidad de los Andes, el día 1 de junio de 2012, en Puerto Gaitán, tenía como objetivo la construcción de propuestas colectivas para implementar la política de desarrollo de la altillanura.  La expectativa de la mayoría de los asistentes era poder aportar desde su grupo de interés, propuestas y elementos de análisis para el documento CONPES de la Altillanura, promesa del gobierno Santos para esta región colombiana.

No obstante, lo informado en la convocatoria, la dinámica del taller tomo un giro diferente y debido a la metodología utilizada se transformó en un evento de validación de un “documento” sin terminar y que aun genera muchas dudas.  Esto molestó a los asistentes, pues la metodología utilizada era excluyente, simplista, reduccionista, poco objetiva y poco concluyente.  Este hecho se presenta casi siempre que se escogen facilitadores que poco conocen de las características sociales y económicas de la región.  Es el beneficio de la duda que se brinda, pues sería nefasto pensar que fuera realmente algo realmente deliberado y que lo que se pretendía era pasar de agache y hacer un gran tremendo saludo a la bandera.

Excluyente, porque no permitía la generación de propuestas por grupo poblacional o gremio productivo específico. Todos conocemos que el debate central sobre el desarrollo de la altillanura tiene diferentes posiciones, la mayoría de estas encontradas, sobre lo que debería hacerse en materia de desarrollo en la altillanura. Los indígenas, los empresarios, los campesinos, no encontraron garantías para poder expresar claramente sus puntos de vista.

Simplista, porque en lenguaje algo folklórico pretendía quitarle importancia al tema, evadiendo los aspectos claves del proceso.  Reduccionista, porque basándose en unas líneas generales pretendía sintetizar una problemática y dar lineamientos generales en una realidad muy compleja, que requiere de un análisis integral, pero sin perder de vista las diferentes aristas conceptuales e inclusive políticas en la construcción de un documento de política nacional en la región más estratégica del país, responsable de la estabilidad económica del país.

Poco objetiva y poco concluyente, porque evadía en todo momento la posibilidad de construir y hacer sugerencias a la propuesta presentada, dando apariencia de que las ideas expuestas inicialmente son inamovibles y centradas en aspectos muy generales, vistas con un sesgo centralista.  No se presentó un documento, solamente se hizo una presentación general que trató lo concerniente a la legalidad de la tierra, ordenamiento territorial, planes estratégicos orientados por un nuevo ente “La Corporación para el Desarrollo de la Orinoquia Colombiana” donde tendrán asiento en el consejo directivo tres ministerios, un gobernador y un alcalde; excluyendo a la región, quedando por fuera a la academia, los gremios y los indígenas.

Según la presentación del DNP se mostró la necesidad de hacer nuevos diagnósticos, recopilar más información, ejecutar proyectos piloto, en fin, nada concluyente y definitivo.  Ni siquiera garantiza la terminación de la vía Puerto Gaitán – Puerto Carreño o la ejecución total del proyecto para la navegabilidad del río Meta, mucho menos la construcción de vías férreas o aeropuertos de categoría para la región.

No se vislumbra una estrategia para la apropiación de la ciencia, tecnología e innovación, minimizando la importancia del conocimiento y el desarrollo tecnológico. Tal parece que para el Departamento Nacional de Planeación en materia de tecnología no hay necesidades y que el camino para el futuro ya está resuelto, cuando lo que ocurre es todo lo contrario, la región tiene un déficit de conocimiento científico y de soluciones tecnológicas para aprovechar sosteniblemente todo el potencial que brinda la oferta natural.  Se prioriza el conocimiento técnico, las capacidades y competencias de baja complejidad, sin definir procesos de generación de valor agregado, centrando toda la estrategia en un centro de formación del SENA, sin querer decir que no sea algo necesario profundizar también en estas actividades laborales. Se excluye el papel que puede cumplir la academia y sobre todo de la Universidad de los Llanos, como principal ente público de educación superior de la región.

La propuesta presentada por Leibovich no profundiza en temas sociales, reduce lo indígena a un tema de tierras, lo campesino a los aspectos labores, lo ambiental a simple ordenamiento, lo político e institucional a la mera acción e interés del gobierno central.   En este aspecto fiscal tiene una cautela desmesurada, tal vez, por no comprometerse en recursos y por esta razón, es un planteamiento exageradamente conservador, nada en comparación con los documentos trabajados, por ejemplo, para la Costa Caribe.

En el tema indígena no desarrollan temas como la seguridad alimentaria, la etnoeducación, el gobierno propio o la etnosalud. No se puede desconocer que las comunidades indígenas son las grandes perdedoras en toda esta dinámica creciente en el campo agrícola y petrolero, por esta razón,  el documento CONPES debe incluir acciones concretas para su protección y desarrollo integral.

Otro tema ausente es el tema de poblamiento y una política de asentamientos.  No hay regulaciones u orientaciones de política para organizar los procesos migratorios y de estabilización sostenible de más de 50.000 personas que esperan ingresar a la zona buscando nuevas oportunidades.   Es un aspecto clave que debe garantizar el uso apropiado de la energía, el agua y la disposición de residuos y aguas servidas, así como evitar replicar errores del pasado que lleven a la extinción de los frágiles ecosistemas de la altillanura.  Debería plantear un Plan de Asentamientos y un Laboratorio de Habitat que permita desarrollar propuestas innovadoras en materia de viviendas auto-sostenibles y planes de urbanización a manera de sistemas aldeas-red.

La población de la región no puede ser subestimada en su capacidad de propuesta y desligar de un tajo el derecho legítimo de participar de las decisiones que afectan su propio futuro. Esperamos, como lo solicitaron algunos asistentes, que el DNP reflexione y que retome un proceso con la profundidad y complejidad que se merece.

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comentarios
  1. N. Amanda Herrera A. dice:

    Javier, nada más acertado acerca del taller. Un documento CONPES que fue solicitado reiteradas veces por nosotros desde la alcaldía de Puerto Gaitán (propuesto por mi en el Plan Prospectivo Agropecuario que elaboré para el municipio en el 2009) y que desde entonces venimos solicitando con el alcalde ante el gobierno nacional; y ahora cuando al fin entienden la necesidad de plantearlo, nombran a personas ajenas a la región para su formulación, que además de desconocer la región, desconocen totalmente la capacidad, inteligencia y visión de los pobladores de esta tierra.
    El taller, fue un saludo a la bandera; una manera “torpe” de querer “legalizar” para fines contractuales (me imagino), un documento que no ha consultado las necesidades, expectativas, requerimientos, ni la visión de desarrollo de quienes habitamos y trabajamos en esta región, y que además adolece de planteamientos concretos frente al proceso de desarrollo que se viene dando y que requiere un ordenamiento para que no ocurra lo que siempre ocurre en muchas partes: inequidades, injusticia y desequilibrio social, atropello al medio ambiente, pobreza en medio de territorios ricos, etc.
    Hemos venido trabajando sin descanso, en pos de ayudar a construir una región ordenada, equitativa, con igualdad y justicia social, donde sus pobladores tengan acceso también a la riqueza que su territorio genera, y esta oportunidad de formular un documento de planificación y ejecución de proyectos, no podemos dejarla perder por el capricho de personas que, sin conocimiento real de la altillanura, se creen con el derecho de definir el futuro de toda la región y sus pobladores.
    Convoco, a través de este medio, a todas las personas verdaderamente interesadas en el progreso de la altillanura, a que manifestemos nuestra inconformidad ante el gobierno nacional y que así como solicitamos este instrumento de planificación, pidamos ahora que se reestructure la metodología de formulación y se consulte los reales saberes e intereses de quienes aqui habitamos.
    Un saludo especial,
    MVZ Nelsy Amanda Herrera
    Esp. Gestión y Legislación Ambiental
    Msc. Desarrollo Rural PUJ.

  2. Manuel Javier, muy buen análisis del asunto. Me uno a la propuesta de Amanda acerca de convocar instituciones y gremios alrededor de éste tema para presionar por un documento CONPES que recoja unas políticas bien estructuradas y verdaderamente avaladas por la región. Igual cosa puede pasar con la “estructuración” del proyecto del CDT para la Agroindustria de la Orinoquía, donde se debe contar con personas que conozcan a fondo lo que se pretende con éste importante proyecto.
    Un saludo.
    Enrique Torres Quevedo
    Biólogo Marino
    Gerente
    Zilurus Acuatec SAS

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