Archivos para julio 28, 2007

Inequidad entre pobres y ricos

 

El Meta se vislumbra como el territorio de mejor perspectiva económica en los próximos años. No solamente por la producción de crudos pesados, sino también por las cuantiosas inversiones en cultivos permanentes (palma, caucho y forestales), biomasa (caña y yuca) para producción de etanol y el crecimiento inusitado del sector turismo en diferentes modalidades. Esto enmarca al Meta en un cambio estructural de su economía, que tendrá amplias repercusiones en el campo social y empresarial.  La noción de ser un territorio ganadero, con amplias sabanas y riquezas naturales, despensa alimentaria del centro del país, empieza a ser cambiada por un territorio con producción agrícola de gran escala, destino turístico y enclave agroindustrial. A simple vista parece ser un cambio deseable para la región, pero es necesario visualizar con mente sobria y reflexiva la posible afectación de algunos sectores de la población.

Las tendencias mundiales empujan a las regiones en buscar sistemas de producción competitiva y a jalonar inversiones mediante la dotación de infraestructura, medios de comunicación y centros de servicios empresariales, que disminuyan costos y mejoren tasa de la eficiencia en las empresas que deciden invertir en la región. No obstante, esta generalizada política de los gobiernos regionales cierra el paso a las empresas locales, genera amplias inversiones espúreas que buscan merecidos ingresos que no siempre se reinvierten en la región.  Propician la llegada de mano de obra calificada y no calificada, en razón a la disminución de costos laborales, sin contemplar el empleo local y el dinamismo de la economía de base local. Esto sin contemplar los cuestionamientos graves que rodean actualmente a la producción de biocombustibles, por sus dudosos resultados ambientales y la presión en el alza de los alimentos.  

El hecho de advertir los posibles efectos nocivos de este cambio estructural, no implica el rechazo a la inversión privada. Lo que realmente llama la atención es la poca proactividad de los gobiernos locales y regionales en el análisis de los posibles efectos y los planteamientos definitivamente pobres en medidas tendientes a fortalecer el tejido empresarial local, mejorar la oferta de empleo calificado o propiciar inversiones en procesos de investigación, desarrollo e innovación que garanticen una endogenización de los beneficios de la inversión privada.   En términos coloquiales, es como preparar la cama para que se acueste un extraño y sacar al dueño de la casa para entregársela gratis a un vecino.  Lógicamente, el dueño de la casa, por lo menos debería saber que es lo que está pasando y tener la posibilidad de prepararse y eventualmente negociar y beneficiarse de los recursos invertidos.

La idea es que los empresarios locales tengan oportunidades reales, posibilidades de formación y capitalización. Hay que brindar opciones equitativas para los pequeños y medianos productores, que llevan años pagando sus impuestos aquí, tienen sus hijos estudiando aquí y reinvierten su capital en la región.  Existen planes del gobierno nacional, potencias extranjeras, multinacionales, empresarios y políticos pudientes para la región.  Vale la pena preguntar: ¿Qué piensa la región sobre el futuro de la región? ¿O simplemente asumimos con ignorante beneplácito lo que piensan otros por nosotros?

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