Compae Chigui y viejo Rolo

Publicado: diciembre 19, 2006 en Colombia, Desarrollo Regional, Meta, Orinoquia, Villavicencio

-¿Compae Chigüi como vas?, saluda con suma cortesía el viejo Rolo.
– Aquí adornando la casa con luces, preparando todo pa la navidad.

Compae Chigüi cierra los ojos y empieza hacer remembranzas, recordaba aquellas navidades en las que compartía con toda su familia. Se siente verdaderamente nostálgico, le entristece ver como la navidad ha cambiado a través de los años. Por su mente pasan los momentos felices de unidad familiar, los juegos tradicionales, la comida servida en total armonía y felicidad. Sus manos tiemblan al poner el pesebre y al recordar cuando buscaba palitos y hierba fresca, hacia casitas con sus amigos de infancia, corría por los rastrojales y recogía cuanta piedra o cosa rara encontrara para vestir el pesebre.

– Definitivamente eran otros años viejo Rolo. Ahora los jóvenes están pendientes del televisor, de los juegos electrónicos, la música rara, la juerga y la buena ropa.
– Si, compae Chigüi, las cosas ya no son iguales. La comida se compra en el supermercado, los pavos prefabricados y los platos desabridos adornan la mesa. La familia está pendiente de la fiesta pero no del calor de hogar.

El viejo Rolo, de piel blanca como un queso, muestra sus brazos quemados por el sol, ya no le asustan los caños, los grillos y las lagartijas, pues han pasado muchos años desde que llegó de las montañas. Ahora adora el llano, ahora es su casa, su hogar por siempre.

– Viejo Rolo, ¿Que deseo pides para esta tierra que quieres tanto?, pregunta compae Chigüi.
-Yo quiero que los niños se formen en valores, que no se contaminen con las enseñanzas de esta sociedad corrupta. Que surjan nuevas opciones políticas, que los “patrones” electorales recuerden cuando y de donde nacieron, y que comprendan que esta tierra no es una finca, que se maneja abusivamente, se hereda o se negocia al primer postor.
– Si, viejo Rolo, yo quiero que la navidad vuelva a ser como era antes. Que este momento sirva de reflexión a todos los que tienen que ver con esta tierra. Que no ocurran más accidentes de transito, que se eduque el transeúnte, el conductor, el motociclista. Que paren los asesinatos, que los guerrilleros y paramilitares comprendan que la vida, la libertad y la familia son derechos inviolables.
– Tienes razón, compae chigüi. En esta tierra abundaba la gente resuelta y el civismo era nuestra gran cualidad; ahora parecemos parias, señalados como una tierra rica pero maltrecha, con malos gobernantes, políticos corruptos y una sociedad indolente.
– Pero no hay que perder las esperanzas viejo Rolo. También hay gente que está empeñada en cambiar la cara de esta tierra. Empiezan a surgir nuevas ideas que darán sorpresas el próximo año. También hay que confiar en los actuales mandatarios, deben ser garantes del cambio.
– Yo ya no confío en nadie. Primero hay que buscar la sobrevivencia. Esta cosa del trabajo está difícil, toca rebuscarse como sea o no hay regalos esta navidad.
– Tranquilo viejo Rolo. Como todos los años nos ayudamos. Camine pa la cocina y seguimos hablando. Tenemos que preparar lo de la cena, este año mi toca a mí.

Abrazados, los dos amigos caminan echando cuentos. Recuerdan que la casa en el llano, es la casa de la familia, de los vecinos y los amigos solidarios. La casa es la fuente de cariño, de calor humano y también semilla de cambio.

Autor: Manuel Javier Fierro P.

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